Homininos norteafricanos hace 773.000 años en la evolución temprana hacia Homo sapiens

Han despertado gran interés la publicación de los homininos de la Grotte à Hominidés en Thomas Quarry I (ThI), Casablanca (Marruecos) (Hublin et al., 2026). Los depósitos de ThI albergan dos yacimientos diferentes: un lecho con industria achelense de 1,3 Ma (millones de años) y otro (ThI-GH) con los homininos mencionados. Se trata de tres mandíbulas (una completa), dientes aislados anteriores y posteriores, deciduos y permanentes, ocho vértebras y un fragmento proximal de fémur. Estos elementos representan al menos tres individuos. La mayoría de los fósiles fueron desenterrados en 2008 y 2009.

La datación por paleomagnetismo de 119 muestras de sedimento del entorno de los fósiles indica que la secuencia abarca la inversión del campo magnético de Matuyama-Brunhes, un evento geológico ocurrido hace 773 ka (miles de años), por lo que la edad geológica de los fósiles estaría situada poco antes de ese umbral. Por otra parte, el yacimiento también contiene núcleos y lascas de industria achelense, así como restos de fauna consumida por carnívoros. El fémur de hominino también tiene marcas de haber sido masticado por hienas.

Este conjunto muestra una combinación de rasgos basales y derivados, importante para comprender la diversificación temprana de los humanos que evolucionaron hacia Homo sapiens y sus parientes euroasiáticos. En conjunto, los fósiles se alejan de lo esperable para Homo erectus, pero tampoco encajan en las morfologías típicas de los linajes de H. sapiens o neandertal. Son un buen representante de una población que habría estado en la trayectoria evolutiva de unos hacia otros.

  • Las mandíbulas tienen un cuerpo robusto, con bordes laterales marcados y una fosa incisiva profunda, que recuerdan a especímenes de H. erectus como Dmanisi o Zhoukoudian, con una masticación potente adaptada a dietas abrasivas. Sin embargo, son de tamaño inferior a las de H. erectus, no tienen casi torus mandibular, presentan un mentón leve y un ángulo mandibular (gonion) con orientación interna. Estas características aproximan las mandíbulas de ThI-GH a las de H. sapiens y neandertales.​
  • Los dientes tienen un patrón de tamaño decreciente (P4>M1>M2>M3) como en H. erectus, pero con un M3 particularmente pequeño, más cercano a H. sapiens, H. antecessor y neandertales. La unión esmalte-dentina da información variable: varios dientes se parecen a H. sapiens y neandertales y otros a H. erectus, reflejando una morfología intermedia y compleja. Las raíces muestran afinidades con H. sapiens norteafricanos tempranos. La dentición anterior es grácil y de tamaño comparable a H. sapiens.
  • En cuanto a los restos poscraneales, las vértebras cervicales tienen un canal vertebral con aspecto primitivo, aunque la longitud corta de los pedículos indica que tendrían una caja torácica moderna. El fémur sugiere una bipedación plenamente moderna y se aleja de las proporciones erectus.

Por tanto, las mandíbulas y dientes recuerdan más a rasgos derivados de especies del Pleistoceno medio, aunque la ausencia de una cara en la muestra dificulta su contraste con H. antecessor, siendo la cara «moderna» de esta especie una característica fundamental para poder comparar. Es tentador plantearse que Thomas Quarry I podría haber sido una evolución de H. erectus en una trayectoria hacia el linaje sapiens y, por su parte, H. antecessor un representante en la trayectoria hacia las poblaciones euroasiáticas, pero el conjunto de ThI-GH es todavía insuficiente para trabajar esta hipótesis. También resulta intrigante la presencia de H. antecessor y del hominino de Rabat (un paladar) en el grupo monofilético hermano del linaje sapiens propuesto por Ni y colaboradores (2021): sería interesante ver cómo encaja el hominino de ThI-GH en este grupo. Asimismo, podemos sumar a este debate el cráneo de Yunxian recientemente publicado para preguntarnos sobre posibles relaciones poblacionales, dado que la datación de este cráneo (1 Ma) también ha hecho plantearse un origen temprano de la divergencia entre los linajes sapiens y neandertal-denisovano.

Por ahora, lo único que podemos inferir de esta nueva publicación es que el mosaico de rasgos sitúa a los homininos de ThI-GH como probables representantes de una población norteafricana basal próxima a la divergencia que dio lugar, por una parte, a Homo sapiens y, por otra, a neandertales y denisovanos («neandersovanos»), más que representantes de H. erectus.

Los restos de ThI-GH aportan una importante información en el hueco del registro hominino africano entre 1 Ma y 600 ka, poniendo de manifiesto una variación regional temprana antes de las diversificaciones humanas del Pleistoceno medio. La posible diferenciación respecto a contemporáneos euroasiáticos (H. antecessor, de 800 ka) refuerza también la hipótesis de una raíz africana para el último ancestro común de sapiens y neandersovanos. No obstante, la compartición de algunos rasgos con H. antecessor podría estar reflejando un polimorfismo compartido o contactos intermitentes entre distintas poblaciones a través del Estrecho de Gibraltar. Por otra parte, tampoco está claro si la población de ThI-GH (y la de H. antecessor) representa un callejón sin salida evolutivo o, por el contrario, formó parte del crisol de poblaciones que daría lugar tiempo después a otros linajes.

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