Premios Bitácoras 2015: ¡GRACIAS! THANK YOU!

Por 2º año, Nutcracker Man ha estado presente en los Premios Bitácoras a los mejores Blogs hispanos. Y de nuevo, el puesto obtenido es tremendo: 18º en la categoría Educación y Ciencia (y 6º entre los blogs de Ciencia, que fue la categoría en 2014 antes de fusionarse con Educación).

Mi enorme gratitud a los que me habéis votado. Y a todos por leerme. Y enhorabuena a los finalistas 🙂 [Clasificación final]

A special mention and big THANK YOU to all the English-speaking voters – Nutcracker Man reached the 18th position in Education & Science category, 6th among the Science blogs

Las tres poblaciones antepasadas de los europeos actuales

Se ha publicado el estudio genético más completo sobre una población de euroasiáticos occidentales, correspondiente a un rango temporal desde hace 2300 años y 8500 años. La antigüedad mayor del rango corresponde al momento previo a la revolución del modelo económico y social que llamamos Neolítico.

La muestra ha sido sobre 230 individuos, de entre ellos 163 nuevos, e incluyendo por primera vez genoma de agricultores neolíticos de Anatolia (Turquía), de los que provienen los primeros agricultores europeos.

Resumo en cuatro ideas lo que sabemos hasta ahora:

1) Se confirma el hallazgo de una tercera contribución genética de los antepasados de los europeos modernos, tal como se había previsto en otra publicación anterior de 2014 sobre el genoma de 9 individuos. De esta forma, la población actual europea proviene de una mezcla genética de 3 poblaciones a lo largo de los últimos 8000 añosSigue leyendo

A new Denisovan!

The Denisova Cave in Siberia’s Altai Mountains is known for being a unique place, where three different groups of humans lived in the last 100 K years: Denisovans, Neandertals and Modern Humans.

A finger phalanx (Denisova 3) and a molar (Denisova 4) from that site were published in 2010. Fortunately the genetic materials were preserved, allowing the Max Planck Institute to analyse the DNA. They resulted to be a new species, cousin of the Neandertals, named the ‘Denisovans’. Both species share a common ancestor, which in turn shares a common ancestor with Homo sapiens. Moreover, 0.5% of the genome of Denisova 3 was derived from a Neandertal population, probably related to the Neandertals that lived in the Denisova Cave.

Denisovans also interbred with some populations of Homo sapiens, contributing about 5% of the genome of some today’s Oceania people and 0.2% of the genome of Native Americans and main-land Asians.

Denisova 3 was a young girl and Denisova 4 was an adult male. A second molar was found in 2010 – thought to belong to a cave bear given its size and huge, splayed roots. This was later reconsidered to be a human tooth. Its DNA was analysed by the Max Planck Institute and published in 2015. It turned out to be another adult male Denisovan specimen (Denisovan 8), the third Denisovan.

What do we know about the Denisovan DNA?

Denisova 8 molar. Photo: Bence Viola

  • Nuclear DNA sequences from the two molars form a clade with the one of the finger phalanx. The three specimens were a single biological group.
  • The mitocondrial DNA of Denisova 8 has accumulated fewer substitutions than the other two specimens. This means that he was present in the region aprox. 60 K years before the other two (c. 110 KYA). The Denisovans either occupied the region at least 110 to 50 KYA, or came into the region at least twice.
  • The nuclear DNA sequence diversity among the three Denisovans is comparable to that among the Neandertals, but lower than that among today’s humans.
  • The new genetic analysis shows less relationship to Neandertals than the analysis from 2010.
  • Although the morphology of third molars is generally variable, both molars Denisova 4 and Denisova 8 are very large and lack traits typical of Neandertals and modern humans.
  • The length of Denisova 8 is comparable to Pliocene hominins. Only two other Late Pleistocene third molars are comparable in size. The size of the two molars may suggest that large teeth is a Denisovan feature.
  • The Denisovan molars also have massively flaring roots and relatively large and complex crowns. They show similarities with the Xujiayao teeth recently described by Xing S., Martinón-Torres M. et al. Large teeth and massive roots are indicative of massive jaws. Could this be the first clue of the Denisovan morphology?

Denisova 4 molar. Photo: Bence Viola

  • As resulted from the 2010 DNA analysis, the Denisova 3 phalanx carries a component derived from an unknown hominin who diverged 1–4 MYA from the lineage leading to Neandertals, Denisovans and today’s humans. That hominin could be Homo erectus, or another ancestor we have not found any fossil yet. This new study has no clear output concerning this component, which seems to differ among the three Denisovan individuals.

Denisova 8, Denisova 4, Neandertal Krapina D109, Homo sapiens. Photo: S. Sawyer et al, PNAS

What’s next?

In March 2018 a new technique was applied to 5,639 whole-genome sequences from Eurasia and Oceania. This study concludes:

  • There was Denisovan introgression in the specimens from East and South Asia and Papuans.
  • At least two distinct instances of Denisovan admixture into modern humans occurred.
  • There is a much closer Denisovan match among Han Chinese, Chinese Dai, and Japanese DNA sequences.

Qué sabemos de Australopithecus anamensis

Desconocemos muchos datos de los representantes más antiguos del apasionante género Australopithecus: los Au. anamensis. Pero sí conocemos información de gran valor, y no solo de la morfología que muestran sus fósiles, sino también del contexto ecológico donde vivieron y algunas pistas sobre su modo de vida.

Cómo eran

Al suroeste del Lago Turkana, en el este de África, en 1965 se encontraron fósiles de 4 millones de años en la zona de Kanapoi (Kenia) pero, debido a lo remoto del lugar, no se completó su exploración hasta 1994. La mayoría eran dientes y en total pertenecen a 47 individuos. También se han asignado a este especie un conjunto de restos correspondientes a 31 especímenes en Allia Bay (al este del Lago Turkana) y, recientemente encontrados (2004), 40 dientes aislados en Woranso-Mille (en Afar, Etiopía) y un cráneo casi completo, el primero de esta especie (2016).

