Animales sociales confinados en casa | Social animals confined at home

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Solemos escuchar que los humanos somos «animales sociales». También lo son el resto de primates y otros animales, pero nosotros hemos evolucionado de forma que los comportamientos y las relaciones sociales influyen prácticamente sobre la totalidad de nuestra actividad y nuestro tiempo. El funcionamiento de nuestro cerebro, de las hormonas y muchos otros elementos de nuestro sistema biológico está fuertemente vinculado a nuestras relaciones sociales.

La humanidad está ahora atravesando una situación desconocida a nivel global: un distanciamiento social obligado por una pandemia. ¿Qué impacto puede tener este escenario en nuestro día a día? Cuando los humanos estamos solos y aislados, pueden aparecer problemas físicos y mentales. Sin necesidad de pensar en depresiones, simplemente recordemos las veces que hemos leído y oído a personas con dificultades para concentrarse en estos días, cuando antes no las tenían.

La buena noticia es que los humanos también hemos demostrado una gran resiliencia en dos millones de años de evolución. La Real Academia Española define resiliencia como «Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos». Inventando recursos técnicos, los humanos nos hemos ido adaptando a fuertes cambios en nuestro entorno que han condicionado nuestro medio de vida y nuestras relaciones. La colaboración entre humanos ha sido siempre una clave para asumir y, de hecho, aprovechar los cambios.

«Compartimos una historia evolutiva de densa cooperación y ayuda mutua, de sortear juntos las dificultades de la vida e imaginar y crear nuevas posibilidades. Llevamos escritas la vida social y la innovación en nuestra neurobiología y nuestra fisiología. Ellas nos brindan la herramienta para resolver los retos que la era del coronavirus plantea a nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra cultura». (Agustín Fuentes, antropólogo) Sigue leyendo

Revisión de Homo antecessor en la línea evolutiva que dio lugar a Homo sapiens

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En 1994 tuvo lugar el hallazgo en Gran Dolina (Atapuerca) de los primeros restos humanos que permitieron definir la especie Homo antecessor, publicada en mayo de 1997. La antigüedad mínima de los fósiles es de 772 ka (cambio de polaridad Matuyama/Brunhes encontrado un metro por encima de los fósiles) y la máxima es de 949 ka (datación directa de un diente), siendo 800-850 ka la cronología estimada mediante biocronología, ESR y termoluminiscencia.

Entre 1994 y 1996 se descubrió un centenar de fragmentos, y entre 2003 y 2005 se hallaron otros 70, totalizando unos 170 restos conocidos hasta ahora. Se espera que este número crezca enormemente cuando se vuelva a excavar el nivel TD6 de Gran Dolina en próximas campañas. Su registro fósil abarca individuos infantiles, juveniles y adultos jóvenes.

Eran humanos altos y fuertes. Los adultos podrían haber llegado a 60-90 kg de peso y 160-170 cm de estatura. Falta información para estimar su capacidad craneal, pero a partir de la anchura del frontal ATD6-15 se estima que pudo llegar o superar los 1000 cc, inferior al promedio de los humanos modernos (1350 cc) y similar al límite superior de Homo erectus.

La cara de Homo antecessor es de apariencia parecida a la de los humanos actuales: plana, con fosa canina, con un patrón de crecimiento (reabsorción ósea) similar al de los humanos modernos, mandíbula delgada y poco especializada, y un patrón de desarrollo y erupción de los dientes también parecido al nuestro. Se piensa que esos rasgos de la cara de Homo sapiens son en realidad «primitivos», y se ha llegado a especular que aparecieron en distintos momentos por convergencia evolutiva, mientras que la cara proyectada mediofacialmente de otros homininos del Pleistoceno medio sería derivada. Para otros autores, dichos rasgos son una simplesiomorfia compartida por H. antecessor, H. sapiens y algunos representantes asiáticos de H. erectus (Zhoukoudian, Dali, Nanjing, Jinniushan), lo que sugiere que esos caracteres estarían presentes en un antepasado común de todos ellos. La hipótesis predominante es que Homo antecessor tiene la cara de apariencia moderna más antigua conocida.

Por otra parte, su cráneo es un mosaico de rasgos primitivos y otros similares a homininos posteriores del Pleistoceno medio: frente huidiza, toro supraorbital de doble arco, ausencia de mentón, pequeño tamaño del último molar, incisivos grandes con forma de pala, poca cavidad palpar en las raíces de los dientes.

En este contexto, ¿cuáles son las últimas propuestas respecto al posicionamiento evolutivo de Homo antecessor?

Con la definición de la especie Homo antecessor, esta se postuló como último antepasado común (LCA, por sus siglas en inglés) de Homo sapiens y Homo neanderthalensis. La propuesta inicialmente arrojó dudas porque hace dos décadas se manejaba una estimación más reciente para la separación entre ambas especies humanas. Mientras tanto, Homo heidelbergensis era una especie mejor considerada como candidata, con materiales abarcando entre 200-600 ka.

Sin embargo, en los últimos tiempos la paleogenética plantea que la separación entre la rama de los neandersovanos (ancestros de neandertales y denisovanos) y la rama sapiens es mucho más antigua y podría haberse dado hace 800.000 años. Esto, junto con la compartición de distintos rasgos de Homo antecessor con otros homininos del Pleistoceno medio europeo, refuerza la opción de Homo antecessor como taxón relacionado con el linaje neandertal, o bien una rama lateral extinta del camino evolutivo del LCA. Todavía desconoceríamos este ancestro, pero en Homo antecessor tendríamos a uno de los homininos más próximos a él.

Por otra parte, se debilita la candidatura de Homo heidelbergensis como dicho antepasado común, especie que en ocasiones incluso es cuestionada como tal [+info]. En todo este puzle queda pendiente el posible encaje de Homo erectus, poco mencionado entre la sopa genética de los humanos europeos de hace entre 1-0,5 Ma, pero algunos de cuyos rasgos están presentes en determinados especímenes de ese periodo.

El escenario tradicional para buscar geográficamente el origen de Homo antecessor se centra en África, donde una rama africana del último antepasado común habría dado lugar hace 300 ka al linaje sapiens (representado por los materiales de Jebel Irhoud). Una alternativa propuesta por Bermúdez de Castro y otros, es considerar también el suroeste asiático como un punto importante del poblamiento humano europeo. En concreto, el Corredor Levantino tuvo condiciones ambientales muy favorables en determinados momentos del Pleistoceno, y en esta región pudieron evolucionar los homininos que dieron lugar a Homo antecessor y al último antepasado común, en el marco de sucesivos flujos humanos entre África y Eurasia, en ambas direcciones. Esto ayudaría a explicar la gran diversidad observada en los homininos del Pleistoceno medio europeo, la aparición de los neandertales en dicha región, y la simplesiomorfia en los rasgos de la cara descritos anteriormente.

Agradecimiento: a José María Bermúdez de Castro, por la revisión de este artículo.

Referencias:

Filogenia hipotética de Homo antecessor. Elaboración propia basada en figura 1 de Bermúdez de Castro JM & Martinón-Torres M (2019)

Review of Homo antecessor in the evolutionary path that gave rise to Homo sapiens

In 1994, the first human remains at Gran Dolina (Atapuerca) made possible to define the species Homo antecessor. The minimum age of the fossils is 772 ka (Matuyama/Brunhes polarity reversal, found one meter above the fossils) and the maximum is 949 ka (direct dating of a tooth), with 800-850 ka being the age estimated by biochronology, ESR and thermoluminescence. Sigue leyendo

Introducción a la hominización y el registro fósil de los homininos

Tal vez os resulte útil este material didáctico “Introducción a la hominización y el registro fósil de los homininos”, que grabé hace poco para los alumnos de Bachillerato de un Instituto de Educación Secundaria.

Para aquellos (docentes y alumnos) que en estos días han visto interrumpidas sus clases presenciales, ¿qué os parece emplearlo como recurso para el estudio desde casa?

Está dividido en 14 segmentos y dura en total 1 hora 12 minutos:

  1. El planeta de los simios
  2. Homininos y homínidos
  3. ¿Qué nos hace homininos a los homininos?
  4. Los primeros homininos
  5. Australopitecos: el este de África
  6. Australopitecos: el sur de África
  7. Parántropos
  8. Los primeros Homo
  9. El viaje de Homo erectus
  10. (A) Desarrollo tecnológico (B) Los primeros europeos.
  11. La complejidad del Pleistoceno medio
  12. Neandertales
  13. Humanos modernos
  14. Sorpresas bienvenidas

 

 

Tecnología punta y el origen de la humanidad

“Tecnología punta en la Edad de Piedra” es el título de mi colaboración en el primer número de la nueva Edición Coleccionista de la revista Muy Interesante. Se trata del estupendo monográfico “El origen de la humanidad”, que recomiendo a cualquiera que le interese conocer lo más actualizado en las distintas disciplinas que nutren el estudio de la evolución humana.

A continuación anoto una breve reseña de esta edición, compuesta por estos 20 artículos:

  • “Historia del linaje humano”: Antonio Rosas abre este número con una introducción a la paleoantropología y a nuestro árbol evolutivo, incluyendo una excelente ilustración didáctica del mismo.
  • “Grabado en los genes”: Carles Lalueza-Fox recopila las grandes novedades en paleogenómica que enriquecen tanto nuestro conocimiento desde hace una década.
  • “La forja de un órgano prodigioso”: Emiliano Bruner resume lo (poco) que conocemos del complejísimo proceso evolutivo del cerebro humano.
  • “De África al fin del mundo”: Jordi Agustí reconstruye los viajes a los que se han aventurado las especies humanas desde las primeras migraciones fuera de África.
  • “Los inventores de la niñez”: José María Bermúdez de Castro narra las particularidades que tienen para los humanos la niñez y la adolescencia, y el importante rol que desempeñan en la evolución.
  • “Por qué nos pusimos erguidos”: Martín Cagliani escribe sobre las hipótesis de los orígenes de una locomoción tan peculiar como es nuestro bipedismo.
  • “El enigma de los primeros humanos”: Mario García Bartual profundiza en el origen de nuestro género Homo y describe los fósiles que caracterizan a las primeras especies humanas.
  • “Tecnología punta en la Edad de Piedra”, donde os propongo un recorrido por la invención de las sucesivas tecnologías que hemos protagonizado, planteando además cuestiones retadoras como ¿la tecnología es solo de los humanos?, ¿por qué se nos ocurrió hacerla?, ¿tiene un origen o varios?, ¿funciona la prueba y error?…

Tecnología punta en la Edad de Piedra (Roberto Sáez, Muy Interesante). Imagen: Enrique Coperías

  • “El tesoro de Atapuerca”: Ignacio Martínez Mendizábal y Mercedes Conde-Valverde recuerdan los “tesoros” que las nueve excavaciones del sistema Atapuerca siguen aportando año tras año a la ciencia.
  • “Así vivieron los neandertales”: Luis Miguel Ariza entrevista a Eric Trinkaus sobre aspectos de los comportamientos de esos parientes tan morbosos, los neandertales: su tecnología, organización, lenguaje, costumbres…
  • “Las raíces del lenguaje”: Laura Chaparro reflexiona sobre algo tan desconocido y discutido como el origen del habla humana.
  • “El amanecer de nuestra especie”: artículo de Eleanor Scerri sobre las evidencias morfológicas y genéticas en relación con los inicios de Homo sapiens.
  • “Iluminados por el arte”: un regalo para nuestras retinas que nos hace Elena Sanz, destacando algunas de las obras artísticas creadas en el tramo más reciente de nuestra evolución.
  • “La dieta de nuestros abuelos”: Eudald Carbonell recorre las fases por las que ha atravesado la alimentación humana, y las motivaciones que dieron lugar a determinados saltos y cambios fundamentales.
  • “¿Quién diablos eres, denisovano?”: con este provocador título, Mario García Bartual nos introduce en el apasionante y enigmático mundo de los denisovanos, a partir de lo que nos cuenta un puñado de fósiles, pequeño pero con rica información genética.
  • “Patriarcado: ellos y solo ellos”: artículo de Anil Ananthaswamy y Kate Douglas sobre los orígenes del desequilibrio de poder entre sexos.
  • “… y llegamos a América”: Colin Barras resume las hipótesis del poblamiento del último continente en el que se asentó nuestra especie.
  • “¿Seguimos evolucionando?” es una pregunta recurrente a la que Ernesto Carmena da una clara respuesta a través de distintas evidencias.
  • “Corregidos y mejorados” es un artículo de Alejandro Sacristán que complementa perfectamente al anterior: abordamos una nueva fase en la evolución humana en la que nosotros intervenimos voluntariamente.
  • “Los últimos resistentes”: el fotógrafo Adam Kozioł retrata genialmente a “los pueblos que quedan de una humanidad casi tan antigua como los fundadores de nuestro linaje”.

