Gran Dolina: evidencias de ocupación humana intensa

Hace un millón de años Gran Dolina era una cueva en la sierra de Atapuerca de unos 27 metros de profundidad y 35 metros de ancho, que se llenaba parcialmente de agua en invierno y primavera. En un momento dado, su techo se colapsó y la cavidad quedó abierta al exterior. Justo tras la caída de bloques de la bóveda, se observa ya presencia antrópica y, a lo largo de los siguientes 800.000 años, los humanos aprovecharon esta dolina en sucesivos momentos con diferentes intensidades de ocupación, mientras que se iba rellenando de sedimento por tres entradas hasta quedar colmatada hace unos 200.000 años.

En Gran Dolina se han definido 11 niveles en sus 27 metros de estratigrafía, de los que la secuencia antrópica tiene 18 metros de espesor. Su excavación e investigación desde 1981, nos está permitiendo conocer mucho del modo de vida de los grupos humanos que dejaron evidencia de su presencia en 8 de esos niveles. En este artículo me detengo en tres momentos muy significativos de ocupación humana en Gran Dolina, uno de los principales yacimientos de Eurasia.

En Gran Dolina y con Josep María Parés

En Gran Dolina y con Josep María Parés, la persona que más sabe sobre la geocronología del yacimiento. Crédito: Roberto Sáez

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Pósters descargables: Paleoantropología, Tiempo geológico, Geotectonic units Iberian Peninsula

Tres pósters descargables e imprimibles que nos comparte Ángel Caballero, geólogo del IACT (CSIC-UGR). Los recomiendo por su utilidad para consulta y material didáctico.

Paleoantropología: paleobiología humana (PDF 37 MB)

Póster Paleoantropología: paleobiología humana

Póster Paleoantropología: paleobiología humana. Crédito: Ángel Caballero

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Grabados hechos por neandertales

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Las pinturas y grabados suelen estar asociados a capacidades cognitivas vinculadas hasta hace poco exclusivamente a los humanos modernos. Sin embargo, este paradigma está ahora en revisión y se han descubierto o reevaluado importantes obras con una antigüedad correspondiente a autoría neandertal (pinturas, estructuras, ornamentos personales… ver post 5 casos de simbolismo neandertal). Sin embargo, son muy pocos los grabados o incisiones documentados por el momento.

En este artículo escribo sobre algunas de estas obras, distinguiendo el tipo de soporte sobre el que están realizadas: solo existe un grabado parietal conocido hasta la fecha, mientras que son muchos más los objetos óseos o líticos con incisiones, de más de cuarenta sitios del Paleolítico Inferior y del Paleolítico Medio. Sin embargo, en la mayoría de los casos su producción seguramente es natural. Además, en otros que parecen tener un origen antrópico, la función no está nada clara. Recupero aquí algunos casos cuya evaluación indica una intencionalidad no asociada a actividades utilitarias.

Grabado parietal de Gorham’s cave, Gibraltar

Publicado en 2014, se trata del primer hallazgo conocido de un grabado parietal realizado por neandertales. Se encuentra bajo el nivel IV Musteriense y tiene una antigüedad mínima de 39 ka.

Consiste en un patrón abstracto de trece líneas en total: ocho más profundas que se entrelazan en dos sitios, y cinco más finas en dos grupos (uno de tres y otro de dos) que se cruzan con las anteriores.

Mediante grabados experimentales, se ha determinado que las ocho líneas profundas fueron realizadas con una punta lítica robusta repetidamente sobre la roca siempre en la misma dirección, mientras que las líneas finas fueron realizadas con un solo trazo, con una herramienta similar a las gruesas. De entre las líneas profundas, una requirió unos 54 trazos y las otras entre 4 y 30 cada una. En total, se estima que el grabado se hizo con un número de incisiones entre 188 y 317.

La laboriosidad de la técnica empleada, su objetivo no asociado a ninguna utilidad y el patrón de diseño que sigue el grabado, indican la capacidad del autor para el pensamiento abstracto.

Engraving from Gorham’s Cave

(A) Engraving from Gorham’s Cave. (B) Engraved lines L1–L13. Dark gray and light gray identify old and recent breaks, respectively. Credit: Rodríguez-Vidal J. et al (2014). A rock engraving made by Neanderthals in Gibraltar. PNAS doi:10.1073/pnas.1411529111

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Los 10 objetos de madera más antiguos

La conservación de restos de madera en yacimientos prehistóricos es muy difícil, por ello son contadísimos. Joseba Ríos-Garaizar explica para este blog que “la madera se pudre rápidamente por lo que, para su conservación, se requieren unas condiciones extraordinarias: congelación, clima muy árido, o un sitio saturado de agua donde no haya oxígeno ni, por tanto, microorganismos que la degraden”. Él ha sido el autor de una de las dos publicaciones que en los últimos días han estirado un poco esta interesante lista de 10:

1) Clacton-on-Sea (UK), 420 ka.

