De Atapuerca a Marte

Un título muy sugestivo para una fenomenal mesa de debate donde participó Juan Luis Arsuaga, de la que he extraído las ideas principales y me he permitido completarla con algunas referencias adicionales:

De Atapuerca a Marte

Bifaz de Sima de los Huesos apodado Excalibur (I), foto: Javier Trueba/Madrid Scientific Films. Marte (D), foto: Wikipedia

Todo empieza con el viaje de Darwin

Darwin explicó la evolución por medio del mecanismo de la selección natural, ni más ni menos. A partir de ahí su teoría se fue malinterpretando en distintos contextos históricos que pretendieron dar a la selección natural connotaciones de garantía o motor de progreso, o asociarla a ideologías políticas o supremacistas, en aras de mejora de la especie. Pero todo eso no tiene nada que ver con las conclusiones a las que llegó él.

Darwin viajó durante cinco años en un barco llamado Beagle, un navío de guerra transformado en buque logístico, con la misión de dar la vuelta al mundo y levantar una cartografía náutica muy precisa, necesaria para la navegación de la época y para los intereses comerciales de Gran Bretaña, con especial foco en las costas de América del Sur. En aquella época (1831-36) ese fue un reto enorme, de dimensiones casi equivalente a lo que hoy en día sería viajar a Marte… El barco medía 30 metros y en él iban 90 personas. Las condiciones fueron muy peligrosas y el viaje fue una auténtica proeza, sin ninguna baja a pesar de, por ejemplo, las tormentas que sufrieron en el estrecho de Magallanes. El Beagle era un buen barco, con él aquellas personas acometieron su misión con acierto y firmeza gracias a un líder bien elegido: un capitán llamado Robert Fitz Roy, muy apreciado en la marina británica.

Es curioso el rol de Darwin en esa misión. Él nunca fue un líder: nunca tuvo ningún grupo ni dirigió ningún equipo; a la vuelta de su viaje alrededor del mundo prácticamente se encerró en su casa y solo veía a admiradores y amigos; no tenía carisma. Pero es uno de los grandes talentos y pensadores de la historia de la humanidad.

Darwin era acompañante del capitán, sin ningún cometido específico sino haciendo tareas de naturalista. Esta era una figura que no estaba sometida a las condiciones de la jerarquía militar, donde al capitán no se le permite establecer relaciones personales con la marinería. Darwin venía a ser un becario, un ayudante de confianza del capitán, que era el verdadero líder de la misión. Pero al desembarcar, resultó el que se había ganado la fama fue Darwin, gracias a las cartas e informes en el campo de la historia natural que iba enviando, que le convirtieron en una celebridad a la edad de tan solo 26 años a la vuelta del viaje.

También es curioso destacar que Fitz Roy no solo fue un gran líder, sino un gran científico. Entre sus méritos, fue el padre de la Meteorología moderna: fue director del Observatorio Meteorológico de Greenwich, y fue el primero que comenzó a realizar partes meteorológicos, en concreto para el ámbito marino.

Darwin no era un gran líder, no habría sido elegido para liderar ese barco y esa misión. Pero el liderazgo tiene unos ciertos cometidos, mientras que hay otros papeles en las organizaciones que no son los de líder pero pueden ser incluso más importantes según las circunstancias. Y desde luego el papel de Darwin supuso un hito fundamental.

Darwin. HMS Beagle

Réplica del HMS Beagle en el Museo de la Evolución Humana (Burgos). Foto: Roberto Sáez

Darwin y Wallace se aproximaron a la evolución humana, de aquella forma

El 1 de julio de 1858, la Sociedad Linneana de Londres escuchó la lectura de una teoría de evolución de las especies por medio de la selección natural cuyos autores eran Charles Darwin y Alfred Russel Wallace. Había nacido la biología moderna. Darwin y Wallace fueron codescubridores al mismo tiempo de la misma teoría, pero la interpretaron de forma diferente.

