La coevolución entre la biología de los homininos y su cultura material

La coevolución entre la biología de los homininos y su cultura material

La evolución humana suele explicarse mediante la interacción entre cambios biológicos, como el aumento del cerebro o las modificaciones anatómicas de la mano, y avances culturales, como la fabricación de herramientas o el desarrollo de estrategias de subsistencia. Hasta qué punto influyeron unos en otros es objeto de frecuentes discusiones. En un nuevo trabajo, Alastair Key examina la coevolución entre la biología de los homininos y su cultura material desde los primeros indicios de tecnología lítica hasta antes de la aparición de la agricultura.

El trabajo pivota sobre la hipótesis denominada «coevolución gen-cultura», que conecta perspectivas de diversas disciplinas para interpretar las evidencias de relaciones recíprocas entre cultura y evolución biológica. El objetivo es explorar cómo determinadas prácticas culturales modifican las presiones selectivas que actúan sobre las poblaciones y, a su vez, cómo las características biológicas de estas condicionan el desarrollo y la transmisión de dichas prácticas. La evolución biológica no precede a otra cultural, sino que son procesos entrelazados que se retroalimentan durante generaciones.

Las primeras evidencias de herramientas líticas conocidas proceden de Lomekwi 3, en Kenia, de 3,3 Ma (millones de años). Se trata de artefactos toscos y simples que los homininos emplearían a modo de yunque y martillo. Aunque su datación a veces se cuestiona, no debe sorprendernos teniendo en cuenta que algunos primates actuales emplean piedras de manera similar. De hecho, Key plantea que el uso de herramientas pudo comenzar antes, mediante piedras naturalmente afiladas, fragmentos de hueso u otros objetos modificados. Cada vez está menos claro que fueran humanos los primeros fabricantes de herramientas.

La mano constituye uno de los ejemplos más claros de esta interacción gen-cultura. La proporción entre el pulgar y los dedos, la musculatura implicada en su flexión y la estabilidad de determinadas articulaciones son innovaciones morfológicas en la evolución hacia los primeros humanos, que favorecerían la talla y/o la manipulación de herramientas. A su vez, las exigencias mecánicas de fabricar y utilizar estos útiles habrían generado presiones selectivas favorables a determinadas características anatómicas. En particular, la aparición prácticamente simultánea de herramientas achelenses (los famosos bifaces de gran tamaño) y las adaptaciones de la mano de Homo erectus no parece una casualidad. Resulta difícil establecer qué cambio precedió al otro, lo cual, en mi opinión, viene a indicar una coevolución muy rápida por el beneficio adaptativo que suponía para la especie.

Nadie duda que la tecnología también transformó la alimentación. El procesamiento con herramientas de alimentos animales y vegetales reduce el esfuerzo necesario para masticar, lo que facilitó la continua reducción del tamaño de los dientes y de la robustez facial. El acceso a recursos de mayor calidad energética, facilitado por nuevas técnicas y estrategias de obtención de alimentos, favorecería el aumento del cerebro. Este, a su vez, habría permitido desarrollar comportamientos de subsistencia más complejos, reforzando la dependencia de la tecnología y del aprendizaje social.

Además, el transporte de herramientas, alimentos y otros objetos pudo contribuir a las presiones selectivas relacionadas con la bipedación, que en los primeros humanos era más eficiente que en homininos anteriores, según vamos conociendo a partir de estudios recientes sobre nuevos restos poscraneales. Algunas prácticas de caza, defensa y lanzamiento de artefactos pudieron intervenir en la evolución de la anatomía del hombro, aunque el registro fósil aún no permite verificar esta hipótesis.

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Cuidar para cooperar: Reflexiones desde la evolución

Cuidar para cooperar: Reflexiones desde la evolución

Grabación del webinar «Cuidar para cooperar: Reflexiones desde la evolución» impartido por el profesor Agustín Fuentes para la Sociedad de Estudios de Bioarqueología del Cuidado (SEBioC) el 13/04/26.

Las principales ideas son:

