El Complejo del Humo se encuentra al este de la ciudad de Málaga, en un contexto de numerosos enclaves arqueológicos con siete yacimientos concentrados a lo largo de tan solo medio kilómetro lineal. Recibe su nombre por la mayor de las cuevas, la Cueva del Humo, aunque el lugar es también conocido con la denominación de Cuevas de La Araña, nombre de la barriada malagueña donde se encuentra.
Se trata de un sistema kárstico que presenta abrigos, cuevas, acantilados y rasas de origen marino, que conservan un conjunto de yacimientos arqueológicos de extraordinaria relevancia. Los datos obtenidos durante más de cuatro décadas de estudio arrojan una ocupación ininterrumpida del lugar por distintos grupos humanos (preneandertales, neandertales y Homo sapiens) desde el Achelense hasta la actualidad. Durante las ocupaciones pleistocénicas del lugar, los humanos verían un paisaje muy distinto y cambiante debido a las fluctuaciones del nivel del mar y su relación con la línea de costa. En cualquier caso, las evidencias hablan de una continua y estrecha relación de las comunidades humanas con el mar. Los objetos resultantes de aquella actividad antrópica hallados hasta ahora, algunos ya presentados, incluyen varias piezas realmente únicas y cientos de materiales pendientes de analizar y publicar.

Recreación paleoambiental del Complejo Humo en base a dataciones y datos palinológicos. Comparativa con el aspecto actual. Disponible en el Centro de Interpretación de los Yacimientos Arqueológicos de la Araña.
Los primeros trabajos arqueológicos documentados fueron llevados a cabo por Miguel Such en 1917-1918, aunque las excavaciones arqueológicas comenzaron en 1942 con José Sánchez Montes. Desde los años 1980, gracias a la labor y al tesón del arqueólogo Julián Ramos y sus colaboradores, los yacimientos de La Araña y su entorno se han transformado. Sin embargo, tras más de un siglo de explotación minera de las calizas del entorno, ha desaparecido gran parte del cantal sobre el que se asienta el Complejo del Humo y, con ello, numerosos yacimientos arqueológicos. A día de hoy, a pesar de estar declarado Bien de Interés Cultural (BIC), los yacimientos de La Araña no cuentan con un entorno de protección arqueológica declarado. Pese a las dificultades administrativas, el enclave está limpio, desescombrado, ha rendido miles de piezas arqueológicas y datos científicos, y cuenta con una estratigrafía documentada y consistente. A lo largo de un siglo, el Complejo Humo ha dado, y sigue dando, materiales del Achelense, Musteriense, Paleolítico superior, Neolítico y Calcolítico.

Vista aérea del BIC de la Araña y localización de algunos sitios mencionados en el artículo. Crédito: Asociación Yacimientos Arqueológicos de La Araña
En cuanto al Paleolítico inferior, se han hallado bifaces en el Cerro Juan, todavía no fechados.
El Paleolítico medio está fundamentalmente representado por los abrigos 3, 4, 6 y 10, destacando la Cueva del Humo. El registro arqueológico de útiles líticos de este periodo se compone de miles de piezas musterienses de diferentes formatos, fabricados a partir de materias primas mayoritariamente locales, predominando el sílex. Asimismo, la inmensa cantidad de restos malacológicos ha permitido determinar la proporción notable de estos recursos, no solo en la dieta de los neandertales, sino también en la de todos los grupos humanos que ocuparon la zona.
Los neandertales tenían gran dominio de los recursos faunísticos y marítimos del lugar, de las materias primas y del fuego. La Cueva del Humo se llama así por la presencia de grandes capas de hollín en el techo de la entrada de la cueva, algunas de ellas de época moderna, pero otras han sido datadas mediante C14 calibrado en el entorno de los 50 ka (miles de años). Se pueden apreciar in situ las rocas sobre las que calentaban los moluscos, perfectamente conservadas, con el color, las grietas y fracturas causadas por los cambios de temperatura, testigos de una gran conocimiento petrológico y maestría a la hora de cocinar los alimentos.