  • Darwin provenía de familia acomodada y era un “hidalgo”, un aristócrata o noble rural, un “squire” tal como firmaba (traducible como escudero o galán). En su viaje en el Beagle conoció a los pueblos de la Tierra de Fuego, concretamente a los yaganes o yámanas, y los utilizó como una prueba a favor de la teoría de la evolución humana: llegó a la conclusión de que estos pueblos representaban un estadio muy primitivo a partir del cual la especie puede recorrer un camino evolutivo hasta el humano moderno, cuyo modelo de inteligencia y organización avanzada estaba representado por la sociedad británica de aquella época. Es decir, había tal abismo que aquellos pueblos constituían un ejemplo de cómo podía desarrollarse la evolución humana.
  • Wallace sin embargo provenía de clase trabajadora y sus viajes fueron distintos, tuvo más contacto con los pueblos que conoció en Indonesia y Melanesia, como los papúes de Nueva Guinea o los dyak de Borneo. Pues bien Wallace llegó a la conclusión de que, estos pueblos no solo no eran más primitivos en cuanto a inteligencia, sino que tenían la misma inteligencia que cualquier británico. Y eso le llevó a cuestionarse cómo la selección natural había promovido unas cualidades tales como las musicales, lingüísticas y otras capacidades cognitivas teniendo en cuenta que, para el modo de vida que ellos llevan, les habría bastado con el cerebro de un orangután. Por tanto la selección natural no explicaba la inteligencia humana y recurrió al espiritismo, es decir, hizo una excepción en su propia teoría.

 

La respuesta

No olvidemos que los chimpancés y otros grandes primates son muy inteligentes, las especies más inteligentes del reino animal después de la nuestra. Entonces podemos preguntarnos por qué los chimpancés necesitan un cerebro tan desarrollado con el estilo de vida que llevan y con una alimentación frugívora, por qué requieren un órgano tan especializado y de un grado de siquismo tan alto.

La respuesta es que nuestro cerebro ha sido seleccionado para procesar información social: nuestra inteligencia es casi exclusivamente social. Las otras aplicaciones de nuestra inteligencia, como las matemáticas, se pueden considerar subproductos de nuestra inteligencia social. En otras palabras, es muy difícil sobrevivir en un medio social, y la selección que ha actuado en nuestra evolución no ha sido en un medio ecológico sino en un medio social: las aptitudes que han sido favorecidas por la selección natural son las que tienen que ver con nuestras competencias sociales. Nuestro cerebro básicamente se dedica a procesar información acerca de un sistema muy complejo, porque hay muchos elementos, diversidad y posibles interacciones entre ellos, lo que hace que el sistema sea muy cambiante e impredecible y, a la vez, su funcionamiento es vital para nuestra supervivencia. Por tanto, lo que ha promovido nuestra inteligencia es la “selección social”. Todo lo que sea información social nos resulta útil: nuestro cerebro necesita constantemente información social para recibir y procesar.

Por tanto, en nuestro camino evolutivo, nuestros antepasados más remotos comenzaron a tener una complejidad social como los chimpancés, más adelante fuimos desarrollando tecnologías que constituyen una ampliación de nuestro propio cuerpo, y que también tienen que ver con otras adaptaciones mentales, y eso nos llevó a tener cerebros cada vez mayores y a la vez a la expansión y el dominio de sistemas muy diferentes a los sistemas ancestrales. Nos hizo capaces de sobrevivir en cualquier medio. Porque entre el individuo y el medio ecológico se interpone la esfera social. Nuestra competencia con otras especies no es directo sino a través del grupo.

 

La tecnología más potente jamás fabricada

Y llegamos a la aparición de nuestra especie, diferente a otras especies humanas en su morfología, pero sobre todo en una tecnología muy importante, la más potente y compleja que hemos fabricado y que nos permite ser capaces de todo sin límites. Es la tecnología que nos permitirá llegar a Marte: son los objetos de adorno… los símbolos, los objetos simbólicos, a través de los cuales nos comunicamos y nos identificamos.

