Comiendo elefantes por Madrid en el Pleistoceno Medio

A finales del siglo XIX comenzaba a asentarse en Europa cierto conocimiento sobre el hombre prehistórico. Ya existía una colección notable de restos neandertales encontrados por todo el continente, mientras Dubois estaba buscando el “eslabón perdido” en Indonesia.

Mientras tanto, en el extremo occidental de Europa, en Madrid también comenzaron a aparecer artefactos líticos y restos óseos de animales consumidos por los humanos, lo que supuso una importante contribución al debate sobre la antigüedad de nuestros antepasados. La mayoría de los hallazgos arqueológicos y paleontológicos se encontraron en las terrazas de los ríos Manzanares y Jarama. En los estratos sedimentarios formados por los ríos, existe una treintena de yacimientos con abundantes restos de actividad antrópica y de muchos carnívoros y herbívoros. En la zona hay también abundancia de sílex.

Estos sitios abarcan numerosos periodos, como lo demuestra la presencia de talla Achelense (bifaces, hendidores) de hace entre 350-100 ka, puntas y raederas Musterienses de entre 150-80 ka, materiales del Paleolítico superior como puntas foliáceas y buriles de 40-20 ka, raspadores y láminas de 20-15 ka, y hasta un hogar del Epipaleolítico (9500 años). En ese amplio rango temporal predominaron los momentos cálidos hace entre 500-120 ka, con bosques abiertos de pinos y encinas y, cerca de los ríos, sauces, abedules, avellanos, hayas, etc. en los que vivían toros, ciervos, caballos, rinocerontes de pradera, elefantes e hipopótamos. Se cuentan más de 20 elefantes encontrados, algunos en asociación con útiles líticos. Sin embargo, hace 80 ka el clima se enfrió y el paisaje se volvió estepario, donde vivían mamuts, rinocerontes lanudos y ciervos gigantes.

Molar humano (150-127 ka) y bifaz (240-150 ka). Yacimiento de San Isidro (Carabanchel, Madrid). Museo de San Isidro. Crédito: Roberto Sáez

Cinco elefantes…

Hace entre 300-200 ka un macho adulto de Elephas antiquus (foto abajo izquierda) de unos 43-45 años, murió atrapado en un fango arcilloso en la actual zona de Orcasitas, y quedó tendido sobre un costado. Depredadores y carroñeros retiraron la mayor parte de su carne en los primeros días y en las semanas siguientes el esqueleto fue desarticulado. La fuerza del agua volcó el cráneo, que quedó invertido. En 1959 unos obreros lo encontraron en la cantera donde trabajaban (e inicialmente interpretaron el hallazgo como de un dinosaurio). Su cráneo e impresionantes defensas de 4 metros estaban intactos, y se pueden admirar en el Museo de San Isidro (Madrid).

También procedente del Pleistoceno Medio, el otro Elephas antiquus de la foto se halló un año antes, en 1958, en unas obras de ampliación de las instalaciones de la empresa Transfesa, en Villaverde. Su esqueleto se compone de numerosas piezas entre las que se cuentan el cráneo completo y sus defensas de 2,5 metros. Murió también atrapado en un terreno fangoso del río y las aguas fueron arrastrando y separando las partes esqueléticas. Se expone en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid). Estos ejemplares no muestran signos de procesamiento humano.

Elephas antiquus de Orcasitas (izquierda) y de Villaverde (derecha). Crédito: Roberto Sáez

Pero estos tres Elephas antiquus sí presentan marcas de corte y fracturas para acceder al tuétano, evidencias directas muy raras de encontrar en el Pleistoceno Medio:

  • Del yacimiento de Preresa, junto al Manzanares, proceden 82 huesos de un mismo elefante asociados a 754 herramientas de sílex y cuarcita, hallados en un área de 255 m2 y con una datación de unos 84 ka. Es una incógnita determinar si fue carroñeo o caza lo que hicieron los neandertales con este animal y, en el último caso, cuál fue la estrategia empleada.
  • Por otra parte, cercanos al río Jarama se encontraron los elefantes de Áridos 1 y Áridos 2 (Getafe), de unos 300-200 ka, con numerosas marcas de corte y junto con numerosas herramientas Achelenses.

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Tecnología lítica en el Paleolítico: Ready to Rock(s)

Conocemos evidencias de tecnología lítica con una antigüedad sorprendente, de cuando todavía existían australopitecos sobre la Tierra (Lomekwi en Kenia hace 3,3 millones de años, Gona en Etiopía hace 2,6, etc.). La acción de golpear piedras con un cierto fin supone un proceso cognitivo muy complejo, por lo que los hallazgos de artefactos líticos nos dan una importante información sobre las capacidades adaptativas y psico-biológicas de los «primeros» grupos humanos.