  • El nicho humano va más allá de cuerpos y herramientas: constituye un sistema complejo de interacciones bioculturales que abarca entornos ecológicos, relaciones sociales, lenguaje y creencias.
  • El estudio de la evolución humana no debe limitarse a lo biológico o material, sino abordarse junto con estos factores bioculturales. Es probable que este marco tenga su origen incluso antes de nuestro género Homo (hace más de dos millones de años).
  • La organización social humana se articula en grupos y comunidades, no solo en relaciones diádicas. Este desarrollo involucra a múltiples individuos y se apoya en una infancia prolongada, que favorece el aprendizaje social intenso y distribuye los costes energéticos.
  • El desarrollo de la tecnología ha sido clave en la evolución neurológica y social, al impulsar tanto el aprendizaje como la transmisión cultural mediante círculos activos de retroalimentación social.
  • En este contexto, aparecen evidencias fósiles de cuidado a individuos heridos o enfermos, lo que refleja la complejidad de estos círculos sociales. La cooperación, el cuidado y los vínculos emocionales emergen como elementos centrales del nicho humano y resultan básicos para comprender su evolución.
  • Asimismo, se observa un reconocimiento creciente de prácticas mortuorias y cuidado tras la muerte como parte del comportamiento humano ancestral. Estas prácticas amplían la noción de cuidado más allá del individuo vivo, incorporando la relación cultural con los muertos.
  • Este marco apunta a una dimensión social y emocional que trasciende el desarrollo tecnológico y biológico en el género Homo, con evidencias documentadas anteriores al millón de años y un aumento significativo a partir de hace unos 400.000 años. A medida que crece esta complejidad, el patrón del cuidado se integra como un elemento clave en las dinámicas de cooperación entre individuos, grupos y comunidades, incluyendo también la interacción con otras especies (como animales domesticados o plantas cultivadas).
  • Es necesario reabrir y revisar el material arqueológico desde la perspectiva del cuidado, incluidas las prácticas mortuorias, para enriquecer las interpretaciones científicas. La investigación multidisciplinar y el uso de tecnologías emergentes (como la genómica o el modelado energético y comunicacional) ofrecen gran potencial para comprender la evolución humana desde enfoques innovadores.
Scientific Communication of Human Evolution: From Deficit to Digital Dialogue

Scientific Communication of Human Evolution: From Deficit to Digital Dialogue

Science communication of human evolution faces challenges derived from the complexity of paleoanthropological evidence, the provisional nature of scientific interpretation, and the persistence of cultural misconceptions such as linear models of evolution. This article examines the epistemological, cultural, and communicative factors that shape public understanding of human evolution and analyzes the limitations of traditional deficit-based communication models.

Using a critical review of science communication literature and illustrative cases from paleoanthropology, the study proposes strategic approaches that balance scientific rigor, explicit representation of uncertainty, and accessibility for diverse audiences.

Within this framework, Digital Paleoanthropology is conceptualized as an emerging paradigm that integrates scientific visualization, controlled narrative, and digital participation to enhance the understanding, engagement with, and appreciation of paleoanthropological knowledge. Case examples such as Lucy and Homo naledi demonstrate how visual representation, early knowledge dissemination, and digital co-creation can reshape public interpretive frameworks around human origins.

The article concludes that effective communication of human evolution requires integrating conceptual clarity, epistemic transparency, narrative design, and participatory practices, positioning science communication as a collaborative process that strengthens public understanding of evolutionary science.

Sáez, R. (2026). La comunicación científica de la evolución humana: del déficit al diálogo digital. SciComm Report, 6, 1–21. https://doi.org/10.32457/scr.v6.3468

La comunicación científica de la evolución humana: del déficit al diálogo digital

La comunicación científica de la evolución humana: del déficit al diálogo digital

La comunicación científica de la evolución humana se enfrenta a retos derivados de la complejidad de la evidencia paleoantropológica, el carácter provisional de las interpretaciones científicas y la persistencia de concepciones culturales erróneas como los modelos lineales de evolución. Este artículo analiza los factores epistemológicos, culturales y comunicativos que influyen en la comprensión pública de la evolución humana y examina las limitaciones de los enfoques tradicionales basados en el modelo del déficit.

Mediante una revisión crítica de la literatura sobre comunicación científica y el análisis de casos representativos de la paleoantropología, se proponen estrategias orientadas a equilibrar el rigor científico, la explicitación de la incertidumbre y la accesibilidad para audiencias diversas.

En este marco, se conceptualiza la Paleoantropología Digital como un paradigma emergente que integra visualización científica, narrativa controlada y participación digital para mejorar la comprensión, apropiación y valoración del conocimiento paleoantropológico. Casos como Lucy y Homo naledi muestran cómo la representación visual, la circulación temprana del conocimiento y la cocreación digital pueden remodelar los marcos interpretativos del público sobre los orígenes humanos.

El trabajo concluye que una comunicación eficaz de la evolución humana requiere integrar claridad conceptual, transparencia epistemológica, diseño narrativo y prácticas participativas, concibiendo la comunicación científica como un proceso colaborativo que fortalece la comprensión social de la evolución.

Sáez, R. (2026). La comunicación científica de la evolución humana: del déficit al diálogo digital. SciComm Report, 6, 1–21. https://doi.org/10.32457/scr.v6.3468

¿Fueron humanos los primeros fabricantes de herramientas?

¿Fueron humanos los primeros fabricantes de herramientas?

El origen de la tecnología lítica en la evolución humana despierta un gran interés. Los hallazgos, cada vez más antiguos y complejos, indican que su fabricación no se restringió a nuestro género Homo. Algunos podrían asociarse con ciertos parántropos y australopitecos que coexistieron con los primeros humanos. Sus manos presentan adaptaciones que los acercan a la destreza manual humana mucho más que a la de otros primates. Microcharla impartida para el Club de Ciencia Boadilla el 14 de noviembre de 2025.