Una punta de lanza fabricada con madera de tejo, que mide 38,7 cm de largo y 39 mm de diámetro, datada en 420 ka. Se descubrió en 1911 e inicialmente se interpretó como un útil para cavar, hasta el hallazgo de las lanzas de Schöningen.

Clacton spear

Clacton spear at the National History Museum, London. Source: Wikipedia, credit: Chemical Engineer

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Neandertal or Neanderthal? The answer…

What tweeters say

72% prefer the spelling ‘Neanderthal’ (survey responded by 828 tweeters on April 10-11 2018).

What Google Books says

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¿Por qué los neandertales tenían las narices tan grandes?

La nariz de los neandertales era ancha y prominente. Su estructura tanto interna como externa siempre se ha considerado significativamente distinta a de los humanos modernos. Los motivos de esto han generado tradicionalmente una rica discusión. Repasemos algunas hipótesis al respecto:

Nariz Gibraltar-1 neandertal

Nariz de Gibraltar-1 neandertal. Crédito foto: Roberto Sáez

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La especie elegida, 20 años después

Hace poco tuve el placer de moderar un debate sobre el libro “La especie elegida”, de Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez, para el Club de Ciencia Boadilla. Sin duda, esta obra es una de las grandes referencias en la divulgación de la evolución humana en España. Ignoro el número de ediciones que han visto la luz: conozco la 27ª aunque posiblemente hubo más. Personalmente le tengo mucho cariño porque fue uno de los primeros libros que adquirí sobre el tema, y sigue siendo un manual de consulta.

Al releerlo, fui recordando la cantidad de descubrimientos y novedades que se han dado tras la publicación en 1998. Eran tantos que decidí articular el debate de una forma distinta, no solo recorriendo linealmente los temas nucleares del libro, sino además poniendo foco en cómo se ha ido enriqueciendo el conocimiento sobre la evolución humana en tan solo veinte años. En este post destaco 5 puntos concretos:

1. ¿Homínidos u homininos?

Como sucede en casi todos los textos hasta hace pocos años, en este libro el término “homínido” tiene el mismo uso que hoy en día el término “hominino”. Según la convención actual:

  • Hominino” se refiere a los miembros de la tribu Hominini, que abarca a los humanos modernos, las especies humanas extinguidas y nuestros antepasados inmediatos hasta la separación de nuestro linaje del linaje de los chimpancés, por tanto, incluye los géneros Homo, Australopithecus, Paranthropus, Ardipithecus, Orrorin y Sahelanthropus.
  • Mientras tanto, “homínido” se refiere a los miembros de la familia Hominidae, que abarca a todos los simios antropomorfos y sus respectivos linajes, incluyendo el humano, chimpancés, gorilas y orangutanes.
Homínidos y homininos

Homínidos y homininos. Esquema añadido por Roberto Sáez sobre imagen modificada de Mauricio Antón en “La especie elegida”

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Parántropos en Ágora Historia

Os dejo el podcast descargable de mi participación en el programa Ágora Historia del 27 de enero de 2018, hablando sobre los Parántropos (a partir del minuto 5:10):

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Índice de cuestiones:

  • 5:10 Presidiendo el estudio… Nutcracker Man, el Hombre Cascanueces.
  • 6:53 ¿Qué son los parántropos?
  • 8:22 ¿No les da un toque agresivo su morfología?
  • 9:18 ¿Qué les diferencia de los australopitecos?
  • 11:00 Sobre la falta de formación en prehistoria y la típica pregunta… “¿Descendemos del mono?”
  • 12:50 ¿Dónde y cuándo viven los parántropos?
  • 15:50 ¿Cómo eran y por qué la peculiaridad de su morfología?
  • 18:24 ¿Cómo fue su evolución?
  • 21:03 ¿Unificar o diversificar especies?
  • 22:52 ¿Hemos podido reconstruir el modo de vida de los parántropos?
  • 26:55 ¿Parántropos o australopitecinos robustos?
  • 27:45 ¿Cómo se extinguieron?
  • 29:48 ¿Qué hay en NutcrackerMan.com?
Parántropos en Ágora Historia

Parántropos en Ágora Historia, programa 224, con David Benito

Capacidades auditivas de parántropos, australopitecos y preneandertales

< English version below>

Dejad que comience por los parántropos, por los que tengo cierta debilidad, nuestros extraños parientes lejanos que vivieron hasta hace solo 1 millón de años. Su registro fósil todavía es bastante limitado (unos 700 especímenes entre el Este y el Sur de África). Pero conocemos bastante de su asombrosa morfología craneal hiperespecializada en la masticación, conocemos algo menos de su morfología postcraneal, y bastante poco de su modo de vida, aunque hay unos cuantos estudios muy interesantes.

