Breve historia
En 1968 un grupo de espeleólogos descubrió la cueva del Pozu’l Ramu, pronto rebautizada como Tito Bustillo. El hallazgo tuvo una repercusión enorme en los medios de comunicación e interés por visitarla. Las dificultades de acceso a la cavidad impulsaron la construcción de un túnel artificial de 175 metros para hacer un recorrido turístico, que se abre en el extremo opuesto a donde se encontraba el vestíbulo y el acceso prehistórico de la cueva, cegados por un derrumbe desde finales del Magdaleniense. Este túnel artificial asombra y probablemente sería imposible que hoy en día se llevara a cabo.
La cueva forma parte de un complejo kárstico, el Macizo de Andines, en el que existen otras cavidades. Todas ellas han sido excavadas por el río San Miguel, que discurre bajo el suelo actual de la cueva y sale a superficie a la altura del túnel artificial.





