¿Qué es la mandíbula de Bañolas?

Escribir sobre la mandíbula de Bañolas tiene una connotación especial para mí. No tengo idea del porqué, pero está entre los primeros recuerdos que tengo sobre fósiles de neandertal. Algunas décadas después de aquello… precisamente vamos a ver en este artículo que existen muchas dudas acerca de que sea neandertal.

Lo primero, llama la atención cuándo se descubrió: en 1887. Esto fue 21 años antes que los restos de La Chapelle-aux-Saints, o 4 años antes que el Pitecanthropus de Dubois en Trinil. Se halló en la localizad de Bañolas, España, y se publicó en 1915 (Pere Alsius).

Mandíbula Bañolas

Mandíbula de Bañolas. Foto: Roberto Sáez

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Homo antecessor: una cara moderna de hace 800.000 años

En julio de 1994 se descubrió en Atapuerca el primer fósil de una nueva especie, Homo antecessor. Fue en una cata de 7 m2 en Gran Dolina, de cuyo nivel TD6 se han extraído en total 160 fósiles de un mínimo de 11 individuos distintos. En los próximos años la excavación de este yacimiento llegará de nuevo al nivel TD6, donde se estima que esperan cientos de nuevos fósiles humanos que permitirán una mejor caracterización de esta especie.

Pero conocemos ya mucha información sobre Homo antecessor. Los restos hallados hasta ahora representan múltiples partes del esqueleto y distintas edades: desde los 3-4 años hasta los 20. El esqueleto poscraneal sugiere una estatura de entre 1,65-1,85 m y un peso de 60-90 kg. Pero en este post quiero detenerme en la morfología facial de Homo antecessor, que en su día “rompió moldes” respecto a los patrones evolutivos que se podrían esperar en una especie humana de hace al menos 780.000 años.

Homo antecessor ATD6-15 y ATD6-69

Homo antecessor. Composición de ATD6-15 y ATD6-69. Foto: Roberto Sáez

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¿Qué es Homo gautengensis?

El conjunto de cuevas sudafricanas denominado “The Cradle of Humankind” es muy generoso en cuanto a hallazgos de homininos de hace entre 2 y 1,5 Ma, principalmente australopitecinos. Tal vez el espécimen más icónico de esta zona asignado a los primeros Homo sea SK 847, encontrado en Swartkrans en 1969 y datado entre 1,5-1,8 Ma.

En 1976 Alun Hughes descubrió en la cueva de Sterkfontein un conjunto de fragmentos de cráneo y varios dientes de un individuo, Stw 53, que asignó inicialmente a Homo habilis.

Stw 53 Homo gautengensis

Cráneo parcial Stw 53. Foto: Darren Curnoe

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El primer parántropo

Los antecedentes

En 1925 Raymond Dart publicó el Niño de Taung y planteó para él la nueva especie Australopithecus africanus. Dart consideraba al Niño de Taung como un homínido bípedo de una especie perteneciente al linaje humano. No tuvo mucha aceptación, y durante años discutió con muchos científicos que, sin embargo, veían al Niño de Taung como el fósil de un chimpancé que habría desarrollado sus características simiescas con el paso de los años.

Robert Broom, el paleontólogo sudafricano más famoso por entonces, fue el principal apoyo de Dart en la defensa del niño homínido. Hasta ese momento, Broom se había centrado en los reptiles y había definido más de 70 nuevos géneros y 200 nuevas especies, pero entonces puso su empeño en buscar una versión adulta del Niño de Taung. Esto lo consiguió en 1936, al hallar en la cueva de Sterkfontein un fragmento craneal , algunos dientes y un fragmento de maxilar. A estos restos, codificados como TM 1511 (Transvaal Museum 1511), los denominó Australopithecus transvaalensis (en 1938 reclasificados Plesianthropus transvaalensis, “cercano al hombre del Transvaal”). La epífisis distal completa de un fémur, TM 1513, le hizo concluir que esta especie era bípeda. Años más tarde se reclasificaron a Australopithecus africanus, la especie del Niño de Taung.

Y aparecen unos fósiles muy diferentes

En 1938, George Barlow, director de la mina de Sterkfontein, entregó a Broom unos restos fósiles (TM 1517) procedentes de la cueva de Kromdraii muy interesantes:  Sigue leyendo

Two very different specimens that coexisted: P. boisei ER 406 and H. ergaster ER 3733

Two very different specimens were found in sediments of the same age (1.7 million years) in Koobi Fora, Turkana Basin in nothern Kenya:

  • A complete but toothless cranium of Paranthropus boisei, KNM ER 406, discovered by Richard Leakey in 1968.
  • A complete cranium of Homo ergaster, KNM ER 3733, discovered by Bernard Ngeneo – in Richard Leakey’s team – in 1975.

ER 406 P. boisei and ER 3733 H. ergaster. Photo credit: Roberto Sáez

These finds were important because they were breaking the ‘simple species hypothesis’ in human evolution. According to this principle, only one species can inhabit a specific ecological niche. Those two specimens virtually coexisted, but they were really different in terms of morphology, cranial capacity and type of resources consumed:

  • The massive masticatory features and teeth associated to Paranthropus boisei are designed for a repeated activity chewing and crushing hard vegetables.
  • The Acheulean tools associated to Homo ergaster suggest a hunting or scavenving activity to get richer meat resources.

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