Homo imperfectus. ¿Por qué seguimos enfermando a pesar de la evolución? Reseña

Homo imperfectus. ¿Por qué seguimos enfermando a pesar de la evolución? Reseña

María Martinón-Torres. Homo imperfectus. ¿Por qué seguimos enfermando a pesar de la evolución? Ediciones Destino, 2022. 272 pp.

Once estupendos y animados diálogos entre escritor y lector. María Martinón-Torres reflexiona sobre nuestro pasado y presente como especie a través un recorrido por aparentes «chapuzas», enfermedades o imperfecciones que la evolución nos ha ido dejando como rastro, y los motivos de ello.

Para ello, la autora plantea once grandes temas bajo un esquema similar: va introduciendo cada uno con el apoyo de citas literarias (que demuestran lo gran lectora que es) y experiencias personales, reta al lector de manera contundente (¡estamos locos!, ¿qué está sucediendo aquí?, vaya chapuza…), y logra un enganche (diálogo) donde primero deja al lector un espacio para pensar, y luego expone su visión desde la medicina y desde la paleoantropología, sin que lleguen a resultar densos los párrafos más técnicos.

Martinón-Torres escribe como habla, es decir, muy bien, con una enorme cercanía, sabiduría y sencillez para contar temas complejos como la muerte, la vejez, la ansiedad, los trastornos del sueño, el cáncer, las infecciones, la adolescencia, la alimentación, las alergias, la violencia y la consciencia de la muerte. Por ejemplo, destaco estos fragmentos:

«No es de extrañar que el pensamiento científico y el artístico vayan con frecuencia de la mano y se den cita dentro del mismo genial sujeto, dado que, al final tanto el arte como la ciencia requieren creatividad, una forma diferente de ver las cosas». Fijaos qué maravilla de texto que, por otra parte, también justifica la necesaria unión entre la ciencia y la forma de contarla.

«Hoy en día, la adolescencia ha perdido parte de su escenario natural (…) [El] contexto podría haber cambiado demasiado rápido, por lo que se produce un desajuste entre las condiciones actuales y aquellas en las que se desarrollaron nuestras capacidades [durante la adolescencia humana]». Como padre, desde luego me ha resultado tan enriquecedor como inquietante el capítulo sobre la adolescencia y su motivación evolutiva.

«Ese mismo cuerpo, optimizado para la vida al aire libre, para la caza y la recolección, para una actividad física intensa y exigente, se pasa ahora tres cuartos del día, al menos, sentado o acostado». Poco me parece lo que la autora «critica» este hecho como fuente de la mayor parte de problemas de nuestro estilo de vida moderno.

La pleiotropía es un concepto que aparece varias veces en el libro, con ejemplos muy interesantes del fenómeno por el cual algunos genes tienen efectos en más de un sistema de nuestro cuerpo, de los que unos son ventajosos y otros costosos, pero la selección natural hace primar el beneficio sobre los daños colaterales.

Por último, no quiero dejar de mencionar las sensibles ilustraciones de Juan Francisco Mota que acompañan al texto de una manera preciosa. En conjunto, un libro distinto y de lectura ágil, con mucha ciencia que nos afecta e interesa absolutamente a todos como humanos imperfectos que somos.

Portada e ilustración, libro Homo imperfectus

Desde Laos… un probable molar denisovano, o neandertal

Desde Laos… un probable molar denisovano, o neandertal

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Se acaba de presentar un diente (TNH2-1) hallado en 2018 en la cueva Tam Ngu Hao 2 (se traduciría como Cueva Cobra), en las montañas Annamite, Laos. Se trata de un molar inferior (M1 o M2) datado en 164-131 ka (miles de años), una antigüedad que le hace ser el primer Homo bien fechado en el Pleistoceno medio del sureste asiático continental, y en el rango cronológico de los restos denisovanos más antiguos conocidos por el momento. TNH2-1 tiene una corona de grandes dimensiones y una superficie oclusal compleja, que lo hace diferente de los dientes más pequeños y morfológicamente más simples de Homo floresiensisH. luzonensis H. sapiens, y cercano a los molares de neandertales y denisovanos.

