Tal vez uno de los enterramientos intencionales de neandertal más espectaculares sea el de la Cueva de Teshik Tash, en la actual Uzbekistan.
Se trata del esqueleto de un niño de entre 8-9 años de edad, con una antigüedad de unos 70.000 años, que se estima que pudo enterrado de la siguiente forma:

- Alrededor del cuerpo se clavaron en el suelo cinco pares de cuernos de cabra, posiblemente de íbice siberiano (Capra sibirica), tal vez a modo de protección simbólica.
- El cuerpo reposaba sobre un lecho preparado con huesos de caballo.
- Se cubrió con flores, como sugiere la presencia de polen y la referencia de otros enterramientos neandertales.
- La cabeza se dispuso descansando sobre un bloque de piedra caliza.
- Un pequeño hogar habría sido hecho cerca del cuerpo y ardió breve tiempo, según evidencia la presencia de arcilla sin quemar. Esto sugiere una forma de ritual funerario para el enterramiento.
El cráneo es largo y bajo, tiene una cara larga y apertura nasal amplia, con arco superciliar en desarrollo y sin mentón. Se ha podido recuperar ADN mitocondrial, confirmando su pertenencia a Homo neanderthalensis.

Algunas opiniones dudan de que fuera un ritual y consideran una mera protección del cadáver ante los carroñeros.

