¿Qué es Australopithecus bahrelgazali?

< English version below>

Nuestro conocimiento sobre la evolución de los homininos más antiguos se basa principalmente en dos regiones africanas: los ricos yacimientos del Gran Valle del Rift en el este, y los sistemas kársticos del sur.

Sin embargo, en las últimas dos décadas varios ejemplos notables han roto esa norma, y tenemos algunos hallazgos importantes también en el centro de África. Destaca Sahelanthropus tchadensis, sobre el que escribí en este otro artículo: Toumaï, esperanza de vida. Hoy me detengo en un pequeño conjunto de fósiles definido por sus descubridores como Australopithecus bahrelgazali.

Un poco de historia

Ya en 1961, el Chad despertó la atención de los paleontólogos con el hallazgo de un fósil de homínido definido como Tchadanthropus uxoris, que finalmente resultó ser un cráneo erosionado de Homo sapiens. En 1994 una expedición francesa dirigida por Michel Brunet volvió a realizar trabajos paleontológicos en el desierto del Chad, con el reconocimiento de 11 yacimientos con mamíferos de entre 3-4 Ma al este de Koro Toro, pero sin homininos.

En 1995 el mismo equipo encontró cerca del río Bahr el Ghazal, a menos de 1 km de aquellos yacimientos, restos de fauna que habían quedado descubiertos tras las lluvias del año anterior, y también por fin el deseado hominino. Se trataba tan solo de una mandíbula, identificada como KT12/H1, que conserva siete dientes (un incisivo, dos premolares y dos caninos). En 1996 apareció otro premolar, y en 2000 otro fragmento de mandíbula. La antigüedad de los restos se estimó en 3-3,5 Ma mediante la asociación con la fauna del mismo yacimiento.

Ese fósil fue apodado ‘Abel’ en homenaje a Abel Brillanceau, geólogo amigo de Brunet.

Australopithecus bahrelgazali

Australopithecus bahrelgazali KT12/H1. Photo credit: Alain Beauvilain

¿Por qué una especie diferente?

Estos son los principales rasgos que llevaron a sus descubridores a proponer una nueva especie para estos fósiles: Australopithecus bahrelgazali, distinta a la de sus contemporáneos del este, Au. afarensis

  • La sínfisis mandibular es más vertical y moderna que en Au. afarensis.
  • Los premolares sorprendentemente tienen tres raíces, cuando los Au. afarensis suelen tener una o dos.
  • El esmalte de los premolares es relativamente más fino.

Su importancia

Sean o no una especie distinta de Australopithecus afarensis, la importancia de estos fósiles se debe a que extienden el rango de los australopitecinos a 2.500 km al oeste del Gran Valle del Rift.

La hipótesis defendida por Gabriele Macho en 2011 es que algunos australopitecinos fueron capaces de llegar a explorar y adaptarse a esa zona, por entonces salpicada de lagos y bosques. Consumían vegetales tipo C4, según se observa en el esmalte, aunque no eran vegetales duros y abrasivos (hierbas y tubérculos, como comían los parántropos o Theropithecus oswaldi), sino posiblemente juncos fibrosos, según indican los molares planos y con esmalte fino. Este escenario es compatible con un nicho ecológico sin grandes depredadores y por tanto una vida apacible con tiempo para procesar ese tipo de comida. Aunque con esa dieta eran más vulnerables al cambio hacia un clima más seco, que posiblemente los hizo desaparecer.

 

What is Australopithecus bahrelgazali?

Our knowledge about the evolution of early hominin is based mainly on the evidence from two African regions: the rich fossil deposits of the Great Rift Valley in the East, and the karstic systems of the South.

However, in the last two decades several remarkable examples have broken that norm, and we now have some important findings also in Central Africa. Among them this fossil stands out: Sahelanthropus tchadensis, about which I wrote here: Toumaï, esperanza de vida. Today I post about a small fossil assemblage defined by their discoverers as Australopithecus bahrelgazali.

A bit of history

In 1961 Chad already attracted the attention of paleontologists with the discovery of a hominid fossil initially defined as Tchadanthropus uxoris, which finally turned out to be an eroded skull of Homo sapiens. In 1994 a French expedition led by Michel Brunet resumed the paleontological work in the Chadian desert, with the finding of 11 sites located east of Koro Toro, with mammal remains dated at 3-4 Ma, but with no hominin there.

In 1995 the same team worked close to the river Bahr el Ghazal, less than 1 km from the previous sites. They found remains of fauna emerged after the hard rain season of the previous year, and including also the desired hominin. This was just a partial mandible, identified as KT12/H1, with seven teeth (one incisor, two premolars and two canines). In 1996 another premolar appeared, and in 2000 another mandible fragment. The fossils were dated at 3-3.5 Ma according to the associated fauna in the site.

The fossil was nicknamed’ Abel’ as tribute to Abel Brillanceau, a geologist friend of Brunet.

Australopithecus bahrelgazali in situ

Australopithecus bahrelgazali KT12/H1 in situ. Photo credit: Alain Beauvilain

Why a separate species?

Below are the main features that led the discoverers to propose a new species for the fossils: Australopithecus bahrelgazali, different from that of the contemporary Au. afarensis remains in the East:

  • The mandibular symphysis is more vertical and modern than in Au. afarensis.
  • The premolars surprisingly have three roots, while Au. afarensis specimens typically have one or two roots.
  • The enamel of the premolars is relatively thin.

The importance

Whether or not they are a species separate from Australopithecus afarensis, the importance of these fossils lies in the fact that they extend the range of australopitecines to 2,500 km west of the Great Rift Valley.

According to the hypothesis by Gabriele Macho in 2011, some australopitecines may have been able to explore and adapt to this area, dotted with lakes and forests at that time. They consumed C4 vegetables as observed in the enamel, although not abrasive vegetables (grass and tubers, like those consumed by the paranthropines or Theropithecus oswaldi), but rather they ate predominantly fibrous sedges, as indicated by the flat molars and the thin enamel. This scenario is compatible with an ecological niche that was largely predator-free, allowing for a quiet life and a lot of time for eating this type of diet. However, such a restricted diet would have left it more vulnerable to extinction as the climate dried out.

Un pensamiento en “¿Qué es Australopithecus bahrelgazali?

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