Un nuevo yacimiento en Olduvai y la organización espacial de los primeros homininos

Un nuevo yacimiento en Olduvai y la organización espacial de los primeros homininos

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Volvamos a uno de los lugares donde buscar los orígenes de «lo humano»: la Garganta de Olduvai, de obligada visita de vez en cuando. Siempre me llaman la atención los trabajos que allí se realizan, por la abundancia y antigüedad de los materiales y porque, a pesar de que parece que aquella zona se ha estudiado mucho, sigue aportando nuevos yacimientos completos e importantísimos hallazgos.

Hay una línea de investigación que trata de ir más allá del puro enfoque tecnológico y económico de los materiales, e integrar la dimensión espacial en los estudios sobre lítica y fauna, para profundizar en los comportamientos técnicos que los homininos tenían en el lugar. Poder realizar estos análisis de relaciones espaciales en una cronología tan antigua es algo difícil y novedoso. La organización interna de un yacimiento es mucho más accesible en yacimientos posteriores del Paleolítico medio o superior, por la distinción más clara de espacios y los recursos disponibles.

En todo caso, este enfoque no se puede abordar a veces debido al tamaño limitado de los yacimientos, o la falta de claridad de la dimensión temporal en ellos. Pero sitios como el recién presentado DS en el Lecho I, aportan una información clarísima en este sentido de hace 1,85 millones de años (Ma). El nombre DS significa David’s Site (por David Uribelarrea, descubridor del yacimiento).

Con unos 550 m2 excavados, la extensión de DS no tiene parangón en el Paleolítico inferior. Es contemporáneo con el FLK 22 «Zinj», icónico por el trabajo allí de Mary y Louise Leakey, que tantas preguntas despertó sobre el origen del comportamiento humano. Por supuesto, la fama de FLK 22 también se debe a fósiles como el parántropo Hombre Cascanueces, que da nombre a este blog. Ambos sitios comparten el mismo paleopaisaje y están separados tan solo 200-300 m. Desde 2017 se han hecho varios trabajos en DS, y ha visto la luz el primero de ellos, cuyos resultados resumo a continuación:

1. No hay apenas diferenciación funcional.

La actividad de los homininos se concentra en tres áreas muy densas en materiales, que contrasta con la baja densidad en la periferia del yacimiento. En las tres zonas las actividades son similares: los homininos desempeñaban la misma actividad de forma repetida, y no existe una diferenciación funcional apreciable ni en restos de fauna ni en objetos líticos. Sí hay pequeñas particularidades interesantes. Por ejemplo, una zona pudo servir para el procesado secundario de las carcasas: el animal se llevaba a un lugar central del yacimiento pero a partir de ahí, elementos apendiculares (las patas) eran distribuidas a otras zonas. Sigue leyendo

Paleoantropología: novedades 2º trimestre 2021

Paleoantropología: novedades 2º trimestre 2021

En este resumen trimestral he recogido 16 grandes noticias, ordenadas por cronología, como de costumbre. Muchas de ellas os sonarán de los últimos días. De hecho, el inicio y el final de este segundo trimestre son realmente para recordar…

  • Little Foot (StW 573), el esqueleto más completo de un australopiteco, sigue aportando información. En este caso, el estudio de la articulación del hombro muestra un aspecto muy primitivo, en contraste con otras partes esqueléticas modernas como las extremidades inferiores. El omóplato y la clavícula de Little Foot mantienen una gran adaptación para suspenderse de las ramas y subir y bajar de los árboles [+info].

Esqueleto de Little Foot. Crédito: Paul John Myburgh

  • Una nueva técnica de datación ha permitido fijar en 2,22 Ma (millones de años) la edad del Lower Bank del Member 1 de Swartkrans, que contiene las primeras herramientas olduvayenses y la presencia más reciente de Paranthropus robustus en Sudáfrica. Esto pone en duda si los autores de esas herramientas fueron Homo, ya que solo hay dos fósiles de este nivel asignables a nuestro género: un diente y un fragmento de mandíbula [+info].

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Nesher Ramla y la coexistencia de distintos grupos humanos en el Corredor Levantino

Nesher Ramla y la coexistencia de distintos grupos humanos en el Corredor Levantino

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La presentación de una bóveda cráneal y una mandíbula con dientes ha revolucionado un poco más el puzle evolutivo en el Corredor Levantino. Recordemos que esta es una zona clave para buscar los posibles antepasados comunes de neandertales y humanos modernos, por haber tenido condiciones favorables de clima y paisaje para el paso de grupos humanos desde África hacia Eurasia y viceversa a lo largo del Pleistoceno medio.