Durante la pasada Semana de la Ciencia, pude disfrutar la exposición Ready to Rock(s) en la Biblioteca Central de la UNED, un recorrido por las principales tecnologías líticas en el Paleolítico: Olduvayense, Achelense, Paleolítico Medio/Middle Stone Age y Paleolítico Superior/Later Stone Age. La muestra tenía excelentes materiales y contenidos didácticos que he querido compartir en el blog, con mi agradecimiento a José Manuel Maíllo por las referencias proporcionadas que aquí resumo.

Olduvayense

Las primeras evidencias de tecnología lítica utilizada masivamente aparecen desde hace 2,8 millones de años en África del Este (Gona y Hadar en Etiopía, Koobi Fora en Kenia, Olduvai en Tanzania, etc.), África del Sur (Swartkrans en Sudáfrica), Sahara (Aïn Hanech en Argelia) y Eurasia (Dmanisi en Georgia, Orce y Sima del Elefante en España, etc.).

De izquierda a derecha: núcleo unipolar de lascas en cuarcita, chopper en arenisca, chopping tool en sílex, núcleo unipolar de lascas en sílex. chopping tool en arenisca. Foto: Roberto Sáez

Estos grupos humanos realizan cadenas operativas cortas, con pocos gestos y golpes, pero que resultan efectivas para las actividades que realizan. Pero, en contra de lo que pudiese parecer, los gestos técnicos empleados son más complejos de lo que creemos, encontrando ya las premisas esenciales para la talla: selección de materias primas, en ocasiones buscadas a varios kilómetros de distancia, uso de los principios de talla y obtención y configurado de los soportes deseados. Estos soportes o piezas características son los choppers (cantos trabajados únicamente en una cara) y los chopping tools (cantos trabajados por dos caras adyacentes) con los que se crean filos robustos. Además, también tallaron núcleos, más o menos estandarizados, para obtener lascas con filos cortantes. 

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Conferencia “Prehistoria de la compasión”

¡Estáis invitados! Acceso libre:

Conferencia “Prehistoria de la compasión“, el martes 30 octubre 2018, 19:00 h. Museo Nacional de Ciencias Naturales. Calle José Gutiérrez Abascal, 2, Madrid. Sala de Paleontología.

La compasión es uno de los comportamientos fundamentales que caracterizan a la cognición humana. ¿Podríamos definir cuándo y por qué surgió este rasgo en nuestra evolución? En el registro fósil contamos con numerosas evidencias de este comportamiento, tal vez más antiguas de lo que esperaríamos…

Prehistoria de la compasión

Panel didáctico de la evolución humana

Tengo cierta debilidad por este panel expuesto en el edificio de Geología del Museo Nacional de Ciencias Naturales, en Madrid. Muestra una secuencia estratigráfica idealizada que contiene algunos de los fósiles más icónicos del árbol filogenético humano, así como evidencias de actividad antrópica en distintas épocas.

No es fácil de fotografiar porque tiene seis metros de alto y una escalera justo al lado, así que he realizado un montaje de varias imágenes para comentarlo aquí.

Panel didáctico evolución humana

Panel didáctico de evolución humana. Foto: Roberto Sáez

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Grabados hechos por neandertales

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Las pinturas y grabados suelen estar asociados a capacidades cognitivas vinculadas hasta hace poco exclusivamente a los humanos modernos. Sin embargo, este paradigma está ahora en revisión y se han descubierto o reevaluado importantes obras con una antigüedad correspondiente a autoría neandertal (pinturas, estructuras, ornamentos personales… ver post 5 casos de simbolismo neandertal). Sin embargo, son muy pocos los grabados o incisiones documentados por el momento.

En este artículo escribo sobre algunas de estas obras, distinguiendo el tipo de soporte sobre el que están realizadas: solo existe un grabado parietal conocido hasta la fecha, mientras que son muchos más los objetos óseos o líticos con incisiones, de más de cuarenta sitios del Paleolítico Inferior y del Paleolítico Medio. Sin embargo, en la mayoría de los casos su producción seguramente es natural. Además, en otros que parecen tener un origen antrópico, la función no está nada clara. Recupero aquí algunos casos cuya evaluación indica una intencionalidad no asociada a actividades utilitarias.

