El año ha arrancado con un ritmo especialmente intenso en paleoantropología. A continuación resumo 49 novedades seleccionadas en este trimestre, ordenadas cronológicamente según el objeto protagonista, que ilustran las principales líneas de investigación actuales.
- A partir de una mandíbula se ha definido una nueva especie de simio del Mioceno inicial (17-18 Ma, millones de años) en el norte de Egipto: Masripithecus moghraensis. Los autores proponen que este fósil cubre un hueco en nuestro conocimiento de la evolución de los hominoideos basales, y sitúan la parte nororiental de Afro-Arabia como posible lugar para la divergencia de este linaje antes de entrar en Eurasia, una región poco explorada en contraste con África oriental o Eurasia (Al-Ashqar et al., 2026).

- Se ha presentado un interesante fémur (Spassov et al., 2026) atribuido al género Graecopithecus, datado a finales del Mioceno (7,2 Ma) y procedente de Azmaka (sur de Bulgaría). Perteneció probablemente a una hembra de 23-24 años de edad con un peso estimado en torno a 23 kg. El fémur combina atributos propios de cuadrúpedos terrestres y de bípedos, y se agrupa principalmente con los primeros bípedos y parcialmente con los simios africanos. Entre los rasgos compatibles con una locomoción bípeda destacan el cuello femoral alargado y orientado superiormente respecto a la diáfisis, las áreas de inserción de los músculos glúteos y el grosor de la cortical ósea. Previamente, Fuss et al. (2017) ya habían identificado posibles rasgos dentales homininos en una mandíbula atribuida a Graecopithecus, como la fusión de las raíces en los premolares (no observada en los grandes simios africanos) o la reducción de los caninos. Los autores sugieren que los descendientes de este posible hominino pudieron dispersarse desde Eurasia hacia África bajo la influencia de cambios climáticos y ambientales en el Mediterráneo oriental.

- Un trabajo de Williams y colaboradores analiza los fragmentos de cúbitos y fémur de Toumaï (Sahelanthropus tchadensis) mediante morfometría geométrica 3D y rasgos cualitativos. Aunque la curvatura de los ejes y robustez de estos huesos se asemeja más a los chimpancés entre los primates vivos y fósiles, la proporción ulna-fémur es intermedia entre bonobos y Australopithecus (StW 573). Además, tres rasgos femorales se alinean con adaptaciones bipedales propias de los homininos: 1) un tubérculo femoral prominente para la inserción del ligamento iliofemoral, que estabiliza la cadera extendida cuando el tronco está erguido sobre piernas extendidas; 2) una fuerte antetorsión diafisaria, correlacionada con un ángulo bicondilar valgo para alinear rodilla y tobillo bajo el centro de masa; 3) un complejo glúteo derivado, con tuberosidad glútea y cresta sin línea espiral lateral, similar al de Orrorin tugenensis y Ardipithecus ramidus, que ordena la musculatura de cadera para la postura erguida.
- Se ha hallado en Afar (Etiopía) una mandíbula parcial MLP-3000 de Paranthropus, de 2,5-2,9 Ma, en el sitio de Mille-Logya, a más de 1000 km de los fósiles de Paranthropus aethiopicus hallados en el sur, lo que evidencia una distribución geográfica y ecológica más extensa de lo que se pensaba (Alemseged et al., 2026).

