¿Morir de éxito? Patrimonio, turismo y sostenibilidad

En las últimas semanas, dos artículos han subrayado la necesidad de reflexionar sobre el exceso de turismo en algunos museos y en determinados sitios naturales, en relación con su sostenibilidad. Como una imagen vale más que mil palabras, veamos la siguiente fotografía de un día cualquiera en el Louvre:

Gioconda Louvre

La Gioconda en el Louvre. Crédito: Singapore Press Holdings

  1. Cada día 20.000 personas pasan por la sala donde se encuentra La Gioconda. El Louvre recibe más de 10 millones de visitantes anuales, casi 4 veces más que el Museo del Prado. Y en 2018 ese número creció un 25%, según describe El País. Yo he estado en aquella sala dos veces y doy fe de que, en ambas, formaba parte de un tumulto similar al de la foto.
  2. Por otra parte, National Geographic se centra en el número excesivo de visitantes a sitios naturales señalados como en Islandia, país que recibe 2 millones de visitantes al año, 6 veces su población nacional. El géiser Strokkur o la Laguna Azul están normalmente repletos de turistas.

Una tercera noticia de actualidad que vinculo con este tema es la suspensión temporal de las visitas a la cueva de Altamira, porque el nivel de CO2 en su interior ha superado durante algunas semanas los umbrales establecidos por el Plan de Conservación Preventiva. Estos límites son conservadores para evitar que se desencadene una posible corrosión del soporte de las pinturas. Las visitas a la cueva original están limitadas a tan solo 5 personas a la semana (elegidas los viernes por sorteo), durante 37 minutos bajo un estricto protocolo de indumentaria e iluminación, y con un recorrido y tiempos de permanencia definidos para cada zona de la cueva. De esta forma, se analiza de manera continua la compatibilidad entre la presencia humana en la cueva y la conservación de las pinturas. La documentación de este Programa se puede consultar en la web del Museo de AltamiraSigue leyendo

Grabados hechos por neandertales

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Las pinturas y grabados suelen estar asociados a capacidades cognitivas vinculadas hasta hace poco exclusivamente a los humanos modernos. Sin embargo, este paradigma está ahora en revisión y se han descubierto o reevaluado importantes obras con una antigüedad correspondiente a autoría neandertal (pinturas, estructuras, ornamentos personales… ver post 5 casos de simbolismo neandertal). Sin embargo, son muy pocos los grabados o incisiones documentados por el momento.

En este artículo escribo sobre algunas de estas obras, distinguiendo el tipo de soporte sobre el que están realizadas: solo existe un grabado parietal conocido hasta la fecha, mientras que son muchos más los objetos óseos o líticos con incisiones, de más de cuarenta sitios del Paleolítico Inferior y del Paleolítico Medio. Sin embargo, en la mayoría de los casos su producción seguramente es natural. Además, en otros que parecen tener un origen antrópico, la función no está nada clara. Recupero aquí algunos casos cuya evaluación indica una intencionalidad no asociada a actividades utilitarias.

Grabado parietal de Gorham’s cave, Gibraltar

Publicado en 2014, se trata del primer hallazgo conocido de un grabado parietal realizado por neandertales. Se encuentra bajo el nivel IV Musteriense y tiene una antigüedad mínima de 39 ka.

Consiste en un patrón abstracto de trece líneas en total: ocho más profundas que se entrelazan en dos sitios, y cinco más finas en dos grupos (uno de tres y otro de dos) que se cruzan con las anteriores.

Mediante grabados experimentales, se ha determinado que las ocho líneas profundas fueron realizadas con una punta lítica robusta repetidamente sobre la roca siempre en la misma dirección, mientras que las líneas finas fueron realizadas con un solo trazo, con una herramienta similar a las gruesas. De entre las líneas profundas, una requirió unos 54 trazos y las otras entre 4 y 30 cada una. En total, se estima que el grabado se hizo con un número de incisiones entre 188 y 317.

La laboriosidad de la técnica empleada, su objetivo no asociado a ninguna utilidad y el patrón de diseño que sigue el grabado, indican la capacidad del autor para el pensamiento abstracto.

Engraving from Gorham’s Cave

(A) Engraving from Gorham’s Cave. (B) Engraved lines L1–L13. Dark gray and light gray identify old and recent breaks, respectively. Credit: Rodríguez-Vidal J. et al (2014). A rock engraving made by Neanderthals in Gibraltar. PNAS doi:10.1073/pnas.1411529111

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Cueva Las Monedas: santuario de los últimos cazadores-recolectores

Con 800 m de desarrollo, Las Monedas es la cueva más larga del sistema kárstico del monte El Castillo, formado hace unos 300 Ma y compuesto por más de 40 cuevas.

