Cueva Negra: poblamiento humano del sureste de la península ibérica hace casi un millón de años

Cueva Negra: poblamiento humano del sureste de la península ibérica hace casi un millón de años

Cueva Negra del Estrecho del Río Quípar es un abrigo rocoso en la localidad de Caravaca de la Cruz (Murcia). Durante tres décadas se ha estado trabajando en su yacimiento de forma sistemática y con un enfoque multidisciplinar, lo que ha permitido recoger un notable conjunto de restos arqueológicos y paleontológicos.

Su importancia se refuerza en estos días, con nuevas dataciones que fechan la secuencia estratigráfica en el tramo final del Pleistoceno inferior, una cronología muy significativa para el entendimiento de las primeras poblaciones europeas y del origen del Achelense en Europa, y para trabajar en la hipótesis sobre las rutas de llegada al sureste de la península ibérica en el entorno de hace un millón de años.

Combinando el análisis biocronológico de la microfauna, y dataciones por ESR (resonancia electrónica de spin) y series de uranio, se confirma la magnetoestratigrafía previa que situaba la completitud del sedimento (5 metros) entre la inversión magnética Matuyama-Brunhes (772 ka, miles de años) y la inversión Jaramillo (990 ka).

¿Qué hallazgos se han producido en Cueva Negra?

El polen encontrado en el sedimento muestra que hace casi 1 millón de años el paisaje estaba compuesto por un bosque mediterráneo húmedo en la zona de valle, con abundancia de encina, roble y pino, y otras especies vegetales que indican condiciones frescas y abiertas en el altiplano y la sierra. En este contexto paleoclimático y cronológico debemos entender los siguientes materiales líticos y paleontológicos hallados en este yacimiento, que representan una actividad humana de forma intermitente en el lugar:

Bifaz de Cueva Negra. Cortesía de Mariano López

Sigue leyendo

Paleoantropología: novedades 3er trimestre 2020

Paleoantropología: novedades 3er trimestre 2020

Un trimestre más, aquí va mi recopilación de noticias sobre evolución humana, ordenadas por antigüedad de los materiales presentados. Son 22 esta vez:

  • Tengo debilidad por las revisiones de viejas colecciones de fósiles, en este caso 5 fragmentos mandibulares y 67 dientes recuperados en Lomekwi (Kenia) entre 1982-2009, y fechados entre 3,2-3,5 millones de años (Ma). Aunque en general son dientes pequeños, su morfología tiene similitudes con la de las especies que existían en el lugar en aquel momento, Australopithecus afarensis y Australopithecus deyiremeda, pero también les diferencia especímenes con un tamaño relativamente grande del P4 y del M3 en comparación con el M1, o con una cúspide molar adicional. Tampoco se puede comparar con Kenyanthropus platyops, porque los pocos dientes en el registro de esta especie además tienen mal preservadas sus coronas dentales [+info].

Crédito: Skinner, M. M., Leakey, M. G., Leakey, L. N., Manthi, F. K., & Spoor, F. (2020)

  • Una serie de biomarcadores de plantas y animales fósiles encontrados en un entorno achelense en Olduvai (Tanzania), muestran lípidos que producen bacterias en un entorno de aguas termales. Esto sugiere una interesante hipótesis de trabajo: la posible utilización de estas aguas por los homininos para hervir alimentos y plantas hace 1,7 Ma [+info].
  • Rompamos un poco la visión clásica de Homo erectus con cuerpos esbeltos y delgados, observando los huesos de las extremidades y de la pelvis. Comienza a haber evidencias de que Homo erectus no representa una emergencia completa de la morfología corporal moderna, sino que tenían un prototipo corporal distinto. El estudio de la reconstrucción virtual de la caja torácica del Chico de Turkana (1,53 Ma) indica que era más ancha, profunda y corta de lo que suponíamos y, de hecho, su forma se parece más a la de los neandertales que al tórax más largo y plano de los humanos modernos [+info].

Animación de movimiento de respiración de las costillas del Chico de Turkana y de un humano moderno. Crédito: Benoit Beyer.

