Nuevas fechas del curso «La investigación de los cuidados en el pasado: la bioarqueología del cuidado»

Nuevas fechas del curso «La investigación de los cuidados en el pasado: la bioarqueología del cuidado»

Con pesar, pero sin perder una gota de ilusión, os anunciamos que el curso que teníamos programado del 17 al 19 de junio se aplaza al mes de octubre. En concreto, será del 22 al 24 de octubre, manteniendo la misma estructura y contenidos.

El motivo es la priorización que la UNED ha otorgado a los cursos de verano, que este año comienzan antes, y no deben coincidir con otro tipo de cursos. Por ello, han realizado este cambio de las fechas que ya estaban publicadas.

Los creadores del curso queremos transmitiros nuestras sinceras disculpas por este asunto sorprendente y ajeno a nosotros. Y manifestamos nuestro compromiso con las muchas personas que ya estabais matriculadas. Nos encantaría seguir contando con vosotros en el curso de octubre, que seguiremos preparando con reforzada motivación. De hecho, aprovechando que tenemos más tiempo, añadiremos algún contenido extra que hará que la espera merezca la pena.

Desde la UNED os llegará la comunicación de este aplazamiento. Mientras tanto, estamos a vuestra disposición para cualquier duda que podamos resolver personalmente.

Una huella dactilar neandertal y posible simbolismo

Una huella dactilar neandertal y posible simbolismo

Nos ha sorprendido un canto rodado que, hace al menos 43.000 años, fue recogido junto al río Eresma y manipulado intencionadamente por los últimos neandertales de la península ibérica. Se descubrió en julio de 2022 durante la excavación del nivel H en el yacimiento musteriense del abrigo rocoso de San Lázaro (Segovia, en el centro peninsular).

El guijarro se halló bajo 1,5 metros de sedimentos con materiales musterienses. En este yacimiento se han identificado hasta ahora 16 niveles estratigráficos, de los que 6 contienen restos musterienses. La excavación todavía no ha alcanzado la base de la secuencia. El conjunto lítico del nivel H muestra un predominio de técnicas de talla Levallois y reducción discoide, con raspadores laterales, denticulados, muescas y numerosas puntas musterienses.

Los autores del trabajo (Álvarez-Alonso, de Andrés-Herrero, Díez-Herrero et al., 2025) afirman el posible carácter simbólico de este artefacto, apoyados en los siguientes factores:

  • El guijarro es mucho más grande que los demás encontrados en el mismo yacimiento (como mínimo, el doble).
  • A diferencia de los demás guijarros del nivel H, no se han encontrado indicios de su uso como percutor, yunque ni otra evidencia asociada con la reducción lítica, ni signos de abrasión. Por lo tanto, no tenía una utilización funcional.
  • Tiene una forma natural curiosa, con dos fisuras en un extremo que se encuentran prácticamente a la misma distancia de una tercera fisura, formando un triángulo isósceles. En esta tercera fisura existe cierta modificación antropogénica.
  • Tiene un punto rojo dibujado con ocre en la superficie del guijarro, en una posición central con respecto a las fisuras. Es el único guijarro del yacimiento con una mancha de ocre.
  • La ubicación del punto rojo no es aleatoria. Según varios modelos de simulación, la probabilidad de darse esta configuración por casualidad es de tan solo el 0,31%.
  • La marca no fue accidental, ya que el ocre no existe de forma natural ni en el refugio ni en las inmediaciones, lo que significa que el objeto fue traído intencionalmente al lugar.
  • Los análisis multiespectrales muestran una imagen del punto rojo compatible con una huella dermatoglífica, confirmada por la unidad científica de la Policia Nacional. La mancha fue creada con la yema de un dedo.
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Adaptaciones de las manos en Australopithecus y Homo

Adaptaciones de las manos en Australopithecus y Homo

La comparación de las manos casi completas que se han podido recuperar de Australopithecus sediba (1,95 millones de años) y de Homo naledi (241-335 miles de años) permite observar cómo estas dos especies se adaptaron a sus entornos en el sur de África de distintos modos, equilibrando el uso de herramientas, el procesamiento de alimentos y la locomoción (Syeda et al., 2025).

Aunque ninguno de los dos homininos se ha asociado todavía directamente con herramientas de piedra, varios aspectos de la morfología de las manos y de las muñecas de ambos sugieren que poseían una destreza manual mucho más similar a la de los humanos que a la de los chimpancés o gorilas actuales. Es decir, aquellas manos probablemente manejaron herramientas.

