Australopitecos en Ágora Historia

Os dejo el podcast descargable de mi participación en el programa Ágora Historia del 22 de abril de 2017, hablando sobre los Australopitecos (a partir del minuto 24:55):

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Índice de cuestiones:

  • 24:55 Comenzando… por supuesto, con el tema Lucy in the sky with diamonds. ¿Cómo podría definirse un Australopiteco?
  • 28:58 Un poco de historia: los primeros hallazgos
  • 32:10 Cronológica y geográficamente, ¿dónde se sitúan?
  • 34:22 ¿Qué rasgos los definen morfológicamente?
  • 37:30 Las diferentes especies de Australopitecos
  • 40:40 Las huellas de Laetoli
  • 46:00 El niño de Taung
  • 47:50 La Señora Ples
  • 50:45 Makapansgat
  • 54:00 Los Parántropos
  • 58:20 Los hallazgos en Malapa
  • 59: 25 ¿Dónde está la barrera de lo humano?
Ágora Historia 189

Ágora Historia programa 189

Una sorpresa (garhi) en Afar

Nos situamos en los años 90 en el famoso valle del Middle Awash en la región de Afar (Etiopía), donde colaboran investigadores etíopes y estadounidenses liderados por Tim White y Berhane Asfaw. Allí encuentran a lo largo de una década en los lechos del sitio de Hata, en Bouri, una quincena de fósiles que sirvieron para proponer una nueva especie, Australopithecus garhi (Asfaw et al, 1999): fragmentos craneales y dientes bien conservados, y también algunos restos poscraneales aunque estos con difícil asignación a garhi (fémur, cúbito, peroné, húmero, radio, falange proximal del pie). Todos los restos están bien datados en 2,5 Ma gracias al sedimento volcánico.

Garhi significa “sorpresa” en la lengua Afar. ¿Por qué este nombre?

Los restos craneales (y sobre todo el espécimen tipo Bou-VP-12/130) son particularmente interesantes, porque tienen algunas similitudes con los Australopithecus africanus del sur de África (aunque les distancian 6600 km), tales como:

  • Constricción post-orbital y morfología de la glabela.
  • Forma y capacidad (450 cc) del cráneo.
  • Tamaño y forma de los premolares y los molares, aunque se diferencian en los caninos de garhi sorprendentemente grandes.

Sin embargo, garhi tiene otros rasgos menos derivados, como el paladar y el frontal, un mayor prognatismo facial, región subnasal convexa e incluso una pequeña cresta sagital posterior, que le aproximan más hacia afarensis. El prognatismo también podría explicarse por un dimorfismo sexual (por ejemplo, mayor prognatismo en garhi -macho- que en Sts 5 -hembra-).

Au garhi v. Au africanus

Arriba: Bou-VP-12/130 Au. garhi (Asfaw et al, Science 1999). Abajo: Sts 5 Au. africanus (foto: Roberto Sáez)

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La hipótesis de la Segunda Especie en Sterkfontein

El sistema de cuevas de Sterkfontein ha sido muy rico en hallazgos de homininos desde 1936, con cientos de fósiles asociados a Australopithecus africanus. Merece una mención especial el sitio Member 4 de Sterkfontein con al menos 45 individuos distintos encontrados.

Estos especímenes muestran una gran variedad morfológica, muy representada en los restos craneales y dentales. Ronald J. Clarke defiende la hipótesis de que esta variabilidad se explica porque en Sterkfontein Member 4 y en Makapansgat vivió una segunda especie de Australopithecus con muchos rasgos morfológicos afines a Paranthropus, en contraposición a quienes asocian esa variabilidad al dimorfismo sexual, la variación individual o los cambios evolutivos.

A esta segunda especie asignó varios especímenes de Sterkfontein, entre ellos Stw 252, Sts 71, Stw 505 y varios más, y MLD 2 de Makapansgat. De entre todos ellos destaca de forma extraordinaria el espécimen Stw 252, compuesto por varios fragmentos de cráneo y todos los dientes, que correspondió a un individuo de 7-9 años de edad dado que los M3 están sin erupcionar completamente y por la ausencia de desgaste. Stw 252 fue encontrado en 1984 por Alun Hughes, descrito por Clarke en 1988, y estudiado desde entonces varias veces hasta recientemente en 2016.

