Discovering Us. Book review

Discovering Us. Book review

[English version below]

Evan Hadingham. Discovering us: fifty great discoveries in human origins. Signature Books Publishing LLC and The Leakey Foundation, 2021. 275 p.

¿Cómo distinguirse a la hora de escribir un libro sobre evolución humana? Los registros paleontológico y arqueológico están ahí, las evidencias son las que son, muchas discusiones abiertas son viejas conocidas desde hace años… La distinción puede hacerse desde la narrativa, y esto es lo que consigue Evan Hadingham en su libro Discovering Us. Hadingham es actualmente Senior Science Editor de NOVA, una serie de documentales científicos de la PBS (Public Broadcasting Service), la red de televisión pública estadounidense, y gran referencia para la divulgación cultural y científica en ese país.

Los primeros pasos del libro nos conducen por la historia de los Leakey, su trabajo de campo, la contribución de todas las personas clave que los acompañaron, los enormes hallazgos realizados y, en definitiva, su legado, en el que se encuentra la Fundación Leakey (soporte de esta obra), y la nueva generación de científicos que siguen su camino.

La combinación de una narrativa histórica ágil, el uso mínimo necesario de datos y de jerga científica, y el acompañamiento de fotografías de gran calidad, establecen el patrón que se repetirá a lo largo del libro, y que Hadingham emplea con maestría para captar la atención del lector en cada uno de los trozos del libro, que se pueden leer de forma independiente.

Y es que el grueso de la obra son 50 pequeños ensayos sobre paleoantropología, primatología, genómica y arqueología, que abordan los principales hitos que han permitido construir nuestro conocimiento sobre la evolución de los homínidos, celebran 50 años de hallazgos de fósiles y genes, y narran cómo ha cambiado aquellas disciplinas a lo largo de este periodo. He utilizado aposta el término «homínido», ya que el libro abarca no solo al estudio de la evolución de los humanos, sino también a chimpancés, gorilas y orangutanes, lo cual constituye un tercio del contenido y una sorpresa muy agradable (la primatología es otro importante ámbito de trabajo de la Fundación Leakey). Sigue leyendo

Dos millones de años de cambios climáticos y evolución humana

Dos millones de años de cambios climáticos y evolución humana

Un nuevo trabajo describe la relación entre las distintas situaciones climáticas acaecidas a lo largo de los últimos dos millones de años, con la presencia geográfica y los momentos de expansión y reemplazo de las principales especies de homininos que han evolucionado en el planeta durante este periodo. Se trata de un enorme proyecto, con algunas líneas de investigación que comenzaron hace ya dos décadas y que fueron proporcionando publicaciones de resultados parciales.

Comencemos recordando qué son los ciclos de Milankovitch. Hace ya un siglo, el científico serbio Milutin Milankovitch desarrolló modelos matemáticos que relacionan la variación orbital de la Tierra, motivada por las interacciones gravitacionales con el Sol, la Luna y el resto de planetas, con la distribución y estacionalidad de la irradiación solar, y que sirven para entender los condicionantes naturales del clima en el pasado y en el futuro. Así, hay tres grandes movimientos orbitales que condicionan el clima del planeta:

  • Oblicuidad: es una leve variación del ángulo que forman la eclíptica (plano de la órbita terrestre) y el plano del ecuador, y que oscila entre 21,5º y 24,5º cada 41.000 años. Cuando este ángulo aumenta, la estacionalidad es mayor.
  • Excentricidad: la órbita terrestre es una elipse cuya excentricidad varía entre 0,0034 (es decir, una forma casi circular) y 0,06 a lo largo de dos ciclos superpuestos: uno principal cada 413.000 años y otros con frecuencia de 100.000 años. Afecta a la cantidad total de radiación solar recibida: máxima en perihelio (menor distancia al Sol, 147 millones de km) y mínima en afelio (mayor distancia al Sol, 152 millones de km). Con excentricidad máxima, la diferencia de insolación entre perihelio y afelio alcanza el 30% (actualmente es el 3,5%).
  • Precesión: es la circunferencia que va dibujando el eje entre los dos polos terrestres (como una peonza cuando va deteniéndose) cada 25.771 años. Impacta invirtiendo las situaciones de verano e invierno en afelio o perihelio.