En el caso de Homo naledi, cerca de la mano de uno de los cuerpos hallados en la antecámara Hill (contigua a la cámara de Dinaledi, en el sistema de cuevas Rising Star) se halló un artefacto de piedra que, según plantean en su preprint Berger y otros (2025), podría haber sido utilizado para realizar grabados parietales en forma de líneas cruzadas y formas geométricas. Aunque este objeto puede ser natural y no un producto de la talla de herramientas (Martinón et al., 2024), tampoco se descarta que H. naledi lo adoptara como útil. En todo caso, sorprende su asociación con el esqueleto, en contacto directo con el mismo.

Tanto H. naledi como Au. sediba son especies que conservan ciertos rasgos morfológicos de apariencia simiesca, sobre todo en las extremidades superiores. Estos rasgos les resultarían ventajosos para escalar o trepar, aunque no se puede determinar si realmente lo hacían, o tal vez esa morfología está reflejando los remanentes evolutivos de un ancestro escalador o trepador. 

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Curso La investigación de los cuidados en el pasado: la bioarqueología del cuidado

Curso La investigación de los cuidados en el pasado: la bioarqueología del cuidado

Llevamos tiempo preparando este curso con ilusión, contando con la valiosa participación de expertos clave en este ámbito, procedentes de disciplinas y geografías diversas. Finalmente, el curso es una realidad, gracias al respaldo de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y a su excelente acogida de esta iniciativa.

A través de 11 ponencias, el curso ofrece una introducción a la bioarqueología del cuidado, analiza casos de estudio destacados y, desde una perspectiva transdisciplinar, invita a reflexionar sobre los orígenes y la evolución de un comportamiento tan complejo como el cuidado. Además, promueve la difusión de los conocimientos adquiridos, resaltando cómo las sociedades del pasado pueden ofrecer enseñanzas relevantes y valores aplicables al presente. 

El curso se realizará del 22 al 24 de octubre de 2025. ¡Os animo a difundirlo a quienes les pueda interesar! Si no podéis asistir en directo, con la matrícula podréis asistir a las clases en diferido. Si tenéis cualquier pregunta, podéis Dejar un comentario abajo o bien escribirme en la sección de Contacto.

PROGRAMA

Miércoles 22 octubre (CEST)

  • 16:00 Evidencias de cuidados de la salud en bioarqueología: narrativas en el registro fósil. Roberto Sáez
  • 17:00 Buscando el origen del comportamiento de cuidar en la moral: ¿fosilizan los actos morales? Carmen Velayos Castelo
  • 18:00 Estudio del cuidado de personas en situación de vulnerabilidad. Paola Andrea Barrio Fioresta
  • 19:00 Discapacidad y cuidados: vínculos con el aprendizaje y la materialidad. Gustavo David Candela

Jueves 23 octubre (CEST)

  • 16:00 Index of Care: instrumento de apoyo a la investigación. Lorna Tilley
  • 17:00 En búsqueda de la empatía en la prehistoria. Josefa Ros Velasco
  • 18:00 Buscando el origen del comportamiento de cuidar en la mente: aportaciones desde la Arqueología cognitiva. Juan Fernández González
  • 19:00 Más allá de la crianza: los cuidados a individuos infantiles. Jessica Cerezo-Román

Viernes 24 octubre (CEST)

  • 16:00 ¿Cuidados en primates no humanos? José Miguel Martínez Gázquez
  • 17:00 Cuidados en la Antigüedad Tardía: el caso de Herrera de Pisuerga. María Edén Fernández Suárez
  • 18:00 Referencias etnográficas de cuidados de la salud en sociedades de cazadores-recolectores. Alejandro León-Cristóbal

OBJETIVOS

  • Comprender la importancia del cuidado en distintas sociedades, explorando su impacto en la organización comunitaria y la supervivencia de los individuos.
  • Entender cómo se analizan marcas óseas y patologías que evidencian necesidades y prácticas de cuidado.
  • Explorar perspectivas del cuidado desde distintas disciplinas, para abordar la complejidad de este comportamiento.
  • Reflexionar sobre la necesaria divulgación de estos conocimientos en la actualidad.
Orígenes de la caza colectiva: nuevos hallazgos en Schöningen

Orígenes de la caza colectiva: nuevos hallazgos en Schöningen

Reconozco que, al principio, me sentí un poco decepcionado al conocer la nueva datación de las lanzas de Schöningen. No necesitamos situarlas en la «era neandertal» para reafirmar que los neandertales eran magníficos cazadores colectivos de grandes piezas. En cambio, analizar la presencia de estas capacidades en grupos preneandertales es un tema desafiante y atractivo, y podría remontarse a prácticamente medio millón de años, como muestra la caza masiva de bisontes del nivel TD10.2 de Gran Dolina (Rodríguez-Hidalgo et al., 2017).