Piedras usadas en el Abrigo 3 del Complejo Humo para cocinar conservadas en un estrato del periodo musteriense. Crédito: Roberto Sáez
La transición entre el Paleolítico medio y el superior está muy bien representada en los abrigos 3 y 4. Los restos conservados, algunos de los cuales están en estudio, son muy abundantes. Los datos obtenidos indican un periodo de intercambio cultural entre ambos grupos humanos.
El Paleolítico superior aparece sobre todo en los abrigos 3, 4 y 6 y también ha dejado abundantes restos, Por lo general, presentan cotas más elevadas que los estratos mencionados anteriormente. Los periodos Gravetiense, Solutrense, Magdaleniense y Epipaleolítico están bien representados y documentados. El Neolítico, con todas sus fases, y el Calcolítico aparecen sobre todo en el Abrigo 6. Se trata de un yacimiento de una potencia estratigráfica excepcional. Numerosos enterramientos con sus ajuares, piezas cerámicas lisas y de tipología cardial, cientos de cuentas de collar de diferentes tipologías, pulseras, brazaletes o herramientas de bellísima factura son ejemplo de lo encontrado en el Abrigo 6, a pesar de todo lo que queda aún por excavar. Parte de estos materiales están expuestos en el Museo de Málaga y en el Centro de Interpretación de los Yacimientos Arqueológicos de la Araña.
Ya en periodo histórico, la ocupación humana se prolonga por las culturas púnica, romana, medieval y moderna. Una visita a los yacimientos de La Araña y un repaso a lo ya investigado en todo el entorno, dejan claro a cualquier investigador o visitante que este enclave constituye un patrimonio cultural por el que merece redoblar esfuerzos en aras de su protección y estudio. Si bien todavía hay mucho trabajo por delante, el enclave ofrece una estratigrafía establecida y una gran cantidad de datos que lo dotan de una base sólida para seguir con las investigaciones.

Cuenta de collar del período neolítico hallada en el Abrigo 6 de la Araña. Crédito: Asociación Yacimientos Arqueológicos de La Araña
Arte y simbolismo en el Complejo del Humo
En la década de 1980, miembros de la Sociedad Excursionista de Málaga, explorando unas galerías inéditas hasta el momento, descubren la Cueva de Navarro IV y localizan en ella un impresionante conjunto de arte rupestre. Allí se han descrito 149 pinturas rupestres atribuidas al Magdaleniense y al Solutrense, compuestas por zoomorfos e ideomorfos en rojo y negro, entre los que destaca un bóvido.
En la Cueva del Humo existen numerosos restos de pigmentos y grabados que están actualmente en estudio. Destacan grabados de figuras antropomorfas y signos femeninos, y representaciones de animales.
Del Abrigo 6 procede un canto de 11 x 6,5 x 2 cm, con tres grabados en una cara y una fuerte erosión en la otra, de unos 7,5 ka. La figura principal es un humano representado de forma esquemática, que tiene un tocado, y un palo o vara en una mano. Junto a ella aparecen representaciones lineales que, en relación a otros paralelos aparecidos en la península ibérica, han sido interpretados como un difunto yacente y asistentes a la ceremonia en curso.
Otras representaciones rupestres y piezas grabadas están analizándose o pendientes de publicar.

