Evolución no lineal en los primeros Homo: el caso del cráneo DAN5

Evolución no lineal en los primeros Homo: el caso del cráneo DAN5

A partir de cinco fragmentos craneales/faciales y cinco dientes, se ha logrado reconstruir virtualmente el cráneo DAN5/P1 (Baab, Kaifu, Freidline et al., 2025). El fósil procede de Gona (Etiopía) y está datado en 1,6-1,5 Ma. Este trabajo ha dado como resultado uno de los cráneos de Homo más completos de su marco temporal.

DAN5 presenta un mosaico morfológico que, una vez más, cuestiona visiones evolutivas lineales entre Homo habilis y Homo erectus. Sus principales características son:

  • Cráneo pequeño, con un volumen de unos 598 cc, claramente por debajo del promedio de H. erectus africano clásico, solapándose con el de H. habilis y otros Homo tempranos.
  • Rasgos típicos de H. erectus, como un toro supraorbital desarrollado, perfil craneal bajo y alargado, glabela marcada y parietales relativamente rectos.
  • Cara corta y relativamente ortognata, con plano medio casi vertical, pómulos transversalmente planos y menor prognatismo que en muchos Homo tempranos, aunque sin los rasgos derivados de H. sapiens.
  • Región nasal plana y estrecha, similar a la de H. habilis. La baja posición de la nariz y de la cara en general recuerda a OH 24 (H. habilis) y D4500 (H. erectus Dmanisi), en contraste con las caras más altas y robustas de KNM-ER 3733 y ER 3883 (H. erectus africanos).
  • Paladar anterior ancho y casi cuadrangular, con arcada dental relativamente expandida anteriormente, consistente con condiciones plesiomorfas dentro de Homo.
  • Dentición y mandíbula con proporciones y robustez cercanas a Homo temprano. El tamaño relativo de molares y premolares es una plesiomorfía respecto a H. erectus africanos.
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El esqueleto más completo de Homo habilis y el cuestionado vínculo habilis-erectus

El esqueleto más completo de Homo habilis y el cuestionado vínculo habilis-erectus

La publicación del esqueleto poscraneal más completo conocido de Homo habilis (Grine et al., 2026) es de gran importancia para comprender la posición de esta especie respecto a Australopithecus y a Homo erectus, a partir tanto de su morfología como de las inferencias sobre su modo de vida. Previamente solo se conocían tres esqueletos parciales muy fragmentarios de esta especie.

El esqueleto KNM-ER 64061 procede de Koobi Fora (Kenia) y su datación es 2,02-2,06 Ma (millones de años). Incluye ambas clavículas, fragmentos de omóplato, ambos huesos húmeros, radios y cúbitos, fragmentos del hueso coxal y parte del sacro, todos ellos asociados tafonómica y geoquímicamente con una dentición mandibular casi completa (KNM-ER 64060) atribuida a H. habilis. Es una lástima que no se conserve ningún hueso de las extremidades inferiores.

El individuo era un adulto joven con una estatura estimada de ~160 cm y un peso de entre 30,7 y 32,7 kg. La estatura es intermedia entre la de otros H. habilis (OH 62, KNM-ER 3735) y H. erectus (KNM-ER 1808, KNM-WT 15000), mientras que la masa corporal es ligeramente inferior a la de otros H. habilis y bastante menor que la de H. erectus. Su cuerpo presenta una combinación de rasgos primitivos y derivados:

  • Son rasgos apomórficos los de su morfología pélvica, donde ciertas características del isquion sugieren mecánicas del miembro inferior más similares a Homo que a australopitecos, como su orientación eficaz para la extensión femoral y la marcha bípeda moderna.
  • Son rasgos plesiomórficos las proporciones y robustez de las extremidades superiores, más similares a las de los australopitecos que a las de Homo erectus. Los huesos del hombro también son comparables a los observados en australopitecos y en otros Homo tempranos.

En general, sus características se asemejan particularmente a las de Australopithecus afarensis. Autores de la publicación han comentado que este esqueleto les recuerda al de Lucy. Los rasgos descritos sugieren que el individuo conservaría adaptaciones locomotoras arbóreas y/o un uso intensivo de los brazos, un modo de vida bastante distinto del que se supone para H. erectus.

