Kadanuumuu, un australopiteco extraordinario (pero no tan famoso)

En 2010 vio la luz Kadanuumuu, el esqueleto más completo de un macho de Australopithecus afarensis, que permitió añadir una pieza fundamental al puzle del conocimiento de esta especie, sumándose a Lucy (1974), a la “primera familia” compuesta por 17 individuos hallados en el sitio AL 333 (1975), a Dikika (2003), y otros fósiles más fragmentarios.

Kadanuumuu

Credit: Haile-Selassie, Y. et al (2010). An early Australopithecus afarensis postcranium from Woranso-Mille, Ethiopia. PNAS July 6, 2010. 107 (27) 12121-12126; doi.org/10.1073/pnas.1004527107

KSD-VP-1/1 es la identificación de este esqueleto, hallado en 2005 en Woranso-Mille (Etiopía), y datado en 3,58 millones de años (Ma), unos 0,3 Ma más antiguo que los otros australopitecinos mencionados antes. Su apodo significa “Hombre Grande” en la lengua afar. Lamentablemente, no se han encontrado ni cráneo ni dentición asociados a él.

Hasta ese hallazgo se caracterizaba a los autralopitecinos del este de África como seres bípedos (pero con posibles diferencias entre su locomoción y la bidepación moderna), que poseían una pelvis humana y unos brazos menos adaptados a la vida arbórea que los del sur de África. Ahora, con Kadanuumuu se encontraron algunas partes del esqueleto desconocidas hasta entonces en su especie. En conjunto, sus restos indican que este individuo tenía una postura erguida y una locomoción bípeda eficiente, más similar a la moderna de lo que sugieren otros especímenes. En concreto, los principales aportes morfológicos de este nuevo individuo son:

  • La única tibia completa en el registro fósil de Au. afarensis, que muestra unas piernas relativamente largas y una proporción entre extremidades inferiores y superiores menos simiesca de lo que se pensaba. El alargamiento de las piernas pudo ya comenzar un millón de años antes de los primeros Homo, y dos millones antes del desarrollo completo que observamos en Homo ergaster como el Chico de Turkana.
  • Las costillas no indican una disposición cónica del tórax como en Lucy, sino una anchura más uniforme y moderna.
  • Las seis vértebras cervicales también sugieren un cuello fuerte y una sujeción del cráneo similar a la de los humanos modernos.
  • La clavícula y la escápula indican una posible forma transicional de la articulación del hombro, con menor adaptación a la vida arbórea y mayor hacia funciones de manipulación.

Su estatura (150-160 cm) no se parece nada a la de Lucy (100-110 cm), sino que es más próxima a la humana. Aunque las diferencias entre Lucy y Kadanuumuu pueden sugerir un gran dimorfismo sexual, en realidad este no lo es tanto, ya que ambos especímenes probablemente representan ejemplos extremos de tamaño en uno y otro sexo, y el registro fósil conocido de la especie muestra en conjunto un dimorfismo sexual moderado (Reno y Lovejoy, 2015).

La ausencia de un cráneo en Kadanuumuu se compensa en el registro de Au. afarensis con el cráneo de macho adulto AL 444-2, de unos 3 Ma. Fue encontrado en 1991 en Hadar, y reconstruido a partir de más de 200 fragmentos. Tiene 550 cc, frente baja y muy inclinada, cara plana, toro supraorbital, cresta sagital y cresta occipital, y hueso temporal muy convexo. Este espécimen incluye además una mandíbula parcial, que es la mayor conocida en esta especie.

Au. afarensis

Cráneos de Au. afarensis macho AL 444-2 y hembra AL 288-1 (Lucy). Crédito: Roberto Sáez

A pesar de su extraordinaria importancia para el entendimiento de Australopithecus afarensis (Nature llegó a titular “Africa’s next top hominid” en la noticia del anuncio de su publicación), en realidad Kadanuumuu nunca ha llegado a tener mucha repercusión. Como explica Lydia Pyne en su libro Siete Esqueletos:

Es difícil volverse un fósil famoso viviendo a la sombra de Lucy. En el primer paper sobre Kadanuumuu, el equipo se refirió directamente a Lucy en el segundo enunciado del resumen del artículo, y la fotografía de Kadanuumuu es la clásica alusión al retrato icónico de Lucy: huesos dispuestos en posición anatómica contra un fondo de color negro.

Incluso en el estudio de 2015 que examinaba el dimorfismo sexual, siendo Kadanuumuu el actor principal que desencadenó el análisis, el título del estudio antepone al fósil famoso por encima del fósil más nuevo y menos estudiado: “From Lucy to Kadanuumuu: balanced analyses of Australopithecus afarensis assemblages confirm only moderate skeletal dimorphism“.

En contraste, el mismo año de la publicación de Kadanuumuu, en Sudáfrica se dio a conocer la especie Australopithecus sediba. Éste sin duda sí pasó a ser un “top hominid”… Para reflexionar sobre la importancia del binomio investigación+divulgación.

Chimpanzee, Modern Human, Kadanuumuu.

Chimpanzee, Modern Human, Kadanuumuu. Credit: John Mangels, William Neff | The Plain Dealer

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