Una cara humana de 1,4 millones de años en Europa occidental

Una cara humana de 1,4 millones de años en Europa occidental

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El 8 de julio será recordado como un día doblemente especial para la historia de la evolución humana y, concretamente, para los hallazgos en Atapuerca. El 8 de julio de 2022, día del 28º cumpleaños del hallazgo en Gran Dolina de los primeros restos humanos que permitieron definir la especie Homo antecessor, es también la fecha de la presentación de varios fragmentos del maxilar que conforman una cara parcial encontrada en el nivel TE7 de la Sima del Elefante el 30 de junio. Este es otro de los yacimientos del sistema Atapuerca, donde en 2007 había aparecido una mandíbula en el nivel TE9, por ahora sin poder asignarse a una especie determinada (Homo sp).

La antigüedad del TE7 de donde procede esta cara se estima en 1,4 Ma (millones de años). En los próximos meses se realizará la datación de las muestras geológicas asociadas a los restos. Mientras tanto, por el momento solo se puede aproximar su cronología tomando como referencia el TE9, fechado en 1,1-1,3 Ma, y que está 2 metros por encima del TE7. Por tanto, esta cara es uno de los fósiles más antiguos de Europa occidental, con permiso del diente deciduo de Barranco León (Orce) de 1,4 Ma.

En espera de la publicación científica de este fósil, podemos plantearnos algunas cuestiones que se abren a partir de este extraordinario descubrimiento:

  • ¿Representa a los primeros europeos? Es posible que no estemos ante un representante de la primera población, pero sí de la especie que se expandió a lo largo del continente. Por una parte, desde los homininos de Dmanisi (1,8 Ma) hasta los de Atapuerca y Orce (1,4 Ma) hay un agujero en el registro fósil. Por otra, hasta hoy, no conocíamos apenas rasgos morfológicos que pudieran dar pistas de lo que pasó durante el millón de años que transcurre entre los Homo erectus de Dmanisi y los Homo antecessor de Gran Dolina.
  • ¿A qué especie pertenece? A pesar de su gran antigüedad, no está claro que sea un Homo erectus. Según los primeros análisis (o vistazos, más bien), hay rasgos que no parecen relacionados con los erectus asiáticos ni con los africanos. Afortunadamente, se trata de un maxilar, lo que permitirá compararlo directamente con el maxilar de Homo antecessor (que representa la cara moderna más antigua, de unos 830 ka), y trabajar con hipótesis sobre la relación filogenética entre ambas poblaciones, y sobre la aparición de rasgos modernos en la cara humana en un momento evolutivo donde lo «esperado» sería una cara arcaica.
  • Además del maxilar, también se ha encontrado un diente. Recordemos que pudo analizarse el proteoma de la Chica de la Gran Dolina (Homo antecessor) y, gracias a él, determinar su posición filogenética próxima al ancestro común de los linajes neandertal y sapiens. ¿Podrá recuperarse el proteoma en el diente de este nuevo fósil? Por ahora es un diente roto y no se prevé «sacrificarlo» para ello; en cambio, sí podría estudiarse el proteoma de la mandíbula del TE9, que pertenecería a una población muy relacionada. Posiblemente, pronto sabremos a qué especie perteneció la mandíbula.
  • En el mismo TE7 apareció en 2021 una lasca, y en 2022 otra lasca y un canto trabajado. Previsiblemente, la colección de restos fósiles y culturales podrá ampliarse con nuevos hallazgos.

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La Señora Ples es más antigua que Lucy: nuevas cuestiones

La Señora Ples es más antigua que Lucy: nuevas cuestiones

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Sterkfontein es un sistema de cuevas en Sudáfrica que Robert Broom hizo famoso a partir de la década de 1930 para el estudio de la evolución humana. Antes, en 1924 Raymond Dart había descubierto un pequeño cráneo en Taung, que vio claro como un homínido bípedo de unos 2-3 años (Niño de Taung), por lo que definió el nuevo género Australopithecus y la especie Au. africanus. Este gran hallazgo tuvo dos décadas de debate, hasta que Broom fue encontrando distintos restos en Sterkfontein que asignó a esta especie. Tal vez el más icónico es el cráneo Sts 5 apodado Mrs Ples (Señora Ples) encontrado en 1947 de forma bastante accidentada, ya que Broom empleó dinamita para extraerlo de la roca y provocó la rotura del cráneo en dos piezas y algunos daños en la cara. Por cierto, tampoco está del todo claro si la Señora Ples es de sexo femenino.

Del área de Sterkfontein denominada Member 4 procede medio centenar de individuos, casi la mitad de los especímenes del registro fósil de Au. africanus. La datación que venía manejándose para ellos era de entre 2,1 y 2,6 Ma, basada en los restos de fauna asociados o en los depósitos de calcita. La datación de estas cuevas sudafricanas es difícil porque el sedimento no es volcánico como en el este de África, lo que permite una datación muy precisa, sino una roca detrítica denominada brecha (breccia), un cemento natural.

