El primer Neandertal no es de Neander, y alguna anécdota más

Nos situamos en 1856, tres años antes de la publicación El origen de las especies de Charles Darwin. En el valle de Neander (Alemania), por donde discurre el río Düssel, cerca de Düsseldorf, la cueva de Feldhofer se explotaba entonces como cantera. Allí los trabajadores encuentran una costilla y, a continuación, varios restos de un esqueleto humano de apariencia muy antigua: un fragmento de cráneo y una decena de huesos del esqueleto poscraneal, entre ellos un fémur. Estos restos se presentan a las comunidades científicas alemana y británica, generando un intenso debate sobre su origen y antigüedad. No fue hasta 8 años más tarde cuando el británico William King definió en 1864 para estos restos una nueva especie humana, Homo neanderthalensis.

Neanderthal-1. Imagen: Wikipedia

Pero en realidad, previamente se había encontrado en 1848 un cráneo en la cantera de Forbes (Gibraltar) al que no se dio importancia, probablemente porque era una localización muy alejada del núcleo científico de la época situado en el centro de Europa e Inglaterra. Hasta 1864 este cráneo no se volvió a estudiar y reconocer como perteneciente a la nueva especie humana que se había definido. En el mismo año 1864, pero unos meses más tarde de la denominación de Homo neanderthalensis, se propuso la de Homo calpicus basada en el primer espécimen de Gibraltar (Calpe era el nombre del peñón de Gibraltar desde época prerromana), pero no prosperó.

Cráneo Forbes’ Quarry. Foto: Roberto Sáez

Pero además había existido un primer hallazgo muy anterior a los otros dos: en 1829 se había encontrado un cráneo infantil en Engis (Bélgica), que se rompió en pedazos durante su recuperación, y permaneció guardado un siglo hasta que, en 1936, se reconstruye y se asigna a Homo neanderthalensis.

Engis2

Engis 2. Imagen: Wikipedia

El debate sobre la antigüedad de los restos del valle Neander continuó. En 1866 apareció una mandíbula Neandertal en La Naulette (Bélgica). Pero un hito clave ocurrió en 1886 con el hallazgo de varios fósiles de dos individuos en Spy (Bélgica), muy importantes porque el contexto geológico y los líticos asociados a los fósiles confirmaron su antigüedad. El debate se zanjó y los restos de Neander dejaron de ser considerados como casos atípicos o patológicos de humanos modernos, como venía ocurriendo desde algunas opiniones científicas en las 3 décadas anteriores.

Para acabar, vamos a dar un salto de un siglo y medio. En 1997 los investigadores Ralf Schmitz y Jürgen Thissen vuelven al sitio de Feldhofer tras analizar toda la documentación sobre la excavación. Y encuentran miles de restos de líticos y varias decenas más de restos óseos, entre ellos un fragmento de fémur que encaja exactamente en aquel fémur encontrado en 1856.

Femur Schmitz

NN13 in place on Neanderthal 1’s left lateral femoral condyle, © Smith, Ostendorf Smith, Schmitz 2006, fig.46

 

 

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