Canto rodado con grabados del Abrigo 6 de La Araña. Crédito: Asociación Yacimientos Arqueológicos de La Araña
De la desaparecida Cueva del Hoyo de la Mina procede un impresionante conjunto neolítico de más de 8000 cuentas de collar, piedra y hueso, que está expuesto en el Museo de Málaga. En aquel importante yacimiento se recuperaron múltiples objetos y restos humanos del Paleolítico, Epipaleolítico y Neolítico. La Cueva de Hoyo de la Mina fue visitada por Miguel Such en compañía del abate Breil y descrita en 1917. Se sitúa a escasos 200 metros del BIC actual y fue destruida por la acción de la cantera.
Protección
Actualmente, toda esta zona es propiedad de la empresa brasileña de cementos Votorantim Cimentos, donde existe una incineradora de residuos y una planta cementera con tres canteras de áridos y once plantas de hormigón. Desde el Camino Real que recorre la parte superior del karst, hasta la carretera N-340 que bordea la costa, la zona de yacimientos fue declarada BIC en 2013. En las décadas previas a esta protección, cuyo proceso comenzó en 1996, muchos yacimientos ya habían sido destruidos, algunos con arte rupestre. Varios están bien documentados y otros persisten en la memoria y relatos de los «viejos del lugar».
Sin embargo, la conservación del lugar sigue teniendo riesgos en la actualidad. A pesar de ser un BIC, la zona continúa sin un contexto de protección arqueológica largamente reclamado. Aunque no es posible realizar voladuras en la zona protegida, éstas siguen ocurriendo a pocos metros de las cuevas y abrigos, en el entorno de protección arqueológica que debería existir, con evidente riesgo de deterioro. En particular, existen dudas sobre el estado de conservación del «santuario» solutrense y magdaleniense de Cueva Navarro IV, y se necesitan autorizaciones para entrar y realizar estudios de la cavidad, que no se otorgan. Además, también por la acción de las aguas, el terreno es propenso a desplomes que van afectando a segmentos estratigráficos, algunos con riesgo ya identificado y para los que se ha solicitado una actuación preventiva. Por otra parte, resulta muy difícil poner en marcha proyectos de excavación metodológica.
En 2021 se descubrió la Cueva de las Estegamitas (nombre del espeleotema que hace alusión a la forma de la cresta de Stegosaurus), cuya morfología única y espeleotemas infrecuentes la convierten en un sitio de gran valor geológico único el mundo. Adicionalmente, posee una población protegida de murciélagos, restos paleontológicos de mamíferos, y posibles zarpazos de oso o grabados antrópicos. Sin embargo, se encuentra fuera del BIC actual, por lo que se ha solicitado declarar un entorno de protección arqueológica del BIC para preservarla.
Centro de Interpretación
Junto al complejo se sitúa el Centro de Interpretación de los Yacimientos Arqueológicos de La Araña, gestionado por la Asociación Yacimientos Arqueológicos de La Araña. El Centro fue inaugurado en 2014, y alberga un museo impresionante en cuanto a calidad de las piezas expuestas, la sala de didáctica de la evolución humana, las colecciones geológica y paleontológica, las reproducciones paleoartísticas… En definitiva, es un referente de la educación y divulgación de la prehistoria, construido con medios limitados, pero también con mucho conocimiento, gusto e ilusión. Adicionalmente, sirve de almacén intermedio para el estudio de las piezas que van apareciendo, previamente a su custodia definitiva en el Museo de Málaga. El Centro colabora con instituciones educativas para la realización de actividades de difusión y tiene convenios de colaboración con la Universidad de Málaga.

Algunos objetos en el Centro de Interpretación de los Yacimientos Arqueológicos de La Araña. Crédito: Roberto Sáez
Otro trabajo destacado realizado por la asociación es la recreación paleoambiental en base a estudios palinológicos y antracológicos. Esta recreación establece un diálogo con la boca de las cuevas y abrigos y ha reintroducido en un espacio de 12.000 m2 las principales especies vegetales de la zona durante el Pleistoceno superior.
Agradecimiento: a Alejandro Gallego, por la magnífica visita al complejo que me regaló, y por las fotos e información aportadas.




Yo estuve en la cueva ya destruida Oyo de la Mina con el grupo espeleologico de la antigua OJE y metimos un informe a la junta de obras del puerto para que espetaran su entorno, pero no sirvió de nada, al final se la cargaron.
Me gustaMe gusta