La novedad es la datación por núclidos cosmogénicos del sedimento del Member 4, que aumenta en un millón de años la antigüedad supuesta para los Au. africanus de Sterkfontein, hasta 3,4-3,7 Ma, mucho más cercana al inicio de la era de los autralopitecos que a su final. De acuerdo al estudio geológico y la dinámica de sedimentos, el error de las dataciones anteriores sería causado por la mezcla de fósiles de animales de diferentes épocas y de depósitos de calcita más reciente en sedimentos más antiguos, tal vez durante las excavaciones de las décadas de 1930 y 1940. Sigue leyendo

Los neandertales pintaron en Ardales varias veces durante 20.000 años

Los neandertales pintaron en Ardales varias veces durante 20.000 años

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La cueva de Ardales (Málaga, sur de España) fue descubierta en 1821 cuando un terremoto expuso una entrada. Desde 1852, se abrió para las visitas públicas, pero no fue hasta 1918 cuando Henri Breuil y otros reconocieron su arte paleolítico. En las siguientes décadas, no se prestó mucha atención investigadora a la cueva hasta 1990, cuando se realizó un inventario completo del arte rupestre, compuesto por más de 1000 pinturas y grabados ejecutados sobre superficies variadas: paredes, techos, espeleotemas, bloques derrumbados…

En la zona de la entrada y adyacentes predominan los motivos rojos abstractos: signos de distintas formas y tamaños, y dos huellas de manos negras pintadas en negativo. En cambio, en el interior abundan los grabados y pinturas de animales (caballos, bóvidos, cabras, serpientes, etc.), a las que se ha observado estilos de los periodos gravetiense, solutrense y magdaleniense. Hay zonas donde pigmentos negros se superponen a otros rojos más antiguos. Toda esta distribución espacial y de pigmentos sugiere que los motivos abstractos rojos son las representaciones más tempranas en la cueva.

En 2018 se dataron mediante uranio-torio distintas muestras de costras de carbonato depositadas sobre las pinturas rojas de cortinas estalagmíticas, obteniendo fechas asombrosas de entre 65 ka (miles de años) y 45 ka. Esto indicaba una utilización de este sitio por parte de los neandertales durante 20 ka (D. L. Hoffmann et al, 2018), dado que era la única especie humana que habitaba la zona en esa cronología. En aquel paper también se daban fechas de unos 65 ka para pinturas de otras dos cuevas españolas: una huella de mano en Maltravieso (Cáceres) y un signo escaleriforme en La Pasiega (Cantabria). Este trabajo fue contestado (L. Slimack et al, 2018) con reparos sobre el método de datación, sobre todo en Maltravieso y La Pasiega, mientras que sí reconocían una fecha mínima de 47 ka para los pigmentos de Ardales, aunque con dudas sobre el origen natural del mismo. Como respuesta, los autores volvieron a aportar más información sobre la validez del método (D. L. Hoffmann et al, 2018), y posteriormente demostraron que el pigmento de la estalagmita de Ardales tuvo un origen de aplicación antrópica y no natural (Á. Pitarch Martí et al, 2021). Sigue leyendo

Desde Laos… un probable molar denisovano, o neandertal

Desde Laos… un probable molar denisovano, o neandertal

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Se acaba de presentar un diente (TNH2-1) hallado en 2018 en la cueva Tam Ngu Hao 2 (se traduciría como Cueva Cobra), en las montañas Annamite, Laos. Se trata de un molar inferior (M1 o M2) datado en 164-131 ka (miles de años), una antigüedad que le hace ser el primer Homo bien fechado en el Pleistoceno medio del sureste asiático continental, y en el rango cronológico de los restos denisovanos más antiguos conocidos por el momento. TNH2-1 tiene una corona de grandes dimensiones y una superficie oclusal compleja, que lo hace diferente de los dientes más pequeños y morfológicamente más simples de Homo floresiensisH. luzonensis H. sapiens, y cercano a los molares de neandertales y denisovanos.

El desarrollo del molar está recién completado y no tiene apenas desgaste, lo que sitúa la edad de muerte de su propietaria entre 3,5 y 8,5 años. Y es que no conserva ADN, pero sí restos de proteína que han permitido saber que era un individuo femenino, aunque ninguna información que permita distinguir si era de neandertal o de denisovano. Los proteomas de esmalte son menos informativos que otros tejidos para poder determinar su proximidad filogenética.  Sigue leyendo

Discovering Us. Book review

Discovering Us. Book review

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Evan Hadingham. Discovering us: fifty great discoveries in human origins. Signature Books Publishing LLC and The Leakey Foundation, 2021. 275 p.

¿Cómo distinguirse a la hora de escribir un libro sobre evolución humana? Los registros paleontológico y arqueológico están ahí, las evidencias son las que son, muchas discusiones abiertas son viejas conocidas desde hace años… La distinción puede hacerse desde la narrativa, y esto es lo que consigue Evan Hadingham en su libro Discovering Us. Hadingham es actualmente Senior Science Editor de NOVA, una serie de documentales científicos de la PBS (Public Broadcasting Service), la red de televisión pública estadounidense, y gran referencia para la divulgación cultural y científica en ese país.

Los primeros pasos del libro nos conducen por la historia de los Leakey, su trabajo de campo, la contribución de todas las personas clave que los acompañaron, los enormes hallazgos realizados y, en definitiva, su legado, en el que se encuentra la Fundación Leakey (soporte de esta obra), y la nueva generación de científicos que siguen su camino.

La combinación de una narrativa histórica ágil, el uso mínimo necesario de datos y de jerga científica, y el acompañamiento de fotografías de gran calidad, establecen el patrón que se repetirá a lo largo del libro, y que Hadingham emplea con maestría para captar la atención del lector en cada uno de los trozos del libro, que se pueden leer de forma independiente.

Y es que el grueso de la obra son 50 pequeños ensayos sobre paleoantropología, primatología, genómica y arqueología, que abordan los principales hitos que han permitido construir nuestro conocimiento sobre la evolución de los homínidos, celebran 50 años de hallazgos de fósiles y genes, y narran cómo ha cambiado aquellas disciplinas a lo largo de este periodo. He utilizado aposta el término «homínido», ya que el libro abarca no solo al estudio de la evolución de los humanos, sino también a chimpancés, gorilas y orangutanes, lo cual constituye un tercio del contenido y una sorpresa muy agradable (la primatología es otro importante ámbito de trabajo de la Fundación Leakey). Sigue leyendo