Terra Amata: capacidades cognitivas de los humanos en el Pleistoceno Medio europeo

Terra Amata me ha sorprendido muchísimo por dos motivos:

  • En primer lugar, me topé con ese lugar, literalmente. En un viaje casi improvisado a Niza, desde un autobús vi junto al puerto una señal que indicaba el “Musée de Terra Amata“. Jamás habría esperado que Terra Amata se localizara en plena zona central del núcleo urbano de Niza junto al puerto. Gracias a “san” Google Maps, y con el permiso conyugal correspondiente, por supuesto allá me fui a visitarlo.
  • En segundo lugar, además de la famosa posible estructura habitacional allí encontrada y la polémica sobre su datación (de la que escribo más abajo), lo que allí conocí fue un yacimiento con un importantísimo conjunto de otras muchas evidencias del comportamiento de los homininos europeos del Pleistoceno Medio.

Actualmente, el sitio de Terra Amata lo ocupa un museo que contiene una reproducción exacta del yacimiento, una rica exposición de los principales materiales recuperados, y los fondos completos del yacimiento disponibles para su estudio. Este museo se encuentra en el semisótano de un bloque de viviendas junto al puerto… Veamos el porqué.

Terra Amata

Terra Amata 2017 vs. 1966. Foto: Roberto Sáez

¿Qué es Terra Amata?

A mediados del siglo XIX, durante la construcción de túneles en la ruta a Villefranche-sur-Mer, ya se habían documentado restos de rinoceronte y elefante en la propiedad llamada Terra Amata (“tierra amada”). En 1947 volvieron a ejecutarse obras en ese lugar, y en 1958 de nuevo aparecieron fósiles y un bifaz que despertaron el interés del geólogo Jacques Bourcart. En 1961 Henry de Lumley continuó los estudios y en 1963 también Jean-Claude Miskowsky, aunque fue entre 1965-66 cuando Lumley realizó el trabajo de excavación, que tuvo que llevar a cabo por completo durante solo 6 meses… en los que removió 210 m3 en un área de 120 m2.

La estratigrafía del sitio definida por Lumley establece dos momentos principales con presencia humana:

  • El más antiguo corresponde a un asentamiento en la playa junto al mar (hoy está 26 m sobre el nivel del mar). La microfauna y la vegetación indican un periodo cálido, hace unos 400 Ka.
  • El más moderno corresponde a un asentamiento en una duna en la costa, en un periodo de enfriamiento hace unos 380 Ka.

¿Qué se ha encontrado en Terra Amata?

  • Destaca una enorme colección lítica de 10.000 objetos: chopping-tools, unifaces, percutores, choppers, bifaces… Corresponde a industria achelense, y no hay Levallois. La materia prima es mayoritariamente cantos rodados del propio sitio y una cuarta parte es sílex procedente de unos 20 km al norte.
  • Restos óseos (12.000) de fauna, muchos con marcas de corte o fracturados para extraer el tuétano: elefante (Palaeoloxodon antiquus) es el animal con mayor presencia, y también ciervo (Cervus elaphus), uro (Bos primigenius), rinoceronte (Stephanorhinus hemitoechus), jabalí (Sus scrofa) y cabra (Hemitragus bonal). Es fauna característica del periodo MIS 11-8 (424-300 Ka). Los restos hallados corresponden a los paquetes cárnicos más ricos, lo que sugiere que el sitio era una zona de procesamiento de los animales que eran cazados en otro lugar.
Terra Amata bifaces y elefante

Terra Amata: bifaces y restos de elefante. Foto: Roberto Sáez

 

  • Los restos de vegetación hallados son propios de bosques mediterráneos, con abundancia de pinos y robles.
  • El polen presente en los coprolitos encontrados, indica que la zona debió de ser ocupada solo temporalmente entre el final del verano y el otoño.
  • La huella dejada por un humano que medía 1,55 m quedó impresa en el sitio, de una forma particular que sugiere un posible resbalón.
  • El único fósil humano es un diente incisivo de leche, de un niño de unos 7 años de edad. Se ha sugerido su similitud con la dentición de los homininos de Tautavel (otro yacimiento francés del Pleistoceno medio, situado en los Pirineos orientales, a 500 km de Niza, y datado en unos 450 Ka).
Terra Amata diente y huella

Terra Amata: diente (niño de 7 años) y huella (humano de 1,55 m altura). Foto: Roberto Sáez

  • Destacan numerosas evidencias de fuego controlado: una zona acotada calcinada, varios fragmentos de huesos quemados, restos de carbón de pino silvestre y cantos rodados con huellas de fuego.
  • Posibles evidencias de estructuras habitacionales a modo de chozas, de longitud 7-15 m y anchura 1-6 m: agujeros circulares que sugieren piquetas o postes, alineamiento de piedras, una distribución distinta de herramientas y de restos de fauna, y la zona calcinada en el área interior de una estructura.
  • Restos de nódulos de ocre rojo (hematita) y ocre amarillo (goetita), de uso característico para adorno corporal.
  • Una zona de taller con los núcleos y los productos de la talla con los que se han podido realizar remontajes completos.
Terra Amata yacimiento

Terra Amata: reproducción del yacimiento. Abajo izquierda: orificios ¿para postes de choza? Arriba derecha: detalle zona calcinada. Abajo derecha: detalle zona taller. Foto: Roberto Sáez

La polémica

La revisiones posteriores de este yacimiento, gracias a la construcción del museo que lo protegió, proponen una estratigrafía mucho más compleja y una datación algo más reciente. Paola Villa elaboró sus tesis sobre este sitio y publicó en 1983 el libro “Terra Amata and the Middle Pleistocene Archaeological Record of Southern France”. En resumen:

  • Se han identificado posibles errores en la excavación y la interpretación de la estratigrafía, ya que Villa fue capaz de remontar algunas piezas con fragmentos procedentes de diferentes capas. Por ello, defiende que existió desplazamiento vertical de materiales entre los distintos niveles, por lo que cuestionó la estratigrafía definida por Lumley y la distinción que hizo de los distintos niveles de ocupación humana.
  • La datación revisada del sitio es más reciente: entre 230 Ka (por termoluminiscencia) y 380 Ka (por ESR, electron spin resonance).

Es muy difícil que ya vayamos a conocer datos mejores y, desde luego, que se puedan reparar aquellos posibles errores de una excavación que tan solo pudo realizarse en medio año. Tal como explica José María Bermúdez de Castro en su blog [enlace], excavaciones de esta envergadura hoy llevarían muchos años de trabajo meticuloso.

No sabemos de qué especie eran los habitantes de aquel lugar, ni con qué otros grupos humanos pudieron estar relacionados. Por ejemplo, cerca está el yacimiento de Lazaret con presencia humana datada en el MIS 6 (191 Ka).

En todo caso, nos podemos quedar con la riqueza de la información que Terra Amata nos proporciona para entender las capacidades cognitivas que los europeos del Pleistoceno Medio iban desarrollando. De hecho, el Museo de Historia Natural del Smithsonian sigue poniendo Terra Amata como ejemplo de las primeras estructuras construidas por humanos [enlace], dejando al margen la polémica sobre su datación.

4 pensamientos en “Terra Amata: capacidades cognitivas de los humanos en el Pleistoceno Medio europeo

  1. Hola Roberto, nuevamente nos das a conocer datos interesantes de la historia evolutiva del hombre, en este caso, nos presentas un yacimiento desconocido para mi. Muchas gracias por esta información con todos. Saludos. Eduardo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s