10 homininos: miradas, gestos y paleoarte

¿Cómo eran nuestros antepasados homininos? En mi última visita al Museo de la Evolución Humana (MEH) en Burgos, España, quise detenerme en las diez fantásticas esculturas de la paleoartista Elisabeth Daynès para observar en detalle tres particularidades: las miradas, los gestos y las manos.

1. Comenzamos por Lucy, la icónica representante de Australopithecus afarensis, la primera gran aproximación a lo humano hace 3,5 millones de años. La bipedación es lo más humano que tiene Lucy (o más bien, nosotros tenemos la bipedación de ella), aunque no caminaba exactamente como nosotros. Esto se aprecia estupendamente en la escultura de Daynès, además de una mueca humana que recuerda a una sonrisa, pero que corresponde a un gesto de temor.

Australopithecus afarensis (MEH)

Australopithecus afarensis (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

2. Continuamos con la Señora Ples, Australopithecus africanus, paradójicamente de aspecto más simiesco que Lucy a pesar de ser casi 1 millón de años más reciente que esta. El motivo posiblemente es que los australopitecinos del sur de África conservaban una mayor vida arbórea.

Australopithecus africanus (MEH)

Australopithecus africanus (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

3. El género Paranthropus está espectacularmente representado con esta escultura del Hombre Cascanueces (“Nutcracker Man”). Su cara hiperespecializada en la masticación le aleja mucho de una apariencia humana, salvo en la mirada. Con esos ojos posiblemente se quiere expresar que los parántropos eran homininos, eran una rama de nuestro árbol evolutivo que vivieron hasta hace solo poco más de un millón de años.

Paranthropus boisei (MEH)

Paranthropus boisei (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

Las manos de Au. afarensis y Au. africanus muestran los dedos largos y curvados propios de la vida arbórea ocasional que mantenían. La morfología de Paranthropus no se corresponde con un grado relevante de vida arbórea.

Manos de Au. afarensis, Au. africanus y P. boisei (MEH)

Manos de Au. afarensis, Au. africanus y P. boisei (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

4. El primer representante de nuestro género Homo en la galería es el pequeño Homo habilis, fabricante de herramientas olduvayenses hace alrededor de 2 millones de años, aunque ya conocemos útiles líticos en el este de África mucho más antiguos, de 3,3 millones de años en Lomekwi (Kenia), y también herramientas en hueso y piedra asociados a australopitecinos en el sur de África (Swartkrans, Drimolen). La escultura todavía no refleja una mirada del todo humana, tal vez recordando el debate que resucita en ocasiones sobre si eran Homo o Australopithecus.

Homo habilis (MEH)

Homo habilis (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

5. El sitio de Dmanisi (Georgia) en el cruce de Europa y Asia, es un lugar clave para entender las primeras expansiones de Homo ergaster/erectus fuera de África. Aquí aparecen restos humanos, 2.000 herramientas y la fauna que consumieron hace 1,8 millones de años. Una de las sorpresas de Dmanisi es que aquellos humanos empleaban tecnología olduvayense, mientras que en África ya se comenzaba a fabricar el achelense al mismo tiempo. Otra de las sorpresas es la variabilidad entre los humanos de Dmanisi, tanta que algunos investigadores defienden que representaban más de una especie humana. Homo georgicus es la definición empleada para esa segunda especie.

Homo georgicus (MEH)

Homo georgicus (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

6. Turkana Boy fue un Homo ergaster adolescente de entre 12-16 años que vivió hace 1,5 millones de años a orillas del Lago Turkana en la actual Kenia. Se conserva el esqueleto casi completo, que pone de manifiesto un cuerpo muy grande (1,85 m) y totalmente moderno, lo que aprovecha la paleoartista para hacer desaparecer el vello corporal. Sostiene en su mano un bifaz achelense.

Homo ergaster (MEH)

Homo ergaster (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

7. El siguiente en cronología es Homo antecessor, el Chico de Gran Dolina, al que se comieron otros humanos cuando tenía unos 12 años de edad. Es la escultura más reciente y más peculiar de la galería. Tiene un aspecto inacabado a propósito, para expresar que todavía faltan por recuperarse los fósiles del nivel TD 6 de Gran Dolina, probablemente cientos, que permitirán una mejor caracterización de la especie. De todas formas, en esta escultura destaca la cara muy moderna que ya presentaban estos homininos hace casi 1 millón de años, todavía con una frente baja y el toro supraorbital propio de sus antepasados erectus.

Homo antecessor (MEH)

Homo antecessor (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

8. Llegamos a Miguelón, el representante más famoso de los humanos de la Sima de los Huesos. Inicialmente definido como Homo heidelbergensis (y todavía etiquetado así en el museo), actualmente está en espera de ser asociado a otra especie: tal vez Homo neanderthalensis dado que su ADN y su morfología muestran claras afinidades con las primeras formas de neandertales. Por cierto, nótese la descomunal robustez y fuerza que estos individuos tenían, con una estatura de 1,80 m y 100 kg de puro músculo, pero la total humanidad de su apariencia hace medio millón de años.

Homo heidelbergensis?? (MEH)

Homo heidelbergensis?? (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

9. Los neandertales clásicos están representados por esta escultura inspirada en el individuo de La Chapelle-aux-saints, de sorprendente apariencia juvenil dado que suele plasmarse como un anciano (vivió hasta los 40 años, realmente longevo en su especie). Como en su pariente Miguelón, también se percibe la robustez de su morfología, aunque tenía menor estatura. Se ha querido dotar a su mirada de una humanidad especial, en contra de la imagen errónea de los neandertales que se tenía hace un siglo: seres brutos, torpes y estúpidos.

Homo neanderthalensis (MEH)

Homo neanderthalensis (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

10. Y terminamos, no con Homo sapiens, sino con Homo rhodesiensis, especie que recoge a los grupos humanos del Pleistoceno Medio africano que predecieron a los primeros sapiens, y de hecho posiblemente convivieron con ellos. De morfología totalmente moderna, pero con determinados rasgos primitivos. Sin ir más lejos, esta escultura está inspirada en el cráneo Kabwe (aka Broken Hill), que tiene el toro supraorbital más grande del registro fósil hominino, a pesar de lo cual su cara es plana y moderna, pero su cráneo es bajo y muy alargado.

Homo rhodesiensis (MEH)

Homo rhodesiensis (MEH), por Elisabeth Daynès. Foto: Roberto Sáez

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  • Bringing hominin fossils back to life: interview with paleoartist John Bavaro [link]
  • Galería de los Homínidos, Museo de la Evolución Humana [link]

13 pensamientos en “10 homininos: miradas, gestos y paleoarte

  1. Roberto, en estos interesantes comentarios se nota tu capacidad de observación unida a tu conocimiento profundo de cada uno de los f´siles en os que se han basado estas reconstrucciones. Después de haber leído tus comentarios, en mi próxima visita al Museo de la Evolución Humana de Burgos observaré con una mirada distinta a esas excelentes reconstrucciones y sin duda disfrutaré mucho más de ellas. Muchas gracias.
    Saludos. Eduardo.

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  2. Con riferimento all’ultima ricostruzione, quella di Kabwe, mi sembra che il corpo non abbia le stesse proporzioni, relativamente alla testa, delle precedenti, soprattutto Miguelon.
    Mi sembra, cioè, che il corpo sia troppo gracile rispetto al cranio.

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