Toumaï, esperanza de vida

Toumaï es el nombre que se da a los niños que nacen en la estación seca en el Chad. Significa “esperanza de vida” en dazaga, lengua local de Chad. Y es el apodo que también se dio al holotipo de la especie Sahelanthropus tchadensis (“fósil humano del Sahel”), uno de los homínidos más importantes por varios motivos:

Toumai, Sahelanthropus tchadensis

Vista lateral de TM 266-01-060-1, Sahelanthropus tchadensis. Crédito foto: Roberto Sáez

  • Tiene una antigüedad de entre 6 y 7 millones de años, el homínido más antiguo hallado, y el más cercano al antecesor común de hombres y chimpancés por el momento. Su datación tuvo que hacerse por comparación con otros fósiles de animales, al encontrarse expuesto en la superficie entre arena suelta y por tanto sujeto a posibles desplazamientos y enterramientos variables.

  • Fue encontrado en 2001 en Chad, en el centro de África, rompiendo la tendencia de encontrar los representantes de los linajes humanos más remotos en el este (Tanzania, Kenia, Etiopía, etc.). Previamente en 1995 también en Chad se había hallado una mandíbula con siete dientes de 3,6 Ma. clasificada como Australopithecus bahrelghazali (apodado Abel), que fue la primera evidencia de homínidos al oeste del valle del Rift.
  • La apariencia y capacidad del cráneo le hacen semejante a un chimpancé, pero en combinación con un rostro humano que es plano, grácil y con dientes pequeños.
  • La situación del foramen magnum es intermedia entre la del chimpancé y la del humano moderno pero más próxima a la humana, sugiriendo una postura bípeda que es extraordinaria para esta antigüedad.
  • La peculiaridad del yacimiento: era hace 6 Ma. un vergel lleno de ríos y grandes lagos, pero actualmente un enorme desierto de condiciones difíciles para la vida… y para la búsqueda de restos fósiles.

Esta característica de la zona fue la que motivó a un grupo internacional de paleontólogos a buscar restos muy antiguos que permitieran entender cómo era la vida en aquella región. Y así, encontraron cocodrilos, pájaros, serpientes, peces y ranas. Y el 19 de julio de 2001 se toparon con el cráneo de Toumaï por un golpe de suerte: un cambio en los vientos que hizo asomar entre la arena del desierto tres dientes y parte de la mandíbula.

Además del cráneo, se han asociado con esta especie cuatro fragmentos de mandíbula inferior y varios dientes aislados, en total representando a nueve individuos. Lamentablemente no se han hallado aún fósiles de otras partes del cuerpo, que puedan caracterizar más a esta especie y confirmar su tipo de locomoción.

La siguiente presentación describe la morfología del cráneo de Toumaï.

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