Sigue leyendo

Reflexiones sobre el origen del Achelense: entrevista a Eduardo Méndez Quintas

Reflexiones sobre el origen del Achelense: entrevista a Eduardo Méndez Quintas

Recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a Eduardo Méndez Quintas, investigador principal del conjunto de LCTs (large cutting tools) del yacimiento de Porto Maior (sobre este sitio escribí recientemente aquí). Eduardo es experto en el estudio del origen de la industria achelense en África y de su extensión por Europa, periodos apasionantes en la evolución humana. En relación con este tema, nos comparte para este blog las últimas novedades en su investigación actual.

En 2018 tuvo gran repercusión vuestra publicación en Scientific Reports sobre las LCTs de Porto Maior. ¿Cuál es la importancia de este trabajo?

Porto Maior tiene fundamentalmente dos niveles con evidencias de ocupación humana: el PM3 y el PM4. Por encima de estos, hay un depósito muy reciente, del Último Máximo Glacial, que tiene material retrabajado, que viene arrastrado y erosionado. El más conocido es PM4 porque tiene el conjunto de LCTs (Large Cutting Tools). Se trata de un tapiz increíble de piezas, con 10-12 bifaces por m2, en los 40 m2 que hemos excavado. Son materiales con talla muy parecida: muestran gestos que son iguales, pero también los bifaces resultantes son idénticos en varios casos. Pensamos que pueden estar hechos en un periodo relativamente corto y por un número limitado de personas.

Lo más interesante es que casi todas las piezas están acabadas. Las lascas y núcleos que se encuentran son material que está rodado, viene arrastrado con el sedimento. Lo que vemos es una acumulación de piezas acabadas, una especialización. Las piezas en sí mismas son aparentemente toscas y elementales, con un nivel de configuración bajo: pocos levantamientos, grandes y hechos con percutor duro. Fuera de África, salvo en Gesher (Israel), no hay ningún otro conjunto con una acumulación tal de LCTs achelense.

En África los yacimientos con grandes acumulaciones de bifaces son normalmente excluyentes con la presencia de fauna. Por ejemplo, colaboramos en la investigación del yacimiento Garba I en Melka Kunture (Etiopía), que fue excavado por Jean Chavaillon en los años 1960. Tiene una antigüedad de ~600 miles de años (ka) y en 240 m2 aparecieron más de 7000 herramientas, sobre todo bifaces. En este yacimiento se conservan restos de hipopótamo y otra fauna, pero son muy minoritarios en comparación con la industria lítica. Otro ejemplo lo tenemos en el sitio TK, que está en el Lecho II de Olduvai y tiene 1,3 millones de años (Ma): en el nivel llamado Lower Ocupation hay una acumulación muy densa de grandes configurados, más grandes que los de Porto Maior, mientras que en el nivel Upper Occupation hay restos de fauna (elefante, Sivaterio, etc.) junto con bifaces, pero éstos ya son de un tamaño más «normal».

Si los bifaces no se empleaban para el procesado de animales, ¿cuál pensáis que era el objetivo de esta acumulación?

Vamos a realizar estudios de traceología para intentar buscar respuestas. En los primeros que hemos iniciado, ya hemos visto que muchas piezas muestran un uso que sería compatible con el procesado de materiales duros, como la madera y el hueso, lo que nos hace pensar en el aprovechamiento de estos materiales.

Otra cuestión interesante a estudiar es que los bifaces no aparecen de forma homogénea en el sedimento, sino agrupados por clusters. En África, muchas veces los yacimientos tienen procesos sedimentarios que tienden a acumular las piezas. Aquí no tenemos un medio tractivo, así que las piezas están más o menos como se dejaron, lo cual ayuda a estudiar el trasfondo de ese comportamiento y utilización del espacio.

Hay quien propone una explicación para la acumulación de piezas en sitios africanos, planteando que las herramientas de formatos grandes y apuntados ayudarían para acceder a los conductos de termiteros en el suelo. Pero esta hipótesis es difícil de plantear en Europa, ya que no consta la existencia de termiteros en el Pleistoceno medio europeo. Otra idea de Richard Potts propone que los homininos usarían escondrijos en determinados puntos del paisaje africano, como remanente de piezas finalizadas para ser utilizadas en sus desplazamientos.