Stw 252 y Sts 71

Sts 71 (I) y Stw 252 (D), ¿hembra y macho de la segunda especie? (Fornai, 2010). Imagen: Roberto Sáez

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Introducción a la variabilidad de los Australopitecinos del sur de África

Artículo Roberto Sáez en NautilusEl papel tiene aún ese encanto singular frente al formato digital… Mi primer artículo en papel se ha publicado en la revista de divulgación paleontológica Nautilus. En él hablo de uno de mis temas favoritos: la enorme variabilidad morfológica de los Australopitecinos y en particular los del sur de África, tal vez algo menos protagonistas en relación a los del este dentro de la filogenia humana. Es un poco largo, fruto de varios meses de trabajo (y disfrute): comienzo con Darwin -cómo no-, el contexto histórico de los primeros hallazgos, y luego realizo un recorrido por 20 especímenes clave. Os dejo la introducción del artículo y al final los sitios donde encontrar la revista.

“En cada gran región del mundo los mamíferos vivos están muy cercanamente relacionados con las especies extintas de la misma región. Por lo tanto, es probable que África estuviera habitada en otros tiempos por monos extintos estrechamente relacionados con el gorila y el chimpancé y, como estas especies son los parientes más cercanos del hombre, es más probable que nuestros ancestros hayan habitado en África que en ninguna otra parte del mundo.” (Charles Darwin, El origen del hombre, 1871)

Un siglo y medio después sabemos que Darwin había acertado. Nuestro género Homo y sus ancestros pertenecientes al género Australopithecus provienen de África. Los Australopitecinos son tal vez la parte más apasionante del árbol evolutivo humano y, al mismo tiempo, la que menos se estudia en comparación con nuestro género, Homo. Entre los libros en idioma inglés que tiene indexados Google Books, es 20 veces más frecuente encontrar el término “Homo” que “Australopithecus”, proporción que aumenta a 300 veces en idioma español.

Los Australopitecinos fueron un linaje único. Desarrollaron los aspectos clave de la morfología que nos hizo humanos, y también las bases de la tecnología que luego nos permitiría dar un salto cualitativo en nuestro desarrollo. Nunca en la Tierra hubo un género así, y nunca lo volverá a haber.

Yacimientos africanos

Mapa de los yacimientos africanos mencionados en el artículo. Imagen: Roberto Sáez

Más sobre Nautilus:

  • Web: paleontologia-nautilus.com
  • La revista se puede adquirir en la tienda del Museo Nacional de Ciencias Naturales, en Zona Minera (zonaminera.es, contactar con su responsable Casimiro Rodriguez en casimirof@mi.madritel.es), o por correo contrareembolso (escribir a publicaciones@paleontologia-nautilus.com) 

La historia de Lucy, la historia de todos

Don Johanson es el descubridor de Lucy, tal vez el homínido más famoso, una Australopithecus afarensis que vivió en la actual Etiopía hace 3,2 millones de años. El 24 de noviembre celebramos el cumpleaños de su hallazgo en 1974. Johanson no solo es una eminencia en el campo de la paleoantropología: también es un comunicador excepcional. En octubre tuve la ocasión de verle en una conferencia en el Museo Arqueológico Regional de Madrid, la primera que hace en España a sus ya 73 años de edad. Contó unas cuantas cosas alrededor de la historia del hallazgo de Lucy y, sobre todas ellas, me quedé con una frase que dejó caer para nuestra consideración: 

“La historia de Lucy es la historia de todos nosotros”

La historia de Lucy

La historia de Lucy, la historia de todos. Don Johanson. Foto: Roberto Sáez

¿Qué puede significar esto? A mí la charla de Johanson me inspiró tres pequeñas reflexiones:

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The Afar Triangle

Welcome Paige Madison to Nutcracker Man! This guest post addresses a key region for the understanding of human evolution, the Afar Triangle. It is the first time this area has a focused-review on the blog, and certainly it will not be the last one…

The Afar Depression (also known as the Afar Triangle) is one of the most important areas for the study of paleoanthropology worldwide. Located in East Africa, the Afar Triangle is a part of the Great Rift Valley. The area sits on top of a junction where three continental plates meet, called a triple rift junction. At this triple rift junction, a widening rift in the Earth’s crust is currently forming. The Awash River runs through the Afar region, and near the banks of the river many important hominin fossils have been discovered.

Excavations in the Afar Triangle began in the 1970s, and discoveries continue to accrue to the present day. The hominin fossil record at Afar stretches back millions of years, representing the most continuous record of hominin habitation anywhere in the world.

Key Fossils

1.     Ardi: Ardipithecus ramidus. Discovered at a site near the Awash River called Aramis, “Ardi” was recovered from sediments dating to 4.4 million years old. The team who discovered Ardi in 1992 was led by Tim White and Gen Suwa at Berkeley. The skeleton’s name is derived from the local Afar language; “ardi” means “ground” and “ramid” means “root.” Ardi’s skeleton tells us that Ardipithecus had the ability to walk bipedally—on two legs—but probably spent a lot of time in the trees.

2.     Lucy: Australopithecus afarensis. The truly iconic skeleton of Lucy was uncovered in 1974 at the site called Hadar, close to the Awash River. Discovered by Donald Johanson of the Institute of Human Origins, Lucy dates back to 3.2 million years old. Lucy’s relative completeness tells us that some hominins were fully, habitually bipedal by 3 million years ago.

DIK-1/1, Selam. Photo: Wikipedia

3.     Selam: Dikika baby: Australopithecus afarensis. Just across the river from Hadar, the most complete skeleton of an early hominin turned up at the site of Dikika in 2003. Discovered by Zeresenay Alemseged, of the California Academy of Sciences, the Dikika individual was very young, possibly about three years old. Nicknamed Selam, this individual tells scientists that Australopithecines grew up quickly, like chimpanzees and gorillas and unlike humans (who have an extended growth period).

4.     First Family: Australopithecus afarensis: One year after Lucy was found, a team at the Institute of Human Origins discovered another amazing find, a collection of at least 17 A. afarensis individuals at a single site! The individuals are a mixture of young and old, and therefore provide information about variation within an Australopithecine population.

These discoveries are just a few of the rich hominin finds that have been uncovered in the Afar Triangle. Though these highlights have featured A. afarensis, many other taxa are represented in the area!

Afar Environment and Dating the Fossils

By examining fossils of other creatures that lived in the region—such as pigs—scientists are able to reconstruct the environment of the Afar when hominins roamed the area. Scientists use methods such as examining fossilized teeth to determine the kinds of plants local creatures ate. Scientists have learned that areas such as Hadar has not always been a dry desert, but instead was a wet, wooded environment during the time hominins were evolving.

One of the most remarkable features of the Afar region is the fact that fossils can be dated accurately and precisely. The presence of numerous volcanoes in the Afar region has resulted in some of the most accurate dates for hominin fossils anywhere in the world. The dating method used in the Afar region is called potassium argon dating, which takes advantage of the unique chemical signature of each volcanic eruption, and calibrates those eruptions on a time scale.

The Afar Today

Excavations are ongoing in the Afar Triangle through to the present day; with recent finds such as the Ledi-Geruaru jaw having been uncovered within the last few years! Continuing excavations by teams at Berkeley, the Institute of Human Origins, and other organizations, will hopefully continue to add to scientists’ knowledge about human evolution for decades to come.

About the Author

Paige Madison is a PhD candidate studying the history of paleoanthropology at Arizona State University. She blogs at fossilhistory.wordpress.com and tweets about the history of science @FossilHistory!

Qué sabemos de Australopithecus anamensis

Desconocemos muchos datos de los representantes más antiguos del apasionante género Australopithecus: los Au. anamensis. Pero sí conocemos información de gran valor, y no solo de la morfología que muestran sus fósiles, sino también del contexto ecológico donde vivieron y algunas pistas sobre su modo de vida.

Cómo eran

Al suroeste del Lago Turkana, en el este de África, en 1965 se encontraron fósiles de 4 millones de años en la zona de Kanapoi (Kenia) pero, debido a lo remoto del lugar, no se completó su exploración hasta 1994. La mayoría eran dientes y en total pertenecen a 47 individuos. También se han asignado a este especie un conjunto de restos correspondientes a 31 especímenes en Allia Bay (al este del Lago Turkana) y, recientemente encontrados (2004), 40 dientes aislados en Woranso-Mille (en Afar, Etiopía) y un cráneo casi completo, el primero de esta especie (2016).

Estos restos constituyen lo que tenemos hasta ahora de la especie Australopithecus anamensis, y están lejos de permitirnos representar un esqueleto completo. En los restos craneales se observan claras reminiscencias primitivas de los simios del Mioceno. El espécimen tipo, KNM KP 29281, es una mandíbula relativamente pequeña con la dentición en forma de “U” estrecha, un ligero diastema entre el canino inferior y el primer premolar (P3) para albergar al canino superior, y una sínfisis mandibular muy inclinada hacia atrás, que presenta en el interior un engrosamiento robusto y alargado. El espécimen KNM KP 29283 es un maxilar con un paladar profundo y caninos con robustas raíces y coronas. Muchos de estos rasgos son primitivos. Del único cráneo (y cara) de esta especie conocido hasta la fecha, MRD, presentado en 2019, escribo en esta otra entrada.

Au. anamensis KNM KP 29283 (I), KNM KP 29281 (C y D). Foto. Roberto Sáez

Sin embargo, los restos postcraneales muestran claramente uno de los rasgos clave que nos comenzaron a hacer humanos: la bipedación, manifestada de forma incuestionable por ejemplo en la tibia KNM KP 29285. El extremo que se articula con el fémur es ancho, por tener más tejido esponjoso para absorber las cargas de la locomoción bípeda. El extremo que se articula con el astrágalo tiene un espesamiento que también absorbe el impacto de dicha locomoción. Todos estos rasgos morfológicos los tenemos los humanos.

Au. anamensis KNM KP 29285. Foto: AfricanFossils.org

Su filogenia

Tradicionalmente se pensaba que Au. anamensis probablemente dio lugar a Au. afarensis por anagénesis o evolución filética, que implica la evolución progresiva de una especie hacia otra por cambios en la frecuencia genética de una población entera. Como especie antepasada, también es posible que Ardipithecus ramidus esté relacionada con Au. anamensis.

En 2019 se han revisado algunos materiales asignados con dudas a Au. afarensis pero de antigüedad similar a la de Au. anamensis, y se ha encontrado que probablemente ambas especies convivieron durante unos 100.000 años en la misma zona, lo cual pone en duda la hipótesis de la anagénesis. En todo caso, este estudio también refuerza la posible relación filogenética entre Ar. ramidus, Au. anamensis y Au. afarensis, un interesante y complejo debate que sigue abierto. Doce premolares encontrados en Woranso-Mille en 2014 son un mosaico de caracteres entre Au. anamensis y Au. afarensis, y menos primitivos que A. ramidus.

Su modo de vida

Los yacimientos con presencia de Au. anamensis tienen contextos ecológicos muy similares a los de Au. afarensis, y de hecho representan sistemas muy variados desde bosques abiertos hasta ambientes cerrados de bosques de galería.

Las estrías de la dentición postcanina de algunos especímenes muestran una alimentación propia de sabanas arbustivas similar a la de primates actuales como el babuino y el mono verde. Era abrasiva y se componía de semillas, hojas, cormo y, en mucha menor medida respecto a los Au. afarensis, también frutas. Este estudio apoya el aumento de la robustez de la dentición y del aparato masticador como caracteres evolucionados respecto a los de Ardipithecus ramidus.

Representación de Au. anamensis. Foto: Museum für Naturkunde Berlin

Más información: El nuevo cráneo de Australopithecus anamensis: ¿encaja bien en el «árbol»? | Nutcracker Man