Little Foot es el exitoso apodo del esqueleto más completo de Australopithecus conocido hasta el momento, con cerca del 90% recuperado. Recordemos que de la famosa Lucy contamos solo con un 40% de su esqueleto. En diciembre de 2017 hemos vivido su exhibición por primera vez en la Wits University, Sudáfrica. En esta ocasión, apenas se ha hablado de su asignación a la especie Australopithecus prometheus propuesta por Ron Clarke en 2013, y reforzada en 2015 cuando se publicó su datación (3,67 Ma). En este post veremos esta y otras cuestiones que Little Foot deja abiertas por el momento… Sigue leyendo
Australopithecus
What species is Little Foot and other open questions
Little Foot is the popular alias of the most complete skeleton of Australopithecus known to date, with nearly 90% recovered. As a reference, the iconic skeleton of Lucy was only 40% recovered. In December 2017 Little Foot was exhibited for the first time at the Wits University, South Africa. On this occasion, there was little mention of its assignment to the Australopithecus prometheus species, as was proposed by Ron Clarke in 2013, and reinforced in 2015 when its dating was published (3.67 Ma). This post addresses this and other open questions about Little Foot… Sigue leyendo
¿Qué es Australopithecus bahrelgazali?
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Nuestro conocimiento sobre la evolución de los homininos más antiguos se basa principalmente en dos regiones africanas: los ricos yacimientos del Gran Valle del Rift en el este, y los sistemas kársticos del sur.
Sin embargo, en las últimas dos décadas varios ejemplos notables han roto esa norma, y tenemos algunos hallazgos importantes también en el centro de África. Destaca Sahelanthropus tchadensis, sobre el que escribí en este otro artículo: Toumaï, esperanza de vida. Hoy me detengo en un pequeño conjunto de fósiles definido por sus descubridores como Australopithecus bahrelgazali.
Un poco de historia
Ya en 1961, el Chad despertó la atención de los paleontólogos con el hallazgo de un fósil de homínido definido como Tchadanthropus uxoris, que finalmente resultó ser un cráneo erosionado de Homo sapiens. En 1994 una expedición francesa dirigida por Michel Brunet volvió a realizar trabajos paleontológicos en el desierto del Chad, con el reconocimiento de 11 yacimientos con mamíferos de entre 3-4 Ma al este de Koro Toro, pero sin homininos.
En 1995 el mismo equipo encontró cerca del río Bahr el Ghazal, a menos de 1 km de aquellos yacimientos, restos de fauna que habían quedado descubiertos tras las lluvias del año anterior, y también por fin el deseado hominino. Se trataba tan solo de una mandíbula, identificada como KT12/H1, que conserva siete dientes (un incisivo, dos premolares y dos caninos). En 1996 apareció otro premolar, y en 2000 otro fragmento de mandíbula. La antigüedad de los restos se estimó en 3-3,5 Ma mediante la asociación con la fauna del mismo yacimiento.
Ese fósil fue apodado ‘Abel’ en homenaje a Abel Brillanceau, geólogo amigo de Brunet.
¿Por qué una especie diferente?
Estos son los principales rasgos que llevaron a sus descubridores a proponer una nueva especie para estos fósiles: Australopithecus bahrelgazali, distinta a la de sus contemporáneos del este, Au. afarensis: Sigue leyendo
Capacidades auditivas de parántropos, australopitecos y preneandertales
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Dejad que comience por los parántropos, por los que tengo cierta debilidad, nuestros extraños parientes lejanos que vivieron hasta hace solo 1 millón de años. Su registro fósil todavía es bastante limitado (unos 700 especímenes entre el Este y el Sur de África). Pero conocemos bastante de su asombrosa morfología craneal hiperespecializada en la masticación, conocemos algo menos de su morfología postcraneal, y bastante poco de su modo de vida, aunque hay unos cuantos estudios muy interesantes.
Uno de mis favoritos se publicó en 2015 y analiza la capacidad auditiva de los parántropos y los australopitecos del Sur de África, gracias a la reconstrucción virtual mediante tomografía computarizada y mediciones directas de las estructuras del oído medio y del oído externo de especímenes de Paranthropus robustus (SK 46 de Swartkrans), dos Australopithecus africanus (STW 98 y STS 25 de Sterkfontein), en comparación con 10 humanos modernos y 11 chimpancés (Pan troglodytes). Veamos algunas conclusiones:
- Los humanos modernos tenemos una amplia banda de sensibilidad auditiva entre 1 y 4,5 kHz. Por ejemplo, 4 kHz es el umbral del rango de frecuencias reservado para la voz en las telecomunicaciones (por encima de 4 kHz es para datos). Aquellos homininos no eran capaces de oír como nosotros, es decir, en las frecuencias que utilizamos. Los parántropos y los australopitecos tenían una banda de sensibilidad entre 0,8 y 3,3 kHz, mayor entre 1,5 y 3 kHz.
- Parántropos y australopitecos tenían una audición similar a la de los chimpancés, que presentan un audiograma con mayor sensibilidad entre 0,6 y 3 KHz y un pico máximo en 1 kHz. A partir de 3,5 kHz ni unos ni otros oían bien, mientras que los humanos modernos seguimos oyendo bien hasta los 4,5 kHz.
- En particular, aquellos homininos eran incapaces de percibir ciertos sonidos fundamentales en el habla humana, como los que podemos escuchar cuando pronunciamos las consonantes. La capacidad de captar más variedad y riqueza de sonidos es especialmente notable con las consonantes, son las que aportan más información en la comunicación humana. Por tanto, tratando de vincular el estudio de la audición de esos homininos con la interrelación entre audición y habla, podemos inferir que aquellos homininos no eran capaces de hablar, sus sonidos no podían ser tan complejos ni articulados como el habla humana.
- Sin embargo, los parántropos y los australopitecos presentan una sensibilidad algo más adaptada a frecuencias intermedias, mientras que en los chimpancés la sensibilidad disminuye antes. Poseían un oído que se estaba preparando para escuchar los sonidos propios de los espacios abiertos, donde se estima que procedían la mitad de los recursos que consumían. En un entorno arbolado hay mucho ruido ambiental (en frecuencias intermedias) que generan insectos, anfibios, reptiles, otros animales…. Pero en la sabana, en el espacio abierto, ese ruido ambiental es menor, por lo que se trata de un entorno más apropiado para la comunicación en las frecuencias que hoy explotamos más los humanos para la comunicación. Aquellos homininos se iban adaptando al campo abierto ensanchando su sensibilidad auditiva en ese rango.
Australopitecos en Ágora Historia
Os dejo el podcast descargable de mi participación en el programa Ágora Historia del 22 de abril de 2017, hablando sobre los Australopitecos (a partir del minuto 24:55):
Índice de cuestiones:
- 24:55 Comenzando… por supuesto, con el tema Lucy in the sky with diamonds. ¿Cómo podría definirse un Australopiteco?
- 28:58 Un poco de historia: los primeros hallazgos
- 32:10 Cronológica y geográficamente, ¿dónde se sitúan?
- 34:22 ¿Qué rasgos los definen morfológicamente?
- 37:30 Las diferentes especies de Australopitecos
- 40:40 Las huellas de Laetoli
- 46:00 El niño de Taung
- 47:50 La Señora Ples
- 50:45 Makapansgat
- 54:00 Los Parántropos
- 58:20 Los hallazgos en Malapa
- 59: 25 ¿Dónde está la barrera de lo humano?

Ágora Historia programa 189

