Híbridos humanos: una nueva posibilidad en La Cotte de St Brelade

[English version below]

Entre 1910 y 1911 se encontraron doce dientes humanos en La Cotte de St Brelade (Jersey), en un nivel musteriense, cercanos a restos de fuego. Con una antigüedad estimada inferior a 48 ka (miles de años), tradicionalmente se han considerado como pertenecientes a neandertales tardíos, como mínimo a dos individuos adultos. En las excavaciones llevadas a cabo hasta 1920 se recuperaron 20.000 artefactos líticos de talla musteriense, con total ausencia de materiales del Paleolítico superior. En el mismo lugar también apareció un fragmento de occipital infantil, pero en una capa más reciente y carece de rasgos neandertales.

Un siglo después, aquellos dientes se han reevaluado y comparado con muestras de neandertales y de humanos modernos. En este trabajo se concluye que los dientes tienen un número de rasgos comunes con la dentición sapiens, por ejemplo, en el cuello de los premolares y en la corona del premolar inferior. En cambio, las dimensiones de la corona y de la raíz y la morfología de la raíz son características de los neandertales.

La combinación de rasgos de ambas especies abre la posibilidad de una convivencia de neandertales y humanos modernos en esta zona noroccidental de Europa, que explicaría una hibridación de la cual estos individuos serían sus descendientes. 

Modelos 3D de los restos humanos de La Cotte de St Brelade. Fuente: human-fossil-record.org

¿Qué otros indicios conocemos en Europa de este solapamiento entre neandertales y sapiens?

  • Por una parte, la presencia musteriense en Eurasia abarca cronologías tan recientes como 41-39 ka en múltiples sitios salpicados desde la península ibérica (Gorham’s Cave, El Salt, etc.) hasta el este (Mezmaiskaya, Ksar Akil, etc.).
  • Por otra parte, los restos humanos de Bacho Kiro (Bulgaria) recientemente publicados, un diente y seis fragmentos de hueso, hablan de una presencia de Homo sapiens temprana en Europa: 46-43 ka. A ella se unen dos dientes y el conjunto uluzziense de Grotta del Cavallo (Italia, 43-45 ka) y la mandíbula Kent’s Cavern 4 (Reino Unido, 41-44 ka). Cabe también mencionar el cráneo Apidima-1 (Grecia) de 210 ka, pero con dudas sobre su atribución a Homo sapiens.
  • Precisamente en Bacho Kiro se observa un solape de la industria del Paleolítico superior con el Musteriense final y el Chatelperroniense. Esta industria Chatelperroniense coincide en el centro y oeste de Europa con los inicios del Auriñaciense (43-42 ka).
  • Otras poblaciones de humanos modernos, representadas en Grotta di Fumane en el norte de Italia (41-38,5 ka) y Oase en Rumanía (42,5-40,5 ka), se solapan con grupos neandertales como el de Spy en Bélgica (42,2-40,4 ka) y Saint-Césaire en el oeste de Francia (42-40,6 ka).

Lagar Velho

En 1999 se publicó un esqueleto infantil muy completo encontrado en Lagar Velho (centro de Portugal), de unos 4 años de edad. Hace 24.500 años este niño fue cuidadosamente enterrado sobre un suelo de vegetación quemada, cubierto por ocre rojo, y junto a un diente perforado de ciervo y una concha marina.

A pesar de su cronología reciente, sus descubridores defendieron que este niño gravetiense presenta algunos rasgos neandertales (inclinación de la parte anterior de la mandíbula, inserciones de los músculos torácicos, proporciones de las extremidades inferiores…), que sólo podían ser resultado de un cruzamiento habitual entre grupos de neandertales y humanos modernos, del cual descendió este híbrido.

Lagar Velho-1. Crédito: Erik Trinkaus y Cidália Duarte

Sin embargo, la interpretación de las proporciones esqueletales fue contestada, así como el mentón inclinado, que puede ser una variación moderna. Este individuo Lagar Velho-1 existió 10.000 años tras los últimos eventos de cruzamiento conocidos entre ambas especies, y por tanto dificultan su interpretación como un descendiente próximo de posibles híbridos. Si bien no se ha podido estudiar material genético de Lagar Velho-1, hoy conocemos que la proporción de ADN neandertal en los humanos gravetienses no es superior a la que tenemos los humanos actuales.

Oase

En cambio, la mandíbula Oase-1 es un ejemplo de hibridación indiscutible: perteneció a un Homo sapiens, pero tiene numerosos rasgos que no son de humanos modernos, tales como el ancho de la rama mandibular o el tamaño de los molares (megadontia). El genoma de Oase-1 tiene un 6%-9% de rastro neandertal, y el tamaño de tres segmentos cromosómicos indica que tuvo un antepasado neandertal tan solo entre 4 y 6 generaciones antes.

Oase-1. Crédito: Roberto Sáez

Oase-1 es un caso extraordinario para mostrar la complejidad de las dinámicas poblacionales que caracterizaron a las oleadas de humanos modernos, cuando se adentraban en Europa y se encontraban con otros grupos humanos regionales, entre ellos los neandertales.

