Un elefante procesado en EAK (Olduvai) hace 1,78 Ma: implicaciones para el origen de la cooperación

Un elefante procesado en EAK (Olduvai) hace 1,78 Ma: implicaciones para el origen de la cooperación

Viajemos a uno de mis periodos favoritos en la evolución humana: aquel en que algunos representantes de Homo tempranos comienzan a desarrollar comportamientos de cooperación. Se trata de grupos de pocas decenas de individuos y algún grado de división de tareas entre miembros. Es difícil pensar en el éxito de aquellos primeros humanos sin ciertas conductas complejas de organización. Aunque todas estas cuestiones siguen siendo objeto de debate, muchos me habréis visto defender en repetidas ocasiones que en este contexto tenemos que buscar también el origen de los cuidados entre humanos.

Manuel Domínguez-Rodrigo y colaboradores, grandes conocedores de la Garganta de Olduvai, presentan la evidencia más antigua (hasta ahora) de aprovechamiento de un elefante, asociada al sitio EAK (Emiliano Aguirre Korongo), en el Lecho II de Olduvai, datada en unos 1,78 Ma (millones de años).

Se documenta un esqueleto parcial juvenil con 153 restos correspondientes a 46 elementos esqueletales de Elephas recki, junto con 80 artefactos líticos en el mismo nivel (herramientas de percusión, núcleos, lascas, subproductos de talla), bien conservados y con bordes afilados. Los autores interpretan esta acumulación como la concentración de un episodio de procesado de carcasa, no el resultado de una deposición casual. Huesos y artefactos forman una concentración muy densa en el centro del yacimiento, y el análisis espacial sugiere una asociación funcional entre ambos conjuntos.

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Entrevista en Marca España (Radio Exterior)

Entrevista en Marca España (Radio Exterior)

Origen y misterio de las primeras herramientas humanas. Programa Marca España. Radio Exterior de España.

Las primeras herramientas de piedra se han considerado siempre un gran hito de nuestros antepasados humanos. Sin embargo, los descubrimientos más recientes empiezan a cuestionar esta idea: puede que no fuéramos los únicos, ni los primeros, en usar y fabricar utensilios con piedra. En “A ciencia cierta”, con nuestro colaborador Jal Guerrero, queremos comprender qué revelan realmente esas piedras antiguas. Para ello nos acompaña Roberto Sáez Martín, doctor en Antropología, fundador y presidente de la Sociedad de Estudios de Bioarqueología del Cuidado y reconocido divulgador científico.

  1. ¿Desde cuándo se tiene constancia del uso de herramientas entre nuestros antepasados y dónde se situarían los primeros vestigios?
  2. Cuándo hablamos de tecnología lítica, ¿a qué nos referimos? ¿Cuántas maneras diferentes de tallar se han encontrado en los yacimientos?
  3. ¿Cómo se lleva a cabo la investigación en esas fechas tan remotas de millones de años? ¿Cómo distinguir fehacientemente un canto trabajado por un homínido de un proceso natural?
  4. Cuando se encuentran restos humanos junto a piedras trabajadas y otros restos de animales, ¿cómo se puede saber si ese homínido fue el que comió o bien fue parte de la comida?
  5. ¿Qué son los parántropos, qué parentesco tendrían con los humanos y qué datos hay de su posible capacidad técnica?
  6. ¿Hay una relación directa entre la capacidad cerebral y su asociación con la posibilidad de encontrar restos de tecnología?
  7. ¿Qué adaptaciones estructurales y anatómicas permitieron fabricar herramientas?
  8. Pensando en el uso de objetos por parte de chimpancés o cuervos, ¿no estaríamos ante la evidencia de que el uso de herramientas no es algo exclusivo del género Homo?
  9. ¿Qué proyectos de divulgación llevas a cabo actualmente?
  10. ¿Cómo se relacionan todos estos datos que has aportado con tu propia investigación sobre los orígenes del comportamiento humano?
  11. De todas las especies habidas y existentes actualmente, ¿podemos afirmar que somos y hemos sido la especie más inteligente?
  12. ¿Desde cuándo estamos realmente solos como hominino en el planeta?
  13. ¿Tenéis alguna actividad a la que quisieras invitar a nuestros oyentes que se reparten por todo el mundo?

