La diversidad genética de los últimos neandertales y la hipótesis de la endogamia

La diversidad genética de los últimos neandertales y la hipótesis de la endogamia

Hasta ahora, era habitual pensar que los neandertales tardíos vivían en poblaciones pequeñas, aisladas y con claros signos de endogamia. Suelo contar esto diciendo que los Homo sapiens con quienes se iban cruzando tan solo les dieron el golpe definitivo a unas poblaciones ya debilitadas demográficamente. Esta idea se apoyaba principalmente en los genomas de varios neandertales de cuevas de los montes Altái (Siberia), como Denisova 5 (120 ka) y Chagyrskaya 8 (~80 ka), complementados por otros individuos como Okladnikov 2 (45-50 ka), Chagyrskaya 84 (~80 ka) y otros con menor cobertura. A ello se suma la hipótesis de la asimilación, según la cual algunos individuos o pequeños grupos terminaron integrándose (también genéticamente) en poblaciones sapiens.

Un nuevo trabajo de Bossoms Mesa y colaboradores matiza la propuesta del deterioro genético. El estudio abarca el ADN de 27 neandertales procedentes de diez yacimientos de Bélgica y Francia de los últimos 52,5 ka, incluyendo GN1 (Goyet), Spy94a, Z4-1514 (Les Cottés), Fond-de-Forêt 1, Trou Magrite 2423-36, entre otros. Por una parte, se han usado nuevas técnicas de descontaminación, extracción, preparación de bibliotecas genéticas y captura selectiva de fragmentos de ADN neandertal. Por otra, se ha secuenciado el quinto genoma neandertal de alta cobertura (es decir, leyendo repetidamente cada posición del ADN para minimizar errores) publicado hasta la fecha, tras los genomas de Denisova 5 (Siberia, Rusia), Vindija 33.19 (Croacia), Chagyrskaya 8 (Siberia, Rusia) y Mezmaiskaya 1 (Cáucaso, Rusia).

Uno de los indicadores genéticos más informativos se ha basado en los llamados tramos de homocigosidad o ROH (Runs of Homozygosity). Cada persona hereda una copia de cada cromosoma del padre y otra de la madre. Cuando ambos progenitores son familiares cercanos, es mucho más probable que transmitan exactamente las mismas variantes genéticas heredadas de un antepasado común. El resultado son largas regiones continuas del genoma en las que ambas copias son idénticas. Cuanto más largos y numerosos son esos tramos, más reciente e intensa ha sido la consanguinidad. Esos largos ROH en los neandertales asiáticos son los que principalmente habían conducido a la interpretación de la endogamia. Sin embargo, los neandertales tardíos del noroeste europeo no presentan apenas esos largos tramos, lo que implica que no constituían grupos pequeños aislados ni una población uniforme genéticamente, sino una metapoblación regional formada por comunidades conectadas mediante flujo génico, dentro de la cual persistieron distintos linajes durante decenas de miles de años. Estas comunidades estaban más emparentadas entre sí que con otros neandertales contemporáneos de Europa.

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Paleoantropología: novedades 4º trimestre 2025

Paleoantropología: novedades 4º trimestre 2025

Cerramos un gran año en hallazgos paleoantropológicos. En el último trimestre recopilé 46 publicaciones que ilustran la riqueza acumulada: los cuatro resúmenes trimestrales de 2025 suman 198 novedades. ¡Feliz 2026!

  • Combinando modelos tridimensionales de cráneos y métodos comparativos filogenéticos, Gómez-Robles y colaboradores han analizado la velocidad a la que distintas regiones del rostro y del neurocráneo cambiaron a lo largo del tiempo en distintos linajes de primates. El linaje humano duplicó la tasa esperada de cambio morfológico, y esto sucedió en la mayoría de los rasgos craneofaciales, separándose claramente de otros grandes simios y mostrando una selección direccional.
  • Al contrario que el desarrollo prolongado en el neurocráneo de Homo sapiens y Homo erectus, en Australopithecus afarensis y Paranthropus robustus los patrones de desarrollo son variables (Braga, Alemseged y Gilissen, 2025). De hecho, Au. afarensis exhibe un crecimiento endocraneal prolongado en comparación con P. robustus, un contraste incluso mayor que el de Pan paniscus y Pan troglodytes, lo que sugiere que el desarrollo endocraneal en Au. afarensis se asemeja más al de H. sapiens que al de P. robustus.
  • El análisis 3D morfométrico de las inserciones ligamentarias radiocarpianas (Casado et al., 2025) en 110 radios de homininos fósiles aporta información sobre sus patrones locomotores: Au. afarensis, Au. anamensis y Au. sediba combinaban locomoción bípeda y arbórea similar a chimpancés y orangutanes; P. robustus tenía una locomoción terrestre más similar a la de los gorilas; neandertales y H. sapiens basales muestran una anatomía similar a la de los humanos actuales, pero algo más de robustez orientada a cargas manuales (caza/herramientas).
  • El astrágalo ARA-VP-6/500-023 de Ardipithecus ramidus presenta similitudes con los astrágalos de chimpancés y gorilas, adaptados a la escalada vertical y al cuadrupedismo plantígrado terrestre. Además, el fósil tiene rasgos derivados consistentes con un mecanismo de impulso mejorado en el pie de Ar. ramidus. Prang y colaboradores proponen que el último ancestro común de humanos y chimpancés no sería un simio arborícola generalizado, sino un ancestro africano similar a un simio con un repertorio postural que incluía el cuadrupedismo plantígrado terrestre y la escalada vertical, del cual Ar. ramidus representaría un estadio intermedio, con modificaciones incipientes hacia una mayor eficiencia en bipedación. Por otro lado, la bipedación de Ardi sería distinta a la que emplean los grandes simios: su lateral del pie funcionaba mejor para el impulso lateral, dándole un empuje más eficiente al caminar.
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