- 26 nuevos restos poscraneales de homininos de Drimolen (Sudáfrica) de unos 2 Ma representan individuos de pequeño tamaño y bípedos terrestres (Orr et al., 2026). Siguen la misma proporción que el resto del registro craneodental del sitio, con mayoría de individuos juveniles y subadultos. También hay fetales o perinatales. Todos pueden atribuirse a P. robustus con cierta confianza, salvo dos fragmentos vertebrales que podrían estar asociados con el cráneo juvenil DNH 134 atribuido a Homo aff. erectus. Un primer metatarsiano presenta una pronunciada curvatura de la articulación tarsometatarsiana, lo que sugiere una mayor divergencia hallucal en este individuo.
- Un trabajo de Yao & Yao propone la aparición temprana del habla en Homo erectus, analizando la morfología y dimensiones cerebrales (incluyendo la reorganización de regiones frontales y parietales), la anatomía relacionada con el control respiratorio y las estructuras auditivas asociadas al habla, así como evidencias indirectas como la fabricación sistemática de herramientas, la expansión geográfica y una cooperación social compleja, que habrían requerido formas de comunicación más avanzadas que las de otros homininos anteriores. Los autores defienden la hipótesis vocal del origen del lenguaje basada en una crítica de la hipótesis gestual. Esta hipótesis sostiene que el habla surgió primordialmente a partir de sistemas de vocalizaciones aprendidas y complejas en homininos tempranos, en lugar de derivar de gestos manuales. Por su parte, la hipótesis gestual propone que el habla humana emergió primero mediante gestos corporales o manuales, posiblemente en primates no humanos, y que solo después se adaptó al canal vocal-auditivo (Aboitiz, 2012).
- La formación ‘Ubeidiya, en el oeste del valle del Jordán, es importante por el hallazgo en el nivel estratigráfico II-23 de una vértebra lumbar hominina y 34 artefactos líticos asociados al Achelense temprano. Tradicionalmente, los materiales se habían datado entre 1,6 y 1,3 Ma. Sin embargo, una nueva revisión cronológica (Matmon et al., 2026), basada en núclidos cosmogénicos, análisis paleomagnético y dataciones U-Pb de conchas de Melanopsis, propone dos intervalos temporales más probables para la formación ‘Ubeidiya: 1,19-1,77 y 1,93-2,14 Ma. Además, la distribución sesgada de las edades de enterramiento de los isótopos cosmogénicos, con una media de 2,05 Ma, sugiere edades más antiguas, probablemente >1,9 Ma. Esta reinterpretación cronológica implicaría una dispersión de homininos fuera de África durante el Pleistoceno inicial, anterior a la documentada en Dmanisi y Orozmani en Georgia.
- La exposición a quemaduras frecuentes, y únicas en los humanos frente a otras especies, por el uso del fuego a lo largo de más de un millón de años pudo haber influido en la selección natural de respuestas biológicas a lesiones térmicas severas, a través de adaptaciones genéticas para la gestión de la inflamación, el cierre de heridas y la respuesta inmunitaria tras quemaduras leves. Sin embargo, estos mecanismos podrían explicar la respuesta perjudicial a quemaduras graves, con inflamación extrema y cicatrización excesiva. Estas conclusiones provienen del estudio de datos genéticos y transcriptómicos (Cuddihy et al., 2026) que muestran señales de selección positiva en humanos en comparación con chimpancés y diferencias entre poblaciones humanas modernas, aunque no se ha incluido ADN antiguo en el análisis.