Somos una especie que utiliza símbolos. Y el que maneja esos símbolos maneja a los demás. Los símbolos nos permiten pasar de un grupo biológico basado en el parentesco, a un grupo social mucho más amplio que comparte los mismos símbolos. Aunque esta potencia también tiene riesgos: enfrentamiento, fanatismo, exclusión.

Mujer Mursi

Mujer Mursi, Etiopía. Foto: Wikipedia

De Atapuerca…

Posiblemente hace 500.000 años comienza la explosión cognitiva, que se multiplica acompañando a la aparición de nuestra especie. Atapuerca es un ejemplo: el bifaz Excalibur, una pieza excepcional en cuanto a talla y material, fue el único objeto arrojado a la Sima de los Huesos junto con un conjunto de individuos que, por algún motivo, fueron precipitados allí.

Imaginemos una escena con un posible encuentro entre un grupo de neandertales y otro de cromañones donde intercambian objetos. Un cromañón ofrece un collar a un neandertal. El neandertal conoce útiles para cortar, cazar, despellejar, preparar pieles… así que le habría preguntado al cromañón para qué sirve el collar: le podría preguntar si con ese objeto se caza mejor, se come mejor, se enciende mejor el fuego, se pasa menos frío, se está más protegido de los depredadores, se está más seguro… El cromañón responderá que sí a todo eso, porque el collar es el símbolo es el de la tribu, con el que todos se identifican y se protegen. El individuo se compromete a trabajar por el bien de la tribu, y la tribu se compromete a no abandonarlo jamás.

 

… a Marte

Llegaremos a Marte, sin duda. Pero esta misión dependerá de muchas cosas, además de los recursos. De entrada, se necesita que la cadena que componen todos esos recursos funcione con total precisión. No existe la “precisión suficiente”: en 2002 el Ariane 5 tuvo un accidente a los siete minutos de despegar y se perdieron dos satélites por valor de 600 millones de €. La investigación demostró que se había caído porque, en una de las pruebas de los motores, unos componentes se llenan de agua para probar el aguante a la presión y tras el test hay que secarlos: pues bien, la persona que usó una bayeta para secar esa agua, la depositó después en un lugar incorrecto. Un eslabón de la cadena de recursos falló, uno que parecía poco importante. No hay nadie pequeño en un proyecto de esta dimensión (¡recordemos el rol de Darwin en el Beagle!): todas las partes son importantes y requieren total precisión para llevarla a cabo. No se pueden emplear a miles de personas para verificarse unos a otros en cada uno de los procedimientos, porque el proyecto sería inviable.

Además, estamos aún lejos de tener la tecnología necesaria. Un estudio en 2014 del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) analizó los recursos clave para el proyecto de colonización de Marte tales como el oxígeno, los nutrientes y las tecnologías disponibles, concluyendo que:

  • Las plantas que teóricamente deben nutrir a los colonos producirán demasiado oxígeno y la tecnología para equilibrar la atmósfera todavía no ha sido desarrollada, por lo que aproximadamente a los 68 días se produciría la muerte de la primera persona por asfixia.
  • Los colonos dependerían del envío continuo de piezas de repuestos, con un coste mínimo estimado de 4.500 millones de dólares, más caro que un proyecto de ida y vuelta a Marte.

Además, una estancia de varios meses en la Estación Espacial Internacional hace que a la vuelta los astronautas necesiten ayuda para moverse porque, a pesar de que hacen mucho ejercicio físico allá arriba, se pierde masa ósea y sobre todo muscular de forma irremediable. Pues bien, al llegar a Marte no habrá nadie allí para ofrecerles esa ayuda… Hay que desarrollar aún mucha más tecnología para resolver esta cuestión.

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