Estos fósiles están datados en 120-140 miles de años (ka), se hallaron en 2010 en la cantera israelí de Nesher Ramla, y se vienen analizando desde entonces para determinar su clasificación taxonómica.

Reconstrucción virtual de la mandíbula de Nesher Ramla. Crédito: Ariel Pokhojaev

El estudio muestra la cercanía de sus rasgos con la morfología neandertal (como la forma de la mandíbula, incluyendo la ausencia de mentón, y las características de los dientes), pero también afinidades con homininos de 400 ka (en rasgos más arcaicos del cráneo, que recuerdan a Homo erectus).

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Prado Vargas y los últimos neandertales del norte de la península ibérica

Prado Vargas y los últimos neandertales del norte de la península ibérica

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La cueva Prado Vargas es una de las cavidades del espectacular sistema kárstico de Ojo Guareña, uno de los más grandes de Europa, situado al norte de la provincia de Burgos (España).

La historia de los hallazgos en Prado Vargas comienza en 1986, con varias catas de Trino Torres buscando restos de oso de las cavernas, en las que encontró artefactos líticos de talla musteriense. Precisamente, Torres fue quien había hallado en 1976 la primera mandíbula de la Sima de los Huesos ATA-1 (buscando también restos de oso), que confió a Emiliano Aguirre, primer director de los trabajos de excavación moderna en Atapuerca.

Cuando Marta Navazo se topa con la caja de estos materiales, contacta con Torres para estudiarlos, y en 2005 realizan otra pequeña excavación. «En ese momento comprendo el potencial del sitio y me enamoro de él», describe Navazo con emoción. Desde 2016, los trabajos sistemáticos liderados por Navazo, Rodrigo Alonso y Alfonso Benito han recuperado un amplio conjunto de restos en el nivel 4, datado entre 39,8-54,7 ka (miles de años) por OSL y radiocarbono, publicados en 2021.

Este yacimiento contribuye a entender la actividad, estrategias y cultura de los últimos grupos neandertales en el norte de la península ibérica, y aporta una importante información en el marco temporal de la desaparición de esta especie. A continuación, resumo en qué consisten los hallazgos en este lugar. Agradezco a Marta Navazo su amabilidad y la información facilitada.

  • 70 m2 excavados con más de 8000 restos recuperados, entre huesos, dientes, carbones y artefactos líticos y óseos.
  • Huesos y dientes de distintas especies de fauna: ciervo, caballo, conejo, oso, bisonte, zorro, etc. La fragmentación de los huesos indica que los neandertales llevaron las extremidades de los animales al interior de la cueva, donde procesaban la carne y fracturaban los huesos para aprovechar la médula.

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Los Homo erectus con el cráneo más pequeño y el Homo habilis más reciente

Los Homo erectus con el cráneo más pequeño y el Homo habilis más reciente

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Procedente de Ileret, al este del lago Turkana (Kenia), el cráneo KNM-ER 42700 tiene unas dimensiones muy pequeñas para un Homo erectus adulto de 1,55 millones de años (Ma). Así se consideraba desde su presentación en 2007: un adulto joven o tal vez un subadulto. Por entonces, asombró la pequeña capacidad craneal estimada de tan solo 691 cc, y su mezcla de rasgos que «borra la distinción entre Homo erectus y Homo ergaster» en palabras de Bernard Wood. Algunas características que tiene ER 42700 y que son afines a las formas asiáticas de Homo erectus son una ligera quilla en los huesos parietales y el frontal, la articulación temporomandibular estrecha, el proceso mastoideo y la cresta petrosa en el interior del hueso temporal. También, la bóveda craneal alta y los toros supraorbitales divididos recuerdan al espécimen Sm3 de Sambungmacan (Indonesia).

Pero no es el Homo erectus más pequeño: en 2020 se presentó el fósil DAN5/P1, un cráneo con parte de la dentición maxilar procedente de Gona (Etiopía), de 1,5-1,6 Ma. Con tan solo 598 cc, tiene la menor capacidad craneal entre los erectus adultos conocidos.

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