Usamos palillos de dientes desde hace 2 millones de años

Usamos palillos de dientes desde hace 2 millones de años

[Actualizado octubre 2025]

El uso de pequeños útiles a modo de palillos de dientes es una actividad de higiene humana empleada para extraer restos de comida, o también para aliviar el dolor debido a una patología dental. Su observación es muy interesante a la hora de estudiar las implicaciones para la destreza manual de los homininos, y sus comportamientos relacionados con la alimentación y con la higiene oral. Los materiales con los que se realizaron estos objetos pudieron ser variados: hueso, restos vegetales (ramitas, pasto), espinas de pescado, tendones…

Generalmente, los surcos que resultan del uso de palillos dentales se localizan en la dentición posterior, alrededor de la línea cervical, y son igual de frecuentes en la cara distal y en la mesial. Suelen estar orientados bucolingualmente y tienen una sección semicircular o tubular, frecuentemente presentando estrías finas paralelas a la dirección del surco.

También se ha observado que los chimpancés en cautividad se rascan los dientes con pequeñas ramitas. Aunque también ha de tenerse en cuenta otras posibles acciones causantes de estos surcos. El análisis de más de 500 dientes de 27 especies de primates, tanto extintas como provenientes de poblaciones actuales silvestres, muestra que alrededor del 4% de los individuos presentaban lesiones, siendo algunas de ellas como los surcos descritos anteriormente (Towle et al., 2025). La masticación natural, los alimentos abrasivos, la ingestión de arenilla y la extracción de vegetación con los dientes pueden producir patrones similares. Este hallazgo hace aumentar la cautela a la hora de interpretar cada surco hallado.

En humanos, el empleo de útiles a modo de palillos de manera regular y formal comenzó a partir de los sumerios y sobre todo de la civilización romana, pero tenemos posibles evidencias en realidad desde hace casi 2 millones de años… Veamos unos cuantos casos por orden cronológico:

Homo habilis L 894-1, Shungura Formation, Omo (Etiopía): 1,84 Ma

Se trata de fragmentos craneales de un individuo, posiblemente de Homo habilis, con surcos en dos premolares y bordes redondeados en un molar inferior. Su antigüedad de 1,84 Ma le hacen ser posiblemente el hominino más antiguo con este tipo de marcas (Boaz y Howell, 1977).

Crédito: Boaz y Howell (1977)

Homo ergaster OH 60, Garganta de Olduvai (Tanzania): 1,8 Ma

Un surco interproximal está presente en el molar M1 inferior derecho de este individuo del Lecho I del yacimiento FLK (Ungar et al., 2001).

Homo ergaster palillos
Crédito: Ungar et al. (2001)

Homo habilis OH 62, Garganta de Olduvai (Tanzania): 1,8 Ma

También el icónico espécimen OH 62, un esqueleto parcial atribuido a Homo habilis, presenta surcos en dos fragmentos de dientes (Estalrrich, Alarcón y Rosas, 2020). Este individuo tenía un fuerte desgaste oclusal y reabsorción del hueso alveolar, lo que incrementa el espacio interdental y con ello la posibilidad de que restos de comida (sobre todo de carne) se queden atrapados.

Crédito: Estalrrich, Alarcón y Rosas (2020)

Homo erectus, Dmanisi (Georgia): 1,77 Ma

La mandíbula D2735 muestra evidencias de uso habitual de estos instrumentos en el molar M2 para limpiar restos de alimentos, lo que causó un orificio entre la raíz mesial y el hueso alveolar, típico de una periodontitis (Margvelashvili et al., 2013).

Dmanisi palillos
Surcos en espécimen D2735 de Dmanisi. Foto: Georgian National Museum
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Paleoantropología: novedades 2º trimestre 2017

El segundo trimestre de 2017 ha sido muy generoso en cuanto a noticias: es destacable que estas 7 que voy a enumerar las hemos conocido de forma seguida en unas pocas semanas:

  • Comenzamos por lo más reciente: la publicación de nuevos fósiles asignados a Homo sapiens en Jebel Irhoud (Marruecos) y, sobre todo, la revisión de su datación en 315 Ka (anteriormente 160 Ka), tal vez haya dado la vuelta a la teoría sobre la aparición de nuestra especie Manejábamos un posible escenario en que los primeros Homo sapiens representados por Omo 1 y Herto aparecieron hace 190-200 Ka, desde ahí fueron evolucionando hacia formas más modernas; salieron de África hace unos 100 Ka, pero no lograron pasar la probable barrera demográfica neandertal en la región de Levante; pero sí lograron extenderse por Eurasia con éxito hace unos 50 Ka, y desde ahí colonizar el resto de continentes. Pues bien, sabemos que lo simple en Paleoantropología no suele funcionar. El origen del linaje sapiens tenemos que situarlo hace más de 300 Ka, y de hecho puede que hace 500 Ka en paralelo al linaje neandertal que se desarrolló en Europa a partir de un antecesor común [+info].
  • Por cierto, hemos sabido un nuevo dato de Omo 1: su pelvis sugiere que pudo ser una hembra [+info].

