Sobre hábitos de locomoción y tal vez un antiguo primate bípedo

La bipedación es una forma única de desplazamiento empleada por una sola de todas las especies de primates actuales, y se considera uno de los rasgos esenciales que define al linaje humano. Por ello, intentar conocer cuándo, dónde y por qué surgió esta modalidad de locomoción suele generar un rico debate.

El Mioceno, periodo entre hace 23 y 5 millones de años (Ma) en ocasiones suele llamarse «planeta de los simios», por las numerosas especies de primates que poblaban entonces Europa, África y Asia: las conocidas se cuentan por decenas, y cuántas otras existirían que nunca conoceremos… Esas especies nos van aportando datos del camino evolutivo que siguieron los primates, pero el registro fósil no es abundante y hay muchos huecos, por ejemplo, a partir de hace 7 Ma hasta la aparición de los australopitecos (4 Ma). Por ello, todavía es muy difícil comprender la transición hacia el bipedismo desde otros hábitos (saltación, suspensión, cuadrupedismo arbóreo, cuadrupedismo terrestre), o averiguar cuál sería el comportamiento locomotor del último ancestro común de humanos y chimpancés.

En los primeros homininos vemos ciertos indicios de haber desarrollado una postura erguida, pero no un desarrollo especializado de la bipedación como sí se observa posteriormente:

  • La posición del foramen magnum de Sahelanthropus tchadensis manifiesta una cierta posición erguida (en espera de conocer un misterioso fémur de esta especie, que parece existir pero no se publica).
  • Orrorin tugenensis presenta menos dudas de poder mantener una posición erguida, aunque contamos con muy pocos huesos.
  • Ya hay rasgos más claros en la morfología de distintas partes del esqueleto de los ardipitecos, de que eran seres bípedos en ambientes boscosos hace más de 4 Ma, pero también hábiles trepadores.
  • Finalmente, los australopitecos serán los primeros seres que muestran claramente una locomoción bípeda habitual hace entre 4-2,5 Ma, manteniendo aún ciertas capacidades de trepa. De entre estos seres posiblemente surgió el linaje humano.

Pero todo esto no significa que la bipedación sea exclusiva de los humanos sino que, dentro de otras especies de primates anteriores a los homininos, pudieron ir apareciendo «pruebas» de bipedación y de otros hábitos locomotores distintos a los que empleaban, como adaptaciones de su morfología más adecuadas a su modo de vida.

Así, este artículo resume dos recientes estudios que aportan nuevos datos muy interesantes sobre este tema.

 

Oligoceno (23-34 Ma): Aegyptopithecus

Este es el cráneo de Aegyptopithecus zeuxis, que vivió en un momento previo a la separación de las dos superfamilias de catarrinos: los hominoideos (gibones, orangutanes, gorilas, chimpancés, humanos) y los cercopitécidos (monos del Viejo Mundo: babuinos, cercopitecos, macacos, colobos).

1) Reproducción de cráneo de A. zeuxis basada en dos fósiles (AMNH 13389 y YPM 21032) encontrados en El Fayum (Egipto) – crédito: Roberto Sáez. 2) Anterior, posterior, medial, lateral, proximal and distal views, respectively, of DPC 24466 – credit: Almécija S. et al. (2019)

En noviembre 2019 se ha publicado la revisión de un fémur derecho (identificado como DPC 24466) de Aegyptopithecus zeuxis que se encontró muy bien preservado en 2009 en la formación Jebel Qatrani (Egipto). Su datación es de unos 30 Ma, unos 5 Ma anterior a los fósiles más antiguos de hominoideos y cercopitécidos. Se piensa que perteneció a un individuo de entre 6-7 kg.

En nuestra historia evolutiva que compartimos con otros primates, la divergencia entre las dos superfamilias de catarrinos es una fase que todavía comprendemos poco, debido a la limitación del registro fósil en esa antigüedad. Pero un dato importante que conocemos es que la articulación de la cadera divergió de manera muy distinta entre ambos grupos, condicionando las estrategias evolutivas de la locomoción:

  • La cadera de los cercopitécidos sugiere movimientos más limitados a una posición cuadrúpeda.
  • La cadera de los hominoideos sugiere una mayor libertad de movimientos, y su locomoción evolucionó en diversas formas de desplazamiento, como la bipedación, la trepación y la braquiación.

Los fósiles de Aegyptopithecus zeuxis indican que era un animal cuadrúpedo sobre las ramas de los árboles, con capacidad para escalar y saltar. Su morfología asociada al desplazamiento no se observa en ninguna especie actual.

Referencia: Almécija, S. et al. “Early anthropoid femora reveal divergent adaptive trajectories incatarrhine hind‐limb evolution”. Nature Communications. DOI: 10.1038/s41467‐019‐12742‐0

 

Mioceno (5,3-23 Ma): Danuvius

A partir de los huesos de distintas partes corporales de varios individuos (3 adultos y 1 juvenil) encontrados en Algovia (sur de Alemania) entre 2015 y 2018, se ha publicado una nueva especie Danuvius guggenmosi, que vivió hace unos 11,62 Ma. Sus proporciones corporales eran semejantes a las de un bonobo actual. El macho medía 1 m de altura y pesaba 31 kg, mientras que la hembra pesaba 18 kg. Su dentición era similar a la de Dryopithecus y otros simios europeos del Mioceno tardío.

Sus extremidades anteriores son alargadas y tienen codos flexibles, pulgar oponible y otros rasgos que indican una suspensión arbórea (se desplazaba colgándose de rama en rama), mientras que  sorprendentemente las inferiores estaban adaptadas tanto para trepar (p.ej. pulgar oponible), como para estar extendidas y caminar erguido sobre las ramas (según se observa en las caderas, fémur, rodilla y tibia) o tal vez ocasionalmente también sobre el suelo.

Que Danuvius guggenmosi sea un simio tan antiguo con características de bipedación no implica que sea antepasado directo del linaje humano. Pero sí es un estudio importante para entender cómo surge la locomoción bípeda en los primates. Sin ir más lejos, una de los debates clásicos es sobre el lugar donde surge la bipedación, si en tierra (con «nudilleo», una forma muy particular de cuadrupedismo) o en los árboles (como sería el caso de Danuvius guggenmosi).

Los huesos del esqueleto parcial más completo de Danuvius guggenmosi (izquierda) y recreación del simio – Christoph Jäckle / Velizar Simeonovski

Referencia: Böhme, M., Spassov, N., Fuss, J. et al. (2019). A new Miocene ape and locomotion in the ancestor of great apes and humans. Nature DOI:10.1038/s41586-019-1731-0

Un pensamiento en “Sobre hábitos de locomoción y tal vez un antiguo primate bípedo

  1. Explicación muy clara e interesante, es muy importe la labor de divulgar la ciencia sobre todo para nuestros jóvenes y niños, ya que son capaces de adaptar su comprensión e imaginación de forma mas profunda que las personas mayores.

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