Estos restos constituyen lo que tenemos hasta ahora de la especie Australopithecus anamensis, y están lejos de permitirnos representar un esqueleto completo. En los restos craneales se observan claras reminiscencias primitivas de los simios del Mioceno. El espécimen tipo, KNM KP 29281, es una mandíbula relativamente pequeña con la dentición en forma de “U” estrecha, un ligero diastema entre el canino inferior y el primer premolar (P3) para albergar al canino superior, y una sínfisis mandibular muy inclinada hacia atrás, que presenta en el interior un engrosamiento robusto y alargado. El espécimen KNM KP 29283 es un maxilar con un paladar profundo y caninos con robustas raíces y coronas. Muchos de estos rasgos son primitivos. Del único cráneo (y cara) de esta especie conocido hasta la fecha, MRD, presentado en 2019, escribo en esta otra entrada.

Au. anamensis KNM KP 29283 (I), KNM KP 29281 (C y D). Foto. Roberto Sáez

Sin embargo, los restos postcraneales muestran claramente uno de los rasgos clave que nos comenzaron a hacer humanos: la bipedación, manifestada de forma incuestionable por ejemplo en la tibia KNM KP 29285. El extremo que se articula con el fémur es ancho, por tener más tejido esponjoso para absorber las cargas de la locomoción bípeda. El extremo que se articula con el astrágalo tiene un espesamiento que también absorbe el impacto de dicha locomoción. Todos estos rasgos morfológicos los tenemos los humanos.

Au. anamensis KNM KP 29285. Foto: AfricanFossils.org

Su filogenia

Tradicionalmente se pensaba que Au. anamensis probablemente dio lugar a Au. afarensis por anagénesis o evolución filética, que implica la evolución progresiva de una especie hacia otra por cambios en la frecuencia genética de una población entera. Como especie antepasada, también es posible que Ardipithecus ramidus esté relacionada con Au. anamensis.

En 2019 se han revisado algunos materiales asignados con dudas a Au. afarensis pero de antigüedad similar a la de Au. anamensis, y se ha encontrado que probablemente ambas especies convivieron durante unos 100.000 años en la misma zona, lo cual pone en duda la hipótesis de la anagénesis. En todo caso, este estudio también refuerza la posible relación filogenética entre Ar. ramidus, Au. anamensis y Au. afarensis, un interesante y complejo debate que sigue abierto. Doce premolares encontrados en Woranso-Mille en 2014 son un mosaico de caracteres entre Au. anamensis y Au. afarensis, y menos primitivos que A. ramidus.

Su modo de vida

Los yacimientos con presencia de Au. anamensis tienen contextos ecológicos muy similares a los de Au. afarensis, y de hecho representan sistemas muy variados desde bosques abiertos hasta ambientes cerrados de bosques de galería.

Las estrías de la dentición postcanina de algunos especímenes muestran una alimentación propia de sabanas arbustivas similar a la de primates actuales como el babuino y el mono verde. Era abrasiva y se componía de semillas, hojas, cormo y, en mucha menor medida respecto a los Au. afarensis, también frutas. Este estudio apoya el aumento de la robustez de la dentición y del aparato masticador como caracteres evolucionados respecto a los de Ardipithecus ramidus.

Representación de Au. anamensis. Foto: Museum für Naturkunde Berlin

Más información: El nuevo cráneo de Australopithecus anamensis: ¿encaja bien en el «árbol»? | Nutcracker Man

La vida y el arte en la cueva del Parpalló

La cueva del Parpalló es un abrigo natural formado por la disolución de roca caliza en el macizo del Mondúber, en la localidad de Gandía (España). Debe su nombre a una pequeña ave (parpalló o avión zapador, Riparia riparia) que anidaba en la pared de la entrada a la cueva.

Era un refugio de pastores y ganado hasta que en 1872 se hallaron los primeros materiales arqueológicos. En 1913 apareció el primer objeto de arte mueble, pero la cueva no se excavó por completo hasta los años 1929-31, en tres campañas sucesivas bajo la dirección de Lluís Pericot. Se excavaron 8,5 m de sedimentos.

Se han encontrado evidencias de ocupación humana desde el Gravetiense (23 Ka), con el periodo más intenso de ocupación en el Solutrense (21-15 Ka), que continuó en el Madgaleniense hasta hace 11 Ka.

La vida en la cueva

La cueva es una fuente de información importante para el entendimiento de la vida en la zona durante 12.000 años, que incluyeron el último máximo glacial (20 Ka):

  • Los grupos humanos se componían de unos 10-12 individuos. Eran nómadas, ocupaban la cueva de forma estacional.
  • La cueva está en una zona de tránsito entre el llano litoral y el interior montañoso, idónea para la observación de los grupos de grandes herbívoros que merodeaban en ambos lados.

Boca y entorno cueva del Parpalló. Foto: Roberto Sáez

  • Vivían de la caza especializada con propulsores y arcos, y de la recolección de plantas y frutos silvestres. Al final del periodo de ocupación humana de la cueva también aparecen restos de pesca (p.ej. arpones) y marisqueo (p.ej. conchas de moluscos).
  • Los animales más cazados eran ciervos, cabras monteses y conejos y, en menor medida, caballos y uros. Se trasladaban enteros a la cueva y allí se consumían, pero también se usaban técnicas de conservación natural como el fileteado y posterior ahumado, o el secado al aire libre. También se consumía el tuétano fracturando o hirviendo los huesos.

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