Un trabajo de Guanglin He y colaboradores describe 160.000 años de dinámicas poblacionales y adaptaciones biológicas a través de un completo estudio genómico en Asia oriental, con foco principalmente a partir del Paleolítico superior.
El resultado es una historia de contactos con humanos arcaicos, divergencias poblaciones durante el Pleistoceno y expansiones agrícolas durante el Holoceno. Esta nueva publicación refleja el fuerte crecimiento del volumen de datos de ADN antiguo de Asia oriental en los últimos años, aunque los resultados están limitados por la falta de muestreo en regiones cálidas y húmedas como el sur de China, donde la conservación del ADN es muy difícil.
Contribuciones arcaicas
Se han identificado varias oleadas de introgresión arcaica en antepasados de los asiáticos orientales actuales: una introgresión neandertal compartida con todos los humanos modernos no africanos (aunque en Asia oriental hay evidencia de mayor proporción relativa respecto a los europeos) y, por otra parte, múltiples pulsos de introgresión denisovana, al menos uno con alcance geográfico amplio y otro más específico de Asia oriental.
Estas mezclas no fueron uniformes y se dieron en contactos repetidos con grupos arcaicos variados. Algunos fragmentos heredados, como el haplotipo EPAS1 en tibetanos, muestran una relación directa con adaptaciones funcionales, especialmente a gran altitud. Otros fragmentos pueden haber influido en rasgos relacionados con inmunidad, radiación ultravioleta o características de la piel.
Linajes profundos del Pleistoceno
En conjunto, la región tuvo múltiples linajes con trayectorias propias antes de la expansión neolítica.
- Dos individuos analizados representan linajes tempranos de Asia oriental que tienen afinidades con grupos paleolíticos de Eurasia: Tianyuan (40 ka) y AR33K (33 ka).
- Tras el Último Máximo Glacial se produjeron reemplazos o reorganizaciones demográficas en el noreste asiático, con nuevas poblaciones como la representada por el individuo AR19K.
- En el sur, poblaciones como las de los individuos MZR, Qihe3 y Longlin reflejan una diversidad genética antigua y, en algunos casos, aportaciones a poblaciones posteriores e incluso a los primeros americanos, reflejando una compartición de ascendencia de algunos linajes del este asiático con los ancestros de los nativos americanos.


