Homo antecessor: una cara moderna de hace 800.000 años

En julio de 1994 se descubrió en Atapuerca el primer fósil de una nueva especie, Homo antecessor. Fue en una cata de 7 m2 en Gran Dolina, de cuyo nivel TD6 se han extraído en total 160 fósiles de un mínimo de 11 individuos distintos. En los próximos años la excavación de este yacimiento llegará de nuevo al nivel TD6, donde se estima que esperan cientos de nuevos fósiles humanos que permitirán una mejor caracterización de esta especie.

Pero conocemos ya mucha información sobre Homo antecessor. Los restos hallados hasta ahora representan múltiples partes del esqueleto y distintas edades: desde los 3-4 años hasta los 20. El esqueleto poscraneal sugiere una estatura de entre 1,65-1,85 m y un peso de 60-90 kg. Pero en este post quiero detenerme en la morfología facial de Homo antecessor, que en su día “rompió moldes” respecto a los patrones evolutivos que se podrían esperar en una especie humana de hace al menos 780.000 años.

Homo antecessor ATD6-15 y ATD6-69

Homo antecessor. Composición de ATD6-15 y ATD6-69. Foto: Roberto Sáez

La cara de Homo antecessor es muy moderna, similar a la de los humanos actuales. Por ejemplo:

  • Presenta fosa canina, una superficie deprimida en el maxilar, consecuencia de una orientación hacia delante y hacia debajo de las placas infraorbitarias.
  • Es plana, tiene un hueso nasal saliente pero el maxilar está poco proyectado (poco prognatismo medio-facial).
  • Presenta un patrón de crecimiento facial similar al de los humanos modernos (reabsorción ósea).
  • Mandíbula delgada.
  • Patrón de desarrollo y erupción de los dientes también parecido al nuestro.
  • Además tendría una capacidad craneal significativa, 1000 cc, sobre el umbral máximo en los Homo erectus.
Homo antecessor fosa canina

Fosa canina. Homo antecessor ATD6-69 (I) y Homo sapiens (D). Foto: Roberto Sáez

Pero conserva rasgos primitivos en su dentición así como en la caja craneana:

  • Frente huidiza y toro supraorbital de doble arco.
  • Ausencia de mentón.
  • Los dientes son pequeños, en particular el último molar, tiene grandes incisivos con forma de pala, poca cavidad palpar en las raíces de los dientes, y la morfología dental es compleja, similar a Homo erectus.
Homo antecessor dentición

Homo antecessor. Dentición ATD6-69. Foto: Roberto Sáez

El chico de la Gran Dolina

El ejemplo más completo de una cara de antecessor es el conjunto formado por los fósiles ATD6-15 (fragmento de órbita ocular y arco superciliar) y ATD6-69 (fragmento de maxilar y pómulo), apodado “El chico de la Gran Dolina”.

Los huesos corresponden a una edad de 10-12 años, pero sin certeza de que pertenezcan al mismo individuo. Estos fósiles, sobre todo el ATD6-69, permiten apreciar el parecido de la cara juvenil de Homo antecessor y la del Homo sapiens adulto. Aunque no se ha encontrado aún ninguna cara adulta en Gran Dolina, a buen seguro los Homo antecessor en su fase adulta tenían la cara más hinchada por la expansión de los senos maxilares durante la adolescencia. Sin embargo, nuestra cara se mantiene reducida debido al menor desarrollo del aparato masticador.

Los homininos posteriores del Pleistoceno presentan una cara más primitiva, tanto en Europa como en África. Esto lleva a un reto formidable. En los últimos tiempos, gracias a la paleogenética, nos planteamos que la separación entre la rama evolutiva de sapiens y la rama neandertal-denisovanos podría haberse dado hace 800.000 años. Surge la opción de que Homo antecessor pudo ser antepasado común de sapiens y neanderthalensis, descartando heidelbergensis. En tal caso, será todo un desafío entender cómo sucedió la reestructuración del neurocráneo durante el siguiente medio millón de años, así como de la mandíbula y la dentición.

¿Por qué están los fósiles tan fragmentados?

Además de los huesos humanos, en TD6 de Gran Dolina han aparecido 200 instrumentos líticos (del Modo 1) y centenares de restos de animales, sobre todo cérvidos, équidos y bóvidos. Gran Dolina era una cueva donde probablemente los homininos podían procesar con cierta seguridad los animales cazados, y comérselos. Todos los restos tienen un estado muy fragmentado, y en todos se repiten los mismos patrones de fractura y cortes para producir el desmembramiento, extracción de músculos, evisceración, y extracción del periostio y tuétano: aquellos humanos practicaron el canibalismo. Algunos defienden un motivo ritual asumiendo que podían acceder a abundante vegetación y fauna (lo cual es mucho asumir).

En todo caso, gracias al canibalismo, nos ha llegado esta colección tan interesante de huesos acumulados.

 

Más información:

  • 20 años de Homo antecessor [enlace]
  • Facial Morphogenesis of the Earliest Europeans (Lacruz et al, 2013) [enlace]

 

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