(I) Omo-1, crédito: Roberto Sáez. (D) Jebel Irhoud, reproducción cráneo y mandíbula, crédito: Philipp Gunz, MPI EVA Leipzi

  • El paper sobre Jebel Irhoud se complementa con otro interesante estudio, sobre el material genético de los restos de un niño que vivió hace 2000 años en Ballito Bay, Sudáfrica. Su ADN muestra que la divergencia genética de los antepasados de Ballito Bay respecto a otros grupos humanos tuvo lugar hace más de 260 Ka. Esta población troncal de los humanos modernos actuales, coincide con el desarrollo anatómico de rasgos modernos que muestra el registro fósil. Pero entonces, ¿quiénes fueron los humanos representados en Jebel Irhoud o en Florisbad (Sudáfrica, 260 Ka), con numerosos rasgos aún arcaicos? Tenemos que plantearnos hipótesis complejas: un numeroso conjunto de grupos humanos presentes en distintas regiones de África, entre los que unos se extinguen, otros sobreviven y evolucionan, se desplazan, se mezclan genéticamente con otros… Un posible origen panafricano de Homo sapiens. El registro fósil que conocemos realmente se limita a unos pocos especímenes, de los cuales algunos pueden estar representando a grupos hoy extinguidos, otros pueden ser formas arcaicas que evolucionaron hacia los humanos modernos, y otros son humanos modernos [+info]. 

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Debate sobre Historias de la Prehistoria

El pasado 9 de junio tuve el privilegio de debatir con David Benito sobre evolución humana y sobre su último libro «Historias de la Prehistoria«, invitados por la asociación Caballo Verde. Os dejo el vídeo de este debate, emitido por Teleboadilla, y el índice de contenidos a continuación:

  • 06:55 Cómo se documentan las historias de la Prehistoria. El trabajo de campo. Los hallazgos, las anécdotas y la controversia.
  • 15:00 Novedades en evolución humana. Jebel Irhoud: ¿retroceder el origen de Homo sapiens hasta hace 300.000 años?
  • 22:10 Fósiles. El Hombre Cascanueces.
  • 25:40 Una síntesis del árbol evolutivo humano.
  • 30:00 ¿Hubo mestizaje entre distintas especies humanas?
  • 32:20 Sobre Lucy.
  • 35:50 La investigación, la colaboración y la conservación. El caso de Altamira.
  • 41:00 Volviendo a los orígenes: las huellas de Laetoli.
  • 43:30 Canibalismo.
  • 48:00 El comportamiento humano.
  • 49:55 Los neandertales.
  • 56:00 Orce.

¿El origen de Homo sapiens hace más de 300.000 años?

El conjunto de fósiles de Jebel Irhoud, Marruecos, adquiere desde ahora una importancia mucho más destacada. Conocíamos los restos de varios individuos hallados en 1961 y 1962: dos cráneos adultos (incluyendo el fósil más icónico Irhoud 1, un cráneo casi completo), una mandíbula infantil, un húmero infantil y un fragmento de coxis.

Debido a su datación inicial de 160 Ka, la presencia de rasgos primitivos, y su asociación a herramientas descritas como musterienses, en 1962 inicialmente se sugirió que eran neandertales. Sin embargo, en las décadas siguientes el consenso científico se movió hacia que los especímenes de Jebel Irhoud eran Homo sapiens, que presentaban una combinación de rasgos arcaicos y rasgos derivados que se fueron desarrollando en distintas regiones de África (Hublin, 1985; Hublin, 1992; Bräuer, 1984; Rightmire, 1984).

Jebel Irhoud cráneo y mandíbula

Jebel Irhoud, reproducción cráneo y mandíbula. Crédito imagen: Philipp Gunz, MPI EVA Leipzig

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A Moroccan cradle for Homo sapiens?

By Chris Stringer, The Natural History Museum London. 

Many scientists accept that the human fossils from Omo Kibish and Herto in Ethiopia, dated between about 150-200,000 years ago represent the earliest known members of our species Homo sapiens. However, I now accept that evidence is building from both fossils and DNA that the modern human and Neanderthal lineages separated at least 500,000 years ago. In my view, the date of this divergence should mark the origin of these two groups, with the implication that there should fossils in Africa and Eurasia older than 200,000 years that lie on the respective lineages of modern humans and Neanderthals.

There is good evidence that this is true for the Neanderthals in Europe, since the Sima de los Huesos (‘Pit of the Bones’) fossils from Atapuerca can now be firmly placed on the Neanderthal lineage from both their anatomy and their DNA at around 430,000 years. Although we don’t yet have good ancient DNA evidence from Africa, I have suggested that fossils such as Florisbad (South Africa), Eliye Springs (Kenya) and Jebel Irhoud (Morocco) might well represent early or “archaic” Homo sapiens that existed before the full suite of modern human characteristics had evolved. Moreover, it is possible that earlier and neglected fossils from sites such as Salé and Thomas Quarries (Morocco), and Ndutu (Tanzania) could be even more ancient members of our species, Homo sapiens.

I used to argue that “anatomically modern humans” (including fossils that essentially look like us today) are the only group that should be called Homo sapiens. Now, I think that anatomically modern humans are only a sub-group within the species Homo sapiens, and that we should recognise the diversity of forms within early Homo sapiens, some of which probably went extinct.

When I set out on my PhD trip in 1971 to study and measure as many as possible of the early modern and Neanderthal skulls curated in European museums, there was one fossil that particularly intrigued me. This was the enigmatic cranium from Jebel Irhoud in Morocco, found a decade earlier, and described as an ‘African Neanderthal’, dated at about 40,000 years old. Imagine my disappointment when I arrived in a Paris museum and was told by an anthropologist that the specimen had just been returned to Morocco. Seeing my crestfallen face over coffee, another worker told me that the fossil was, in fact, locked in a cupboard in the first anthropologist’s room, but he would give me clandestine access to it for a short time the next morning. It was well worth the chicanery and the wait, for as soon as I saw the large but modern-looking face of Jebel Irhoud 1, I knew it was no Neanderthal – it completely lacked their puffed-out cheek bones, midfacial prominence, and enormous nose. But I couldn’t make much sense of Jebel Irhoud in my PhD conclusions as it was apparently too recent and therefore too close in age to actual early modern fossils from Israel and Europe to represent a potential ancestor for modern humans.

Jebel Irhoud 1

Jebel Irhoud 1 skull. Photo credit: Chris Stringer

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