Dikika, la niña australopiteca

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Tras el niño de Taung, uno de los homininos infantiles más famosos es Dik-1-1, un esqueleto casi completo de Australopithecus afarensis de 3,3 millones de años (Ma). Fue encontrado entre 2000 y 2003 en el sitio de Dikika cerca de Hadar (Etiopía), por Tilahun Gebreselassie, del equipo de Zeresenay Alemseged, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig. Bernard Wood llamó a este hallazgo A precious little bundle“, un precioso pequeño puñado de huesos. Se tardaron seis años hasta conseguir separar los huesos del sedimento cementado donde se encontraban. Lo apodaron Selam (que significa Paz en amárico) e incluso Lucy’s baby, aunque en los últimos tiempos se ha generalizado un mayor uso del alias Dikika’s Baby o Niña de Dikika.

Los huesos conservados de la Niña de Dikika representan prácticamente todas las partes del esqueleto, y nos proporcionan una información valiosísima sobre la ontogénesis de su especie. A continuación resumo el conocimiento que nos ha dejado este pequeño individuo:

  • A partir de su dentición se ha estimado una edad de entre 3 y 4 años en el momento de su muerte. Toda la dentición decidua estaba presente, y las coronas de los primeros molares no habían erupcionado pero estaban plenamente formadas.
  • Su cráneo tiene similitudes con otros Australopithecus infantiles, como el propio Taung-1 o el afarensis juvenil AL 333-105. Su capacidad craneal era 235 cc, y se estima que habría alcanzado 425 cc de adulto.
  • El cerebro de Au. afarensis muestra un desarrollo lento, aproximándose al de los humanos, pero la dentición tiene un desarrollo más rápido y próximo de los simios africanos. Se encontraría alrededor del fin del periodo de lactancia.
  • Conserva el hueso hioides, que es muy difícil de encontrar fosilizado. El hioides de Selam tiene una cavidad en su base que sirve como saco de aire, como en Pan, mientras que este hueso es plano en Homo. Es decir, emitiría sonidos más parecidos a los de un chimpancé que a los de un humano.
  • Era un ser bípedo, según expresan la posición del foramen magnum y los huesos de las piernas.
  • Sin embargo, la escápula y los huesos curvados de las manos y los pies indican que conservaba cierta vida arbórea, capacidad para trepar y de balanceo, tal como se ha observado en otros especímenes de su especie. El entorno donde vivió se componía de praderas herbáceas y bosques de galería.
  • La morfología y organización de su columna vertebral presenta una forma transitoria hacia la humana y menos afín con la de los simios africanos. Tiene 7 vértebras cervicales y 12 vértebras torácicas como los humanos (los simios africanos tienen 13).

La región de Dikika está rodeada por tres grandes áreas de conocida riqueza de fósiles homininos:

  • Hadar, tan solo 10 km al norte, lugar del hallazgo de Lucy y de La primera familia (un grupo fosilizado de 17 individuos de Au. afarensis).
  • Gona al oeste, donde apareció una colección útiles líticos de 2,5 Ma.
  • Middle Awash al sur, zona de múltiples hallazgos de homininos de diversos periodos, como Ardi (Ardipithecus ramidus, 4,4 Ma), Bodo (Homo rhodesiensis, 600 ka) o Herto (Homo sapiens, 160 ka).

Más información:

  • Alemseged, Zeresenay et al. “A juvenile early hominin skeleton from Dikika, Ethiopia”. Nature volume 443, pages 296–301 (21 September 2006 [link].
  • Madison, Paige, “The Discovery of The Dikika Baby Fossil as Evidence for Australopithecine Growth and Development”. Embryo Project Encyclopedia (2015-02-02). ISSN: 1940-5030 [link].
  • Ward, Carol V. “Thoracic vertebral count and thoracolumbar transition in Australopithecus afarensis”. PNAS, 2017 [link].
  • The Afar Triangle, by Paige Madison | Nutcracker Man [link]. 
Niña de Dikika

Niña de Dikika. Esqueleto y detalle de cráneo y columna vertebral. Crédito: Zeray Alemseged

Dikika, the Australopithecine girl 

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Paleoantropología: novedades 3er trimestre 2018

El tercer trimestre del año suele contar con bastante protagonismo de las campañas de excavación en los yacimientos paleontológicos y el anuncio en prensa de los hallazgos de las mismas. Sin embargo, en esta ocasión, han sido numerosos los estudios científicos publicados con gran impacto en nuestro conocimiento de la evolución humana, tantos que en este artículo me centro en ellos, mientras que sobre las campañas estoy escribiendo en monográficos aparte.

  • La mayor novedad posiblemente fue el estudio de Denisova-11, ejemplo formidable de los nuevos tiempos que gozamos en la paleoantropología. El estudio del material genético recuperado en este fragmento de hueso (de menos de 3 cm de longitud) arrojó varios datos con gran impacto mediático. El hueso perteneció a una joven que murió con 13 años, que tenía un padre denisovano y una madre neandertal. A su vez, el padre denisovano había tenido un antepasado neandertal entre 300-600 generaciones antes. Éste no tenía relación con la línea ancestral de la madre, la cual estaba más relacionada con los neandertales europeos [+info].
Denisova 11

Denisova 11. Imagen: Brown et al. (2016)

  • Otra gran noticia ha sido la publicación de un conjunto de artefactos líticos en Shangchen, al norte de China, datado en 2,1 Ma, que de nuevo revoluciona el conocimiento sobre la expansión temprana de nuestro género Homo, siendo 300.000 años más antiguo que los homininos de Dmanisi (Georgia), de 1,8 Ma [+info].

(I) Yacimientos en Eurasia con evidencias de expansión de Homo. Elaboración propia. (D) Credit: Zhu, Z. et al (2018). Hominin occupation of the Chinese Loess Plateau since about 2.1 million years ago

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