En cualquier caso, primero debemos validar la presencia de huellas de uso en todas las herramientas y, si el resultado es positivo, plantearnos el motivo. La hipótesis del taller para el procesado de madera podría funcionar, ya que conocemos herramientas en este tipo de material casos de esa antigüedad (Schöningen, Clacton…), que son puntuales porque la madera apenas se conserva, pero estamos seguros de que sería un material usado muy habitualmente.

Foto: LCT de Porto Maior PM4. Crédito: Roberto Sáez 

Sigue leyendo

Large Cutting Tools y el yacimiento de Porto Maior

Large Cutting Tools y el yacimiento de Porto Maior

[English version below]

Recientemente tuve la oportunidad de conocer el yacimiento de Porto Maior, ubicado en el Concello de As Neves (Pontevedra), a unos 40 km de Vigo (noroeste de España). Apareció en 2005 gracias a trabajos de acopio de tierra con pala excavadora. Se ubica en una terraza fluvial junto a un tramo sinuoso del río Miño. La excavación arqueológica se inicia en 2012 aunque, dada la actividad antrópica moderna en el lugar (antigua vía férrea, utilización de los recursos del terreno…), la presencia de vegetación densa y la noticia de expolios, se realizaron importantes trabajos previos de protección y preparación de la excavación.

Imagen: Perfil de Porto Maior, cubierto por vegetación dos años después de la última excavación. Abajo se aprecia una toma de muestra de terreno para datación. Crédito: Roberto Sáez

La secuencia de Porto Maior se compone de cinco niveles estratigráficos (PM1 a PM5), de los que tres tienen evidencias de actividad antrópica:

  • PM5 es un depósito reciente, del Último Máximo Glacial, del que se recuperaron 2614 piezas. Se trata de material de achelense erosionado y redepositado desde niveles más antiguos.
  • PM4 es el nivel más conocido, por haberse encontrado una gran acumulación de Large Cutting Tools (LCTs), es decir, grandes herramientas achelenses de 18,6 cm como promedio (frente a los 8-15 cm del Achelense europeo). Algunas piezas llegan a 27 cm. En total son 290 piezas, de las que 159 no presentan ninguna abrasión fluvial. La densidad de piezas es de 10-13 por m2. El conjunto se compone de bifaces (65%), hendedores (7%) y picos triédricos (10%), siendo el resto fragmentos de bifaces y lascas. Llama la atención la práctica ausencia de lascas, núcleos y restos de talla, y tampoco hay percutores: se trata de una acumulación de piezas acabadas, de las que el 70% son LCTs. Su materia prima es cuarcita.

Sigue leyendo

Dos nuevos Homo erectus y ¿coocurrencia de dos tecnologías?

[English version below]

Me ha parecido fascinante la reciente publicación de dos cráneos que se unen a la colección africana de Homo erectus, aunque en realidad ya se encontraron hace 20 años en el yacimiento etíope de Gona, en el triángulo de Afar:

  • BSN12/P1 es un cráneo parcial recuperado al norte del río Busidima, con antigüedad estimada 1,26 millones de años (Ma). No se han encontrado dientes asociados. Su gran tamaño (800-850 cc) y robustez recuerdan al cráneo OH 9 de Olduvai (Tanzania), el más antiguo conocido con 1000 cc. De hecho, recordemos que OH 9 se propuso como representante en África de Homo erectus sensu stricto (la forma asiática de los erectinos). La asignación de BSN12/P1 a la especie Homo erectus no fue problemática, por la semejanza de sus rasgos con los encontrados en otros fósiles tanto africanos (KNM-ER 3883, UA-31 ‘Buia’, BOU-VP-2/66 ‘Daka’) como asiáticos de Java y China. Destacan el toro supraorbital robusto y proyectado, la depresión postoral, la forma craneal larga y baja y el engrosamiento frontoparietal.
  • DAN5/P1 es un cráneo mucho más completo, que conserva dentición maxilar, recuperado al norte del río Dana Aoule, a 5,7 km del anterior, con antigüedad estimada 1,5-1,6 Ma. Tiene apariencia grácil y un tamaño pequeño, con tan solo 598 cc, que supone la menor capacidad craneal entre los Homo erectus adultos conocidos. Algunos rasgos similares a los del cráneo anterior, junto con los premolares reducidos y los molares en tamaño creciente M2<M3, le sitúan más cerca del taxón Homo erectus que de Homo habilisHomo rudolfensis. En general, recuerda a la colección (polimórfica) de Dmanisi (Georgia) de 1,8 Ma, salvo en su región occipital menos curvada, el surco postorbital más pronunciado, y el paladar más profundo. También tiene similitudes con el juvenil KNM-ER 42700 (1,5-1,6 Ma) y el más reciente KNM-OL 45500 (0,95 Ma). Y tiene menos semejanzas con especímenes habilinos como los fósiles incluidos en el «grupo 1813» (nombre tomado por el cráneo KNM ER 1813 asignado normalmente a H. habilis). La diferencia de tamaño entre los dos cráneos se ha interpretado como una evidencia de dimorfismo sexual: DAN5/P1 sería un individuo femenino y BSN12/P1 masculino.

