¿Qué nos falta por saber de Lucy?

El 24 de noviembre cumple años el hallazgo de Lucy, el famoso esqueleto parcial de una hembra de Australopithecus afarensis de 3,2 millones de años (Ma) encontrado por Donald Johanson en 1974. Teniendo muchas similitudes con los simios antepasados del Mioceno, ¿qué le diferencia de ellos, a qué se debe su importancia? Entre otras cuestiones, Lucy es una las evidencias más antiguas de bipedación incuestionada.

Por esto, hay muchísimo escrito sobre Lucy, y más que va a haber en estos días por su “cumpleaños”. Sabemos mucho de ella. Sabemos incluso de qué pudo morir: las fracturas que muestra la tomografía computerizada de sus huesos fósiles, sugieren que cayó desde una altura de 10 metros (probablemente un árbol), y que cayó de pie y por instinto estiró los brazos intentando frenar su caída.

Por eso, he querido centrar este post en lo que no sabemos de ella.

Un poco de historia

En los años 70 se hicieron muy populares los yacimientos del triángulo de Afar (Etiopía). Ahora es una zona árida y hostil, pero hace 3 Ma tenía pantanos y ríos y era rica en fauna. Allí, en la localidad de Hadar, Johanson encontró en 1973 dos fémures y una rodilla que sugerían bidepación, al año siguiente a Lucy (numerado AL-288-1), y en los siguientes años los restos de 13 individuos apodados La Primera Familia, un grupo que pudo morir por alguna catástrofe como una inundación.

En paralelo, más al sur en Laetoli (Tanzania) se encontraban otros fósiles: uno de ellos (la mandíbula LH4) es el holotipo de Au. afarensis (que significa “simio del sur de Afar”). Además en Laetoli se hallaron también las famosas huellas de tres Au. afarensis y de otros animales dejadas sobre ceniza volcánica hace 3,6 Ma.

Vista parcial del esqueleto de Lucy. Foto: Roberto Sáez

Duda 1: ¿Cómo caminaba? 

Sus piernas son cortas comparadas con los humanos modernos, pero hay muchas características que indican una locomoción bípeda:

  • Fémur corto como en los simios, pero en ángulo hacia la rodilla para lograr el equilibrio del individuo sobre las piernas, y con sección superior ancha para soportar el peso.
  • Pelvis corta y ancha, permitiendo caminar erguido.
  • La articulación de la rodilla en ángulo hacia la cadera, y la parte superior de la tibia ancha para resistir el peso en la bipedación.
  • Tórax menos cónico que los simios, facilitando que se mantuviera erguido.

Su morfología es claramente la de un andador bípedo, pero las piernas relativamente pequeñas expresan una forma de caminar distinta a la de los humanos modernos. Sorprendentemente, las huellas de Laetoli indican semejanzas con la mecánica del caminar moderno, en cuanto a la profundidad de la impresión dejada por dedos y talones. También indican una ligera divergencia del dedo gordo, que sugiere un pie más móvil que el nuestro.

Duda 2: ¿Es antepasado nuestro?

Lucy muestra también un conjunto de rasgos que indican que era muy buena trepadora y mantenía mucha vida en los árboles:

  • Sus antebrazos son largos como en los simios. La proporción húmero-fémur es comparable a los babuinos. El húmero es ancho y fuerte. Los dedos son largos y curvos como en los orangutanes.
  • La cadera y las rodillas muestran mucha movilidad.
  • Los pies muestran características prensiles.

Estos rasgos, junto a las adaptaciones a la locomoción bípeda que todavía no sería idéntica a la de los humanos modernos, son esperables en un simio que ya fuera parcialmente terrestre y viviera estacionalmente en zonas arboladas o boscosas. La evidencia de bipedación por si sola no supone una certeza de que esta especie sea antepasada directa de Homo sapiens, aunque su registro fósil es relativamente amplio y apunta a ello, por lo generalista de su anatomía poscraneal y de su dieta, según indica la dentición.