El desarrollo del molar está recién completado y no tiene apenas desgaste, lo que sitúa la edad de muerte de su propietaria entre 3,5 y 8,5 años. Y es que no conserva ADN, pero sí restos de proteína que han permitido saber que era un individuo femenino, aunque ninguna información que permita distinguir si era de neandertal o de denisovano. Los proteomas de esmalte son menos informativos que otros tejidos para poder determinar su proximidad filogenética.  Sigue leyendo

Qué es la Paleoantropología Digital

Qué es la Paleoantropología Digital

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Desde su nacimiento, la antropología siempre se ha apoyado en la imagen para aprender y transmitir el conocimiento sobre las sociedades humanas. Partiendo de ser un mero soporte a la palabra, y a veces infravalorado, lo visual ha pasado a ser eje fundamental de los trabajos etnográficos, junto con la utilización de técnicas que exploran distintos sentidos, y dotan a las experiencias humanas de una perspectiva multisensorial y multimedial.

El nacimiento del mundo digital ha impulsado la incorporación de las nuevas tecnologías en la investigación, acelerando los planteamientos hipertextuales y el alejamiento de la vieja linealidad. La ruptura de la barrera entre lo virtual y lo real provoca nuevos comportamientos sociales, y lo digital puede ser objeto, método o campo en el estudio antropológico.

Lucy, el origen de la paleoantropología digital

La paleoantropología no se ha quedado al margen de este desarrollo, y casos como el de Lucy así lo demuestran. El esqueleto de esta pequeña Australopithecus afarensis no se ha hecho famoso por su descripción científica de Donald Johanson y otros en 1976, sino seguramente por otros muchos motivos de índole social, acompañados por diversos mecanismos que utilizan todos los sentidos para evocar en nosotros una tierna imagen de Lucy.

Recordamos la icónica imagen de sus huesos colocados anatómicamente sobre un fondo negro, las decenas de reconstrucciones en dibujos, pósters y esculturas realizadas por paleoartistas, muchas de ellas inspiraciones para modelizaciones 3D de australopitecos empleadas en documentales y vídeos de Youtube, la música de Lucy in the sky with diamonds (no me negaréis que os está resonando ahora mismo), conferencias como las del mismo Johanson, en las que la mayoría de sus diapositivas y palabras están orientadas a tocar las emociones de los asistentes, reproducciones virtuales 3D e imprimibles de todos sus huesos, infografías sobre cómo murió Lucy al caer de un árbol… Creo que Lucy, «la abuela de todos», la pequeña y tierna Lucy, marcó el camino para el nacimiento de la paleoantropología digital.

Escultura de Lucy, Australopithecus afarensis (Museo de la Evolución Humana, Burgos)

Reproducción de Lucy, Australopithecus afarensis (Museo de la Evolución Humana, Burgos), por Elisabeth Daynès. Crédito: Roberto Sáez

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Discovering Us. Book review

Discovering Us. Book review

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Evan Hadingham. Discovering us: fifty great discoveries in human origins. Signature Books Publishing LLC and The Leakey Foundation, 2021. 275 p.

¿Cómo distinguirse a la hora de escribir un libro sobre evolución humana? Los registros paleontológico y arqueológico están ahí, las evidencias son las que son, muchas discusiones abiertas son viejas conocidas desde hace años… La distinción puede hacerse desde la narrativa, y esto es lo que consigue Evan Hadingham en su libro Discovering Us. Hadingham es actualmente Senior Science Editor de NOVA, una serie de documentales científicos de la PBS (Public Broadcasting Service), la red de televisión pública estadounidense, y gran referencia para la divulgación cultural y científica en ese país.