- El estudio de Shipton et al. (2026) de 795 bifaces achelenses obtiene perspectivas sobre la talla en dos grandes oleadas de ocupación achelense en Reino Unido, con un aumento abrupto y cuantificable (reducción media del grosor del 41%, mayor simetría y regularidad del filo) de la habilidad de talla observada entre los bifaces asociados al MIS 15 (560 ka), como los de Fordwich, y los del MIS 13 (480 ka), representados por Boxgrove. El análisis de las lascas sugiere que esta mejora se debió a la adopción sistemática de técnicas avanzadas, como el giro continuo del borde y el uso de martillos blandos de hueso o asta, que exigen un control motor elevado y un aprendizaje prolongado (más de 90 horas), lo que sugiere procesos complejos de transmisión cultural y cambios en la organización cerebral. Las capacidades neuromotoras implicadas en la talla experta pudieron favorecer el desarrollo de la comunicación vocal, aunque esta relación no está demostrada empíricamente.
- Por su parte, otro estudio de Müller et al. (2026) sobre 1108 escaneos 3D de bifaces achelenses de 12 yacimientos del Gran Valle del Rift, indica que hace 1 Ma los talladores achelenses ya lograban producir de forma rutinaria los bifaces característicos del Achelense, tanto en términos de destreza general como de asimetría tridimensional, lo que requiere alta planificación y control motor, independientemente del tipo de materia prima. Los autores sugieren que las primeras mejoras en esta habilidad para fabricar bifaces probablemente estuvieran regidas por la evolución cognitiva, pero no las mejoras posteriores.
- Analizando más de 10.000 artefactos líticos vinculados a la caza comunal de más de 60 bisontes hace unos 400 ka en el nivel TD10.2-BB de Gran Dolina (Atapuerca, España), Arteaga-Brieba, Mosquera y Ollé han hallado que aquellos homininos del Pleistoceno medio seleccionaban estratégicamente el sílex (99% del registro) pese a tener otras materias primas al alcance. Los autores interpretan este comportamiento, único en los yacimientos de Atapuerca, como consecuencia de un cambio en las áreas de captación de materias primas desde las terrazas fluviales hacia las zonas elevadas de la sierra. Se transportaban los recursos líticos y se producían herramientas de manera estratégica, adaptando las decisiones tecnológicas a las necesidades específicas de las tareas de caza y carnicería, evidenciando una organización social compleja.
- Se ha presentado un fragmento de hueso cortical de un elefante moldeado deliberadamente como un percutor para reafilar herramientas de sílex (Parfitt y Bello, 2026). Representa el uso más antiguo conocido de hueso de elefante en Europa (de entre los yacimientos referenciados en este trabajo) y el primer caso documentado de su uso como martillo de talla. Está datado en 480 ka y procede de Boxgrove (Reino Unido), donde se han documentado astas modificadas y huesos de otros grandes mamíferos, junto con artefactos de sílex, para su empleo como martillos.

