Searching for the roots of our lineage: 6 African skulls from the Late Middle Pleistocene

Searching for the roots of our lineage: 6 African skulls from the Late Middle Pleistocene

Last January, Lee Berger challenged me on Twitter to add Homo naledi to a picture I posted, which came from a paper by Aurélien Mounier & Marta Mirazón (2019). That was an image of five hominins from the African Late Middle Pleistocene. I found it interesting, so after getting their permission to modify the picture, here is the result! Now, I wanted to briefly describe the six specimens, and reflect on their place in the search for the roots of the human lineage.

From left to right, top to bottom:

Modified from figure 3 in Mounier & Mirazón Lahr (2019) – see reference

Omo II

Kibish rock formation, Omo River Valley, Ethiopia (1967). Age: 190-200 ka.

This cranium is quite different from the other one found at the same location: Omo I was thought to be the earliest Homo sapiens fossil until the reassessment of the Jebel Irhoud materials in 2017, which predated that record. However, Omo II is less rounded, longer and narrower than Omo I. Actually, like occurs in Jebel Irhoud, many features are outside the variation of modern humans while others are fully modern. This mosaic makes really difficult to classify this cranium and shows the variability of the African Middle Pleistocene human groups, among which many of them would have probably become extinct. Sigue leyendo

Una pequeña revuelta entre los primeros homininos

Una pequeña revuelta entre los primeros homininos

El pasado viernes 12/03/21 impartí una charla llamada “Una pequeña revuelta entre los primeros homininos” para el Club de Ciencia Boadilla. En los últimos tiempos hemos conocido distintas novedades que enriquecen nuestro conocimiento sobre los representantes más tempranos de nuestro linaje:

  • La publicación del fémur de Sahelanthropus tchadensis, de 6~7 millones de años (Ma). Dos trabajos sobre este hueso presentan distintas interpretaciones respecto al posible bipedismo de esta enigmática especie. ¿Pudo no ser un bípedo habitual? ¿Habría que dejar de considerarlo como un hominino?
  • La mano de Ardipithecus ramidus, de 4,4 Ma. Un amplio análisis de las capacidades asociadas a la morfología de esta mano, en comparación con las manos de varios homininos y primates existentes, sugiere que el Último Ancestro Común (UAC) de los linajes humano y chimpancé tendría la suspensión arbórea como modo de locomoción frecuente.
  • El hallazgo de nuevos materiales en la zona fosilífera de Woranso-Mille se suma a la abundante colección de Australopithecus afarensis proveniente del lugar, excepto un molar M3 cuyo pequeño tamaño no corresponde con ninguna especie conocida de australopiteco. Precisamente, en Woranso-Mille se halló el sorprendente pie de Burtele (de 3,4 Ma) con un pulgar oponible, como tenía el individuo «Ardi» de Ardipithecus ramidus un millón de años antes. También allí se encontraron el único cráneo conocido por el momento de Australopithecus anamensis y los materiales que permitieron definir la nueva especie Australopithecus deyiremeda.

Procedencia, morfología y la navaja de Ockham: buscando una especie para el esqueleto StW 431

Procedencia, morfología y la navaja de Ockham: buscando una especie para el esqueleto StW 431

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De vez en cuando tenemos alguna interesante puesta al día sobre determinados «viejos» fósiles de homininos sudafricanos muy difíciles de clasificar, y con dataciones complicadas que tampoco ayudan a hacerlo. En los últimos años hemos conocido a Little Foot (StW 573), el esqueleto de australopiteco más completo que conocemos (¡cerca del 90%!), con diferentes dataciones entre 2,2 millones de años (Ma) y 3,67 Ma.

En esta ocasión, se ha publicado un nuevo trabajo (Gabriele Macho et al, 2020), que toma como base el esqueleto parcial StW 431, encontrado en el Miembro 4 de Sterkfontein en 1987 por un equipo dirigido por Alun R. Hughes, pero no publicado hasta 2003 por Michel Toussaint y colegas. La datación para esta brecha es de 2,58-1,95 Ma.