Los primeros pasos del libro nos conducen por la historia de los Leakey, su trabajo de campo, la contribución de todas las personas clave que los acompañaron, los enormes hallazgos realizados y, en definitiva, su legado, en el que se encuentra la Fundación Leakey (soporte de esta obra), y la nueva generación de científicos que siguen su camino.

La combinación de una narrativa histórica ágil, el uso mínimo necesario de datos y de jerga científica, y el acompañamiento de fotografías de gran calidad, establecen el patrón que se repetirá a lo largo del libro, y que Hadingham emplea con maestría para captar la atención del lector en cada uno de los trozos del libro, que se pueden leer de forma independiente.

Y es que el grueso de la obra son 50 pequeños ensayos sobre paleoantropología, primatología, genómica y arqueología, que abordan los principales hitos que han permitido construir nuestro conocimiento sobre la evolución de los homínidos, celebran 50 años de hallazgos de fósiles y genes, y narran cómo ha cambiado aquellas disciplinas a lo largo de este periodo. He utilizado aposta el término «homínido», ya que el libro abarca no solo al estudio de la evolución de los humanos, sino también a chimpancés, gorilas y orangutanes, lo cual constituye un tercio del contenido y una sorpresa muy agradable (la primatología es otro importante ámbito de trabajo de la Fundación Leakey). Sigue leyendo

Dos millones de años de cambios climáticos y evolución humana

Dos millones de años de cambios climáticos y evolución humana

Un nuevo trabajo describe la relación entre las distintas situaciones climáticas acaecidas a lo largo de los últimos dos millones de años, con la presencia geográfica y los momentos de expansión y reemplazo de las principales especies de homininos que han evolucionado en el planeta durante este periodo. Se trata de un enorme proyecto, con algunas líneas de investigación que comenzaron hace ya dos décadas y que fueron proporcionando publicaciones de resultados parciales.

Comencemos recordando qué son los ciclos de Milankovitch. Hace ya un siglo, el científico serbio Milutin Milankovitch desarrolló modelos matemáticos que relacionan la variación orbital de la Tierra, motivada por las interacciones gravitacionales con el Sol, la Luna y el resto de planetas, con la distribución y estacionalidad de la irradiación solar, y que sirven para entender los condicionantes naturales del clima en el pasado y en el futuro. Así, hay tres grandes movimientos orbitales que condicionan el clima del planeta:

  • Oblicuidad: es una leve variación del ángulo que forman la eclíptica (plano de la órbita terrestre) y el plano del ecuador, y que oscila entre 21,5º y 24,5º cada 41.000 años. Cuando este ángulo aumenta, la estacionalidad es mayor.
  • Excentricidad: la órbita terrestre es una elipse cuya excentricidad varía entre 0,0034 (es decir, una forma casi circular) y 0,06 a lo largo de dos ciclos superpuestos: uno principal cada 413.000 años y otros con frecuencia de 100.000 años. Afecta a la cantidad total de radiación solar recibida: máxima en perihelio (menor distancia al Sol, 147 millones de km) y mínima en afelio (mayor distancia al Sol, 152 millones de km). Con excentricidad máxima, la diferencia de insolación entre perihelio y afelio alcanza el 30% (actualmente es el 3,5%).
  • Precesión: es la circunferencia que va dibujando el eje entre los dos polos terrestres (como una peonza cuando va deteniéndose) cada 25.771 años. Impacta invirtiendo las situaciones de verano e invierno en afelio o perihelio.

Elementos fundamentales de la órbita terrestre y ciclos de Milankovitch. Crédito: Javier Martín-Chivelet et al (2015)

Actualmente nos encontramos en un periodo interglaciar con excentricidad baja (0,018) y decreciente, oblicuidad media (23,4º) y decreciente, y el perihelio ocurre durante el verano austral. Tenemos estaciones bien contrastadas, y el hemisferio norte está inclinado hacia el Sol en afelio (verano boreal), lo que suaviza las temperaturas estivales (variación menos extrema), y al contrario en el hemisferio sur (variación más extrema).

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