Orígenes del (adorable) comportamiento humano

Un nuevo vídeo en mi canal de YouTube. En este caso, cuento de forma amena cuáles son algunos de los principales comportamientos humanos que cada especie nos dejó como evidencia durante la evolución humana.

Charla «MYTALK» organizada por Banco Santander en el Auditorio de la Ciudad Grupo Santander, con 500 asistentes.

El comportamiento de los primeros Homo en Tanzania

Continuación de la entrevista a Manuel Domínguez-Rodrigo (parte 1 aquí: «Olduvai: tres homininos conviviendo en el mismo paisaje»), sobre los trabajos que lleva desarrollando en Tanzania desde 2006. Allí codirige un equipo hispano-tanzano (junto a Enrique Baquedano y Audax Mabulla) que investiga las capas más antiguas de la Garganta de Olduvai para desentrañar el origen del comportamiento humano, puesto en relación con la aparición de los primeros representantes del género Homo. Este trabajo se puede seguir en el sitio olduvaiproject.org. En 2019, el proyecto resultó finalista en la I Edición del Premio Nacional de Arqueología y Paleontología otorgado por la Fundación Palarq, que apoya las misiones arqueológicas y paleontológicas españolas en el extranjero (fundacionpalarq.com).

 

Nuevos enfoques para descubrir yacimientos

Sobre el comportamiento de los primeros humanos, llevamos décadas discutiendo las mismas cuestiones: cómo se ha formado un determinado yacimiento, qué hacían con las herramientas, cómo conseguían los animales que comían ahí… De hecho, para empezar, seguimos sin conocer muy bien qué comían que no fueran animales: el grueso de la dieta, como no está preservada de forma directa o visual, la hemos ignorado.

Hay una parte fundamental que es necesario analizar con un trasfondo de biología evolutiva, ya que no hay ningún comportamiento subsistencial que no esté vinculado a una estrategia socio-reproductora, a un comportamiento social. Todos los modelos de conducta planteados desde hace 50 años se basaban en unos pocos yacimientos con preservación pobre, y había uno excepcionalmente preservado, el Zinj, como referente para todos ellos. No había ningún modelo que se planteara que no estuviera contrastado o fundamentado con este yacimiento. Y efectivamente Olduvai es un punto y aparte con respecto a todo lo demás que hay en África de estas cronologías. Pero se necesitan más yacimientos para comprobar si lo que cuenta Zinj es marginal o representativo de la conducta de estos homininos.

Lo que hemos hecho nosotros es cambiar la orientación. Entendemos que el mundo social de estos homininos no puede estudiarse solo desde un enfoque arqueológico: hemos mirado al paisaje actual con los ojos de cómo era hace 2 millones de años, y hemos aplicado herramientas de inteligencia artificial que nos ayuden a entender y a seleccionar partes de ese paisaje. Una vez que combinamos los dos enfoques, comenzamos a descubrir yacimientos nuevos por primera vez en 50 años, donde nadie había pensado que los hubiera. Y la fortuna nos acompañó, porque algunos de esos nuevos yacimientos están preservados igual de bien que Zinj, y además son antrópicos: son acumulaciones generadas casi exclusivamente por homininos, y varias de ellas sobre la misma paleosuperficie (exactamente sobre un mismo paisaje, aunque en momentos distintos).

En definitiva, es una vuelta a la estrategia original que planteó Mary Leakey: un yacimiento no se entiende bien si no eres capaz de abrir una ventana suficientemente grande, si no te acercas a él con los ojos del que se acerca a un campamento de cazadores-recolectores. Así, nos hemos acercado a esas ventanas de esos grupos de homininos, y vemos cómo están explotando toda la zona en ese momento.

Al abrirnos en extensión, la sorpresa es que algunos de estos yacimientos son todavía más espectaculares que Zinj, la ventana más grande que había al Pleistoceno inferior hasta hace poco tiempo. Zinj en su parte excavada es inferior a 300 m2, y nosotros hemos terminado de excavar un yacimiento que ha duplicado esa extensión: un espacio tan grande que podemos más o menos seguir la pista de ese grupo de homininos según se está moviendo sobre su superficie.

Foto © Proyecto paleoantropológico y paleoecológico de la garganta de Olduvai, IDEA (Instituto de Evolución en África)

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