Seis australopitecos

Tengo una especial debilidad por los australopitecos. Existieron durante más de dos millones de años, habitaron varias regiones de África separadas miles de kilómetros, vivieron importantes cambios ecológicos y se adaptaron a distintos ecosistemas, y algunos siguieron un camino evolutivo que llevó hacia los primeros Homo, con cambios tan importantes como el aumento de la capacidad encefálica, determinados rasgos morfológicos en transición hacia la “modernidad”, e incluso el desarrollo de habilidades tecnológicas básicas.

Los australopitecos ocuparon casi la mitad del rango temporal que abarca el linaje de los homininos, pero su registro fósil es muy limitado, así que las novedades en su estudio tienen una especial relevancia… o deberían tenerla, ya que vengo observando que suelen conseguir menos repercusión mediática que otros temas de evolución humana (¡sobre todo si son de neandertales!). Por ello, quiero romper una lanza en favor del conocimiento sobre estos seres tan singulares que nunca volverán a existir, y rescato 6 estudios que recientemente han enriquecido lo que sabemos sobre Australopithecus.

1) Little Foot

En 2019 se han publicado varios artículos (preprints) del esqueleto más completo de un australopiteco, StW 573 apodado Little Foot, con cerca del 90% recuperado (por comparar, de la famosa Lucy contamos solo con un 40% de su esqueleto). Ha llevado dos décadas recuperarlo de la roca cementada del sistema kárstico de Sterkfontein en Sudáfrica. Su datación es difícil (podría tener 3,67 Ma, próxima a la de las huellas de Laetoli) y también es compleja su asignación a una especie (Ron Clarke propuso usar Australopithecus prometheus). Little Foot es una hembra bípeda de 1,20-1,30 m de estatura, con miembros inferiores más largos que los superiores (sorprendente para una antigüedad de 3,67 Ma). Conservaba buena capacidad de trepa, pero también una cadera moderna capaz de transmitir grandes fuerzas desde el tronco hasta la pierna y viceversa.

Little Foot

Esqueleto de Little Foot. Crédito foto: Wits University

2) Dikika 

Este el apodo de un esqueleto parcial de Australopithecus afarensis datado en 3,32 Ma. En 2018 se publicó el estudio de su pie que indicaba que era una australopiteca bípeda, pero también algunos rasgos asociados a una capacidad de sujeción, no observados en la morfología de los adultos de su especie. Dikika probablemente mantenía una frecuente vida arbórea.

3) StW 578 y el cerebro

Todavía más antiguo que Little Foot es el espécimen StW 578, un cráneo fragmentado procedente de la cueva sudafricana de Jacovec, de antigüedad estimada 4 Ma, y todavía no asignado a una especie. Fue publicado por primera vez en 1995, pero reevaluado en 2018 utilizando nuevas tecnologías digitales como la microtomografía. Se analizó la organización estructural del endocráneo y distribución del grosor óseo. Destacan las paredes gruesas y esponjosas de StW 578, similares a la de otros especímenes australopitecos de Sterkfontein con los que se comparó, y distintas a las de los parántropos. Se trata de un estudio importante para seguir profundizando en la evolución del endocráneo y el cerebro en Australopithecus.

StW 578

Credit: Beaudet et al (2018). Cranial vault thickness variation and inner structural organization in the StW 578 hominin cranium from Jacovec Cavern, South Africa

4) Los esqueletos de Australopithecus sediba

También en 2019 se han publicado 9 artículos que describen 135 fósiles de los 2 esqueletos MH1 y MH2 de Australopithecus sediba, de unos 2 Ma, incluyendo cráneo, columna vertebral, tórax, pelvis, extremidades superiores, mano y extremidades inferiores, así como las proporciones del cuerpo y la mecánica de la marcha. Aunque Au. sediba es una especie distinta de Au. africanus y de los primeros Homo, comparte características con ambos. Al igual que acabamos de ver con otros australopitecos, sediba era bípedo pero también mantenía mucha vida arbórea, tal vez para buscar alimento y protegerse de los depredadores, en opinión de sus investigadores.

5) Una nueva especie, Australopithecus deyiremeda

No todos los días se publica una nueva especie de hominino. En 2016 conocimos a Australopithecus deyiremeda, definida a partir de diversos materiales (mandíbulas, dientes y maxilares), de entre 3,3-3,5 Ma y procedentes de Burtele y Waytaleyta, en la región de Afar, Etiopía. Fue contemporánea a Australopithecus afarensis (especie de la celebérrima Lucy), de la que se distingue principalmente por la parte media de la mandíbula y el esmalte dental que apunta a un patrón de dieta más rico y variado.

6) La muerte de Lucy

Y termino precisamente con Lucy, la australopiteca más famosa. En 2016 se reexaminaron sus huesos y, gracias a las nuevas tecnologías como la microtomografía (igual que en el caso anterior de StW 578), se identificó la posible causa de su muerte: una caída desde 12 metros de altura (¿un árbol?). El húmero derecho presenta los signos de una fractura en cuatro partes, que corresponderían a la caída que Lucy intentó parar estirando el brazo. También hay fracturas menos graves en el hombro izquierdo, tobillo derecho, rodilla izquierda, pelvis y primera costilla, todas ellas sin curar y por tanto próximas al momento de su muerte. Los investigadores calculan que cayó a 56 km/h, aterrizó con los pies y estiró sus brazos al caer hacia adelante.

Lucy

Kappelman et al. John Kappelman et al. “Perimortem fractures in Lucy suggest mortality from fall out of tall tree” Nature doi:10.1038/nature19332

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