Esto me ha parecido una curiosidad enorme. Mirad esta pintura: «El díptico de Melun», de Jean Fouquet. Consta de dos partes: «Etienne Chevalier y San Esteban», actualmente expuesta en la Gemäldegalerie de Berlín, y «La Virgen de Melun», a la derecha, en el Real Museo de Bellas Artes de Amberes. ¿Habéis visto algo muy peculiar? Probablemente el panel izquierdo contiene la representación de un bifaz achelense, que sería la más antigua conocida.
Existen relatos mencionando a los bifaces prehistóricos desde el siglo XVII, cuando se pensaba que eran de origen natural, y eran identificados como piedras de trueno que caían acompañando a los rayos. En las primeras décadas del siglo XVIII, se comienza a plantear que estas piedras denominadas ceraunias o piedras de rayo en las obras de los clásicos, en lapidarios medievales y en dichos textos de los mineralogistas del siglo XVII, en realidad eran antiguos instrumentos de piedra construidos por los humanos en una época anterior al inicio de la metalurgia del hierro y del bronce. La obra Metallotheca del Vaticano (1717), de Michele Mercati, recoge una interpretación correcta como artefactos de piedra con una forma de origen no natural. Los ingleses John Bagford y John Frere también plantean que algunos objetos de pedernal identificados eran armas de guerra fabricadas y usadas por pueblos que no conocían el metal. Sigue leyendo
