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72% prefer the spelling ‘Neanderthal’ (survey responded by 828 tweeters on April 10-11 2018).

72% prefer the spelling ‘Neanderthal’ (survey responded by 828 tweeters on April 10-11 2018).

La nariz de los neandertales era ancha y prominente. Su estructura tanto interna como externa siempre se ha considerado significativamente distinta a de los humanos modernos. Los motivos de esto han generado tradicionalmente una rica discusión. Repasemos algunas hipótesis al respecto:

Hace poco tuve el placer de moderar un debate sobre el libro “La especie elegida”, de Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez, para el Club de Ciencia Boadilla. Sin duda, esta obra es una de las grandes referencias en la divulgación de la evolución humana en España. Ignoro el número de ediciones que han visto la luz: conozco la 27ª aunque posiblemente hubo más. Personalmente le tengo mucho cariño porque fue uno de los primeros libros que adquirí sobre el tema, y sigue siendo un manual de consulta.
Al releerlo, fui recordando la cantidad de descubrimientos y novedades que se han dado tras la publicación en 1998. Eran tantos que decidí articular el debate de una forma distinta, no solo recorriendo linealmente los temas nucleares del libro, sino además poniendo foco en cómo se ha ido enriqueciendo el conocimiento sobre la evolución humana en tan solo veinte años. En este post destaco 5 puntos concretos:
Como sucede en casi todos los textos hasta hace pocos años, en este libro el término “homínido” tiene el mismo uso que hoy en día el término “hominino”. Según la convención actual:
Hace entre 2,5 y 3 millones de años (Ma), el clima del planeta comenzaba un periodo de cambio drástico, un enfriamiento global. En el norte los hielos se expandieron y en África los ecosistemas pasaron de frondosos bosques tropicales a ambientes abiertos con mayor aridez y abundancia de sabanas herbáceas y praderas, con plantas tipo C4 en expansión.
Este contexto provocó presiones evolutivas y con ello cambios complejos en los homininos que existían por entonces, los australopitecinos. Concretamente, en el este de África vivían los Australopithecus afarensis desde hace 3,7 Ma, y en el sur los Australopithecus africanus, más recientes. La evolución de aquellos primates había desarrollado los aspectos clave de la morfología que nos hizo humanos, como la dentición reducida, la forma y posición de la pelvis y la biomecánica que les permitía caminar de forma bípeda. Pero los nuevos cambios evolutivos se fueron reflejando en nuevas formas muy distintas. Así, encontramos a los primeros representantes de Paranthropus, a los primeros representantes de nuestro género Homo, y las primeras herramientas de hueso y de piedra, cuyos autores todavía son una incógnita en muchos casos. Tenemos industria Olduvayense desde hace 2,6 Ma (Gona, Etiopía), pero en 2011 se encontraron útiles mucho más antiguos en Lomekwi (Kenia) de 3,3 Ma.
En este contexto, el origen de nuestro género Homo es uno de los principales retos que tiene la paleoantropología. En líneas generales, se suele identificar a los primeros Homo observando varios tipos de cambios:
Dejad que comience por los parántropos, por los que tengo cierta debilidad, nuestros extraños parientes lejanos que vivieron hasta hace solo 1 millón de años. Su registro fósil todavía es bastante limitado (unos 700 especímenes entre el Este y el Sur de África). Pero conocemos bastante de su asombrosa morfología craneal hiperespecializada en la masticación, conocemos algo menos de su morfología postcraneal, y bastante poco de su modo de vida, aunque hay unos cuantos estudios muy interesantes.
Uno de mis favoritos se publicó en 2015 y analiza la capacidad auditiva de los parántropos y los australopitecos del Sur de África, gracias a la reconstrucción virtual mediante tomografía computarizada y mediciones directas de las estructuras del oído medio y del oído externo de especímenes de Paranthropus robustus (SK 46 de Swartkrans), dos Australopithecus africanus (STW 98 y STS 25 de Sterkfontein), en comparación con 10 humanos modernos y 11 chimpancés (Pan troglodytes). Veamos algunas conclusiones: