Qué es la Paleoantropología Digital

Qué es la Paleoantropología Digital

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Desde su nacimiento, la antropología siempre se ha apoyado en la imagen para aprender y transmitir el conocimiento sobre las sociedades humanas. Partiendo de ser un mero soporte a la palabra, y a veces infravalorado, lo visual ha pasado a ser eje fundamental de los trabajos etnográficos, junto con la utilización de técnicas que exploran distintos sentidos, y dotan a las experiencias humanas de una perspectiva multisensorial y multimedial.

El nacimiento del mundo digital ha impulsado la incorporación de las nuevas tecnologías en la investigación, acelerando los planteamientos hipertextuales y el alejamiento de la vieja linealidad. La ruptura de la barrera entre lo virtual y lo real provoca nuevos comportamientos sociales, y lo digital puede ser objeto, método o campo en el estudio antropológico.

Lucy, el origen de la paleoantropología digital

La paleoantropología no se ha quedado al margen de este desarrollo, y casos como el de Lucy así lo demuestran. El esqueleto de esta pequeña Australopithecus afarensis no se ha hecho famoso por su descripción científica de Donald Johanson y otros en 1976, sino seguramente por otros muchos motivos de índole social, acompañados por diversos mecanismos que utilizan todos los sentidos para evocar en nosotros una tierna imagen de Lucy.

Recordamos la icónica imagen de sus huesos colocados anatómicamente sobre un fondo negro, las decenas de reconstrucciones en dibujos, pósters y esculturas realizadas por paleoartistas, muchas de ellas inspiraciones para modelizaciones 3D de australopitecos empleadas en documentales y vídeos de Youtube, la música de Lucy in the sky with diamonds (no me negaréis que os está resonando ahora mismo), conferencias como las del mismo Johanson, en las que la mayoría de sus diapositivas y palabras están orientadas a tocar las emociones de los asistentes, reproducciones virtuales 3D e imprimibles de todos sus huesos, infografías sobre cómo murió Lucy al caer de un árbol… Creo que Lucy, «la abuela de todos», la pequeña y tierna Lucy, marcó el camino para el nacimiento de la paleoantropología digital.

Escultura de Lucy, Australopithecus afarensis (Museo de la Evolución Humana, Burgos)

Reproducción de Lucy, Australopithecus afarensis (Museo de la Evolución Humana, Burgos), por Elisabeth Daynès. Crédito: Roberto Sáez

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Discovering Us. Book review

Discovering Us. Book review

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Evan Hadingham. Discovering us: fifty great discoveries in human origins. Signature Books Publishing LLC and The Leakey Foundation, 2021. 275 p.

¿Cómo distinguirse a la hora de escribir un libro sobre evolución humana? Los registros paleontológico y arqueológico están ahí, las evidencias son las que son, muchas discusiones abiertas son viejas conocidas desde hace años… La distinción puede hacerse desde la narrativa, y esto es lo que consigue Evan Hadingham en su libro Discovering Us. Hadingham es actualmente Senior Science Editor de NOVA, una serie de documentales científicos de la PBS (Public Broadcasting Service), la red de televisión pública estadounidense, y gran referencia para la divulgación cultural y científica en ese país.

Los primeros pasos del libro nos conducen por la historia de los Leakey, su trabajo de campo, la contribución de todas las personas clave que los acompañaron, los enormes hallazgos realizados y, en definitiva, su legado, en el que se encuentra la Fundación Leakey (soporte de esta obra), y la nueva generación de científicos que siguen su camino.

La combinación de una narrativa histórica ágil, el uso mínimo necesario de datos y de jerga científica, y el acompañamiento de fotografías de gran calidad, establecen el patrón que se repetirá a lo largo del libro, y que Hadingham emplea con maestría para captar la atención del lector en cada uno de los trozos del libro, que se pueden leer de forma independiente.

Y es que el grueso de la obra son 50 pequeños ensayos sobre paleoantropología, primatología, genómica y arqueología, que abordan los principales hitos que han permitido construir nuestro conocimiento sobre la evolución de los homínidos, celebran 50 años de hallazgos de fósiles y genes, y narran cómo ha cambiado aquellas disciplinas a lo largo de este periodo. He utilizado aposta el término «homínido», ya que el libro abarca no solo al estudio de la evolución de los humanos, sino también a chimpancés, gorilas y orangutanes, lo cual constituye un tercio del contenido y una sorpresa muy agradable (la primatología es otro importante ámbito de trabajo de la Fundación Leakey). Sigue leyendo

Cuando Darwin conoció al Neanderthal

Cuando Darwin conoció al Neanderthal

En 2021 hemos celebrado el 150º aniversario de la obra de Charles Darwin «El origen del hombre y la selección en relación al sexo» (1871). Vamos a plantearnos dos cuestiones:

  • ¿Cómo abordó Darwin algunas ideas clave de la evolución humana?
  • ¿Conoció Darwin al fósil de Neanderthal, que se había encontrado en 1856, quince años antes de la publicación de «El origen del hombre»?

Busquemos las respuestas en esta microcharla «Cuando Darwin conoció al Neanderthal» impartida para el Club de Ciencia Boadilla el 17 de diciembre de 2021.

Más información: 150 aniversario de «El origen del hombre» (Darwin, 1871) | Nutcracker Man

Homo erectus, hobbits y denisovanos: la evolución humana en Asia

Homo erectus, hobbits y denisovanos: la evolución humana en Asia

Hombres dragón, hobbits, pitecántropos, denisovanos… Pueden parecer seres míticos, pero son los protagonistas de la gran historia de la evolución de nuestros antepasados en Asia: un continente cuyos hallazgos en los últimos años están ayudándonos a reaprender mucho de lo que sabíamos sobre prehistoria. ¿Nos acompañas en este emocionante viaje?

Recientemente tuve el honor de impartir esta conferencia para el Club de Ciencia Boadilla, enmarcada en la Semana de la Ciencia y la Innovación de Madrid 2021, un evento de divulgación científica y participación ciudadana organizado por la Comunidad de Madrid a través de la Fundación para el Conocimiento madri+d, cuyo objetivo es involucrar activamente a los ciudadanos en la ciencia, la tecnología y la innovación.

Para ampliar información, se puede consultar el artículo que publiqué en la revista Muy Interesante número 482 (julio 2021), y que protagonizó su portada: edición papel | edición digital

Erectus, hobbits, denisovanos y otros homínidos de Asia claves en la evolución humana

Propulsores: potencia y precisión para la caza en el Paleolítico superior

Propulsores: potencia y precisión para la caza en el Paleolítico superior

Nos situamos en el tramo final del Paleolítico superior, cuando los humanos crean grandes innovaciones como las herramientas líticas en forma de láminas y laminillas de forma extensiva, la diversificación de la industria ósea en una gran cantidad de útiles, y el auge de los objetos de arte mueble ricamente decorados. La decoración adquiere también protagonismo en la ejecución de utensilios domésticos como espátulas y azagayas, así como en los objetos donde me quiero detener en esta entrada: los propulsores.

El propulsor es un artefacto para impulsar venablos armados con azagayas o puntas de proyectil líticas. Está formado por un astil con una protuberancia o gancho en su extremo. El astil solía ser de madera, y el gancho de hueso o asta (normalmente de ciervo o de reno, al ser muy comunes en Europa). El extremo de esta pieza tiene una zona biselada que se fija al astil con una amalgama de resina y cenizas y una ligadura de fibras vegetales o animales.

Los propulsores servían como prolongación del antebrazo para mejorar la potencia, el control y la precisión durante el lanzamiento. Estos objetos ayudaban en la caza de grandes mamíferos (reno, ciervo, caballo, cabra), para abatirlos desde la distancia, mitigando la agresividad de la acción y la dificultad del acercamiento al animal. Hace unos 400.000 años ya se fabrican las primeras lanzas de madera (Clacton-on-Sea, Schöningen, Bad-Cannstatt), pero los propulsores no surgen hasta mucho tiempo después, a finales del Solutrense, alrededor de hace 18.000 años. Hasta la aparición del arco, el propulsor era el instrumento más eficaz para cazar, y se ha utilizado desde la prehistoria hasta nuestros días, desde el círculo polar ártico hasta Oceanía. En América se le suele llamar con el nombre de atlatl.

Los primeros propulsores se encontraron en Laugerie-Basse (Francia) en 1862, pero no se identificó su función hasta 1891, a partir de analogías con objetos similares descritos en estudios etnográficos. El propulsor más antiguo conocido es del Solutrense superior, procede de Combe-Saunière I, y fue descrito por Pierre Cattelain. En Le Placard hay otros tres propulsores atribuidos por Henri Breuil al Magdalensiense inferior, aunque no es descartable un origen solutrense. El propulsor de la cueva de El Castillo también se cuenta entre los más antiguos, proveniente del Magdaleniense inferior.

Propulsor de Laugerie-Basse

Propulsor de Laugerie-Basse. Crédito: Daniel Garrido (2020) – ref. 1

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