El esqueleto más completo de Homo habilis y el cuestionado vínculo habilis-erectus

El esqueleto más completo de Homo habilis y el cuestionado vínculo habilis-erectus

La publicación del esqueleto poscraneal más completo conocido de Homo habilis (Grine et al., 2026) es de gran importancia para comprender la posición de esta especie respecto a Australopithecus y a Homo erectus, a partir tanto de su morfología como de las inferencias sobre su modo de vida. Previamente solo se conocían tres esqueletos parciales muy fragmentarios de esta especie.

El esqueleto KNM-ER 64061 procede de Koobi Fora (Kenia) y su datación es 2,02-2,06 Ma (millones de años). Incluye ambas clavículas, fragmentos de omóplato, ambos huesos húmeros, radios y cúbitos, fragmentos del hueso coxal y parte del sacro, todos ellos asociados tafonómica y geoquímicamente con una dentición mandibular casi completa (KNM-ER 64060) atribuida a H. habilis. Es una lástima que no se conserve ningún hueso de las extremidades inferiores.

El individuo era un adulto joven con una estatura estimada de ~160 cm y un peso de entre 30,7 y 32,7 kg. La estatura es intermedia entre la de otros H. habilis (OH 62, KNM-ER 3735) y H. erectus (KNM-ER 1808, KNM-WT 15000), mientras que la masa corporal es ligeramente inferior a la de otros H. habilis y bastante menor que la de H. erectus. Su cuerpo presenta una combinación de rasgos primitivos y derivados:

  • Son rasgos apomórficos los de su morfología pélvica, donde ciertas características del isquion sugieren mecánicas del miembro inferior más similares a Homo que a australopitecos, como su orientación eficaz para la extensión femoral y la marcha bípeda moderna.
  • Son rasgos plesiomórficos las proporciones y robustez de las extremidades superiores, más similares a las de los australopitecos que a las de Homo erectus. Los huesos del hombro también son comparables a los observados en australopitecos y en otros Homo tempranos.

En general, sus características se asemejan particularmente a las de Australopithecus afarensis. Autores de la publicación han comentado que este esqueleto les recuerda al de Lucy. Los rasgos descritos sugieren que el individuo conservaría adaptaciones locomotoras arbóreas y/o un uso intensivo de los brazos, un modo de vida bastante distinto del que se supone para H. erectus.

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Homininos norteafricanos hace 773.000 años en la evolución temprana hacia Homo sapiens

Homininos norteafricanos hace 773.000 años en la evolución temprana hacia Homo sapiens

Han despertado gran interés la publicación de los homininos de la Grotte à Hominidés en Thomas Quarry I (ThI), Casablanca (Marruecos) (Hublin et al., 2026). Los depósitos de ThI albergan dos yacimientos diferentes: un lecho con industria achelense de 1,3 Ma (millones de años) y otro (ThI-GH) con los homininos mencionados. Se trata de tres mandíbulas (una completa), dientes aislados anteriores y posteriores, deciduos y permanentes, ocho vértebras y un fragmento proximal de fémur. Estos elementos representan al menos tres individuos. La mayoría de los fósiles fueron desenterrados en 2008 y 2009.

La datación por paleomagnetismo de 119 muestras de sedimento del entorno de los fósiles indica que la secuencia abarca la inversión del campo magnético de Matuyama-Brunhes, un evento geológico ocurrido hace 773 ka (miles de años), por lo que la edad geológica de los fósiles estaría situada poco antes de ese umbral. Por otra parte, el yacimiento también contiene núcleos y lascas de industria achelense, así como restos de fauna consumida por carnívoros. El fémur de hominino también tiene marcas de haber sido masticado por hienas.

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¿Fueron humanos los primeros fabricantes de herramientas?

¿Fueron humanos los primeros fabricantes de herramientas?

El origen de la tecnología lítica en la evolución humana despierta un gran interés. Los hallazgos, cada vez más antiguos y complejos, indican que su fabricación no se restringió a nuestro género Homo. Algunos podrían asociarse con ciertos parántropos y australopitecos que coexistieron con los primeros humanos. Sus manos presentan adaptaciones que los acercan a la destreza manual humana mucho más que a la de otros primates. Microcharla impartida para el Club de Ciencia Boadilla el 14 de noviembre de 2025.

La importancia del cráneo de Kocabaş en el registro fósil hominino

La importancia del cráneo de Kocabaş en el registro fósil hominino

Aunque el cráneo de Kocabaş no suele ocupar titulares, su relevancia en la historia evolutiva humana es indiscutible. Se trata de un fragmento de calvaria datado en 1,1-1,3 millones de años (Ma) (Lebatard et al., 2014). Atendiendo a sus características morfológicas, fue clasificado como Homo erectus por Kappelman et al. (2008), confirmado por Vialet et al. (2012). Se encontró en un bloque de travertino extraído de una cantera cercana al pueblo homónimo, en la provincia de Denizli, en Turquía.