Aquí tenéis los enlaces donde se puede adquirir este número: en formato papel y en electrónico.

El comportamiento de los primeros Homo en Tanzania

Continuación de la entrevista a Manuel Domínguez-Rodrigo (parte 1 aquí: “Olduvai: tres homininos conviviendo en el mismo paisaje”), sobre los trabajos que lleva desarrollando en Tanzania desde 2006. Allí codirige un equipo hispano-tanzano (junto a Enrique Baquedano y Audax Mabulla) que investiga las capas más antiguas de la Garganta de Olduvai para desentrañar el origen del comportamiento humano, puesto en relación con la aparición de los primeros representantes del género Homo. Este trabajo se puede seguir en el sitio olduvaiproject.org. En 2019, el proyecto resultó finalista en la I Edición del Premio Nacional de Arqueología y Paleontología otorgado por la Fundación Palarq, que apoya las misiones arqueológicas y paleontológicas españolas en el extranjero (fundacionpalarq.com).

 

Nuevos enfoques para descubrir yacimientos

Sobre el comportamiento de los primeros humanos, llevamos décadas discutiendo las mismas cuestiones: cómo se ha formado un determinado yacimiento, qué hacían con las herramientas, cómo conseguían los animales que comían ahí… De hecho, para empezar, seguimos sin conocer muy bien qué comían que no fueran animales: el grueso de la dieta, como no está preservada de forma directa o visual, la hemos ignorado.

Hay una parte fundamental que es necesario analizar con un trasfondo de biología evolutiva, ya que no hay ningún comportamiento subsistencial que no esté vinculado a una estrategia socio-reproductora, a un comportamiento social. Todos los modelos de conducta planteados desde hace 50 años se basaban en unos pocos yacimientos con preservación pobre, y había uno excepcionalmente preservado, el Zinj, como referente para todos ellos. No había ningún modelo que se planteara que no estuviera contrastado o fundamentado con este yacimiento. Y efectivamente Olduvai es un punto y aparte con respecto a todo lo demás que hay en África de estas cronologías. Pero se necesitan más yacimientos para comprobar si lo que cuenta Zinj es marginal o representativo de la conducta de estos homininos.

Lo que hemos hecho nosotros es cambiar la orientación. Entendemos que el mundo social de estos homininos no puede estudiarse solo desde un enfoque arqueológico: hemos mirado al paisaje actual con los ojos de cómo era hace 2 millones de años, y hemos aplicado herramientas de inteligencia artificial que nos ayuden a entender y a seleccionar partes de ese paisaje. Una vez que combinamos los dos enfoques, comenzamos a descubrir yacimientos nuevos por primera vez en 50 años, donde nadie había pensado que los hubiera. Y la fortuna nos acompañó, porque algunos de esos nuevos yacimientos están preservados igual de bien que Zinj, y además son antrópicos: son acumulaciones generadas casi exclusivamente por homininos, y varias de ellas sobre la misma paleosuperficie (exactamente sobre un mismo paisaje, aunque en momentos distintos).

En definitiva, es una vuelta a la estrategia original que planteó Mary Leakey: un yacimiento no se entiende bien si no eres capaz de abrir una ventana suficientemente grande, si no te acercas a él con los ojos del que se acerca a un campamento de cazadores-recolectores. Así, nos hemos acercado a esas ventanas de esos grupos de homininos, y vemos cómo están explotando toda la zona en ese momento.

Al abrirnos en extensión, la sorpresa es que algunos de estos yacimientos son todavía más espectaculares que Zinj, la ventana más grande que había al Pleistoceno inferior hasta hace poco tiempo. Zinj en su parte excavada es inferior a 300 m2, y nosotros hemos terminado de excavar un yacimiento que ha duplicado esa extensión: un espacio tan grande que podemos más o menos seguir la pista de ese grupo de homininos según se está moviendo sobre su superficie.

Foto © Proyecto paleoantropológico y paleoecológico de la garganta de Olduvai, IDEA (Instituto de Evolución en África)

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