Estos flujos de expansión, cruzamientos y reemplazos de grupos humanos puede explicar el mosaico de rasgos en los dientes de La Cotte de St Brelade, en un momento de coexistencia de Homo sapiens y neandertales en un rango geográfico de tal vez sólo unos 600 km alrededor de Jersey. Los humanos de Jersey pueden ser descendientes de algunos de esos eventos de hibridación ya demostrados. Pero también ha reabierto un apasionado debate, sobre dónde fijamos los límites de la variación morfológica intraespecies a medida que se van obteniendo datos de más muestras, provenientes tanto de nuevos hallazgos como de la reinterpretación de viejas colecciones de fósiles.

Referencias:

Agradecimiento: a Chris Stringer, por la información aportada.

La Cotte de St Brelade. Fuente: Compton T et al (2021)

Human hybrids: a new possibility from La Cotte de St Brelade

Between 1910 and 1911, twelve human teeth were found at La Cotte de St Brelade (Jersey), in a Mousterian level and close to fire remains. With a dating of less than 48 ka (thousands of years), they have traditionally been considered to belong to late Neandertals. At least two adult individuals are represented. Excavations up to 1920 recovered 20,000 Mousterian lithic artefacts, with a total absence of Upper Paleolithic materials. An occipital bone fragment was also found at the same site, belonging to a child individual, but in a more recent layer and lacking Neandertal features.

A century later, those teeth have been re-evaluated and compared with samples from Neandertals and modern humans. This work concludes that the teeth have a number of features in common with the sapiens dentition, for example, in the cervix of the premolars and the crown of the lower premolar. In contrast, the crown and root dimensions and root morphology are characteristic of Neandertals.

The combination of features from both species opens up the possibility of a coexistence of Neandertals and modern humans in this northwestern part of Europe, which would explain a hybridisation of which these individuals would be the descendants.

What other evidence do we know of in Europe of this overlap between Neandertals and sapiens?

  • On the one hand, the Mousterian presence in Eurasia spans chronologies as recent as 41-39 ka in multiple sites dotted from the Iberian Peninsula (Gorham’s Cave, El Salt, etc.) to the east (Mezmaiskaya, Ksar Akil, etc.).
  • On the other hand, the recently published human remains from Bacho Kiro (Bulgaria), a tooth and six bone fragments, tell about an early Homo sapiens presence in Europe: 46-43 ka. This is also reinforced by two teeth and the Uluzzian assemblage from Grotta del Cavallo (Italy, 43-45 ka) and the Kent’s Cavern 4 mandible (UK, 41-44 ka). It is also worth mentioning the Apidima-1 skull (Greece) from 210 ka, but with doubts about its attribution to Homo sapiens.
  • Precisely at Bacho Kiro there is an overlap of Upper Palaeolithic industry with the Late Mousterian and the Chatelperronian. The Chatelperronian industry coincides in central and western Europe with the beginning of the Aurignacian (43-42 ka).
  • Other modern human populations represented at Grotta di Fumane in northern Italy (41-38.5 ka) and Oase in Romania (42.5-40.5 ka), overlap with Neandertal groups such as Spy in Belgium (42.2-40.4 ka) and Saint-Césaire in western France (42-40.6 ka).

Lagar Velho

In 1999 a very complete infant skeleton found in Lagar Velho (central Portugal), about 4 years old, was published. This child was carefully buried 24,500 years ago on a floor of burnt vegetation, covered by red ochre, and next to a pierced deer tooth and a sea shell.

Despite its recent chronology, its discoverers argued that this Gravettian child has some Neandertal features (inclination of the chin, insertions of the thoracic muscles, proportions of the lower limbs…), which could only be the result of a habitual interbreeding between groups of Neandertals and modern humans, from which this hybrid descended.

However, the interpretation of the skeletal proportions was contested, as well as the sloping chin, which may be a modern variation. This Lagar Velho-1 individual existed 10,000 years after the last known interbreeding events between the two species, and therefore makes it difficult to interpret it as a close descendant of possible hybrids. Although it has not been possible to study genetic material from Lagar Velho-1, we now know that the proportion of Neandertal DNA in Gravettian humans seems hardly any greater than that of modern humans.

Oase

On the other hand, the Oase-1 mandible is an example of indisputable hybridisation: it belonged to a Homo sapiens, but has several features that do not correspond to those of modern humans, such as the width of the mandibular ramus or the size of the molars (megadontia). The genome of Oase-1 has a 6%-9% Neandertal trace, and the size of three chromosomal segments indicates that it had a Neandertal ancestor only 4-6 generations earlier.

Oase-1 is an extraordinary case to show the complexity of the population dynamics that characterised the waves of modern humans, as they moved into Europe and encountered other regional human groups, including Neandertals.

These human group flows of expansion, interbreeding and replacement may explain the mosaic of traits in the La Cotte de St Brelade teeth, at a time of coexistence of Homo sapiens and Neandertals in a geographic range of perhaps only about 600 km around Jersey. The Jersey humans may be descendants of some of those hybridisation events already demonstrated. But it has also reopened a interesting debate, about where we set the limits of intraspecies morphological variation as data from more samples – from both new finds and reinterpretation of old fossil collections – become available.

References:

Acknowledgement: Chris Stringer, for the information provided.

Un pensamiento en “Híbridos humanos: una nueva posibilidad en La Cotte de St Brelade

  1. Realmente interesante.
    Supongo que lo importante es conocer la evolución más fijar líneas.
    Como tu indicaste en una ocasión, nuestra evolución y puede que la de todos los seres, sea más como un delta que como una recta.

    Le gusta a 1 persona

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