La comunidad de Cantabria, en el norte de España, es un lugar único por el número y calidad de los objetos de arte mueble encontrados. El Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria expone los más emblemáticos. En particular, me quiero detener a describir una de sus joyas: el bastón perforado con un ciervo grabado de la cueva de El Castillo (Puente Viesgo, Cantabria).
Los bastones perforados se fabricaban a partir de fragmentos de asta de reno o ciervo. El área geográfica donde se han hallado cubre una gran amplitud, desde Europa occidental hasta Centroeuropa: España, Francia, Alemania, Suiza, República Checa. También es amplio el alcance temporal, desde el Auriñaciense hasta el Magdaleniense final. Aproximadamente se conocen unos 400 bastones, la mitad de ellos decorados. Todos tienen ciertas características comunes:
- Perforaciones circulares o elípticas. Por lo general, una perforación en su extremo más ancho, pero también existen algunos con dos, y una decena de bastones con tres o más.
- Longitud de entre 10-16 cm.
- Bordes biselados por ambos lados.
La decoración es muy variable, con grabados y relieves tanto figurativos como no figurativos. Suelen tener una gran belleza artística y representar escenas similares a las pintadas o grabadas en las paredes de las cuevas, aunque su significado suele generar abundantes discusiones.
Posiblemente son los objetos paleolíticos que más estudios han provocado, así como discrepancias respecto a su posible utilización. Se han documentado hasta 40 propuestas, entre las cuales destacan:
- Se les llamaban hace un tiempo «bastones de mando», porque se pensaba que principalmente tenían un sentido de ostentación o rango.
- También se les relaciona con sentidos religiosos o simbólicos, por ejemplo, relacionados con la fertilidad, dado que algunos muestran morfologías o signos fálicos.
- Se han interpretado como símbolo de la jerarquía encargada del culto mágico, sugiriendo que los animales representados pudieran ser tótems de la tribu.
- En el siglo XIX se descubrió que algunos esquimales usaban objetos parecidos como palancas para enderezar en caliente azagayas o puntas de flecha y arpones fabricados con asta de reno.
- Objetos de apoyo para tensar, fabricar cestería o cuerdas con fibras vegetales, emplear como picos de tiendas…
- Complemento de los propulsores en la caza.:
El bastón perforado de El Castillo está datado en unos 12.000 años, en el Magdaleniense final. Se encontró a principios del siglo XX. Es muy largo, casi 20 cm, siendo de los más grandes conocidos, y es curvo, lo cual requiere especial destreza para adaptar la decoración a la forma. Tiene grabado un ciervo macho con mucho detalle en el astado, orejas, papada, lomo y cuartos traseros, mostrando distintas finuras en el trazo dependiendo de la zona que se quiere destacar.



Pingback: Hoy Nutcracker Man cumple… 1 año! | Nutcracker Man
Pingback: Today Nutcracker Man turns… 1 year-old! | Nutcracker Man
Pingback: Cueva El Castillo: 150.000 años de ocupación humana | Nutcracker Man
Hola, hay otra posibilidad, la ya apuntada por Ismael del Pan en 1924 en su trabajo:Un curioso amuleto empleado contra el mal de ojo en los borricos de algunas regiones españolas.
http://bibliotecavirtual.larioja.org/bvrioja/biblioteca_la_rioja_digital/es/consulta/registro.do?id=1990
Resulta muy interesante.
Un saludo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias por dar a conocer el trabajo etnográfico sobre los astiles perforados usados a modo de amuleto para los jumentos, como una posible muestra de «supervivencia cultural» que nuestros ancestros neolíticos pudieron legarnos.
Me gustaMe gusta