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72% prefer the spelling ‘Neanderthal’ (survey responded by 828 tweeters on April 10-11 2018).

72% prefer the spelling ‘Neanderthal’ (survey responded by 828 tweeters on April 10-11 2018).

La nariz de los neandertales era ancha y prominente. Su estructura tanto interna como externa siempre se ha considerado significativamente distinta a de los humanos modernos. Los motivos de esto han generado tradicionalmente una rica discusión. Repasemos algunas hipótesis al respecto:
Ha causado un gran revuelo la datación de tres muestras de arte rupestre que indica que sus autores eran neandertales. Son las cuevas La Pasiega, Maltravieso y Ardales (España). Sin duda, es un dato muy importante. Pero, ¿nos debe sorprender tanto? Todavía son recientes otras publicaciones en los últimos años que evidencian la capacidad cognitiva de los neandertales. En este post he querido enumerar algunos ejemplos, agrupándolos en cinco tipologías:
En 2016 se publicaron varias estructuras circulares realizadas con 400 fragmentos de estalagmitas a 330 metros de la entrada a la cueva. Los materiales se trocearon hasta tener un tamaño similar y se dispusieron formando un círculo grande por un parte, otro círculo más pequeño por otra, y pequeños amontonamientos. A este hallazgo acompaña la presencia de restos de hogueras, que evidencian el fuego que tuvieron que emplear para fabricar los pilares y disponerlos en un orden concreto en lo más profundo de la cueva.
Aquellos humanos concibieron y construyeron esta construcción a partir de 2 toneladas de estalagmitas, y tendrían una cierta organización social para preparar el trabajo y los materiales, transportarlos y finalmente ordenarlos.
Dejad que comience por los parántropos, por los que tengo cierta debilidad, nuestros extraños parientes lejanos que vivieron hasta hace solo 1 millón de años. Su registro fósil todavía es bastante limitado (unos 700 especímenes entre el Este y el Sur de África). Pero conocemos bastante de su asombrosa morfología craneal hiperespecializada en la masticación, conocemos algo menos de su morfología postcraneal, y bastante poco de su modo de vida, aunque hay unos cuantos estudios muy interesantes.
Uno de mis favoritos se publicó en 2015 y analiza la capacidad auditiva de los parántropos y los australopitecos del Sur de África, gracias a la reconstrucción virtual mediante tomografía computarizada y mediciones directas de las estructuras del oído medio y del oído externo de especímenes de Paranthropus robustus (SK 46 de Swartkrans), dos Australopithecus africanus (STW 98 y STS 25 de Sterkfontein), en comparación con 10 humanos modernos y 11 chimpancés (Pan troglodytes). Veamos algunas conclusiones:
La pequeña localidad de Les Eyzies-de-Tayac-Sireuil, en el suroeste de Francia, tal vez no es muy conocida. Sin embargo, está situada en un área rocosa de gran importancia prehistórica, con varios yacimientos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. El más conocido de ellos es el abrigo de Cro-Magnon.
Allí, en 1868 el geólogo Louis Lartet descubrió cinco esqueletos con un aspecto muy moderno. Cro-Magnon 1 se halló en asociación a conchas perforadas, huesos y dientes de fauna, útiles líticos y partículas de ocre que recubrieron el cuerpo, sugiriendo un enterramiento ritual.
El cráneo de Cro-Magnon-1 es muy redondeado y grande (cerca de 1600 cc) y tiene una cara totalmente moderna. La ausencia de dientes y la reabsorción de hueso mandibular indican una edad avanzada del individuo. Una infección fúngica le produjo hoyuelos en la cara y en el frontal. Perteneció a un individuo masculino que vivió hace entre 28.000-32.000 años.

Cráneo Cro-Magnon 1. Muestra rasgos anatómicos típicos de los humanos modernos: forma globular, frente alta y vertical, mentón pronunciado, ancho máximo del cráneo hacia la mitad de los parietales. Destaca en este individuo la proyección de los huesos nasales, la forma particularmente alargada del cráneo, la forma bien definida y cuadrangular de las órbitas y el tamaño del proceso mastoideo. Crédito foto: Roberto Sáez
Los rasgos de Cro-Magnon contrastaban con el aspecto de los fósiles neandertales que estaban en pleno boom desde hacía pocos años, debido al hallazgo en 1856 de Neandertal-1 cerca de Dusseldorf, y la presentación de la especie Homo neanderthalensis por William King en 1864, que reunía a otros fósiles descubiertos antes que Neandertal-1 (Engis en Bélgica, Forbes’ Quarry en Gibraltar). También coincidía en el tiempo con la descripción de la industria lítica asociada a los neandertales desde 1860, fruto de los hallazgos en el abrigo de Le Moustier, situado a solo 10 km de Cro-Magnon.
Estaba naciendo un curioso binomio que trataba de contrastar “neandertales y cromañones” que perduró y, de hecho, lo recuerdo con cariño de mis primeras lecciones sobre Prehistoria en el colegio. Todavía hoy no es raro escucharlo.