Cuando en publicaciones de trabajos genómicos se habla de grupos humanos superarcaicos, el pensamiento siempre se me va a Homo erectus, esperando (y deseando) que las evidencias moleculares de este grupo humano permitan acotar qué es esta especie y, en particular, si es posible caracterizar su longevidad, éxito evolutivo y distribución geográfica en África y Asia. Desde su aparición en África hace unos 2 Ma (millones de años), poblaciones erectinas se extendieron por toda Eurasia, desde su extremo occidental, dejando su rastro en humanos con rasgos afines a H. erectus en la Sima del Elefante (Atapuerca, España) hace 1,4 Ma, hasta su extremo oriental, llegando a persistir en Indonesia hasta hace solo unos 100 ka (miles de años).
Sin embargo, a pesar de su importancia en nuestra historia evolutiva, conocemos muy poco sobre su diversidad genética, debido a que precisamente la antigüedad de sus fósiles y las condiciones de conservación han dificultado la recuperación de ADN antiguo. En ausencia de este, la investigación en esa cronología tiene un gran potencial con la paleoproteómica. En concreto, el esmalte dental constituye un material especialmente favorable en esta técnica, por su elevada mineralización y capacidad de preservar restos proteicos. Hasta ahora, de H. erectus se habían podido analizar algunos péptidos de un diente de Dmanisi (Georgia, 1,77 Ma), pero sin resultados concluyentes sobre variantes distintivas.
Qiaomei Fu y colaboradores han conseguido un gran avance en este ámbito, mediante el análisis de proteínas del esmalte dental de seis individuos de H. erectus de tres yacimientos chinos contemporáneos de hace unos 400 ka, que abarcan una gran región de norte a sur: Zhoukoudian (el icónico Hombre de Pekín), Hexian y Sunjiadong, junto con una muestra de Harbin, denisovano, utilizado como comparación. Mediante espectrometría de masas, se han recuperado entre 650 y 3457 péptidos endógenos por espécimen, correspondientes a entre 6 y 11 proteínas del esmalte. Los principales resultados son los siguientes.
- Para empezar, se ha identificado el sexo de todos los individuos a partir de la proporción de péptidos específicos de AMELY frente a los de AMELX. El de Zhoukoudian, dos de Sunjiadong, dos de Hexian y el individuo de Harbin resultaron masculinos, mientras que otro de Sunjiadong es femenino.
- El resultado más relevante fue la identificación de dos variantes de aminoácidos en la ameloblastina (AMBN), proteína implicada en la formación del esmalte dental. La primera, denominada A253G, no se había identificado anteriormente en ningún otro linaje humano ni en otros primates analizados. Al aparecer en los seis individuos de forma compartida y no identificada en los grupos comparativos disponibles, en principio podemos tener una característica distintiva de los H. erectus del Pleistoceno medio asiático. Eso sí, prudencia… La representatividad de seis muestras no permite aún generalizarla a toda la especie.
- Esta variante AMBN(A253G) también permite afirmar que los individuos de Hexian están molecularmente vinculados a los ejemplares de Zhoukoudian y Sunjiadong y son de H. erectus. Esta cuestión generaba dudas hasta ahora, ya que su morfología presenta algunas semejanzas con los fósiles de Java, pero se había llegado a proponer su atribución a los denisovanos.
- La segunda variante identificada, AMBN(M273V) también está presente en los seis individuos, pero ya se había identificado previamente: el alelo derivado correspondiente, rs564905233, aparece en denisovanos y en algunas poblaciones humanas actuales, con frecuencias del 21% en Filipinas, 1,17% en India y 0,71% en Papúa Nueva Guinea, y está ausente en la mayoría de las demás poblaciones. Por ello, los autores proponen que esta variante pudo llegar a los denisovanos mediante el flujo genético procedente de una población humana antigua relacionada con H. erectus.
- Hemos de conectar esta hipótesis con las evidencias genómicas de introgresión de ADN de linajes superarcaicos en los denisovanos que hemos conocido recientemente. Son poblaciones cuyo origen se remontaría a una divergencia anterior a 1 Ma respecto al antepasado común de denisovanos, neandertales y humanos modernos.
- Precisamente, hace muy poco Zhang et al. (2026) encontraron que entre un 3% y un 5% de la ascendencia genética denisovana reconstruida podría proceder de un linaje humano superarcaico, cuya separación respecto al que conduce a los humanos modernos sucedería hace 1,8 Ma. Hace apenas unos meses sugería no precipitarnos en identificar a ese grupo como H. erectus, ya que el resultado procedía de una reconstrucción estadística de la historia de los genomas, no de ADN recuperado de aquella población desaparecida. Hoy ya podemos comprar más papeletas para apostar por esa hipótesis.
- En una etapa posterior, parte de la ascendencia denisovana pasó posteriormente a los humanos modernos, mediante distintos eventos de introgresión de poblaciones próximas a los denisovanos hacia ancestros modernos del sudeste asiático y Oceanía. Se han identificado al menos tres episodios de este tipo, algunos posiblemente ocurridos hace tan solo 20 ka (Gokcumen, 2019).