Lo más interesante del trabajo tal vez es que, asociados a estos fósiles, también se han recuperado herramientas líticas sencillas, como núcleos y puntas de tipo olduvayense (Modo 1), y otras más complejas, como bifaces de tipo achelense (Modo 2), junto con muchos restos de fauna. Aquellos sitios eran lugares boscosos cercanos a ríos y a otros espacios abiertos, con gran biodiversidad. De BSN12 proceden 202 restos líticos (39 en contexto), y de DAN5 se recuperaron 104 (35 en contexto). En DAN5 también se encontraron huesos de fauna con marcas de corte (elefante, antílope), no solo en asociación con el hominino, sino también en otros yacimientos 140 m al sur y 50 m al oeste del mismo contexto estratigráfico.

¿Qué significa la coexistencia de herramientas de distinta complejidad durante un intervalo de tiempo tan amplio? ¿Representan realmente dos tecnologías, o son fundamentalmente conjuntos achelenses con algunas lascas más simples? No es el único sitio con un hallazgo de estas características, también Kokiselei 4 en la Formación Nachukui (West Turkana, Kenia). En todo caso, nos hacen replantear cuestiones muy interesantes sobre dicha coexistencia, la duración del olduvayense tras la consolidación del achelense, y el momento, causas y caracterización de esta transición hacia los primeros artefactos del Modo 2 en el entorno de hace 1,7 Ma, que se observan en los yacimientos mencionados y en otros como Konso Gardula (Etiopía), FLK West en Olduvai (Tanzania) y Vaal River y Sterkfontein Member 5 (en Sudáfrica, de difícil datación, tal vez algo más recientes). Todavía hemos de determinar si el achelense fue «importado» desde otras localizaciones, o lo originaron homininos con cultura olduvayense. Pudo ocurrir una cierta flexibilidad cultural o conductual que ocurriría en algunos grupos y, por otra parte, unos grupos tendrían más «avance» cultural que otros. Estos hallazgos pueden estar atestiguando alguna de estas hipótesis. ¿Cuántas veces sería desarrollada esa industria, cuántas veces desaparecería?

Otro reciente trabajo propone que hace entre 1,8 y 1,2 Ma los homininos seleccionaron en Olduvai (Tanzania) los materiales para sus herramientas no en función de su cercanía, sino por su filo, dureza, potencial de carga y durabilidad. Sorprende esta complejidad en el diseño y la producción de artefactos en una cronología tan antigua, que podrían emplearse para el despiece de animales durante el carroñeo, y también para cortar vegetales e incluso madera. Parece indudable el avance y la flexibilidad conductual de determinados grupos, pero aún manejamos un margen temporal demasiado amplio para entender cómo y dónde sucedió y se consolidó esa evolución tecnológica.

Más información

Cráneos DAN5/P1 (A) y BSN12/P1 (B) (crédito: Scott W. Simpson, Case Western Reserve University). Herramientas Modo 2 y Modo 1 de (A) BSN12 y (B) DAN5 (crédito: Michael J. Rogers, Southern Connecticut State University).

Sigue leyendo