- Un análisis de 16 molares maxilares de la Sima de los Huesos (Martín-Francés et al., 2026) ha encontrado que los homininos de este lugar hace ~430 ka se alimentaban de una dieta mixta con proporciones similares de carne y plantas, basado en el patrón de desgaste dental que refleja movimientos masticatorios tanto para cortar desgarros de carne como para triturar alimentos vegetales, lo que sugiere hábitos omnívoros flexibles en lugar de carnívoros extremos o recolectores ocasionales. Esta dieta no es la que se esperaría para un ambiente frío como el MIS 12, sino que sugiere un paisaje diverso, como lo respalda la evidencia de polen, fauna e isotópica.
- Se han presentado las herramientas de madera portátiles más antiguas conocidas, datadas en unos 430 ka (Milks et al., 2026). Proceden del yacimiento de Marathousa 1 (Grecia) y consisten en un palo de aliso posiblemente usado para cavar y una pequeña pieza de sauce/álamo con marcas antrópicas, que podría haber servido para manipular materiales o descortezar.

- Rosas et al. (2026) han revisado la evolución de los homíninos del Pleistoceno medio europeo (774-129 ka) y los distintos modelos evolutivos propuestos: continuidad local desde poblaciones del Pleistoceno inicial, reemplazo total o coexistencia de linajes, dispersión desde Asia suroccidental o África, y expansiones oeste-este. Los autores critican los enfoques centrados en la distinción por rasgos, que interpretan la morfología en mosaico como evidencia de múltiples linajes. En su lugar, proponen un marco en el que los rasgos vinculados a módulos de desarrollo funcional responden diferencialmente a cambios a nivel organismo, como la masa corporal y el metabolismo y la posterior encefalización y reorganización de la base del cráneo, generando mosaicos sin necesidad de linajes paralelos.
- Se ha publicado la primera aplicación del análisis proteómico basado en amelogenina para la determinación del sexo en un hominino del Pleistoceno medio europeo (García-Martínez et al., 2026). Se trata de un segundo molar superior (RV’23-350) procedente de Ruidera (España), uno de los pocos sitios de este periodo en el sur de la península ibérica.
- Estudios previos de ADN antiguo muestran que, por una parte, una población superarcaica se cruzó primero con los antepasados de neandertales y denisovanos y, posteriormente, con los propios denisovanos; por otra parte, otra población superarcaica se cruzó con los antepasados africanos de todos los humanos modernos. Un nuevo preprint analiza si estos eventos involucraron a la misma población superarcaica. Analizando la distribución de alelos derivados entre poblaciones para evaluar hipótesis sobre las poblaciones superarcaicas y su relación con otros homininos del Pleistoceno y el Holoceno, Rogers y colaboradores han hallado evidencia de al menos dos poblaciones superarcaicas distintas. La que contribuyó a las poblaciones euroasiáticas arcaicas (denisovanos y ancestros neandertales-denisovanos) divergió del linaje humano antes que la que contribuyó a los primeros humanos modernos en África.
- Un preprint de David Reich (2026) propone la hipótesis de que tanto los humanos modernos como los neandertales podrían ser híbridos de una antigua expansión de una población MSA y de humanos locales europeos/africanos.
- Un trabajo de von Cramon-Taubadel y colaboradores estudia el mentón como rasgo único de Homo sapiens, a partir de genética cuantitativa comparada sobre cráneo y mandíbula de hominoideos, en un marco filogenético para distinguir deriva, selección directa e indirecta. Los autores concluyen que el mentón es un subproducto evolutivo que surge principalmente por la reducción de los dientes anteriores y la reorganización craneofacial ligada a la bipedación, no como una adaptación específica.
- En 2015 se publicaron los 47 dientes de la cueva Fuyan en Daoxian (sur de China) con una datación de 80-120 ka, representando una presencia sorprendentemente antigua de Homo sapiens fuera de África. Nuevas dataciones con series de uranio dan fechas todavía más antiguas, de 130-230 ka (Zhong et al., 2026).
- Las excavaciones en la cueva Leang Bulu Bettue (Sulawesi, Indonesia) reflejan una secuencia casi continua de ocupación humana que alcanza al menos ocho metros de profundidad y 132-208 ka, con un artefacto lítico (un pico) como evidencia de acción antrópica sobre restos de fauna (Burhan et al., 2025). Los niveles más antiguos muestran actividad de un hominino arcaico, con herramientas pesadas hechas sobre cantos muy anteriores a la llegada de Homo sapiens a la isla, seguida de una tecnología de núcleos y lascas gruesas. Hace unos 40 ka se observa un cambio tecnológico, con nuevos conjuntos de herramientas de menor tamaño, y los registros más antiguos de arte y conducta simbólica en Sulawesi. Esto reflejaría la llegada de Homo sapiens y el posible reemplazo de la población arcaica.
- Massilani y colaboradores han presentado un genoma neandertal de alta cobertura (~37x), Denisova 17, un individuo masculino datado en ~110 ka. Su comparación con otros neandertales, como el individuo femenino Denisova 5 (~120 ka), revela una marcada estructura poblacional y posibles reemplazos regionales en el Altai. Sorprende que D5 no fue antepasado directo de D17 a pesar de estar separados solo 10 ka, aunque derivaban de un linaje antepasado común. Se documenta flujo génico con denisovanos en estos neandertales antiguos, ausente en poblaciones posteriores, lo que indica contactos localizados y no uniformes. El trabajo refuerza un modelo de metapoblaciones fragmentadas con episodios recurrentes de hibridación, cuestionando la idea de una historia demográfica neandertal homogénea.

- Se ha publicado un conjunto de útiles líticos concebidos para ser enmangados en Xigou, en China central, que data de hace entre 160 ka y 72 ka. Son innovaciones tecnológicas en una tradición que persistió unos 90 ka: empleando métodos de talla con núcleos sobre lasca y discoidales, se obtenían pequeñas herramientas estandarizadas para una amplia gama de usos. Además, se han identificado dos modalidades distintas de encaje de las piezas líticas en el mango: yuxtapuesto (apoyado) o insertado (Yue, Song, Yang et al., 2026).