Grabado parietal de Gorham’s cave, Gibraltar

Publicado en 2014, se trata del primer hallazgo conocido de un grabado parietal realizado por neandertales. Se encuentra bajo el nivel IV Musteriense y tiene una antigüedad mínima de 39 ka.

Consiste en un patrón abstracto de trece líneas en total: ocho más profundas que se entrelazan en dos sitios, y cinco más finas en dos grupos (uno de tres y otro de dos) que se cruzan con las anteriores.

Mediante grabados experimentales, se ha determinado que las ocho líneas profundas fueron realizadas con una punta lítica robusta repetidamente sobre la roca siempre en la misma dirección, mientras que las líneas finas fueron realizadas con un solo trazo, con una herramienta similar a las gruesas. De entre las líneas profundas, una requirió unos 54 trazos y las otras entre 4 y 30 cada una. En total, se estima que el grabado se hizo con un número de incisiones entre 188 y 317.

La laboriosidad de la técnica empleada, su objetivo no asociado a ninguna utilidad y el patrón de diseño que sigue el grabado, indican la capacidad del autor para el pensamiento abstracto.

Engraving from Gorham’s Cave

(A) Engraving from Gorham’s Cave. (B) Engraved lines L1–L13. Dark gray and light gray identify old and recent breaks, respectively. Credit: Rodríguez-Vidal J. et al (2014). A rock engraving made by Neanderthals in Gibraltar. PNAS doi:10.1073/pnas.1411529111

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Dos buenos ejemplos de didáctica de la evolución en museos

Recientemente he conocido dos buenos ejemplos de didáctica de la evolución en museos, gracias a unas minivacaciones en Barcelona.

En primer lugar, el Museo de Ciencias Naturales, donde la exposición “Planeta Vida” explica de forma muy audiovisual la historia de la Tierra. Destaco algunos ejemplares de la colección de fósiles y minerales:

De izquierda a derecha: 1) Mioplosus que probablemente murió por no poder tragarse a su presa; ambos quedaron fosilizados. 2) Archaeopteryx lithografica, descubierto en 1861 en Alemania, considerado una forma de transición entre dinosaurios y aves. Crédito fotos: Roberto Sáez.

Por supuesto, la colección incluye a algunos de los representantes más icónicos de la evolución humana:

De izquierda a derecha: 1) KNM ER 3733 (Homo ergaster), ER 1470 (Homo rudolfensis) y humano moderno, 2) Arago XXI (¿Homo heidelbergensis?), 3) Niño de Taung (Australopithecus africanus), 4) Lucy (Australopithecus afarensis). Crédito fotos: Roberto Sáez.

En la parte final de la exposición hay un conjunto de vitrinas con numerosos especímenes de animales y plantas provenientes de colecciones históricas del museo, demasiado amontonadas para mi gusto. Me detuve en los primates:

De izquierda a derecha: 1) y 2) Gorila occidental (Gorilla gorilla), 3) Gibón crestado (Nomascus), 4) Cercopiteco diana (Cercopithecus diana), 5) Chimpancé común (Pan trogodytes). Crédito fotos: Roberto Sáez.

El segundo museo me sorprendió gratamente, Cosmocaixa, por su excelente zona dedicada a la evolución humana:

De izquierda a derecha: 1) Neandertales y cognición, 2) Neandertales y recursos, 3) Encefalización, 4) Homo habilis, los primeros fabricantes. Crédito fotos: Roberto Sáez

Hasta ahora, creo que esta ha sido la mayor de las reproducciones de las huellas de Laetoli que he visto:

Y como colofón, estaba temporalmente expuesto uno de los tres esqueletos más completos de Tyrannosaurus rex, y el más antiguo (67 Ma). Recuperado en Montana (USA) en 2014, se trata de una hembra que vivió excepcionalmente 30 años. Conserva visibles varias evidencias de lesiones e infecciones.

Me faltó por visitar el Abric Romaní. Para otra ocasión.

Terra Amata: capacidades cognitivas de los humanos en el Pleistoceno Medio europeo

Terra Amata me ha sorprendido muchísimo por dos motivos:

  • En primer lugar, me topé con ese lugar, literalmente. En un viaje improvisado a Niza, desde un autobús vi junto al puerto una señal que indicaba el “Musée de Terra Amata“. Jamás habría esperado que Terra Amata se localizara en plena zona central del núcleo urbano de Niza junto al puerto. Gracias a “san” Google Maps, y con el permiso conyugal correspondiente, por supuesto allá me fui a visitarlo.
  • En segundo lugar, además de la famosa posible estructura habitacional allí encontrada y la polémica sobre su datación (de la que escribo más abajo), lo que allí conocí fue un yacimiento con un importantísimo conjunto de otras muchas evidencias del comportamiento de los homininos europeos del Pleistoceno Medio.

