El cráneo negro

El cráneo negro es uno de los ejemplos más impresionantes de la diversidad en nuestro árbol evolutivo. Aunque no es un ancestro directo de Homo, sí es un tesoro de información sobre los cambios morfológicos y ecológicos que caracterizaron a la evolución de los homínidos hace 2,5 millones de años.

Su alias “cráneo negro” se debe al proceso de fosilización en sedimento con abundante mineral de manganeso, que le dotó de un color negro-azulado.

Un poco de historia

Fue descubierto por Alan C. Walker el 29 de agosto de 1985 al oeste del Lago Turkana, Kenia. Se codificó KNM WT 17000 y se clasificó como Australopithecus aethiopicus.

Si es de Kenia, ¿por qué “aethiopicus”? (de Etiopía) 

En 1967 se encontró una mandíbula sin dientes al oeste del río Omo en Etiopía, datada también en 2,5 Ma como el cráneo negro, y codificada Omo 18-1967-18. Se clasificó como Paraustralopithecus aethiopicus, para distinguirla de otros especímenes robustos por algunas características diferenciales como su forma de V.

Esta denominación quedó aparcada, pero se rescató 18 años después para WT 17000 como Australopithecus aethiopicus. Más tarde esta especie se incluiría en el género de los australopitecinos robustos, Paranthropus (que significa “al lado del hombre”).

P-aethiopicus

Fósiles originales de mandíbula Omo 18-1967-18 y cráneo WT 17000

Morfología

El cráneo negro mezcla caracteres primitivos tales como…

  • Gran prognatismo medio-facial y subnasal.
  • Cresta nucal.
  • Baja capacidad craneal (410 cc).
  • Base craneal plana.
  • Cavidad glenoidea plana.
  • Arcos superciliares relativamente discretos.

… con caracteres derivados:

  • La espectacular especialización de su anatomía para la masticación, culminada en su gran cresta sagital (la mayor del registro fósil homínido) para permitir la inserción de los enormes músculos temporales.
  • Cara cóncava.
  • Expansión de los molares y premolares.
  • Posición adelantada de los cigomáticos.
black-skull

KNM WT 17000, Black skull

Su encaje en el árbol evolutivo: interpretaciones

Supuesto 1)

Se plantea como especie proveniente de Australopithecus afarensis, o bien de un antepasado común con este que viviría hace 4-5 Ma. Un estudio comparativo de 32 características con otras especies (Kimbel, W. et al) resultó en lo siguiente:

  • 12 características compartidas exclusivamente con Au. afarensis
  • 2 exclusivamente con P. boisei
  • 6 con Au. africanus, Au. afarensis y P. boisei
  • 12 con P. robustus y P. boisei
AL 288-1 (Lucy) vs. WT 17000 (Black skull)

Au. afarensis, reconstrucción de AL 288-1 (Lucy) vs. WT 17000 (Black skull)

Complementando a la interpretación anterior, el hecho de que todos los fósiles asociados a esta especie están datados en un periodo corto (2,4-2,6 Ma.), sugiere que pudo tener una existencia relativamente corta.

Pero aún son muy pocos los fósiles: unos 50 incluyendo dientes y fragmentos mandibulares y maxilares. No se ha asociado con fiabilidad a esta especie ningún resto de esqueleto post-craneal.

Supuesto 2)

Se plantea como un representante primitivo de Paranthropus boisei (Walker, A.C. et al) por sus semejanzas morfológicas: la cresta sagital (si bien el cráneo negro tiene también cresta nucal), el prognatismo facial y la capacidad craneal. Pero en tal caso, ¿son la misma especie, o bien P. aethiopicus es predecesora de P. boisei?

En este supuesto estaríamos hablando de una línea evolutiva exclusiva del este de África, lo cual implicaría que los parántropos sudafricanos, P. robustus, habrían evolucionado a partir de otra línea distinta (¿Au. africanus?). Tendríamos dos líneas evolutivas paralelas independientes, a partir de una raíz común (¿Au. afarensis?), dando lugar a adaptaciones similares a cambios de dos entornos distintos (este y sur de África) que provocaron una especialización de la dieta.

Supuesto 3)

También se ha propuesto (Skelton R. et al) una relación filogenética entre P. boisei y P. robustus, excluyendo P. aethiopicus.

Leer y desarrollar sobre este supuesto es apasionante. Sin embargo, el número de similitudes morfológicas entre las tres especies de parántropos parece apoyar más la idea de que P. robustus y P. boisei tuvieron un ancestro común, si bien a su vez tampoco tenemos muchas evidencias de que ese ancestro sea P. aethiopicus. ¡Un puzle muy complejo!

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