Estamos contemplando a un especimen de Homo erectus a las puertas de Europa, en un contexto de gran carencia de fósiles humanos en el registro de entre hace 1,5 y 1 millón de años. Casi podemos contar los especímenes disponibles con los dedos de una mano. Por ejemplo, en África tenemos los cráneos OH 9 (1,2 Ma), BOU-VP-2/66 en Daka, Etiopía (1 Ma) y Buia en Eritrea (1 Ma). En Eurasia, tenemos fósiles en cuatro sitios españoles: Sima del Elefante en Atapuerca (fragmento facial de 1,1-1,4 Ma y mandíbula de 1,1-1,3 Ma), Barranco León en Orce (diente de 1,4 Ma), Gran Dolina en Atapuerca (la colección de Homo antecessor, de 0,9 Ma) y Cueva Victoria en Cartagena (una falange de 0,9 Ma). Después de estos, son más recientes los fósiles asiáticos de Zhoukoudian LC (0,75 Ma), Sangiran 17 (0,79-1,45 Ma) y Nankin 1 (0,63 Ma).

El cráneo de Kocabaş está compuesto por tres fragmentos del hueso frontal y los parietales. Las superficies endocraneales presentan una excelente conservación. Rasgos típicos que tiene de H. erectus son: marcada constricción postorbital, toro supraorbitario bordeado posteriormente por un surco supratoral que muestra, en su borde inferior, una muesca y tubérculo supraorbitario, y líneas temporales en una posición media alta delimitando una zona frontal infratemporal con una protuberancia clara. También son típicos de erectus el desarrollo de las impresiones vasculares y cefálicas, y la anchura mínima del frontal y la máxima del parietal. El toro supraorbitario masivo de Kocabaş, con un espesor central de 18 mm, se sitúa entre los valores superiores para Homo erectus, cercano al de especímenes asiáticos como Sangiran 17. Además, es indicativo de que el individuo podría haber sido masculino.

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Un posible Homo erectus en el oeste euroasiático hace 1,1-1,4 millones de años

Un posible Homo erectus en el oeste euroasiático hace 1,1-1,4 millones de años

¿Recordáis el 8 de julio de 2022? Aquel día escribí que sería marcado como una fecha muy especial para la historia de la evolución humana, especialmente para los hallazgos en Atapuerca. Curiosamente, también un 8 de julio, pero de 1994, se produjo en Gran Dolina el hallazgo de los primeros restos humanos que permitieron definir la especie Homo antecessor.

En 2022, el 8 de julio tuvo lugar la presentación de nueve fragmentos que conformaban el tercio medio de una cara humana, encontrada en el nivel TE7 de la Sima del Elefante el 30 de junio de ese año. Este fósil, identificado como ATE7-1, fue apodado “Pink”, en homenaje a Pink Floyd y su álbum The Dark Side of the Moon, además de ser un guiño a Rosa Huguet, líder de la publicación de este fósil.

Cara parcial y lasca procedentes del nivel TE7 de Sima del Elefante. Crédito: María Dolors Guillén

Por fin tenemos la publicación científica de este fósil (Huguet, Rodríguez-Álvarez, Martinón-Torres et al., 2025), cuya comparativa con otros especímenes aproximadamente contemporáneos ha sugerido su atribución a Homo aff. erectus. Su antigüedad se estima entre 1,1 y 1,4 Ma (millones de años). El término “aff.” (affinis) se emplea cuando un espécimen fósil o una población tiene características que se parecen a una especie conocida (en este caso, Homo erectus), pero no es posible identificarla con certeza como perteneciente a esa especie. Se reconocen las afinidades de Pink como Homo erectus, pero futuras evidencias podrían incluso llegar a cambiar su atribución a una especie distinta. De confirmarse su atribución a Homo erectus, este fósil se convertiría en el primer representante conocido de esta especie en el oeste euroasiático.

Entre los rasgos que aproximan a ATE7-1 a Homo erectus están su robustez general, una región nasal poco desarrollada y algo hundida, y la proyección mediofacial. Sin embargo, presenta una carta más corta y estrecha que lo habitual en esta especie. Además, los huesos son significativamente distintos a los de Homo antecessor (de 800-900 ka de antigüedad). ATE7-1 presenta una morfología mediofacial más primitiva, careciendo del aspecto moderno de Homo antecessor (una cara plana, corta y vertical), pero con una mayor derivación en la región nasoalveolar que los erectus de Dmanisi y otros homininos contemporáneos.

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