- Un análisis cladístico basado en restos dentales y poscraneales de Homo luzonensis adulto apunta a que esta especie probablemente evolucionó a partir de una población asiática de Homo erectus en un contexto insular (Gousset et al., 2026). Los rasgos dentales indican la cercanía como taxón cercano a H. erectus y, por otra parte, el tamaño corporal reducido y las modificaciones posturales y locomotoras serían similares a las de otros mamíferos insulares con ancestros de tamaño mediano a grande, en un entorno de bosque tropical de la isla de Luzón que podría haber favorecido la selección de estas características.
- El abrigo rocoso de Buhais (Emiratos Árabes Unidos) ha proporcionado conjuntos líticos que reflejan fases de ocupación alrededor de 125 ka, 59 ka, 35 ka y 16 ka. Estos asentamientos humanos eran contemporáneos con una mayor disponibilidad de agua en el paisaje, ilustrando la presencia humana en Arabia al final del Pleistoceno y la habitabilidad del sur de Arabia durante el último período glacial (Bretzke, Kim, Jasim et al., 2026).
- Isaksson y colaboradores han publicado la evidencia directa más antigua del uso de veneno en puntas de flecha microlíticas en el sur de África, datada en 60 ka, en el refugio rocoso de Umhlatuzana (KwaZulu-Natal, Sudáfrica). Se trata de diez artefactos de cuarzo con presencia de veneno en cinco de ellas. Tienen fracturas y restos de adhesivo que indican su uso como puntas de flecha.
- Killin (2026) revisa la evidencia arqueológica reciente que indica que los neandertales tenían comportamientos y prácticas complejas (p. ej., herramientas avanzadas, adornos personales, uso de pigmentos, entierros y tecnologías diversas) tradicionalmente atribuidas únicamente a Homo sapiens, pero en el mismo rango de variación que estos. Por ello, el autor propone que el término «modernidad conductual humana» es impreciso y está desactualizado. En su lugar, la literatura paleoantropológica y arqueológica debería centrarse en fenómenos específicos que realmente importan para cada pregunta de investigación (por ejemplo, plasticidad conductual adaptativa, capacidades simbólicas concretas, redes sociales complejas).
- El origen de la tecnología de núcleos Levallois suele proponerse como un foco de innovación en África con dispersión posterior en Europa y el Levante, o bien como desarrollos locales independientes o múltiples focos de innovación en Europa y el Levante. Mediante análisis cladístico de las relaciones entre conjuntos líticos basándose en caracteres tecnológicos, Rineau y colaboradores muestran que esta tecnología sobrevivió al severo evento glacial de MIS 12 y se diversificó notablemente durante el largo interglacial de MIS 11 (424-374 ka), periodo que habría favorecido la expansión humana, con persistencia y expansión tecnológica en Europa occidental. También observan que no hay endemismo cultural claro entre los conjuntos líticos del norte y del sur de Europa en ese intervalo, lo que podría reflejar una intensa mezcla o intercambio entre poblaciones europeas, más que aislados desarrollos regionales. Proponen que el interglacial de MIS 11 actuaría como un umbral para innovaciones conductuales en homininos europeos, como prácticas de talla más complejas y estandarizadas.
- El hallazgo de 16 útiles reafilados en la Caverna Generosa, a 1450 m de altura en los Alpes italianos, fabricadas (mayoritariamente con técnica Levallois) usando materia prima procedente de varios km de distancia y una altura muy inferior, sugiere comportamientos de planificación en los desplazamientos de neandertales, anticipando el uso de dichas herramientas. La cueva solía estar ocupada por osos, con lo que es posible que los neandertales los cazaran, o se alternaran con ellos usando la cueva en verano (Delpiano et al., 2026)
- El estudio de 15 sitios de la MSA en Dhofar (Omán) revela un cambio tecnológico de núcleos Levallois nubios grandes a la industria Mudayyan miniaturizada, con núcleos volumétricos y producción recurrente. Esta miniaturización fue parte de una tendencia generalizada desde ~80 ka y respondió probablemente a sequías crecientes, mejorando la penetración de lanzas para caza eficiente o adaptándose a presas pequeñas y maderas escasas. Rose y colaboradores sugieren múltiples dispersiones fuera de África por la ruta sur en lugar de una continuidad cultural.
- La evaluación de las marcas de corte en las costillas y vértebras de un elefante de 125 ka hallados en 1948 en Lehringen (Alemania), entre cuyas costillas se encontró una lanza de madera completa de 2,38 m perteneciente a cazadores neandertales, confirma que los neandertales descuartizaron al elefante en el lugar, y la lanza no constituye una asociación fortuita. Los humanos abrirían su cavidad torácica y extraerían abundante alimento de aquel elefante macho, que contendría unos 3500 kg de carne, órganos y grasa, suficiente para alimentar a un grupo numeroso durante un largo período. Lehringen es el yacimiento neandertal más convincente con evidencia de una exitosa caza de elefantes mediante una lanza de empuje y demuestra un comportamiento de caza oportunista (Verheijen, Di Maida, Russo et al., 2026).

