¿De qué hablaban los neandertales?

¿De qué hablaban los neandertales?

Entre 2004 y 2015, Ignacio Martínez Mendizábal, Rolf Quam y otros colegas publicaron varios trabajos sobre las capacidades auditivas de los homininos de la Sima de los Huesos y de varios australopitecos y parántropos sudafricanos. La extraordinaria conservación de algunos cráneos, incluidos los huesecillos del oído, les permitió explorar la idea de reconstruir virtualmente las estructuras internas de esos oídos mediante tomografía computarizada (TC), con el objetivo de determinar los rangos de frecuencia en los que aquellos individuos oían mejor, empleando técnicas de ingeniería acústica.

Entender su audición constituyó una vuelta de tuerca interesante para obtener pistas sobre la capacidad de habla de los homininos estudiados. Previamente, habían comprobado la insuficiencia de deducir si tenían dicha competencia mediante el análisis directo de ciertos elementos clave de las vías aéreas superiores, como la posición y longitud de la laringe (compuesta por estructuras blandas que no fosilizan), la flexión basecraneal y el hueso hioides.

Respecto a los preneandertales de la Sima de los Huesos, lo que se halló fue que los tres homininos analizados tenían una sensibilidad auditiva muy buena en frecuencias de entre 3 y 5 KHz, que se aproximaba a la de los humanos modernos en ese rango. Estas son las frecuencias asociadas con la producción de consonantes en el lenguaje humano, lo cual significa que a los preneandertales de la Sima ya se les asociaba una posible capacidad de habla, y se abría la interesante posibilidad de expandir estos trabajos, que combinan paleoantropología e ingeniería de telecomunicación, a otros homininos (como los neandertales) e incluso otras especies animales.

Mientras tanto, el estudio de la audición de los australopitecos y de los parántropos concluyó que estos carecían de la mencionada sensibilidad entre 3-5 KHz, y su audiograma era mucho más similar al de los chimpancés y otros simios, que al humano.

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Híbridos humanos: una nueva posibilidad en La Cotte de St Brelade

Híbridos humanos: una nueva posibilidad en La Cotte de St Brelade

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Entre 1910 y 1911 se encontraron doce dientes humanos en La Cotte de St Brelade (Jersey), en un nivel musteriense, cercanos a restos de fuego. Con una antigüedad estimada inferior a 48 ka (miles de años), tradicionalmente se han considerado como pertenecientes a neandertales tardíos, como mínimo a dos individuos adultos. En las excavaciones llevadas a cabo hasta 1920 se recuperaron 20.000 artefactos líticos de talla musteriense, con total ausencia de materiales del Paleolítico superior. En el mismo lugar también apareció un fragmento de occipital infantil, pero en una capa más reciente y carece de rasgos neandertales.

Un siglo después, aquellos dientes se han reevaluado y comparado con muestras de neandertales y de humanos modernos. En este trabajo se concluye que los dientes tienen un número de rasgos comunes con la dentición sapiens, por ejemplo, en el cuello de los premolares y en la corona del premolar inferior. En cambio, las dimensiones de la corona y de la raíz y la morfología de la raíz son características de los neandertales.

La combinación de rasgos de ambas especies abre la posibilidad de una convivencia de neandertales y humanos modernos en esta zona noroccidental de Europa, que explicaría una hibridación de la cual estos individuos serían sus descendientes.  Sigue leyendo

150 aniversario de “El origen del hombre” (Darwin, 1871)

150 aniversario de “El origen del hombre” (Darwin, 1871)

El 24 de febrero de 2021 se cumplieron 150 años desde la publicación de “El origen del hombre” (cuyo título original es “The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex”).

En este libro Charles Darwin reflexiona por primera vez sobre la evolución humana, tema que tan sólo había insinuado ligeramente en su celebérrima obra “El origen de las especies”.

Os dejo con uno de mis párrafos favoritos…

«The aid which we feel impelled to give to the helpless is mainly an incidental result of the instinct of sympathy, which was originally acquired as part of the social instincts, but subsequently rendered, in the manner previously indicated, more tender and more widely diffused. Nor could we check our sympathy, even at the urging of hard reason, without deterioration in the noblest part of our nature».

«Los socorros que nos inclinamos a dar a los seres desvalidos, son principalmente un resultado accesorio del instinto compasivo, adquirido originariamente como formando parte de los instintos sociales, y que sucesivamente ha ido extendiéndose más. Aunque nos obligasen razones perentorias, no podríamos reprimir nuestra compasión, sin sentirnos acerbamente heridos en la parte más noble de nuestra naturaleza».

Las huellas neandertales de la playa de Matalascañas

Las huellas neandertales de la playa de Matalascañas

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Tal vez un lugar donde raramente pensaríamos sobre evolución humana es la playa de Matalascañas (Huelva), una preciosa costa de 5 km junto al Parque Nacional de Doñana, en el suroeste de España. Allí se ha descubierto un yacimiento con cientos de icnitas (huellas fosilizadas) de distintas especies, 87 de ellas dejadas por neandertales hace unos 106.000 años. De ellas, 31 están longitudinalmente completas.