Uno de mis favoritos se publicó en 2015 y analiza la capacidad auditiva de los parántropos y los australopitecos del Sur de África, gracias a la reconstrucción virtual mediante tomografía computarizada y mediciones directas de las estructuras del oído medio y del oído externo de especímenes de Paranthropus robustus (SK 46 de Swartkrans), dos Australopithecus africanus (STW 98 y STS 25 de Sterkfontein), en comparación con 10 humanos modernos y 11 chimpancés (Pan troglodytes).  Veamos algunas conclusiones:

  • Los humanos modernos tenemos una amplia banda de sensibilidad auditiva entre 1 y 4,5 kHz. Por ejemplo, 4 kHz es el umbral del rango de frecuencias reservado para la voz en las telecomunicaciones (por encima de 4 kHz es para datos). Aquellos homininos no eran capaces de oír como nosotros, es decir, en las frecuencias que utilizamos. Los parántropos y los australopitecos tenían una banda de sensibilidad entre 0,8 y 3,3 kHz, mayor entre 1,5 y 3 kHz.
  • Parántropos y australopitecos tenían una audición similar a la de los chimpancés, que presentan un audiograma con mayor sensibilidad entre 0,6 y 3 KHz y un pico máximo en 1 kHz. A partir de 3,5 kHz ni unos ni otros oían bien, mientras que los humanos modernos seguimos oyendo bien hasta los 4,5 kHz.
  • En particular, aquellos homininos eran incapaces de percibir ciertos sonidos fundamentales en el habla humana, como los que podemos escuchar cuando pronunciamos las consonantes. La capacidad de captar más variedad y riqueza de sonidos es especialmente notable con las consonantes, son las que aportan más información en la comunicación humana. Por tanto, tratando de vincular el estudio de la audición de esos homininos con la interrelación entre audición y habla, podemos inferir que aquellos homininos no eran capaces de hablar, sus sonidos no podían ser tan complejos ni articulados como el habla humana.
  • Sin embargo, los parántropos y los australopitecos presentan una sensibilidad algo más adaptada a frecuencias intermedias, mientras que en los chimpancés la sensibilidad disminuye antes. Poseían un oído que se estaba preparando para escuchar los sonidos propios de los espacios abiertos, donde se estima que procedían la mitad de los recursos que consumían. En un entorno arbolado hay mucho ruido ambiental (en frecuencias intermedias) que generan insectos, anfibios, reptiles, otros animales…. Pero en la sabana, en el espacio abierto, ese ruido ambiental es menor, por lo que se trata de un entorno más apropiado para la comunicación en las frecuencias que hoy explotamos más los humanos para la comunicación. Aquellos homininos se iban adaptando al campo abierto ensanchando su sensibilidad auditiva en ese rango.
Paranthropus group

Paranthropus group, screenshot from the BBC’s documentary ‘Walking with cavemen’

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10 homininos: miradas, gestos y paleoarte

¿Cómo eran nuestros antepasados homininos? En mi última visita al Museo de la Evolución Humana (MEH) en Burgos, España, quise detenerme en las diez fantásticas esculturas de la paleoartista Elisabeth Daynès para observar en detalle tres particularidades: las miradas, los gestos y las manos.

1. Comenzamos por Lucy, la icónica representante de Australopithecus afarensis, la primera gran aproximación a lo humano hace 3,5 millones de años. La bipedación es lo más humano que tiene Lucy (o más bien, nosotros tenemos la bipedación de ella), aunque no caminaba exactamente como nosotros. Esto se aprecia estupendamente en la escultura de Daynès, además de una mueca humana que recuerda a una sonrisa, pero que corresponde a un gesto de temor.

Australopithecus afarensis (MEH)

Australopithecus afarensis (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

2. Continuamos con la Señora Ples, Australopithecus africanus, paradójicamente de aspecto más simiesco que Lucy a pesar de ser casi 1 millón de años más reciente que esta. El motivo posiblemente es que los australopitecinos del sur de África conservaban una mayor vida arbórea.

Australopithecus africanus (MEH)

Australopithecus africanus (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

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