- Los neandertales en Europa muestran cierto grado de continuidad genética desde hace 120 ka, a pesar de la ocurrencia de múltiples eventos de diversificación posteriores. Sin embargo, un estudio basado en datos moleculares y arqueológicos ha encontrado que un recambio poblacional precedió a la aparición de los neandertales tardíos en Europa. Casi todos los individuos neandertales tardíos en Europa pertenecen a un único linaje de ADNmt (consecuencia de un periodo frío, que dio lugar a la gran homogeneidad genética tradicionalmente observada).que se diversificó hace unos 65 ka, en un reemplazo genético a gran escala en el suroeste de Francia, seguido por una reexpansión poblacional posglacial en toda Europa. Hace 45-42 ka, la población neandertal sufrió un descenso rápido y acusado, con un mínimo previo a su desaparición del registro (Fotiadou et al., 2026). Imagino que futuros estudios determinarán el encaje de aquella población con otro linaje neandertal tardío representado por Thorin. Además, es muy interesante conocer los materiales del estudio. Se trata de los restos de un feto neandertal (12 fragmentos de fémur, peroné, cráneo y costillas) hallado entre 1968 y 1970 en el refugio rocoso de Sesselfelsgrotte (sur de Alemania) y datado en 55 ka. Además de este, el análisis incluye otros 9 nuevos genomas mitocondriales de restos neandertales procedentes de Bélgica, Francia, Alemania y Serbia, y otros 49 ya conocidos. El feto pertenecía a un linaje neandertal más antiguo que el linaje final que dominó Europa y se extinguió hace unos 40 ka.

- Se han evaluado tres indicadores de introgresión neandertal-sapiens, es decir, la transferencia estable de material genético de la especie neandertal a H. sapiens mediante episodios repetidos de hibridación: la proporción de introgresión (PI), la longitud de los segmentos introgresados (LIS) y la variación de estas longitudes entre individuos distintos (VIS). Modelizando la expansión de los humanos modernos en los territorios neandertales, el preprint de Di Santo y colaboradores muestra que la proporción de introgresión neandertal corresponde a un gradiente estable y no a una variación abrupta (que correspondería a pulsos aislados de hibridación). El gradiente se mantuvo estable durante más de mil generaciones, incluso después de la desaparición de los neandertales. Este patrón se correspondería con una única fase prolongada de hibridación en el Levante, Europa occidental y Asia central, y abarcaría los yacimientos neandertales conocidos salvo los de Altái. Por tanto, la hibridación habría acompañado la expansión de humanos modernos a lo largo de miles de kilómetros, generando pulsos continuos de intercambio genético.
- Analizando los patrones espaciales en 11 sitios del Paleolítico medio (130-40 ka, neandertales) y 10 del Paleolítico superior (50-12 ka, humanos modernos), Merino-Pelaz y Cobo-Sánchez han encontrado que ambas especies organizaban sus campamentos de forma similar, con ciertas particularidades. Los humanos modernos segregaban actividades en zonas compactas (hogares planificados, cohesión social), mientras que los neandertales usaban espacios centrífugos alrededor de hogueras, con solapamientos, si bien los neandertales de hace 54 ka ya muestran una organización espacial más compleja. Los autores sugieren una evolución gradual en organización de campamentos, no ruptura abrupta.
- Mediante arqueología experimental, se propone que los neandertales usarían alquitrán de abedul no solo como pegamento, sino también para como medicina por sus propiedades antibacterianas, al igual que comunidades indígenas del norte de Europa y Canadá en la actualidad lo aplican directamente sobre heridas como ungüento o emplasto. Se usaron diversos métodos de extracción, como la destilación del alquitrán en un pozo de arcilla y su condensación contra una superficie de piedra, técnicas que habrían estado al alcance de estos homínidos (Siemssem et al., 2026)
- La preeclampsia y la eclampsia son complicaciones exclusivas del embarazo humano, que se dan en el 1% de los embarazos actuales. Nuestra especie desarrolló un mecanismo biológico que separa en muchos casos el daño en la placenta del cuadro grave que afecta a la madre, de forma que un ~75% de los casos de restricción del crecimiento fetal no termina en preeclampsia o eclampsia. Robillard y colaboradores han hallado que los neandertales podrían haber carecido parcialmente de este mecanismo de protección, con un mayor riesgo de baja fecundidad y muerte materna, a partir de alteraciones como una variante del gen H19 asociada a hipertensión y posibles conflictos en la oxigenación fetal. Estiman que alrededor de un 4% de las madres primerizas habrían podido fallecer, una cifra superior a la mortalidad asociada a la hemorragia posparto, que hoy es la principal causa de muerte materna en el mundo.
- Se ha publicado el arte rupestre más antiguo conocido, realizado hace 67,8 ka en la cueva Liang Metanduno, en la isla de Muna (Sulawesi), rodeado de expresiones más recientes (Oktaviana et al., 2026). Este hallazgo evidencia una rica tradición cultural de unos 35 ka, que se expresó en las pinturas dejadas en cuevas hasta hace 20 ka. Son manos en negativo pintadas con la técnica de soplado, pero con un peculiar estilo, alargando la representación de los dedos y dotándoles de una forma puntiaguada que se puede interpretar como garras. Esta antigüedad también refuerza la hipótesis de la migración humana hasta Sahul anterior a 65 ka siguiendo una ruta norte, desde el sudeste asiático pasando por las islas de Borneo, Célebes y Papúa, hasta llegar a Australia. Otra ruta meridional habría llevado a otros navegantes a través de Timor e islas adyacentes.

