Sobre la evolución de nuestra cara

Hay algunos rasgos de nuestra morfología que han sufrido una importante evolución y que, probablemente, no se estudian tanto como la forma de la bóveda craneal, la apertura nasal, los arcos superciliares o la presencia de cresta sagital. Para empezar, tenemos un rasgo único que ningún otro homínido ha tenido:

El mentón

H. erectus D2735, H. heidelbergensis Mauer-1, H. neanderthalensis La Ferrassie-1, H. sapiens moderno

Existen distintas tesis que tratan de explicar por qué los Homo sapiens hemos desarrollado un mentón:

  • Para mantener la resistencia de la mandíbula ante las cargas producidas en la masticación, dado que los dientes, mandíbula y músculos redujeron su tamaño con respecto a nuestras especies antepasadas. Aunque algunos cuestionan que las fuerzas mecánicas, incluida la masticación, sean capaces de producir la resistencia necesaria para que un hueso nuevo se cree.
  • A medida que nuestros rostros se volvieron más pequeños, el mentón se convirtió en una prominencia ósea. Este cambio evolutivo estaría posiblemente vinculado a cambios hormonales a medida que el ser humano se volvió más social (N. E. Holton et al, Journal of Anatomy, 2015)
  • Para proteger la mandíbula ante el estrés motivado por la musculatura de la lengua al hablar (Ionut Ichim, Medical Hypotheses journal, 2007).
  • Por selección sexual: un mentón amplio en hombres puede asociarse a mejor calidad de los genes, un mentón estrecho en mujeres puede asociarse a altos niveles de estrógeno). Un estudio entre 200 cráneos muestra una tendencia hacia mentones más altos y pronunciados en los hombres (Seth Dobson y Zaneta Thayer, American Journal of Physical Anthropology in 2010).
  • Tal vez lo más probable es una combinación de varios factores, en secuencia o en paralelo.
mandible

Mandíbula de Homo sapiens moderno

Los ojos azules

En 2.008 un equipo de la Universidad de Copenhague ratreó los orígenes de una mutación genética que se produjo hace entre 6.000-10.000 años, y determinó que es la causante del color azul en los ojos de todos los humanos actuales. Previamente todos los humanos tenían los ojos oscuros.

¿Por qué se extendieron los ojos azules? La opinión más aceptada apunta a que los primeros humanos de ojos claros parecerían especiales y atractivos por ser distintos, lo cual produjo la extensión por selección sexual.

El pelo en la cara

Dos interesantes reflexiones sobre la cantidad de pelo en la cara humana:

  • Un análisis observó que los primates que tienen visión monocromática y dicromática tienen el rostro peludo, mientras que aquellos (como los humanos) que tienen tres tipos de conos tienen a su vez también la piel de la cara más visible. Esto sugiere, en opinión de los autores, que la pérdida de pelo en la cara fue un factor evolutivo que permitió la percepción del “estado” de un individuo por sus próximos, dado que estos pueden observar mejor la coloración de la piel en función de la saturación de oxígeno (verdosa con poca saturación) o de la concentración de sangre (amarillenta con poca concentración).
  • Un estudio muy curioso sugiere que la moda de la barba también está guiada por la evolución. La presencia mayoritaria de individuos sin barba hace más atractivos a los individuos con barba, y viceversa, lo cual responde al patrón evolutivo de la selección sexual negativa dependiente de la frecuencia.

La variabilidad de la cara humana

Resumo en este bloque los resultados de un análisis sobre la variabilidad de las caras humanas, que es mucho mayor que en otros animales:

  • Los rasgos faciales son más variables y menos correlacionados que otros rasgos del cuerpo humano.
  • Los genes que subyacen en dichos rasgos y provocan los gestos faciales, muestran mayores niveles de variación.
  • La causa sugerida es la acción de presiones evolutivas para favorecer la necesidad de que los seres humanos sean reconocibles, respondiendo al aumento de las interacciones sociales complejas en las relaciones humanas.

¡La expresión del enfado!

Por último, una referencia a un estudio curioso sobre la evolución de la expresión del enfado, y concretamente las ventajas que por vía evolutiva se han obtenido con una determinada combinación de 7 acciones musculares, muy estereotipadas, que producen tal expresión: frente baja, pómulos levantados, labios apretados, boca alzada, fosas nasales anchas, barbilla hacia arriba y hacia fuera. El estudio propone que:

  • El enfado se desarrolló para motivar la conducta efectiva de negociación durante los conflictos.
  • Los hombres desarrollaron de forma extraordinaria la evaluación de la capacidad de lucha con sólo mirar a la cara del adversario.
  • Cada elemento de la expresión de enfado está diseñado para ayudar a intimidar al oponente, haciendo que el individuo enfadado parezca más capaz de hacer daño si se le sigue desafiando.
  • Dado que nuestros antepasados desarrollaron una mayor fortaleza del tronco superior y con ello una mayor capacidad para producir daño, la expresión facial refuerza esa amenaza y aumenta la sensación de peligrosidad del individuo.
  • Ningún elemento de la expresión de enfado es arbitrario, todos transmiten el mismo mensaje al adversario: el coste de no promover una situación aceptable para ambos.

Un pensamiento en “Sobre la evolución de nuestra cara

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