Antes de 2010 solo se conocían 6 cuevas vascas con arte rupestre, una cantidad que sorprendía por escasa en el contexto cantábrico y pirenaico. Contrastaba, por ejemplo, con las 70 cuevas en Cantabria y 40 en Asturias que tienen arte rupestre documentado.
En la última década, los esfuerzos de arqueólogos y espeleólogos en el País Vasco están dando buenos resultados, incrementando el número de sitios con arte rupestre a un nivel más comparable al resto de la región cantábrica. Desde 2010 hasta la fecha, son 6 cuevas nuevas en Vizcaya (Askondo, Morgota, Ondaro, Lumentxa, Atxurra y Armintxe) y 7 en Guipúzcoa (Erlaitz, Danbolinzulo, Astuigaña, Aitzbitarte III, IV, V y IX), con antigüedades diversas desde el Gravetiense hasta el Magdaleniense.
¿Y qué pasa con Álava? Pues “será la siguiente frontera a romper”, como dice Joseba Ríos, codescubridor e investigador de varias de las cuevas, a quien agradezco la información proporcionada para este post.
Askondo (2011), antigüedad entre 18.000 y 28.000 años.
Una docena de caballos y manos, algunos grabados y otros pintados en rojo. Sorprende la representación de un caballo con morro de pico de pato, que en ese periodo lo encontramos en Lascaux (Francia), Andalucía y Portugal. Además destaca un hueso de animal insertado en una pared, característico de la zona de los Pirineos en esa época, lo que sugiere el contacto entre poblaciones.