- Bentz y Dutkiewicz han encontrado que las marcas, líneas y cruces que adornan las herramientas y figuritas auriñacienses no eran meros adornos, sino que contenían y transmitían información. Han analizado más de 3000 signos hallados en 260 objetos paleolíticos con antigüedades de entre 34 ka y 43 ka, asociados con los primeros humanos modernos que se asentaron en Europa Central, aplicando algoritmos de clasificación y modelos estadísticos para capturar sus propiedades cuantitativas. El resultado es el hallazgo de ciertos patrones estadísticos en filas de puntos, muescas rítmicas y cruces deliberados. Las secuencias de signos son claramente distinguibles de la escritura moderna, pero sus propiedades estadísticas son comparables a las secuencias de signos en las tablillas protocuneiformes más antiguas. Además, los signos paleolíticos se aplicaron sistemáticamente para obtener una mayor densidad de información en ciertos tipos de objetos, por ejemplo, las figurillas de marfil, en comparación con las herramientas.

- El cráneo de Singa (Sudán), con un mosaico de rasgos derivados (bóveda alta, capacidad craneal grande), basales (perfil occipital angulado, bóveda gruesa) y posiblemente patológicos (temporal), tradicionalmente estaba asociado a una población africana del Pleistoceno medio-final. Su nueva datación por termoluminiscencia sugiere que la calvaria de Singa podría tener tan solo 39 ± 4 ka (Zhang et al., 2026).

- Se ha detectado el virus del papiloma humano en dos individuos de Homo sapiens del Paleolítico (Ust’-Ishim, ∼45 ka) y Calcolítico (Ötzi, ∼5,3 ka), lo que cuestiona su origen por hibridación neandertal (Yazigi et al., 2026, preprint).
- Un estudio genómico de 216 restos de cánidos del Paleolítico y Mesolítico (Bergström, Furtwängler, Johnston et al., 2026) ha logrado distinguir la ascendencia canina de la lobuna. Los resultados más antiguos proceden de un perro de 14,2 ka del yacimiento suizo de Kesslerloch, genéticamente emparentado con perros posteriores de todo el mundo. La red de afinidades genéticas entre los perros más antiguos se extiende claramente de Gough’s Cave (Gran Bretaña) a Kesslerloch (Suiza), Pınarbaşı y Boncuklu (Turquía), mostrando una población canina compartida entre el oeste de Europa y Anatolia antes del Neolítico. Estos núcleos, junto con hallazgos como el perro de Grotta Paglicci (Italia) o los ejemplares de Bonn‑Oberkassel (Alemania), refuerzan la idea de una expansión temprana y amplia de una misma línea ancestral, más próxima a los perros actuales de Europa y Oriente Próximo que a los linajes asiáticos orientales o árticos. Por tanto, se descarta una domesticación europea independiente y se detecta una aportación neolítica limitada desde el suroeste asiático, lo que indica una fuerte continuidad genética de los perros mesolíticos hacia los europeos modernos.
- Un estudio de Sánchez de la Torre et al. (2026) ha identificado contactos entre grupos de cazadores-recolectores del Solutrense asentados en regiones de Iberia central y del suroeste de Francia, a partir del análisis de artefactos líticos del yacimiento de Peña Capón, en Tamajón (Guadalajara). Análisis geoquímicos han determinado que parte de estos objetos fueron fabricados con sílex procedente de sitios a más de 600 km, lo que constituye la mayor distancia documentada hasta ahora en Europa para el traslado de materias primas líticas, duplicando previos registros. Se propone que el sílex no se transportó por un valor funcional, sino simbólico, integrado en redes sociales amplias y complejas que existirían entre ambas regiones y serían fundamentales para la supervivencia humana durante la última glaciación. En los mismos niveles aparecen materias primas procedentes de las cuencas del Tajo, Duero y Ebro, lo que sugiere que la zona actuó durante milenios como un punto de encuentro estacional dentro de una amplia red social.