¿Qué sabemos de este hallazgo? Resumo a continuación las principales ideas que nos comparte para este blog Eduardo Mayoral, catedrático de Paleontología en la Universidad de Huelva y coautor de estos estudios, publicados en Scientific Reports:

  • Son 87 huellas humanas, que fueron dejadas en torno a zonas encharcadas, y afortunadamente quedaron rápidamente enterradas. Hay otras muchas huellas de fauna (ciervo, jabalí, elefante, uro, lobo) que se publicaron en julio 2020.
  • El estudio arrancó con el hallazgo de las huellas de esos grandes vertebrados que habían quedado expuestas gracias a la erosión, hasta que identificaron como humanas algunas de ellas. En esta zona, la costa va retrocediendo por la dinámica cambiante de vientos y corrientes oceánicas.
  • Se trata de un yacimiento efímero. Queda enterrado por las mareas, y cada temporal desgasta una parte de terreno, dejando expuestas nuevas huellas (y erosionando otras).
  • Las huellas se encuentran bajo una capa de dunas fosilizadas (eolianitas) bien datada en 106 ka (miles de años) mediante termoluminiscencia. Por tanto, las huellas son más antiguas que esa cronología. Los grupos humanos que ocupaban la península ibérica por entonces eran neandertales. La línea de costa se encontraba a 20 km mar adentro de la actual.
  • Constituyen las huellas humanas más antiguas del Pleistoceno superior encontradas hasta ahora. Lo más aproximado a esa antigüedad son 257 huellas de 80.000 años en Le Rozel, Normandía, publicadas en 2019. Son las huellas de neandertales más antiguas en la península ibérica. Solo se conocía una huella en Gibraltar de 28 ka.
  • Aunque se hallaron a partir de junio de 2020, las huellas todavía se conservan bastante bien, porque las mareas también hacen que se cubran rápidamente con arena que las protegen. No ocurrió lo mismo con las huellas de Happisburgh, en el sur de Inglaterra, de unos 850 ka, halladas en 2013 y asociadas con Homo antecessor, que desaparecieron en unos pocos días tras quedar expuestas.
  • La morfología de la pisada se corresponde bien con el pie neandertal. El 70% son de adolescentes (15 individuos) o niños menores de 10 años (7 individuos), y hay muy pocas de adultos (9). Esta proporción se parece a la del yacimiento de Le Rozel (un grupo pequeño con mayoría de infantiles).
  • La estatura promedio es de 1,44 m, con una medición mínima que corresponde a 1,04 m y una máxima a 1,88 m. Teniendo en cuenta una posible dispersión morfométrica intraindividual de las huellas, el número mínimo de individuos se ha calculado en 3.
  • A partir de las huellas también se ha definido una nueva especie de jabalí extinto, Suidichnus galani, publicado en diciembre 2020, que pesaba 300 kg y era el triple de grande que el actual cerdo ibérico, posible descendiente de aquél.

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Procedencia, morfología y la navaja de Ockham: buscando una especie para el esqueleto StW 431

Procedencia, morfología y la navaja de Ockham: buscando una especie para el esqueleto StW 431

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De vez en cuando tenemos alguna interesante puesta al día sobre determinados «viejos» fósiles de homininos sudafricanos muy difíciles de clasificar, y con dataciones complicadas que tampoco ayudan a hacerlo. En los últimos años hemos conocido a Little Foot (StW 573), el esqueleto de australopiteco más completo que conocemos (¡cerca del 90%!), con diferentes dataciones entre 2,2 millones de años (Ma) y 3,67 Ma.

En esta ocasión, se ha publicado un nuevo trabajo (Gabriele Macho et al, 2020), que toma como base el esqueleto parcial StW 431, encontrado en el Miembro 4 de Sterkfontein en 1987 por un equipo dirigido por Alun R. Hughes, pero no publicado hasta 2003 por Michel Toussaint y colegas. La datación para esta brecha es de 2,58-1,95 Ma.

StW 431 se compone de las diez últimas vértebras y fragmentos de pelvis, costilla, omóplato, clavícula, húmero, radio y cúbito. Se publicó clasificado en el género Australopithecus, aunque «sin ninguna morfología que evidencie su especie directamente», a los que Philip Tobias añadió que «por su procedencia, morfología y la navaja de Occam […] probablemente es un representante de la especie Au. africanus». Sin embargo, Macho y sus colegas destacan que los estudios detallados de sus partes esqueléticas aproximan a StW 431 más a Au. afarensis, Au. anamensis y Paranthropus robustus, e incluso algunos rasgos parecen más primitivos que en esas especies. Algunas observaciones sobre este individuo son:

  • El húmero y el cúbito mantienen adaptaciones a la vida arbórea y capacidad de trepa, al igual que Little Foot, con algunos rasgos que les alejan de otros especímenes de Sterkfontein. El radio entra dentro del rango general del registro fósil de Sterkfontein, que a su vez muestra una gran variabilidad morfológica.
  • La morfología de sus vértebras se corresponde con un tronco erguido, pero con limitaciones importantes (poca curvatura lumbar) para mantener la postura erguida permanentemente. StW 431 probablemente no empleaba una locomoción bípeda erguida tan frecuente como homininos posteriores.
  • La pelvis de StW 431 (macho adulto) se ha comparado con otras dos muy completas: la de StW 573 (hembra adulta) y Sts 14 (macho subadulto), así como otros fósiles fragmentarios tanto de Sterkfontein como de Swartkrans y Kromdaii. La morfología pélvica de estos homininos sudafricanos muestra una enorme diversidad, que no solo se corresponde con el sexo y la edad, sino que podría indicar una heterogeneidad taxonómica.

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