Hace un millón de años Gran Dolina era una cueva en la sierra de Atapuerca de unos 27 metros de profundidad y unos 12-18 metros de ancho, que se llenaba parcialmente de agua en invierno y primavera. En un momento dado, su techo se colapsó y la cavidad quedó abierta al exterior. Justo tras la caída de bloques de la bóveda, se observa ya presencia antrópica y, a lo largo de los siguientes 800.000 años, los humanos aprovecharon esta dolina en sucesivos momentos con diferentes intensidades de ocupación, mientras que se iba rellenando de sedimento por tres entradas hasta quedar colmatada hace unos 200.000 años.
En Gran Dolina se han definido 11 niveles en sus 27 metros de estratigrafía, de los que la secuencia antrópica tiene 18 metros de espesor. Su excavación e investigación desde 1981, nos está permitiendo conocer mucho del modo de vida de los grupos humanos que dejaron evidencia de su presencia en tres de esos niveles. En este artículo me detengo en tres momentos muy significativos de ocupación humana en Gran Dolina, uno de los principales yacimientos de Eurasia.