- Davin et al. (2026) documentan más de 200 cuentas de arcilla sin cocer (15 ka) procedentes de Ayn el-Basha (Siria), que tienen impresas 50 huellas dactilares de niños, adolescentes y adultos. Las cuentas tienen 19 tipos distintos de formas (cilindros, discos, elipses) que evocan morfologías vegetales agrícolas y ocre rojo pigmentado. Para los autores, ilustran una división laboral en un periodo de sedentarización epipaleolítica.
- El hallazgo de restos líticos y de marfil de mamut lanudo en el yacimiento de Holzman en el valle medio de Tanana, Alaska central, datados en unos 14 ka (Wygal et al., 2026) sugiere una migración de grupos humanos del Pleistoceno final a través de Beringia hacia el interior de Norteamérica con estrategias tecnológicas que conectan con formas posteriores como la cultura Clovis. Este hallazgo proporciona evidencia directa de producción y circulación de herramientas de piedra y marfil vinculadas a los primeros pobladores americanos y aporta datos clave sobre rutas, adaptaciones y conexiones culturales en las primeras fases de poblamiento más extensivo del continente.
- Se ha publicado un conjunto de fragmentos de piel trabajada y cosida hallado en cuevas del centro de Oregón, EE. UU. (Cougar Mountain Cave y Paisley Caves), datado en unos 12 ka (Rosencrance et al., 2026). Las condiciones ambientales extremadamente secas permitieron la conservación de materiales orgánicos, como restos de piel animal (alce, bisonte, conejo, liebre y zorro), y cuerdas hechas de tiras de piel y fibras vegetales, posiblemente un tipo de junco. que habían sido limpiados, raspados, perforados y unidos mediante fibras vegetales y pelo animal. En total, se han encontrado 54 artefactos elaborados con materiales procedentes de al menos quince especies distintas de plantas y animales. Destaca una pieza de piel de ciervo cosida con fibras vegetales, considerada uno de los ejemplos más antiguos conocidos de cuero trabajado y ensamblado mediante costura.

- Registros etnográficos de 59 grupos indígenas de Norteamérica respaldan la hipótesis de que la termorregulación (fabricación de ropa) fue determinante en el uso de perforadores (agujas y punzones). Además, estas herramientas también se usan en otras actividades (tatuajes, suturas médicas, cestería y ceremoniales), que suponen un 69% de las observaciones etnográficas, representando la producción de ropa el 14% (Litynski et al., 2026).
- Surovell et al. (2026) han reexaminado el yacimiento de Monte Verde II (Chile) de forma independiente a los estudios previos que lo databan en 14,5 Ka, concluyendo que no puede tener más de 8,2 ka.
- Se ha presentado un nuevo asentamiento epipaleolítico en la transición a la vida sedentaria y neolitización en la región anatólica (Kodaş et al, 2026). Se trata de Şika Rika 5 (12.000-10.000 a.C.) en Tur Abdin (sureste de Turquía), compuesto por 20 poblados con estructuras circulares de piedra de hasta 6,3 m de diámetro, que contienen hogares, postes y una posible fosa funeraria, junto a herramientas microlíticas de sílex y obsidiana, molinos, morteros en roca y objetos simbólicos como colgantes de hueso. La fauna indica una explotación diversa de entornos, y la presencia de huesos humanos en las estructuras domésticas sugiere prácticas funerarias.
- En el abrigo rocoso de Hora 1 (norte de Malawi), cazadores-recolectores del Holoceno inicial construyeron hace 9,5 ka la pira de cremación in situ de un adulto más antigua conocida hasta el momento en África (Cerezo-Román et al., 2026), unos 2000 años después del registro de un niño de 3 años en Xaasaa Na′, Alaska. Es una estructura de 2,5 x 1,5 m a la que se trasladaron más de 30 kg de leña, se mantuvo de forma prolongada a temperaturas desiguales (≤500°C en torso, ≥500°C en extremidades) y con reencendido repetido. Los restos pertenecen a una adulta femenina (18-60 años, 145-155 cm. El fémur muestra baja movilidad terrestre y el húmero robusto indica trabajo manual. El cuerpo fue quemado fresca o envuelto en posición flexionada y con manipulación postmortem, posiblemente ritual y vinculada con fragmentación secundaria y otros entierros en el sitio.