Hibridaciones entre humanos modernos y arcaicos

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En la figura está el cráneo de Iwo Eleru (Nigeria), descubierto en 1965 por Thurstan Shaw y su equipo. En 2011 Katerina Harvati y otros publicaron la revisión de este fósil y de su datación por series de uranio (siendo el resultado 11.700-16.300 años).

La morfología de este cráneo difiere mucho de la de otros humanos modernos recientes de África. Iwo Eleru tiene rasgos primitivos a pesar de su relativamente poca antigüedad: es más alargado y más bajo, y tiene un destacado arco supraorbital. De hecho, comparándolo con otros especímenes africanos más antiguos y más modernos, al que más se parece es al cráneo de Ngaloba, en Laetoli (Tanzania), que es 100.000 años más antiguo (está datado en 140 ka). También tiene semejanzas con Jebel Irhoud (¡de 280-350 ka!) y con el grupo de materiales Qafzeh-Skhül de Levante (90-130 ka).

Recordemos que los materiales de Jebel Irhoud (Marruecos) se han propuesto como los representantes más antiguos (por ahora) de Homo sapiens: tienen una morfología primitiva en muchos rasgos (cráneo alargado y bajo, arcos supraorbitales, cara grande) y también moderna en otros (gracilidad de los pómulos, cara no proyectada, dentición y mandíbula). Los de Skhül y Qafzeh (Israel) son los ejemplares más antiguos de Homo sapiens en Levante, representantes de antiguas migraciones de humanos modernos fuera de África, que no progresaron hacia Europa tal vez por la barrera demográfica que suponían de alguna forma los neandertales por entonces.

¿Qué significa todo esto? Tal como venimos descubriendo en los últimos años, la evolución de nuestra especie en África es bastante más compleja de lo que sería un proceso lineal en que unas poblaciones van evolucionando hacia otras con el tiempo. Algunos grupos arcaicos evolucionaron hacia un linaje moderno, pero su historia no acabó ahí, sino que varias de esas poblaciones también se estuvieron cruzando con sus «descendientes modernos» hasta épocas relativamente recientes.

De hecho, la genética refuerza estas conclusiones, y menciono aquí algunos ejemplos de estudios recientes publicados en 2018 y 2019 a este respecto: Sigue leyendo

Gigantopithecus, orangutanes y paleoproteómica

Este artículo resume nuestro conocimiento sobre el mayor primate que ha existido. El estudio de su morfología tradicionalmente relacionaba a este ser con los ponginos, cuyos únicos representantes actuales son los orangutanes (existen tres especies de ellos) y, gracias a la paleoproteómica, en 2019 se ha confirmado ese vínculo filogenético de Gigantopithecus con Pongo. Comencemos un pequeño viaje por el este asiático…

Comparación Nutcracker Man (Paranthropus boisei, izda) vs. Gigantophitecus blacki (centro) vs. Humano moderno (dcha). Foto: Roberto Sáez

Un poco de historia

  • El primer hallazgo fue en 1935, cuando el paleoantropólogo alemán Ralph von Koenigswald se topó con un molar fósil de gran tamaño en una farmacia de Hong Kong, que identificó como perteneciente a una especie primate desconocida. En los siguientes cuatro años encontró tres molares más en Hong Kong y Guangzhou. Con ellos, definió una nueva especie Gigantopithecus blacki.

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