¿Qué ha cambiado en Schöningen? Recordemos que allí los homininos se organizaron para acorralar y cazar caballos en la trampa natural que suponía la orilla de un lago. En total, se han hallado restos de al menos 50 caballos, con distintos patrones de corte y distribución que indican que fueron cazados en distintas emboscadas. Allí quedaron múltiples lanzas y otros útiles de caza que se han conservado excepcionalmente en el sitio 13II-4. La antigüedad de estos objetos de madera (llamémosles «las lanzas de Schöningen») venía estimándose en unos 300 ka. La datación por termoluminiscencia (TL) del sílex quemado que se halló en el sitio 13I-1 era de unos 321 ka, mientras que la datación por luminiscencia ópticamente estimulada (OSL) del sitio 13II-2c1 daba unos 300 ka.

El pequeño conjunto lítico de sílex no apunta a ninguna industria particular. Apenas hay reducción lítica primaria ni presencia de técnica Levallois. Las herramientas fueron llevadas al lugar, y las abundantes lascas, astillas y restos de reafilado están relacionadas con la carnicería, la carpintería y el raspado de pieles. Este conjunto lítico solía atribuirse al Paleolítico inferior, debido a la ausencia de tecnología de núcleo preparado y a la antigüedad inicialmente estimada para el sitio.

Sin embargo, un nuevo trabajo (Hutson et al., 2025) aborda la revisión de la antigüedad de las lanzas de Schöningen, a partir de que las muestras datadas por TL y OSL de las unidades 13I-1 y 13II-2c1 estarían ubicadas estratigráficamente por debajo de la unidad 13II-4 y, por tanto, solo servirían como estimaciones de edad máxima. En este estudio, se realiza una datación por geocronología de aminoácidos de la materia orgánica conservada en fósiles hallados en las concentraciones más densas de 13II-4. Este método se basa en la degradación dependiente del tiempo de las proteínas dentro de fósiles de distintos tipos analizados, como opérculos (4), valvas de ostrácodos (9) y dientes de caballo (15). La nueva datación sitúa las lanzas de Schöningen en el Estadio Isotópico Marino (MIS) 7, hace unos 200 ka. Esta antigüedad es unos 100 ka más reciente de la que se suponía. Las lanzas se ubican en un momento de indudable presencia neandertal, concretamente en una fase temprana de su evolución. La estimación de 300 ka no descartaba un origen neandertal de las lanzas, pero sí era más difícil asociarlas a esta especie (¿demasiado pronto?).

8 lanzas y 6 palos de doble punta identificados con seguridad en Schöningen
8 lanzas y 6 palos de doble punta identificados con seguridad en Schöningen 13 II-4. Crédito: Minkusimages; Matthias Vogel, NLD / Ejemplos de maderas hendidas puntiagudas y de punta redonda. Crédito: Fotos: Matthias Vogel, Jens Lehmann, Dirk Leder, NLD.

Existen otras cuantas evidencias que permiten investigar el origen de la caza colectiva monoespecífica, es decir, enfocada única o predominantemente a una especie animal. Se trata de escenas que ponen de manifiesto la elevada capacidad cognitiva y social de unos homininos que debían conocer el comportamiento y movilidad de dicho animal y, a partir de ello, en conjunto planificar y repartir las tareas de la caza. Tampoco olvidemos la necesaria transmisión de estos conocimientos de unas generaciones a otras.

La siguiente tabla recoge posibles ejemplos de caza colectiva monoespecífica mencionados por Hutson et al. (2025). Los autores proponen que alrededor del MIS 7 fue consolidándose esta especialización en la caza neandertal. Pero vamos teniendo evidencias que parecen indicar un origen más antiguo.

SitioAntigüedadAnimal cazado
Caune de l’Arago (Francia)MIS 14Renos
Gran Dolina, Atapuerca (España)MIS 11Bisontes
Biache-Saint-Vaast (Francia)MIS 7Uros
Grotte du Lazaret (Francia)MIS 6Ciervos
Taubach (Alemania)MIS 5eRinocerontes
Mauran (Francia) MIS 5Bisontes
Zwoleń (Polonia)MIS 5a/4Caballos
Salzgitter Lebenstedt (Alemania) MIS 5/4Renos