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Homininos norteafricanos hace 773.000 años en la evolución temprana hacia Homo sapiens

Homininos norteafricanos hace 773.000 años en la evolución temprana hacia Homo sapiens

Han despertado gran interés la publicación de los homininos de la Grotte à Hominidés en Thomas Quarry I (ThI), Casablanca (Marruecos) (Hublin et al., 2026). Los depósitos de ThI albergan dos yacimientos diferentes: un lecho con industria achelense de 1,3 Ma (millones de años) y otro (ThI-GH) con los homininos mencionados. Se trata de tres mandíbulas (una completa), dientes aislados anteriores y posteriores, deciduos y permanentes, ocho vértebras y un fragmento proximal de fémur. Estos elementos representan al menos tres individuos. La mayoría de los fósiles fueron desenterrados en 2008 y 2009.

La datación por paleomagnetismo de 119 muestras de sedimento del entorno de los fósiles indica que la secuencia abarca la inversión del campo magnético de Matuyama-Brunhes, un evento geológico ocurrido hace 773 ka (miles de años), por lo que la edad geológica de los fósiles estaría situada poco antes de ese umbral. Por otra parte, el yacimiento también contiene núcleos y lascas de industria achelense, así como restos de fauna consumida por carnívoros. El fémur de hominino también tiene marcas de haber sido masticado por hienas.

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¿Fueron humanos los primeros fabricantes de herramientas?

¿Fueron humanos los primeros fabricantes de herramientas?

El origen de la tecnología lítica en la evolución humana despierta un gran interés. Los hallazgos, cada vez más antiguos y complejos, indican que su fabricación no se restringió a nuestro género Homo. Algunos podrían asociarse con ciertos parántropos y australopitecos que coexistieron con los primeros humanos. Sus manos presentan adaptaciones que los acercan a la destreza manual humana mucho más que a la de otros primates. Microcharla impartida para el Club de Ciencia Boadilla el 14 de noviembre de 2025.

La importancia del cráneo de Kocabaş en el registro fósil hominino

La importancia del cráneo de Kocabaş en el registro fósil hominino

Aunque el cráneo de Kocabaş no suele ocupar titulares, su relevancia en la historia evolutiva humana es indiscutible. Se trata de un fragmento de calvaria datado en 1,1-1,3 millones de años (Ma) (Lebatard et al., 2014). Atendiendo a sus características morfológicas, fue clasificado como Homo erectus por Kappelman et al. (2008), confirmado por Vialet et al. (2012). Se encontró en un bloque de travertino extraído de una cantera cercana al pueblo homónimo, en la provincia de Denizli, en Turquía.

Estamos contemplando a un especimen de Homo erectus a las puertas de Europa, en un contexto de gran carencia de fósiles humanos en el registro de entre hace 1,5 y 1 millón de años. Casi podemos contar los especímenes disponibles con los dedos de una mano. Por ejemplo, en África tenemos los cráneos OH 9 (1,2 Ma), BOU-VP-2/66 en Daka, Etiopía (1 Ma) y Buia en Eritrea (1 Ma). En Eurasia, tenemos fósiles en cuatro sitios españoles: Sima del Elefante en Atapuerca (fragmento facial de 1,1-1,4 Ma y mandíbula de 1,1-1,3 Ma), Barranco León en Orce (diente de 1,4 Ma), Gran Dolina en Atapuerca (la colección de Homo antecessor, de 0,9 Ma) y Cueva Victoria en Cartagena (una falange de 0,9 Ma). Después de estos, son más recientes los fósiles asiáticos de Zhoukoudian LC (0,75 Ma), Sangiran 17 (0,79-1,45 Ma) y Nankin 1 (0,63 Ma).

El cráneo de Kocabaş está compuesto por tres fragmentos del hueso frontal y los parietales. Las superficies endocraneales presentan una excelente conservación. Rasgos típicos que tiene de H. erectus son: marcada constricción postorbital, toro supraorbitario bordeado posteriormente por un surco supratoral que muestra, en su borde inferior, una muesca y tubérculo supraorbitario, y líneas temporales en una posición media alta delimitando una zona frontal infratemporal con una protuberancia clara. También son típicos de erectus el desarrollo de las impresiones vasculares y cefálicas, y la anchura mínima del frontal y la máxima del parietal. El toro supraorbitario masivo de Kocabaş, con un espesor central de 18 mm, se sitúa entre los valores superiores para Homo erectus, cercano al de especímenes asiáticos como Sangiran 17. Además, es indicativo de que el individuo podría haber sido masculino.

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