Actualmente, el sitio de Terra Amata lo ocupa un museo que contiene una reproducción exacta del yacimiento, una rica exposición de los principales materiales recuperados, y los fondos completos del yacimiento disponibles para su estudio. Este museo se encuentra en el semisótano de un bloque de viviendas… Veamos el porqué.

Terra Amata

Terra Amata 2017 vs. 1966. Foto: Roberto Sáez

¿Qué es Terra Amata?

A mediados del siglo XIX, durante la construcción de túneles en la ruta a Villefranche-sur-Mer, ya se habían documentado restos de rinoceronte y elefante en la propiedad llamada Terra Amata (“tierra amada”). En 1947 volvieron a ejecutarse obras en ese lugar, y en 1958 de nuevo aparecieron fósiles y un bifaz que despertaron el interés del geólogo Jacques Bourcart. En 1961 Henry de Lumley continuó los estudios y en 1963 también Jean-Claude Miskowsky, aunque fue entre 1965-66 cuando Lumley realizó el trabajo de excavación, que tuvo que llevar a cabo por completo durante solo 6 meses… en los que removió 210 m3 en un área de 120 m2.

La estratigrafía del sitio definida por Lumley establece dos momentos principales con presencia humana:

  • El más antiguo corresponde a un asentamiento en la playa junto al mar (hoy está 26 m sobre el nivel del mar). La microfauna y la vegetación indican un periodo cálido, hace unos 400 Ka.
  • El más moderno corresponde a un asentamiento en una duna en la costa, en un periodo de enfriamiento hace unos 380 Ka.

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Altamira: no todo son bisontes

Repetir visitas a museos hace redescubrir algunos pequeños tesoros en cada ocasión. El Museo de Altamira, además de tener una réplica exacta del gran techo de los polícromos, también expone una serie de reproducciones de paneles de arte rupestre de otras cuevas cántabras (tal vez lo más sorprendente del museo) y una selección muy buena de objetos prehistóricos.

De la neocueva ya escribí una presentación en otro post [ver aquí]. Hoy quiero destacar 5 piezas de distinta índole que me sorprendieron mucho en mi última visita (pinchar sobre las fotos para ampliar):  Sigue leyendo

Some unusual exhibits at the Natural History Museum, London

Of course the NHM’s new Human Evolution gallery has replicas of all the iconic hominins: Nutcracker Man, Taung Child, Lucy, Turkana Boy, K. platyops, Toumai… Here I collect a list of specimens and other items that -I’m sure you will agree- are not usually found in other museums:

1) Skull 5 from Dmanisi (Georgia)

Skull 5 (D4500 cranium & D2600 mandible) is one of the most complete skulls of a Pleistocene Homo specimens. Its small brain volume (550 cc) is tiny in comparison to the other Homo erectus skulls from Dmanisi, which is another feature of the high variation in morphology of all the specimens in that site. Dated to c. 1.77 Ma.

Dmanisi

Skull 5 Dmanisi at NHM. Photo: Roberto Sáez

2) Zhoukoudian skull XI: a female Homo erectus  Sigue leyendo

El yacimiento Rua dos Correeiros

Aunque mi foco es el Paleolítico, recientemente tuve ocasión de visitar en Lisboa un tesoro arqueológico poco conocido, que explica la actividad desarrollada allí durante 2700 años en los distintos periodos que ha vivido. Me impresionó y me empujó a compartir estas líneas sobre él.

El Núcleo Arqueológico da Rua dos Correeiros, es un yacimiento que apareció en 1991 en el subsuelo de una sede del banco portugués Millenium bcp, cuando iban a construir un aparcamiento bajo el edificio. Se decidió proteger el sitio y continuar la excavación, que duró 4 años. Ahora mismo es visitable en los varios niveles de que se compone.

El yacimiento está localizado en una ubicación privilegiada a la orilla del estuario del Tajo, ocupada ininterrumpidamente en distintos periodos de tiempo:

  • Edad del Hierro / Periodo Ibero-Púnico. Los restos más antiguos son una división estructural de viviendas construidas hace 2700 años por mercaderes cartagineses, que comerciaban con metales preciosos.

Vivienda ibero-púnica, Rua dos Correeiros. Foto: Roberto Sáez

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