La transición del Paleolítico medio al superior en la península ibérica es un momento que genera mucho interés debido a que suele asociarse a la extinción de los neandertales y la llegada de los humanos modernos. Una modelización espacial y demográfica (Shao et al., 2025) revisa este periodo, integrando datos arqueológicos de 99 yacimientos neandertales y 66 del Auriñaciense inicial. El modelo plantea como escenario más probable una persistencia de los neandertales como poblaciones demográficamente vulnerables, con tamaños decrecientes y conectividad cada vez más limitada, previamente a la expansión de los humanos modernos, con un solapamiento espacial (posible contacto inicial entre ambas especies) en el noroeste ibérico durante una fase climática caracterizada por oscilaciones abruptas del MIS 3.
Con condiciones climáticas favorables, las poblaciones neandertales tenderían a concentrarse progresivamente en determinadas regiones funcionales costeras (cantábricas, atlánticas y mediterráneas). Entre hace 50 ka y 43 ka, coincidiendo con el Evento Heinrich 5 (enfriamiento severo del Atlántico Norte asociado a descargas masivas de icebergs), el tamaño poblacional se habría reducido en un ~50%, fragmentándose en subpoblaciones pequeñas y conectadas débilmente (del orden de miles de individuos, con estimaciones totales aproximadas de 1500–7500 neandertales en toda Iberia, dependiendo del escenario). Esta fragmentación habría reducido la conectividad social y el acceso a territorios interiores, haciendo cada vez menos probable la ocupación del centro peninsular (especialmente durante fases frías equivalentes a estadiales de tipo Greenland Stadial). El modelo no sugiere una extinción previa a la llegada de humanos modernos, sino poblaciones neandertales ya demográficamente muy debilitadas.

Posteriormente, la entrada inicial más probable de humanos modernos en la península se produciría hace unos 42 ka por el noroeste, desde el sur de Francia hacia la región cantábrica, durante una ventana climática algo menos severa (43-41 ka). A pesar de un empeoramiento posterior de las condiciones climáticas, los humanos modernos se habrían expandido rápidamente mediante dos rutas principales: una costera atlántica hacia Portugal (reflejada en sitios como Lapa do Picareiro hace 41-38 ka y el controvertido Lagar Velho, con el famoso niño de 24 ka con morfología híbrida) y una interior a través del valle del Duero hacia las mesetas.
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