Los 10 objetos de madera más antiguos

Los 10 objetos de madera más antiguos

La conservación de restos de madera en yacimientos prehistóricos es muy difícil, por ello son contadísimos. La madera se pudre rápidamente por lo que, para su conservación, se requieren unas condiciones extraordinarias: congelación, clima muy árido o un sitio saturado de agua donde no haya oxígeno ni, por tanto, microorganismos que la degraden, según explica Joseba Ríos-Garaizar explica para este blog. Él ha sido coautor de una de las publicaciones que protagonizan esta interesante lista:

1) Kalambo Falls (Zambia), 476 ka y 390-324 ka

Dos troncos entrelazados unidos transversalmente por una muesca cortada intencionadamente suponen la evidencia más antigua encontrada de un uso de madera con una finalidad estructural. También se han recuperado cuatro herramientas de madera de 390-324 ka: una cuña, un palo de excavar, un tronco cortado y una rama dentada.

Estructura con dos troncos entrecruzados de Zalambo. Crédito: Barham, L., Duller, G.A.T., Candy, I. et al. (2023)

2) Marathousa 1 (Grecia), 430 ka

Consisten en un palo de aliso posiblemente usado para cavar y una pequeña pieza de sauce o álamo con marcas antrópicas, que podría haber servido para manipular materiales o descortezar.

3) Clacton-on-Sea (UK), 420 ka

Una punta de lanza fabricada con madera de tejo, que mide 38,7 cm de largo y 39 mm de diámetro, datada en 420 ka. Se descubrió en 1911 e inicialmente se interpretó como un útil para cavar, hasta el hallazgo de las lanzas de Schöningen.

Clacton spear at the National History Museum, Credit: R. Sáez
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Neandertal or Neanderthal? The answer…

What tweeters say

72% prefer the spelling ‘Neanderthal’ (survey responded by 828 tweeters on April 10-11 2018).

What Google Books says

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¿Por qué los neandertales tenían las narices tan grandes?

La nariz de los neandertales era ancha y prominente. Su estructura tanto interna como externa siempre se ha considerado significativamente distinta a de los humanos modernos. Los motivos de esto han generado tradicionalmente una rica discusión. Repasemos algunas hipótesis al respecto:

Nariz Gibraltar-1 neandertal

Nariz de Gibraltar-1 neandertal. Crédito foto: Roberto Sáez

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La especie elegida, 20 años después

Hace poco tuve el placer de moderar un debate sobre el libro “La especie elegida”, de Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez, para el Club de Ciencia Boadilla. Sin duda, esta obra es una de las grandes referencias en la divulgación de la evolución humana en España. Ignoro el número de ediciones que han visto la luz: conozco la 27ª aunque posiblemente hubo más. Personalmente le tengo mucho cariño porque fue uno de los primeros libros que adquirí sobre el tema, y sigue siendo un manual de consulta.

Al releerlo, fui recordando la cantidad de descubrimientos y novedades que se han dado tras la publicación en 1998. Eran tantos que decidí articular el debate de una forma distinta, no solo recorriendo linealmente los temas nucleares del libro, sino además poniendo foco en cómo se ha ido enriqueciendo el conocimiento sobre la evolución humana en tan solo veinte años. En este post destaco 5 puntos concretos:

1. ¿Homínidos u homininos?

Como sucede en casi todos los textos hasta hace pocos años, en este libro el término “homínido” tiene el mismo uso que hoy en día el término “hominino”. Según la convención actual:

  • Hominino” se refiere a los miembros de la tribu Hominini, que abarca a los humanos modernos, las especies humanas extinguidas y nuestros antepasados inmediatos hasta la separación de nuestro linaje del linaje de los chimpancés, por tanto, incluye los géneros Homo, Australopithecus, Paranthropus, Ardipithecus, Orrorin y Sahelanthropus.
  • Mientras tanto, “homínido” se refiere a los miembros de la familia Hominidae, que abarca a todos los simios antropomorfos y sus respectivos linajes, incluyendo el humano, chimpancés, gorilas y orangutanes.

Homínidos y homininos

Homínidos y homininos. Esquema añadido por Roberto Sáez sobre imagen modificada de Mauricio Antón en «La especie elegida»

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¿Dónde está el origen de nuestro género Homo?

< English version below>

Hace entre 2,5 y 3 millones de años (Ma), el clima del planeta comenzaba un periodo de cambio drástico, un enfriamiento global. En el norte los hielos se expandieron y en África los ecosistemas pasaron de frondosos bosques tropicales a ambientes abiertos con mayor aridez y abundancia de sabanas herbáceas y praderas, con plantas tipo C4 en expansión.

Este contexto provocó presiones evolutivas y con ello cambios complejos en los homininos que existían por entonces, los australopitecinos. Concretamente, en el este de África vivían los Australopithecus afarensis desde hace 3,7 Ma, y en el sur los Australopithecus africanus, más recientes. La evolución de aquellos primates había desarrollado los aspectos clave de la morfología que nos hizo humanos, como la dentición reducida, la forma y posición de la pelvis y la biomecánica que les permitía caminar de forma bípeda. Pero los nuevos cambios evolutivos se fueron reflejando en nuevas formas muy distintas. Así, encontramos a los primeros representantes de Paranthropus, a los primeros representantes de nuestro género Homo, y las primeras herramientas de hueso y de piedra, cuyos autores todavía son una incógnita en muchos casos. Tenemos industria Olduvayense desde hace 2,6 Ma (Gona, Etiopía), pero en 2011 se encontraron útiles mucho más antiguos en Lomekwi (Kenia) de 3,3 Ma.

En este contexto, el origen de nuestro género Homo es uno de los principales retos que tiene la paleoantropología. En líneas generales, se suele identificar a los primeros Homo observando varios tipos de cambios:

  • Los cambios físicos en el tamaño del cerebro, la cara, el paladar, los molares y las proporciones corporales.
  • Los cambios en el comportamiento, con un mayor protagonismo en la adquisición de carne y la fabricación de útiles para procesar y extraer recursos de animales.
  • Los cambios en el ciclo biológico y pautas de crecimiento, aunque estos no se fueron configurando aún en las formas tempranas de Homo.

Homo habilis hunters

Homo habilis hunters. Photo credit: Mauricio Antón

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