Duda 3: ¿Cuál es su relación filogenética con otros homininos?

Es habitual considerar Au. anamensis y la posterior Au. afarensis como cronoespecies. Sin embargo, debido a los enormes huecos en el registro fósil, es difícil estudiar la relación entre Au. afarensis con otras especies posteriores de homininos bípedos, dado que la combinación de funciones que caracterizan a la bipedación puede ser también explicada por homoplasia (un mismo rasgo adquirido independientemente desde dos trayectorias evolutivas paralelas).

Por otra parte, otras hipótesis plantean si la especie de Lucy pertenece a un género distinto a Australopithecus, precediendo a las especies de este género y de Paranthropus. Un maxilar de Laetoli hallado en 1939 y publicado en 1950 como Praeanthropus africanus, se ha propuesto considerarlo como la misma especie que los fósiles asignados a Au. afarensis posteriormente a partir de los años 70.

Duda 4: ¿Dimorfismo sexual o varias especies?

Afortunadamente, el registro fósil de Au. afarensis se compone de varios cientos de especímenes que representan la mayor parte del esqueleto. Desafortunadamente, este grupo contiene tal variedad de tamaño, con individuos muy grandes y otros muy pequeños, que de vez en cuando renace el debate sobre si esto se explica por un acentuado dimorfismo sexual en esta especie, o en realidad hay fósiles que pertenecen a otras especies distintas.

El hallazgo en 1992 del cráneo fósil AL-444-2, el más grande atribuido a Au. afarensis, según sus descubridores contribuyó a confirmar las características esenciales de la especie de Au. afarensis, entre ellas el dimorfismo sexual.

Lucy vs. AL-444-2

AL-444-2 (izda) y AL-288-1 “Lucy” (dcha). Foto: Roberto Sáez

En 2005 se encontró también en Afar otro posible macho, un esqueleto parcial de hace 3,58 Ma. apodado Kadanuumuu (“hombre grande”), y atribuido a Au. afarensis. Como AL-444-2, Kadanuumuu también es mucho más grande que Lucy y, como ella, tiene las piernas relativamente cortas pero corresponden a un ser bípedo. Pero la peculiaridad es su omóplato, que no indica capacidad para trepar a los árboles. Para más información sobre Kadanuumuu puedes acceder aquí.

Duda 5: ¿Usaba tecnología?

En 2009 se halló en el valle del bajo Awash (Etiopía) dos huesos de animales datados en 3,39 Ma. que tienen marcas en apariencia provenientes de una herramienta cortante y un percutor, que habrían servido para extraer carne y tuétano. Esto supondría la primera evidencia de uso de tecnología, pero la falta de más evidencias hace muy difícil el consenso alrededor de la aceptación de esta propuesta. Tampoco sabemos si podría haber empleado materiales perecederos para construir herramientas, como los chimpancés.

En mayo 2015 se publicó el hallazgo de un conjunto de herramientas en Lomekwi (Kenia) datadas en 3,3 Ma. Entre los posibles candidatos a fabricantes de las mismas, se apuntó a Au. afarensis.

En definitiva

A pesar de que contamos con cientos de fósiles que permiten caracterizar a la especie de Lucy, seguimos teniendo ciertas dudas esenciales sobre ella. Hagámonos entonces una idea de la magnitud de las dudas que tendremos en otras posibles especies del período 4-2,5 Ma, de las que solo contamos con un puñado de especímenes.

A buen seguro seguiremos teniendo novedades en el estudio apasionante de Au. afarensis, una especie que podemos considerar exitosa ya que vivió durante más de un millón de años.

Más información:

  • Perimortem fractures in Lucy suggest mortality from fall out of tall tree (acceso)
  • El rostro de Lucy (acceso

3 pensamientos en “¿Qué nos falta por saber de Lucy?

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