La cueva se conocía desde 1920, pero fue descubierta científicamente en 1952 por el guarda forestal Isidoro Blanco en los trabajos llevados a cabo en la ladera del monte para facilitar el acceso a las cuevas ya conocidas El Castillo (hallada en 1903) y La Pasiega (1911). El acceso a Las Monedas se halla a 675 metros de El Castillo. La última cueva con arte rupestre descubierta cronológicamente en el monte fue Chimeneas, encontrada en 1953.

El Castillo

Izda: Monte El Castillo (foto: turismodecantabria.com). Dcha: Panorámica desde la entrada a la Cueva El Castillo (foto: Roberto Sáez)

Consta de cuatro grandes salas con formaciones naturales de una enorme belleza: columnas, coladas, discos, excéntricas, banderolas, estalactitas y estalagmitas, con mucha riqueza de colores debido a la variedad de minerales. Un antiguo río subterráneo atravesaba la cavidad y dejó una espectacular torca en su parte media.

No se han encontrado evidencias de ocupación humana, pero fue utilizada como santuario en un periodo artístico concreto por los últimos cazadores-recolectores que poblaron la región cantábrica, en contraste con los distintos periodos que expresan las pinturas y grabados de las otras cuevas del monte, y que abarcan un rango temporal mucho más amplio. De hecho, la cueva El Castillo tiene un conjunto de discos rojos datados en 40,8 ka, y por tanto corresponden posiblemente a un periodo de presencia neandertal.

Entrada Las Monedas

Zona de entrada de Las Monedas. Las pinturas están en una pequeña sala accesible por las escaleras que se aprecian al fondo. Foto: Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de Cantabria

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13 descubrimientos de arte rupestre en cuevas vascas desde 2010

Antes de 2010 solo se conocían 6 cuevas vascas con arte rupestre, una cantidad que sorprendía por escasa en el contexto cantábrico y pirenaico. Contrastaba, por ejemplo, con las 70 cuevas en Cantabria y 40 en Asturias que tienen arte rupestre documentado.

En la última década, los esfuerzos de arqueólogos y espeleólogos en el País Vasco están dando buenos resultados, incrementando el número de sitios con arte rupestre a un nivel más comparable al resto de la región cantábrica. Desde 2010 hasta la fecha, son 6 cuevas nuevas en Vizcaya (Askondo, Morgota, Ondaro, Lumentxa, Atxurra y Armintxe) y 7 en Guipúzcoa (Erlaitz, Danbolinzulo, Astuigaña, Aitzbitarte III, IV, V y IX), con antigüedades diversas desde el Gravetiense hasta el Magdaleniense.

¿Y qué pasa con Álava? Pues “será la siguiente frontera a romper”, como dice Joseba Ríos, codescubridor e investigador de varias de las cuevas, a quien agradezco la información proporcionada para este post.

Askondo (2011), antigüedad entre 18.000 y 28.000 años.

Una docena de caballos y manos, algunos grabados y otros pintados en rojo. Sorprende la representación de un caballo con morro de pico de pato, que en ese periodo lo encontramos en Lascaux (Francia), Andalucía y Portugal. Además destaca un hueso de animal insertado en una pared, característico de la zona de los Pirineos en esa época, lo que sugiere el contacto entre poblaciones.

Caballo Askondo

Caballo de Askondo. Foto: Diego Gárate

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El Pendo: un lugar de agregación, un lugar mágico

Situada cerca de Escobedo de Camargo (Cantabria, norte de España), la cueva El Pendo tiene una gran diferencia respecto al resto de cuevas cántabras: consiste en una única gran sala de impresionantes dimensiones, 22 m alto, 45 m ancho y 80 m largo. El aporte de agua se produce de forma transversal y no vertical, por lo que la cueva carece de espeleotemas.

Un derrumbamiento sucedido hace entre 9000-1500 años cambió su forma radicalmente. En la actualidad, varios metros del vestíbulo exterior están bajo rocas, donde antes estarían protegidos por una enorme visera, lugar en que se desarrollaría buena parte de la actividad humana. A pesar del derrumbamiento, el aporte de luz desde la boca de la cueva es actualmente notable, y sería mayor durante su ocupación en el Paleolítico.

De entrada, su forma, dimensiones e iluminación ya le dan a la cueva un carácter muy especial, algunos dirían mágico, que ayuda a entender las consideraciones que describiré en este post.

Cueva El Pendo, vista completa

Cueva El Pendo. Vista completa desde la verja de entrada, con el friso de las pinturas al fondo y el yacimiento hacia la mitad de la sala. Foto: eldiario.es

En el interior se han realizado intervenciones arqueológicas durante 100 años, desde finales del XIX hasta los años 1990s.

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