Elementos fundamentales de la órbita terrestre y ciclos de Milankovitch. Crédito: Javier Martín-Chivelet et al (2015)

Actualmente nos encontramos en un periodo interglaciar con excentricidad baja (0,018) y decreciente, oblicuidad media (23,4º) y decreciente, y el perihelio ocurre durante el verano austral. Tenemos estaciones bien contrastadas, y el hemisferio norte está inclinado hacia el Sol en afelio (verano boreal), lo que suaviza las temperaturas estivales (variación menos extrema), y al contrario en el hemisferio sur (variación más extrema).

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Paleoantropología: novedades 1er trimestre 2022

Paleoantropología: novedades 1er trimestre 2022

Cerramos el primer trimestre de 2002 con una nueva recopilación de 29 novedades en paleoantropología, por orden de cronología del objeto de estudio:

  • El análisis de los patrones de atención visual asociados a la exploración sensorial de herramientas paleolíticas, indica que las regiones más funcionales de las herramientas son consideradas más significativas y atraen más atención. En los cantos tallados o choppers, estas zonas son el centro y la región superior, en los bifaces la zona de atención está entre la base y la punta y, en general, la superficie tallada de ambas herramientas atrae más atención que la superficie natural o cortical [+info].
  • Los esferoides son herramientas cuya función es bastante desconocida, y se empleaban en el Olduvayense, el Achelense e incluso el Musteriense. Un nuevo estudio de arqueología experimental indica que seguramente las extracciones de material para dar lugar a los esferoides eran producto de golpes deliberados y complejos que formaban parte del proceso de talla, indicando una notable capacidad cognitiva. Los esferoides no eran subproductos, y además requerían de una selección de materias primas específicas que probablemente se convirtió en una norma cultural que perduró cientos de milenios [+info].
  • Hace unos 2,03 Ma (millones de años), los homininos en Ewass Oldupa (Etiopía) superaron importantes retos ecológicos sin modificar sustancialmente su tecnología olduvayense, indicando la suficiencia y resiliencia de aquellos grupos, que empleaban eficazmente sus recursos tecnológicos básicos [+info].
  • Se ha presentado un nuevo conjunto de sitios olduvayenses que contienen herramientas talladas en roca volcánica (traquita) y restos de fauna principalmente de hipopótamo. Con una antigüedad de ~1,8 Ma, se encuentran en la caldera del volcán Kilombe (Kenia), que se formó hace 2,5 Ma. La actividad de homininos en un paisaje escarpado y en altura es indicativa de la variedad de entornos que explotaron [+info].

Sitios y artefactos olduvayenses en el volcán Kilombe. Crédito: Gowlett et al (2022).

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Homo daliensis, Homo longi y denisovanos

Homo daliensis, Homo longi y denisovanos

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El cráneo de Dali fue hallado en 1978 por el geólogo Shuntang Liu en el curso bajo del río Luo, en una terraza fluvial llamada Tianshuigou (109°40E, 34°52N), en la provincia de Shaanxi. Se trata de un valle encajado entre la meseta de Loess al norte y las montañas Qinling al sur, un área con otros sitios arqueológicos que evidencian un importante foco de ocupación y evolución de los homininos en el centro-suroeste de China. El condado de Dali da nombre al fósil.

Hasta la presentación del cráneo de Harbin en 2021, el de Dali era el cráneo más completo del Pleistoceno medio de China. En su publicación en 1981, Xinzhi Wu lo describió como una forma intermedia entre Homo sapiens y Homo erectus, un posible tipo arcaico de H. sapiens, y con rasgos que le separan del linaje neandertal: «Por tanto, aquí se considera una nueva subespecie: Homo sapiens daliensis». Aunque esta denominación fue cayendo en desuso, y el cráneo de Dali era más bien considerado un Homo sapiens arcaico, o incluso un Homo heidelbergensis. En realidad, el término sapiens arcaico debe restringirse a los fósiles africanos tempranos que tienen una mayoría de los rasgos característicos del linaje sapiens (cráneo alto y redondeado, cara pequeña, mentón, huesos ligeros con pelvis estrecha, etc.). Algunos de los rasgos de Dali se alejan de este patrón de sapiens arcaico.

En 2021 se propuso un nuevo linaje humano en el Pleistoceno medio, compuesto por un grupo monofilético que incluye a los cráneos chinos de Dali (datado en unos 260 ka), Harbin (146-309 ka), Hualongdong (275-331 ka) y Jinniushan (280 ka), así como a la mandíbula de Xiahe (160 ka), que posiblemente es denisovana. Este clado sería diferente del formado por los especímenes africanos y europeos asociados a H. heidelbergensis/H. rhodesiensis, y hermano del clado Homo sapiens: representarían una evolución más próxima a nuestra especie que el linaje neandertal.

