Gran Dolina: evidencias de ocupación humana intensa

Hace un millón de años Gran Dolina era una cueva en la sierra de Atapuerca de unos 27 metros de profundidad y 35 metros de ancho, que se llenaba parcialmente de agua en invierno y primavera. En un momento dado, su techo se colapsó y la cavidad quedó abierta al exterior. Justo tras la caída de bloques de la bóveda, se observa ya presencia antrópica y, a lo largo de los siguientes 800.000 años, los humanos aprovecharon esta dolina en sucesivos momentos con diferentes intensidades de ocupación, mientras que se iba rellenando de sedimento por tres entradas hasta quedar colmatada hace unos 200.000 años.

En Gran Dolina se han definido 11 niveles en sus 27 metros de estratigrafía, de los que la secuencia antrópica tiene 18 metros de espesor. Su excavación e investigación desde 1981, nos está permitiendo conocer mucho del modo de vida de los grupos humanos que dejaron evidencia de su presencia en 8 de esos niveles. En este artículo me detengo en tres momentos muy significativos de ocupación humana en Gran Dolina, uno de los principales yacimientos de Eurasia.

En Gran Dolina y con Josep María Parés

En Gran Dolina y con Josep María Parés, la persona que más sabe sobre la geocronología del yacimiento. Crédito: Roberto Sáez

1 millón de años

Desde 1990 se obtuvieron hallazgos en el nivel TD4, de unos 950 ka, que anticipaban la presencia humana en Europa en casi medio millón de años respecto a lo que se pensaba por entonces (se consideraba el material de Boxgrove como la evidencia de la ocupación humana más antigua en Europa, hace 500 ka).

Se trata de varios cantos de cuarcita con una talla muy tosca, tal vez Modo 1, y restos de fauna procesada de rinoceronte, caballo y ciervo. También destacan la presencia del oso (Ursus dolinensis es una especie de oso descubierta en este sitio), del jaguar europeo e incluso un fragmento mandibular de macaco.

Núcleo y lasca TDW4 Gran Dolina

Núcleo y lasca de cuarcita del nivel TDW4 de Gran Dolina, unos 950 ka. Crédito: Roberto Sáez

800.000 años

Entre 1993 y 2000 se realizó un sondeo de 6 m2 en el que se confirmó el potencial enorme de Gran Dolina. Gracias a este sondeo, desde 1994 se ha recuperado en TD6 un excepcional conjunto de 160 fósiles humanos de al menos 15 individuos, que permitió definir en 1997 la especie Homo antecessor. También se han hallado varios centenares de líticos del Modo 1. En espera de que la excavación de Gran Dolina vuelva a llegar a TD6, contamos ya con datos muy interesantes:

  • El mosaico de caracteres arcaicos y derivados de Homo antecessor. De los 46 caracteres anatómicos estudiados, el 41% son arcaicos, el 22% son derivados y se encuentran también en Homo neanderthalensis e incluso el 13% en Homo sapiens.
  • Su cara destaca por la modernidad de muchos de sus rasgos: es plana y pequeña, la mandíbula es delgada, y tiene patrones de crecimiento óseo y dental parecidos a los nuestros.
  • Homo antecessor practicaba el canibalismo, como muestran claramente las marcas en muchos de sus fósiles y su estado muy fragmentado: en todos se repiten los mismos patrones de fractura y cortes para producir el desmembramiento, extracción de músculos, evisceración, y extracción del periostio y tuétano. Además, el hecho de que aparezcan evidencias de canibalismo en dos estratos diferentes, indica que fue una práctica reiterada durante tal vez miles de años. Recordemos que también el hominino de la Sima del Elefante (1,3 Ma) muestra marcas de antropofagia. Se proponen distintas hipótesis, siendo la más defendida la del enfrentamiento tribal por el control del espacio. Por otra parte, la mayor parte de los restos canibalizados de TD6 corresponden a niños y adolescentes, comportamiento que necesitará ser estudiado con más amplitud cuando se complete la excavación de TD6.
  • El sarro de sus dientes muestra una dieta rica en vegetales que contenían fitolitos, tubérculos con restos de partículas de tierra, colágeno, hueso y carne cruda. Aparentemente no conocían el fuego.
  • En TD7 se identifica el cambio de polaridad Matuyama-Brunhes que ocurrió hace 780.000 años, lo cual marca la antigüedad mínima de Homo antecessor en Gran Dolina.
  • Por los restos de fauna y polen, sabemos que la sierra de Atapuerca era entonces un lugar templado, con muchas praderas abiertas, ríos, charcas y abundancia de vegetales en bosques mediterráneos de robles, encinas y castaños, con gran variedad de animales: jabalíes, ciervos, hipopótamos, aves migratorias…
Homo antecessor TD6 Gran Dolina

Fósiles de Homo antecessor del nivel TD6 de Gran Dolina. Crédito: Roberto Sáez

400.000 años

En el nivel TD10, grupos humanos casi contemporáneos a los de la Sima de los Huesos dejaron una abundante evidencia de su actividad: restos procesados de fauna (ciervo, gamo, caballo, bóvido, rinoceronte) muy fracturados para llegar al tuétano, e industria lítica achelense realizada con distintos materiales (sílex, cuarzo y cuarcita) bien seleccionados en el entorno.

Los humanos tenían un campamento en la boca de la cueva, con intensa actividad social y de carnicería que responde a una ocupación estructural de la zona y no solo de la cueva, y que fue recurrente durante centenares de años o tal vez milenios. De este modo de vida conocemos muchos datos:

  • Allí desarrollaron un sistema de talla estandarizado para la obtención masiva de bifaces y lascas retocadas para fabricar puntas, raederas o denticulados. Así lo demuestra la presencia de grandes bloques de sílex explotados como núcleos, y la representación completa de la cadena operativa de fabricación de los líticos (núcleos, lascas, útiles, restos de talla). Con estos útiles procesaban carne, dejando marcas de corte en los huesos de fauna, y seguramente trabajaron pieles y maderas, aunque no se cuentan con restos orgánicos.
  • En uno de los estratos se ha encontrado una gran abundancia de bisontes (25.000 huesos de una especie cercana al bisonte estepario Bison priscus), y el material tallado en este caso es sobre todo sílex. Esta ocupación coincide con un enfriamiento del clima, que pudo provocar la llegada de poblaciones del norte especializadas en este tipo de caza. Durante varias generaciones, estos humanos se organizaban y coordinaban para cazar los bisontes que migraban a finales de la primavera y a comienzos del otoño, los conducían, acorralaban y mataban en la zona de Gran Dolina, y transportaban al campamento las partes más ricas en nutrientes, como las patas.
Bifaz TD10.4 Gran Dolina

Bifaz del nivel TD10.4 de Gran Dolina. Crédito: Antonio Rodríguez-Hidalgo, twitter @WhiteRabbit36

Más información:

  • 20 años de Homo antecessor (enlace)
  • Homo antecessor: una cara moderna de hace 800.000 años (enlace
  • [In English] Atapuerca 2017: 1 million years of continuous human presence (link)

 

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