StW 431 se compone de las diez últimas vértebras y fragmentos de pelvis, costilla, omóplato, clavícula, húmero, radio y cúbito. Se publicó clasificado en el género Australopithecus, aunque «sin ninguna morfología que evidencie su especie directamente», a los que Philip Tobias añadió que «por su procedencia, morfología y la navaja de Occam […] probablemente es un representante de la especie Au. africanus». Sin embargo, Macho y sus colegas destacan que los estudios detallados de sus partes esqueléticas aproximan a StW 431 más a Au. afarensis, Au. anamensis y Paranthropus robustus, e incluso algunos rasgos parecen más primitivos que en esas especies. Algunas observaciones sobre este individuo son:

  • El húmero y el cúbito mantienen adaptaciones a la vida arbórea y capacidad de trepa, al igual que Little Foot, con algunos rasgos que les alejan de otros especímenes de Sterkfontein. El radio entra dentro del rango general del registro fósil de Sterkfontein, que a su vez muestra una gran variabilidad morfológica.
  • La morfología de sus vértebras se corresponde con un tronco erguido, pero con limitaciones importantes (poca curvatura lumbar) para mantener la postura erguida permanentemente. StW 431 probablemente no empleaba una locomoción bípeda erguida tan frecuente como homininos posteriores.
  • La pelvis de StW 431 (macho adulto) se ha comparado con otras dos muy completas: la de StW 573 (hembra adulta) y Sts 14 (macho subadulto), así como otros fósiles fragmentarios tanto de Sterkfontein como de Swartkrans y Kromdaii. La morfología pélvica de estos homininos sudafricanos muestra una enorme diversidad, que no solo se corresponde con el sexo y la edad, sino que podría indicar una heterogeneidad taxonómica.

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Variabilidad en Paranthropus boisei

Variabilidad en Paranthropus boisei

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En mi charla “Parántropos: nuestros parientes más asombrosos” introduje la morfología general de las tres especies conocidas dentro del género Paranthropus. En esta ocasión, me centro en dos fósiles concretos que ilustran la variabilidad dentro de la especie Paranthropus boisei.

KNM-ER 23000

  • Encontrado en 1990 en el Área 104 de Koobi Fora (Kenia).
  • Datado en 1,9 Ma, entre 100 y 200 ka más antiguo que otros especímenes icónicos como OH 5, ER 732 y ER 406, y ligeramente más reciente que ER 13750.
  • Se compone del frontal, los dos temporales, los dos parietales, la mayor parte del occipital, parte del esfenoides y un fragmento de un molar mandibular.
  • Se piensa que es un macho adulto joven, de edad similar a OH 5, espécimen tipo de boisei (apodado Nutcracker Man, Hombre Cascanueces en español).
  • El desgaste de la parte externa de los huesos indica que el cráneo estuvo expuesto un tiempo antes de quedarse enterrado. Los distintos fragmentos que componen los restos encontrados quedaron separados previamente a su fosilización.
  • La capacidad craneal estimada es de 491 cc, en línea con los boisei en el rango 1,7-1,9 Ma (por ejemplo, OH 5 tiene 530 cc y ER 406 510 cc).

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Buscadores de fósiles, ER 3883 y la variabilidad en Homo ergaster

Buscadores de fósiles, ER 3883 y la variabilidad en Homo ergaster

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Cuando pensamos en los primeros representantes de nuestro género Homo, hay una tendencia normal a situarnos en el este de África, debido al número y relevancia de los hallazgos en distintos sitios del Gran Valle del Rift. Este inmenso territorio se extiende desde el llamado Cuerno de África en el noreste, abarcando la región del Triángulo de Afar, la cuenca del lago Turkana, que se divide en una rama occidental y otra oriental, y llega hasta Malawi.

Allí, desde los años 1960, un grupo excepcional de buscadores de fósiles ha tenido un importante papel en muchos hallazgos, tanto de homininos como de otros primates, en distintas campañas coordinadas principalmente por miembros de la familia Leakey en las primeras décadas. De hecho, de los Leakey recibieron una formación con foco particular en anatomía, para ayudarles a identificar piezas fragmentarias, dado que en muchas ocasiones se encontraban solos en el campo.

Gran Valle del Rift, en el este de África. Crédito: Roberto Sáez, sobre Google Maps.

Los miembros de este grupo, apodado Hominid Gang, fueron descubriendo decenas de fósiles entre los que se cuentan algunos especímenes icónicos sobre los que ya he escrito en el blog: KNM-ER 1470 (Homo rudolfensis), descubierto en 1972, ER 3733 (Homo ergaster) en 1975, WT 17000 Black Skull (Paranthropus aethiopicus) en 1985, varios fósiles de Australopithecus anamensis desde 1994… Y muchos otros que conforman una enorme lista imposible de recopilar aquí, aunque como excepción me gusta recordar a ER 1808, una Homo ergaster encontrada en 1973 por Kamoya Kimeu (miembro del Hominid Gang): su patología ósea le otorga un protagonismo singular en mi libro «Evolución humana: Prehistoria y origen de la compasión», como algunos recordaréis. Sigue leyendo