Conozcamos el cráneo de Dali

Su capacidad estimada es de 1120 cc. Es una pena que no conserve ni dentición ni mandíbula inferior. Tras un primer vistazo donde se aprecia claramente el mosaico de rasgos arcaicos y modernos, sorprende la modernidad de los rasgos faciales: Dali tiene una cara pequeña y plana, no proyectada, pómulos suaves, órbitas cuadradas con bordes redondeados, sin constricción posorbital, fosa canina y seno maxilar pronunciados. También son modernos los parietales alzados, con el ancho máximo del cráneo en su parte superior.

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Los humanos modernos ya estaban en Europa occidental hace 54.000 años

Los humanos modernos ya estaban en Europa occidental hace 54.000 años

Durante muchos años, se consideraron los restos de las cuevas de Qafzeh y Skhül en la actual Israel como representantes de las primeras oleadas de Homo sapiens que había salido de África hace unos 90 ka (miles de años), y se habían topado con la barrera demográfica que suponía la existencia grupos neandertales en el corredor levantino. Esta historia venía a satisfacer las dudas sobre determinados rasgos primitivos que mostraban esos cráneos modernos, y que incluso eran a veces interpretados como la consecuencia de una hibridación con los neandertales.

En la última década, el hallazgo de nuevos restos en Eurasia viene a mostrar que los humanos modernos protagonizaron distintos «intentos» de salidas de África:

  • Una mandíbula de Misliya (Monte Carmelo, Israel) de 160 ka.
  • 47 dientes en la cueva de Fuyan, en el sudeste de China, de antigüedad 80-120 ka.
  • Una falange intermedia del yacimiento Al Wusta en la península de Arabia de 85 ka, que muestra una migración por el estrecho de Bab el-Mandeb en adición a los tradicionales sitios de paso por el corredor levantino.

Sin embargo, en Europa no se tenía ningún registro de humanos modernos por encima de 45 ka. Entre los más antiguos tenemos un diente y seis fragmentos de hueso de Bacho Kiro (Bulgaria) de 43-46 ka, el cráneo de Zlatý kůň (República Checa) de unos 45 ka, los dos dientes y la industria Uluzziense de Grotta del Cavallo (Italia, 43-45 ka), la mandíbula Kent’s Cavern 4 (Reino Unido, 41-44 ka) y la mandíbula Oase-1 (Rumanía, 38-42 ka). En distintos sitios la industria que acompaña a los fósiles se asigna al Paleolítico superior inicial.

En 2019 el cráneo Apidima 1 (Grecia) generó un gran debate: su datación es de 210 ka, y algunos rasgos morfológicos recuerdan a Homo sapiens (es corto, tiene un contorno mediosagital redondeado y carece de moño occipital). Pudo ser una incursión temprana de humanos modernos en Europa que no progresó, con la enorme fortuna de dejar un elemento fósil, aunque ningún resto arqueológico que nos pudiera dar más pistas de qué grupo humano era a partir de su comportamiento. De hecho, tras esta posible presencia sapiens, en Apidima tenemos también el cráneo de un neandertal que estuvo allí 40.000 años después. En todo caso, esperemos que estas dataciones tan extraordinarias se confirmen con nuevos hallazgos.

Por el momento, manejábamos hasta ahora la presencia de sapiens conviviendo y cruzándose con neandertales durante al menos 5000 años en Europa, hace entre 40-45 ka, hasta la desaparición de estos últimos. De nuevo, la interpretación de esta carencia de sapiens anterior a los 45 ka se asociaba a un cierto freno por parte de grupos neandertales a las oleadas provenientes de África o de Levante.

Ahora hemos conocido un modesto diente deciduo en un nivel de 54 ka de la Grotte Mandrin, en el valle del Ródano, en el sur de Francia, un lugar estratégico para la observación y dominio del paisaje. Este sitio ya era bien conocido por sus niveles musterienses, que indican una ocupación neandertal intermitente a lo largo casi 40.000 años. La cueva viene estudiándose desde los años 1990, con 3 metros excavados donde hasta el momento han aparecido 60.000 artefactos líticos (con sílex traído de diversos lugares a 100 km en todas direcciones), 70.000 restos de fauna y numerosos restos de hogueras.  Sigue leyendo